03Sep

Crowstrike refuerza la ciberseguridad. El Pentágono da IA a toda su plantilla. China acelera con Six Networks su pulso con EEUU. Santander y Coursea amplían la formación gratis. Instituto Santalucía crea OrientIA. Y Robeco explica cómo benefiará el agente IA a los analistas.

Miguel Ángel Valero

Anthropic ha lanzado Claude Fable 5.1 y Claude Mythos 5.1, y aviva la guerra por la inteligencia artificial (IA) barata: Las lecturas de caché pasan a 0,25$ por millón de tokens, un 75% menos que antes, y la empresa calcula un ahorro del 25% en cargas de trabajo típicas y de hasta el 45% en las muy agénticas. "No es que el modelo piense más barato, es que recordar cuesta cuatro veces menos", subrayan en Digital Brain. La empresa asegura que los falsos positivos, una de las quejas más recurrentes de los clientes, se reducen un 85%, el 60% en ciberseguridad. Además, Enterprise Frontier Safeguards permite que el cliente almacene sus datos en infraestructura cloud que controla él, porque "Anthropic nunca ha entrenado con datos de empresa sin permiso explícito, y nunca lo hará".

Es la estrategia de Anthropic para ganar peso en el segmento de empresas, ya que Fable 5 apenas tiene una cuota del 11% del gasto corporativo en IA dos meses después de su lanzamiento.

Pero Glean dice a los directores de sistemas que Anthropic les cobra de más. La compañía asegura ante responsables de tecnología que la factura de los clientes de Anthropic puede ir hasta un 80% por encima de lo necesario, y ataca a Claude por coste de tokens y seguridad del dato. 

Crowstrike refuerza la ciberseguridad

Mientras, CrowdStrike ofrece Falcon Guardian, un producto que hace una lista de todos los agentes de IA dentro de una empresa y bloquea los que nadie autorizó. En Fal.Con 2026, su congreso anual en Las Vegas, presentó el producto, dos modelos propios de ciberseguridad en Safe Mind (Red Tempest para el lado ofensivo y Blue Solano para el defensivo), un laboratorio de investigación y una ampliación del acuerdo con OpenAI: Falcon Guardian pasa a vigilar los agentes de Codex en tiempo de ejecución y GPT-5.6 Cyber entra dentro del servicio FAIRR de análisis de riesgo.

Los nuevos modelos de Safe  Mind están entrenados sobre los abiertos Nemotron de Nvidia con CoreWeave como infraestructura. CrowdStrike asegura que genera un 29% más de detección que los modelos frontera de referencia, remediación 6 veces más rápida y 99% de ahorro en el coste de detectar y responder.

George Kurtz, consejero delegado, lo explica en un comunicado: "La IA no ha cambiado el ataque, ha cambiado su velocidad. La gobernanza por sí sola no puede parar a un agente que ya está en marcha".

Por su parte,  OpenAI reanuda el entrenamiento de Astra que había congelado tras la brecha de Hugging Face y clasifica a Astra como su primer modelo de riesgo cibernético crítico. 

Mientras, el Pentágono proporciona su propia versión de ChatGPT y Grok a toda su plantilla, que supone 3 millones de personas. 

GE Appliances mete IA en fábrica y contrata a 600 personas más para una ampliación de su planta que ha requerido una inversión de 180 millones$. Usa IA para cazar errores de producción, prever demanda y repartir el trabajo. Otra evidencia más sobre que automatizar operaciones no implica necesariamente despidos.

Aunque no siempre es así. Uber ha despedido al 10% de su plantilla, 3.300 empleados, el mayor recorte desde mayo de 2020. La estrategia de Dara Khosrowshahi aplana un 20% las capas directivas, deja el teletrabajo en apenas el 1%, y reenfoca el grupo en tres áreas:  transporte compartido, delivery, y robotaxi, su nueva gran apuesta. 

Tesla vendió 86.166 coches fabricados en China en agosto, un 3,6% más interanual pero un 7,9% menos que en julio. La fábrica en Shanghái preocupa por los números: en julio las ventas subían un 38% interanual; en agosto, solo un 3,6%. Su cuota en el eléctrico chino cayó al 6,6% desde el 15 de 2020, y ya exporta más de la mitad de lo que fabrica. Enfrente, BYD vendió 440.293 vehículos. La planta china de Tesla vende cada vez menos dentro y más al extranjero, porque los rivales locales ofrecen coches más baratos y con más extras.

Meta lanza Muse Voice Transcribe y distingue más de 20 voces en directo. Su primer modelo de voz en tiempo real convierte audio en texto separando a más de 20 personas y manejando más de 25 idiomas, incluso si alguien cambia de idioma a media frase. Resuelve el punto débil de las actas de reunión con mucha gente.

Mientras Dell sube un 7% en Bolsa tras elevar su previsión para el año fiscal 2027, apoyada en la demanda voraz de servidores de IA, Credo se desploma el 18% en el Nasdaq:  el fabricante de chips de conectividad dispara ingresos un 114,7% por la IA, firma su mejor trimestre, con 479 millones$ en ventas, 236 millones en beneficio (+114,7%), pero el margen bruto bajó al 68%, frente al 68,3% esperado.

The Trader: China acelera frente a EEUU con Six Networks

Cuando hablamos de la carrera por la IA entre EEUU y China, casi toda la atención se concentra en los mismos nombres: Nvidia, OpenAI, Google, Huawei o DeepSeek. Hablamos de quién tiene los mejores chips, quién desarrolla el modelo más potente o quién consigue entrenarlo con mayor rapidez. Pero China parece estar planteando la batalla desde un ángulo bastante diferente. Pekín acaba de integrar dentro de su nuevo Plan Quinquenal uno de los mayores programas de infraestructuras de su historia. Se llama Six Networks y contempla inversiones superiores a 26 billones de yuanes, unos 3,8 billones$, hasta 2030. 

El objetivo no es simplemente construir más centros de datos. China quiere crear toda la infraestructura física necesaria para que la IA pueda extenderse por el conjunto de su economía. El plan conecta seis grandes redes: electricidad, agua, telecomunicaciones, capacidad de computación, logística e infraestructuras urbanas subterráneas. Por primera vez, China pretende desarrollarlas como partes de un mismo sistema en lugar de tratarlas como proyectos independientes.

"China parece haber entendido que la carrera de la IA no se decidirá exclusivamente por quién tenga el mejor modelo o el semiconductor más avanzado. La IA necesita enormes cantidades de electricidad, centros de datos, agua para refrigerarlos, fibra óptica, redes de telecomunicaciones y una logística capaz de conectar todo el sistema. Por eso Pekín quiere construir centros de supercomputación, grandes centros de datos y hubs específicos para IA conectados mediante redes de altísima velocidad", explica Pablo Gil en The Trader

La idea es especialmente ambiciosa: crear una especie de “red eléctrica de capacidad computacional”, capaz de enviar las cargas de trabajo hacia aquellos centros de datos que tengan capacidad disponible en cada momento. Convertir la potencia de cálculo en un recurso nacional que pueda distribuirse allí donde sea necesario.

La electricidad será otra pieza fundamental. China pretende ampliar sus líneas de transmisión de larga distancia, aumentar enormemente el almacenamiento energético e integrar la producción renovable con los centros de datos. Incluso plantea utilizar IA para gestionar la propia red eléctrica en tiempo real. El consumo eléctrico de los centros de datos chinos ya equivale aproximadamente al doble de la producción anual de la presa de las Tres Gargantas, la mayor central hidroeléctrica del mundo por capacidad instalada. 

La carrera de la IA también es, cada vez más, una carrera por disponer de energía abundante y barata. Aquí aparece una diferencia interesante frente a EEUU. El modelo estadounidense está siendo impulsado principalmente por sus gigantes tecnológicos. Meta, Google, Amazon y otras grandes compañías planean invertir cientos de miles de millones$ en centros de datos y capacidad computacional, mientras OpenAI ha llegado a hablar de inversiones de varios billones en infraestructuras durante los próximos años.

China está adoptando un enfoque mucho más centralizado. No quiere simplemente que varias empresas construyan centros de datos. Quiere diseñar una infraestructura nacional coordinada sobre la que después pueda desplegarse la IA en fábricas, vehículos autónomos, robots, logística y ciudades. EEUU parte con una enorme ventaja en semiconductores avanzados, software y modelos de IA. China intenta compensarla utilizando algunas de sus mayores fortalezas: planificación a largo plazo, capacidad industrial, infraestructura energética y una extraordinaria velocidad para ejecutar grandes proyectos.

Pero el plan también tiene puntos débiles. China atraviesa una desaceleración económica, su crisis inmobiliaria ha reducido drásticamente los ingresos de los gobiernos locales y Pekín intenta al mismo tiempo contener el enorme endeudamiento acumulado durante años. Además, las restricciones estadounidenses continúan limitando su acceso a los semiconductores más avanzados. Puedes construir una enorme red de centros de datos, pero su productividad dependerá en buena medida de los chips que puedas instalar dentro de ellos.

Estamos entrando en una segunda fase de la carrera por la IA. La primera estuvo dominada por los chips y los modelos. La siguiente estará cada vez más condicionada por la infraestructura necesaria para hacer funcionar todo ese ecosistema: electricidad, redes, centros de datos, agua, almacenamiento energético y capacidad computacional. 

China ya ha utilizado antes una estrategia muy parecida y los resultados están ahí. Durante años identificó determinadas tecnologías como estratégicas, movilizó financiación, infraestructuras, ayudas públicas y capacidad industrial y creó enormes mercados domésticos para acelerar su desarrollo. El resultado es que hoy China domina buena parte de la cadena mundial de baterías, vehículos eléctricos, paneles solares y tecnologías vinculadas a las energías renovables. Ahora intenta aplicar esa misma lógica a la IA. EEUU conserva una ventaja importante en semiconductores avanzados, software y modelos, pero China parece haber asumido que quizá no necesite liderar cada una de esas piezas individualmente para convertirse en una potencia dominante en IA. Su apuesta consiste en construir el ecosistema que permita desplegarla más rápido, más barato y a mayor escala que sus competidores. Por eso, la verdadera carrera puede terminar decidiéndose no solo por quién desarrolla la inteligencia artificial más avanzada, sino por quién consigue integrarla antes en sus fábricas, robots, vehículos, redes eléctricas y, en definitiva, en el conjunto de su economía. Y en ese tipo de carrera, China ya ha demostrado que sabe competir.

Santander ofrece 50.000 nuevas plazas de formación gratis en IA

El programa Santander | Skills for Work, impulsado por Banco Santander y Coursera, activa 50.000 nuevas plazas de formación online gratuita para quienes quieran adquirir competencias en IA, análisis de datos, liderazgo, marketing o innovación, entre otras competencias. Estas plazas se suman a las 50.000 asignadas en agosto. La iniciativa está abierta a cualquier persona mayor de 18 años residente en 12 países distintos, sin necesidad de ser cliente del banco ni contar con titulación universitaria y se podrán solicitar en Santander Open Academy.

"En un entorno laboral que evoluciona constantemente, el aprendizaje continuo es clave para que las personaspuedan desarrollar nuevas habilidades y adaptarse a las oportunidades del futuro", afirmó Anthony Salcito, VP y General Manager de Enterprise para Coursera. "Junto a Banco Santander, queremos ampliar el acceso a una formación flexible y de alta calidad que permita a miles de personas adquirir competencias con alta demanda, obtener credenciales reconocidas y fortalecer su empleabilidad, independientemente de su punto de partida", añade.

"Nuestro informe Habilidades del Futuro refleja que el 81 % de las personas siente la necesidad de seguir ampliando sus competencias, pero el coste y la falta de tiempo siguen siendo los principales frenos. Si queremos que el aprendizaje continuo deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad, tenemos que eliminar esas barreras y ése es el objetivo de iniciativas como ésta con Coursera", señala Victoria Zuasti, directora global de Programas y Contenidos de Santander Universidades

Instituto Santalucía crea OrientIA

El Instituto Santalucía ha lanzado OrientIA para resolver las inquietudes de los ciudadanos en materia de jubilación y pensiones. A través de la IA y en formato conversacional, Orient IA busca adaptarse a la manera actual que tiene la ciudadanía de consumir información, que prefiere mayor contexto, fiabilidad y respuestas directas en sus búsquedas de información. OrientIA nace con el objetivo de responder a esta tendencia y acercar a la sociedad el conocimiento más experto, riguroso e independiente sobre una de las cuestiones que más condicionan el bienestar futuro de las personas. Este cambio en los hábitos del ciudadano resulta especialmente relevante en ámbitos como la jubilación y las pensiones, donde la información suele ser técnica, dispersa y sujeta a cambios normativos.

La herramienta, disponible de forma gratuita desde la web del Instituto, permite formular preguntas en lenguaje natural y recibir respuestas claras, útiles y contextualizadas sobre jubilación, pensiones, ahorro a largo plazo, previsión social o planificación del futuro. 

A diferencia de otras IA generalistas, OrientIA ha sido concebida para garantizar la máxima solvencia de la información, apoyándose en un conocimiento contrastado y fiable. En este sentido, es una herramienta especializada, construida sobre el conocimiento acumulado por el Instituto durante casi una década a través de informes, estudios, barómetros, contenidos divulgativos, publicaciones de la Pensioteca, y aportaciones del Foro de Expertos. Este conocimiento propio se complementa y contrasta con una selección acotada de fuentes oficiales y organismos de máxima solvencia, que permiten a OrientIA integrar en sus respuestas información normativa, estadística e institucional actualizada. 

Con este lanzamiento, el Instituto da un nuevo paso en su labor divulgativa ofreciendo una experiencia conversacional pensada para ayudar a los ciudadanos a comprender mejor estos conceptos básicos de educación financiera. “OrientIA abre a la ciudadanía un conocimiento único en el mercado, por su credibilidad, independencia y especialización”, afirma José Manuel Jiménez, su director. "La IA nos permite convertir el trabajo experto del Instituto en una experiencia más accesible, directa y útil para cualquier persona que quiera entender mejor su futuro financiero”, añade.

Además, la herramienta ha sido diseñada bajo un prisma de innovación responsable. Su objetivo no es sustituir el asesoramiento profesional ni ofrecer recomendaciones personalizadas de inversión, sino ayudar al usuario a comprender conceptos, identificar factores relevantes y acceder a información fiable sobre cuestiones relacionadas con la jubilación y la previsión social. OrientIA no tiene finalidad comercial ni orienta hacia productos o soluciones concretas. Entre otras cuestiones, la IA puede ayudar a resolver dudas frecuentes sobre los años de cotización necesarios para acceder a determinadas modalidades de jubilación, cómo puede afectar haber trabajado en otro país, qué significa la tasa de reposición, qué elementos influyen en la pensión futura o qué aspectos conviene tener en cuenta para planificar mejor la etapa de retiro.

Desde el punto de vista tecnológico, OrientIA se apoya en una arquitectura de inteligencia artificial generativa con recuperación aumentada de información, lo que permite que las respuestas se construyan a partir de un corpus documental autorizado. Algo que contribuye a reforzar la precisión, reducir riesgos asociados a respuestas no contrastadas y mantener la conversación dentro del ámbito.Asimismo, el sistema incorpora criterios de gobernanza, trazabilidad y mejora continua. A partir de las consultas realizadas, OrientIA permitirá identificar las principales dudas de los ciudadanos, detectar temas que generan mayor incertidumbre y seguir ampliando el conocimiento divulgativo del Instituto en torno a la jubilación, las pensiones y la longevidad.

Robeco: el agente de IA no sustituirá al analista, pero transforma el proceso

La IA agéntica puede transformar el análisis de inversión: no al sustituir a los analistas, sino cambiando la forma en que las ideas de inversión se identifican, ensayan, documentan y cuestionan. La IA agéntica no desplaza al criterio de los analista, sino que les proporciona una herramienta de análisis más poderosa, defiende un informe de Robeco.

El análisis de inversión siempre ha tenido que lidiar con la complejidad. Los mercados generan más datos, más artículos, más información empresarial, más noticias, más conjuntos de datos alternativos y más relatos contrapuestos de las que cualquier equipo por sí solo puede procesar manualmente. El reto actual no consiste simplemente en encontrar información, sino en determinar qué es lo relevante, cuál es su grado de fiabilidad, si aporta algo nuevo y si puede traducirse en una propuesta de análisis o en una perspectiva de inversión.

Es aquí donde la IA agéntica puede empezar a transformar el proceso de análisis. La primera ola de IA generativa ayudó a las personas a trabajar más rápido: resumiendo documentos, redactando textos, programando y respondiendo a preguntas. Es útil, pero en gran medida está orientada a tareas concretas. La IA agéntica va más lejos, ya que admite flujos de trabajo con varias etapas, transfiere el contexto de una etapa a la siguiente, utiliza herramientas, supervisa tareas y genera resultados estructurados para que sean revisados por personas.

Este cambio es importante para el análisis de inversión, ya que constituye una cadena de trabajo: buscar ideas, recopilar datos, comprobar hipótesis, comparar señales, documentar resultados, cuestionar conclusiones y decidir si merece la pena dar continuidad a una idea. Sin embargo, en lugar de automatizar el juicio, el objetivo de la IA agéntica consiste en dotar a los analistas de una herramienta mejorada.

El filtro en el proceso de análisis constituye un punto de partida práctico. Los equipos de inversión se enfrentan a un flujo constante de artículos académicos, análisis de mercado, informes de resultados, declaraciones ante autoridades reguladoras, notas internas y consultas de clientes. Gran parte de la inversión sigue partiendo de este tipo de discurso: flujo de noticias, cambios de política, debates entre analistas, comentarios de directivos y evolución del sentimiento de mercado.  Buena parte de ello puede ser relevante; sin embargo, es imposible leerlo en su totalidad. El tiempo de un analista humano es limitado, y siempre ha sido difícil utilizar esos datos sistemáticamente por su carácter cualitativo, contextual y, a menudo, caótico.

Un flujo de trabajo de análisis agéntico puede contribuir a separar la información relevante del ruido en una fase muy temprana al examinar grandes volúmenes de contenido, identificar lo que merezca un análisis más detallado, extraer las conclusiones clave y señalar de qué manera se solapa una nueva idea con el análisis ya existente. Por ejemplo, un agente encargado de escanear documentos no decide si una idea tiene sitio en una cartera. Ayuda a los analistas a decidir a qué le prestan atención.

De esta manera, la interpretación puede ser más rigurosa y accionable. Al analista le corresponde decidir si esa interpretación tiene relevancia financiera, está descontada en el precio o aporta algo nuevo. Sin embargo, la IA contribuye a detectar pautas en distintas empresas o sectores, así como a comprobar si la idea es válida como señal. Esto resulta especialmente útil para inversores que deseen combinar el análisis por fundamentales con una disciplina sistemática, lo que a menudo se describe como un enfoque 'quantamental'. La oportunidad no consiste en elegir entre juicio humano y análisis sistemático, sino en combinarlos de forma más eficaz: utilizar la IA para procesar la información del mercado a gran escala, al tiempo que los analistas se mantienen como responsables de las preguntas, la interpretación y la decisión de investigar más a fondo.

Una vez estructurada la información del mercado, el siguiente reto consiste en disciplinar el análisis. La IA sirve para discriminar las ideas propuestas, extraer metodologías, identificar los datos necesarios y facilitar el trabajo de replicación. Además, sirve para comparar las distintas opciones de diseño y documentar las ventajas e inconvenientes que conllevan. Esa versatilidad conlleva un riesgo: la IA puede ampliar la búsqueda no solo de ideas prometedoras, sino también de falsos positivos. Un resultado plausible puede parecer convincente antes de analizarlo en mayor profundidad. 

Por lo tanto, el valor de un flujo de trabajo agéntico radica en hacer que el tránsito de la idea al dato contrastado sea más sistemático y fácil de cuestionar, al llevar un registro de qué se ha comprobado y porqué, de las hipótesis relevantes y de las posibles deficiencias, y de por qué se dio continuidad a una línea de investigación, se suspendió o se rechazó. En ese sentido, la IA agéntica puede reforzar la memoria de análisis. Las pruebas fallidas no son una pérdida de tiempo si se lleva un registro adecuado. Forman parte del conocimiento institucional de la gestora, lo que sirve para que los futuros analistas se ahorren llegar al mismo callejón sin salida por una vía ligeramente diferente

La documentación constituye una herramienta muy útil. El análisis de inversión suele depender de que alguien se acuerde de por qué se tomó una decisión: qué conjunto de datos se utilizó, qué hipótesis se descartaron, por qué no se adoptó una señal concreta o por qué se modificó un modelo. Los flujos de trabajo agéntico pueden resultar de ayuda al crear un historial de datos sobre el análisis facilitado por la IA. Dicho historial puede incluir los documentos originales utilizados, los registros horarios de acceso, la versión del modelo o del flujo de trabajo, las herramientas utilizadas, las intervenciones de los analistas, las comprobaciones de estabilidad, los resultados de validación y la persona concreta que revisa. Lejos de ser un mero trámite administrativo, hace posible la revisión del análisis realizado con IA.

Un informe bien redactado generado por IA puede resultar peligroso si es imposible identificar la parte elaborada por el modelo, los cambios introducidos por el analista, las afirmaciones procedentes de fuentes externas y las conclusiones que fueron cuestionadas. Cuanto más se utiliza la IA para el análisis, más importante resulta diferenciar los resultados brutos del modelo de la labor de inversión aprobada por la firma de inversión. En última instancia, la mesa de análisis del futuro podría estar más documentada, no menos. Podría ser más sistemática, no menos. Ser más transparente sobre la incertidumbre y menos segura por defecto.

¿Qué cambiará para los analistas? Si la IA puede recopilar información, resumir artículos, redactar códigos y probar variantes con mayor rapidez, el analista puede dedicar menos tiempo a recopilar datos y más tiempo a evaluarlos. Para ello se requieren habilidades distintas: formular mejores preguntas, reconocerlas pruebas poco sólidas, comprender el origen de los datos, cuestionar los resultados del modelo, detectar problemas de ejecución y saber cuándo no seguir con una idea. Para los analistas más jóvenes, eso puede resultar especialmente importante. La IA puede facilitar el aprendizaje al impulsar el acceso a la información. Pero también puede generar una falsa sensación de control. No es igual comprender un método que leer un resumen. Replicar un resultado no equivale a saber si este tiene cabida en una estrategia real. En la era de la IA agéntica, la cultura de análisis sigue siendo tan relevante como siempre, ya que puede potenciar tanto los buenos hábitos como los malos.

¿Dónde quedan las personas? "Son las personas las que deciden si merece la pena plantear una pregunta. Son las personas las que deciden si un resultado tiene sentido financiero. Son las personas las que deciden si merece la pena seguir analizando una idea, darle prioridad o descartarla. Son las personas lasque deciden si las pruebas tienen peso suficiente para iniciar un proceso de inversión. Por lo tanto, el valor de la IA agéntica en el análisis podría radicar no tanto en sustituir conocimientos especializados como en conectar diferentes formas de conocimiento especializado: el contexto de fondo, las pruebas sistemáticas, la disciplina de datos y el juicio humano", contestan en Robeco.

31Aug

Tras el caso Aur0ra, aseguradoras como MSIG, QBE y Beazley están revisando sus ciberseguros, ya que casi todas las pólizas de estas características asumen un evento de seguridad concreto (alguien entra sin permiso, un servidor cae), no la acción de un agente de inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Aur0ra, un grupo ruso de ransomware convenció al agente de inteligencia artificial (IA) de Cursor (empresa del grupo SpaceX, de Elon Musk) tras 28 sesiones de chat de que estaba trabajando en un entorno de pruebas, lo que facilitó ciberataques a varias empresas (la fabricante belga de productos de higiene y limpieza Christeyns; la empresa alemana Teckentrup, que fabrica puertas de garaje; la escocesa Helideck Certification Agency (Escocia), un distribuidor farmacéutico argentino, un fabricante italiano; Bayou Title, aseguradora de títulos de Luisiana, entre ellas) entre el 8 de abril y el 21 de mayo de 2026, según análisis de las firmas de ciberseguridad Gambit Security y CloudSek.

Los ciberdelincuentes ejecutaron cientos de operaciones maliciosas (robo de credenciales, toma de cuentas de alto valor), apoyándose en que el agente de IA de Cursor les ayudaba a ir hasta un 50% más rápido.

El caso se hace público la misma semana en que OpenAI, Anthropic y Meta admitieron que sus propios agentes de IA se salieron de entornos controlados y ejecutaron acciones ofensivas sin que nadie se lo pidiera, y en la que 116 empresas han firmado una carta abierta pidiendo defensa coordinada ante los ciberataques asistidos por IA.

Reacción de las aseguradoras

Las aseguradoras también reaccionan: MSIG, QBE y Beazley están revisando sus ciberseguros, ya que casi todas las pólizas de estas características asumen un evento de seguridad concreto (alguien entra sin permiso, un servidor cae). Un agente de IA puede causar la pérdida usando exactamente los accesos que la empresa le dio a propósito, sin que haya hacker ni acceso no autorizado en el origen.

El mercado global de ciberseguro asciende a 15.000 millones$ en 2025,  pasado y Munich Re vaticina 28.000 millones para 2030. Aon calcula que cerca del 20% de los ciberataques llevarán IA generativa en 2027. 

Y del sector tecnológico

OpenAI, Anthropic, Google, Microsoft, las firmas de ciberseguridad CrowdStrike, Okta y Fortinet, figuran entre las 116 empresas que han hecho una llamada conjunta alertando de que los ciberataques habilitados por IA "serán mucho más generalizados y sofisticados", y reclamando colaboración público-privada a todos los niveles (local, nacional, internacional) y alianzas para elevar estándares de seguridad. Reconocen que el riesgo no en el usuario final, sino en los sistemas que sostienen pagos y conectividad.

También avisan que un ciberatacante humano elige objetivos porque su tiempo es limitado: investiga una empresa, prueba unas cuantas vías y pasa a la siguiente. Un agente de IA puede hacer ese trabajo en paralelo sobre miles de objetivos a la vez, y el coste de añadir uno más tiende a 0, por lo que tiene incentivos para realizar ciberataques masivos.


04Jun

Anthropic es valorada en 965.000 millones$; SpaceX, en más de 1,5 billones. La cuestión ya no es si la IA transformará la economía, sino si las expectativas que hoy descuentan los mercados son realistas o si estamos asistiendo al nacimiento de una nueva burbuja tecnológica de dimensiones épicas.

Miguel Ángel Valero

"La revolución de la inteligencia artificial (IA) está provocando algo que rara vez ocurre en los mercados financieros: la creación de gigantes empresariales de tamaño colosal antes incluso de que los inversores puedan comprarlos en Bolsa", opina el analista Pablo Gil en The Trader. Durante décadas, las compañías alcanzaban valoraciones multimillonarias después de años cotizando públicamente. Primero crecían, después salían a Bolsa y, con el tiempo, algunas lograban convertirse en gigantes globales. Hoy el proceso se está invirtiendo. La nueva generación de líderes de la IA está alcanzando valoraciones históricas mientras todavía permanece en manos de fondos de capital riesgo, grandes instituciones financieras y algunos inversores privados privilegiados.

El mejor ejemplo acaba de protagonizarlo Anthropic. La compañía creadora de Claude ha cerrado una ronda de financiación que la valora en 965.000 millones$. Una cifra que ya supera la valoración de OpenAI. Si Anthropic cotizara hoy en Bolsa estaría entre las compañías más valiosas del planeta. Más grande que la inmensa mayoría de empresas del S&P 500 y compitiendo directamente con algunos de los gigantes tecnológicos tradicionales.

Pero quizás lo más llamativo no es la valoración. Lo verdaderamente espectacular es la velocidad a la que está creciendo. La compañía afirma haber alcanzado una tasa anualizada de ingresos cercana a los 47.000 millones$, impulsada por la enorme demanda empresarial de sus modelos de IA.

Y la fiebre inversora no termina ahí. Anthropic está negociando una operación de financiación mediante deuda por valor de 36.000 millones$ liderada por gigantes como Apollo y Blackstone. El objetivo es adquirir enormes cantidades de chips especializados de Google para seguir ampliando su capacidad de computación. 

"Estamos hablando de una situación extraordinaria. No se trata de una empresa pidiendo financiación para sobrevivir. Se trata de algunos de los mayores fondos del mundo compitiendo por financiar la infraestructura necesaria para alimentar la próxima generación IA", subraya este experto.

Anthropic ha presentado de forma confidencial la documentación para salir a Bolsa. Y aunque OpenAI podría seguir el mismo camino en las próximas semanas, el mensaje que envía el mercado es mucho más importante que la carrera entre ambas compañías.  Por primera vez, los grandes líderes de la IA parecen preparados para abrir sus puertas al inversor minorista. Anthropic, OpenAI e incluso SpaceX podrían protagonizar algunas de las mayores salidas a Bolsa de la historia, con valoraciones que ya rondan o superan el billón de dólares.

La pregunta es inevitable: ¿estamos ante el comienzo de una nueva fase de crecimiento o ante los últimos compases de la euforia? Hay un detalle especialmente interesante. Hace apenas un año, muchos de los principales referentes de la IA advertían sobre los riesgos existenciales de esta tecnología, el impacto sobre el empleo o incluso posibles amenazas para la sociedad. Hoy el discurso ha cambiado radicalmente. Sam Altman y Dario Amodei hablan mucho más de productividad, crecimiento y oportunidades que de riesgos.

No es casualidad. Cuando una empresa se prepara para cotizar, necesita atraer capital, generar confianza y construir una narrativa de crecimiento sostenible. Pero la salida a Bolsa tiene implicaciones que van mucho más allá de la valoración de la compañía. Para las empresas que ya utilizan Claude o que están valorando integrar soluciones de Anthropic, una compañía cotizada aporta mayor estabilidad, transparencia financiera y acceso a los mercados de capitales para seguir financiando la investigación y el desarrollo de nuevos modelos.

Al mismo tiempo, los inversores tendrán por fin la posibilidad de obtener exposición directa a una de las empresas más avanzadas del sector, algo que hasta ahora estaba reservado a fondos de capital riesgo y grandes inversores privados.

Además, la carrera entre Anthropic y OpenAI por conquistar los mercados públicos podría intensificar aún más la competencia. Más inversión, más presión por crecer y más necesidad de diferenciarse suelen traducirse en ciclos de innovación más rápidos, mejoras continuas en los productos y, potencialmente, una reducción de precios para los usuarios finales.

Por primera vez en muchos años, los mercados podrían enfrentarse a una oleada de salidas a Bolsa protagonizadas por empresas que ya nacen con valoraciones equivalentes a las mayores multinacionales del planeta. Anthropic, OpenAI y SpaceX podrían debutar directamente entre las compañías más grandes de Wall Street.

La IA ya no es una simple tendencia tecnológica. Se está convirtiendo en una carrera global por controlar la infraestructura, los datos, la potencia de cálculo y los modelos que podrían definir la próxima etapa del crecimiento económico mundial. Y cuando fondos soberanos, bancos de inversión, firmas de capital privado y grandes tecnológicas compiten por invertir cientos de miles de millones en el mismo sector, normalmente no estamos ante una moda pasajera.

La cuestión ya no es si la IA transformará la economía, sino si las expectativas que hoy descuentan los mercados son realistas o si estamos asistiendo al nacimiento de una nueva burbuja tecnológica de dimensiones épicas. Porque cuando empresas privadas empiezan a acercarse al billón de dólares antes siquiera de salir a Bolsa, la euforia ya no es una hipótesis. Es una realidad.

La historia de la IA está empezando a parecerse a la de Internet en los años noventa, pero a una velocidad mucho mayor y con cantidades de capital nunca vistas. La diferencia es que esta vez los ganadores potenciales ya están valorados como gigantes globales antes de que el inversor medio pueda acceder a ellos. Quizá estemos ante una revolución tecnológica que justifique estas cifras. O quizá estemos contemplando una nueva fase de exuberancia financiera. Lo más probable es que haya algo de ambas cosas. Lo que parece indiscutible es que la IA se ha convertido en el principal imán de capital del planeta y que esta historia aún está lejos de terminar.

La historia de los mercados nos enseña que las grandes oleadas de salidas a Bolsa suelen coincidir con momentos de enorme optimismo inversor. Ocurrió durante la burbuja tecnológica de finales de los noventa, sucedió en distintos episodios de fuerte expansión bursátil y ahora podría estar ocurriendo de nuevo con la IA. 

"Esto no significa necesariamente que el ciclo haya terminado. De hecho, la IA probablemente seguirá transformando sectores enteros durante la próxima década. Pero sí conviene recordar que las mejores tecnologías no siempre generan las mejores inversiones cuando las expectativas alcanzan niveles excesivamente elevados. Por eso, más que preguntarnos quién llegará primero a Wall Street, quizá deberíamos preguntarnos qué nos está diciendo Wall Street sobre el momento actual del ciclo", insiste Pablo Gil.

Respiro para las Bolsas

Después de diez sesiones ininterrumpidas de revalorizaciones llega el respiro a las Bolsas – MSCI AC World bajó un 0,6% el 3 de junio y sigue la corrección en Asia. Si bien el ruido geopolítico ganó protagonismo y tensionó los precios del crudo, el verdadero detonante se encuentra en el sector estrella de los últimos meses, donde crece el debate entre las brillantes perspectivas de crecimiento y el riesgo de ejecución. Y es que, en las últimas horas, dos actores fundamentales del sector volvieron a ocupar los titulares: por un lado, el máximo responsable de Taiwan Semiconductor (TSMC) proyectó que en los próximos años la oferta global de chips seguirá siendo insuficiente para satisfacer la demanda impulsada por la IA, lo que augura un crecimiento sostenido de los ingresos para la firma y reafirma sus objetivos de incremento del 30% de las ventas este ejercicio.

Sin embargo, la otra cara de la moneda fueron las esperadas cifras de la empresa de semiconductores americana Broadcom, aspirante a competir con Nvidia, que  no lograron cumplir con las elevadas expectativas del mercado. Sus ingresos por la venta de chips han quedado por debajo de lo esperado, empujando también una rebaja de las previsiones anuales que se quedan ahora en 56.000 millones$ frente a los 57.600 millones anteriores. En este contexto, compañías como TSMC reafirman su confianza en que el déficit de oferta estructural de chips sostendrá el fuerte crecimiento de sus ingresos, mientras que el caso de Broadcom evidencia que la ejecución, la competencia y la capacidad para satisfacer unas expectativas exigentes serán un desafío constante en los próximos trimestres.

SpaceX recaudará en Bolsa 75.000 millones$

Y mientras todo esto ocurre, otro gigante privado se prepara para entrar en escena: SpaceX, que ya se mueve en valoraciones cercanas a 1,5 billones$ y algunos analistas incluso contemplan cifras superiores en una futura salida a bolsa. Lo interesante es que la compañía ya no se presenta únicamente como una empresa espacial. Cada vez más se posiciona como una pieza clave de la futura infraestructura de IA gracias a Starlink, los centros de datos distribuidos y su capacidad para construir redes globales de comunicaciones.

Por su parte, SpaceX ha fijado el precio de su salida a Bolsa en 135 $/acción y ofrecerá alrededor de 555,6 millones de títulos, lo que le permitiría recaudar unos 75.000 millones$. La colocación está prevista para el 11 de junio y se espera que empiece a cotizar en el Nasdaq el 12. Con una valoración de unos 1,8 billones, la operación supondría emitir aproximadamente el 4% del valor de la empresa, y aun así, la salida de 75.000 millones marcaría un récord histórico, superando ampliamente los 29.400 millones de dólares recaudados en 2019 por Aramc(petrolera saudí). 

De materializarse, SpaceX se situaría entre las siete empresas americanas de mayor capitalización, por delante de compañías como Tesla y Meta. Aunque SpaceX ya genera un flujo de caja significativo –principalmente gracias a Starlink, su servicio de internet por satélite–, la compañía necesita más capital para financiar sus ambiciosos planes de crecimiento. Entre ellos, destacan la expansión de su infraestructura de computación en IA, la mejora de sus capacidades espaciales y de lanzamiento de cohetes, y el aumento de sus constelaciones de satélites.

Estas necesidades de financiación se han incrementado tras la adquisición de xAI en febrero, una empresa que consume en torno a 1.000 millones$ mensuales en costes relacionados con infraestructura y entrenamiento de modelos de IA.

Sin embargo, a pesar de la OPV, Elon Musk mantendrá un control casi exclusivo sobre SpaceX. Conservará alrededor del 84,4% de los derechos de voto (frente al 85 % actual), gracias a las acciones de clase B, que otorgan diez votos cada una frente a un único voto de las acciones de clase A. Además, su posesión del 93,6 % de las acciones de clase B le permite nombrar al 51% del consejo de administración y decidir sobre su propia destitución, lo que en la práctica impide que sea despedido contra su voluntad. 

Por otro lado, aproximadamente 7.800 millones de acciones estarán sujetas a restricciones de venta durante al menos seis meses tras la salida a Bolsa. 

A pesar del gran tamaño de esta operación y de otras potenciales emisiones relevantes previstas en el mercado (ampliaciones de capital de Alphabet y futuras OPV de Anthropic y OpenIA), en el corto plazo no se espera un impacto significativo en el mercado, dado que, en conjunto, representarían un 0,5% del S&P 500. 

Y hay más movimientos:

  • CrowdStrike nombra a Bartley Richardson, exejecutivo de Nvdia, Chief AI Officer. Cuando la empresa de ciberseguridad más relevante del mercado le roba talento directo a Nvidia, el mensaje está claro: la próxima generación de ciberdefensa va a correr en GPU.
  • Meta apuesta por agentes de IA dentro de WhatsApp para monetizar 3.000 millones de usuarios. La idea es que las empresas puedan atender, vender y cobrar dentro del chat, con publicidad nativa y servicios empresariales que hasta ahora no existían en la plataforma. Si funciona en India y Brasil, escala al resto del mundo. El mercado potencial es gigantesco. WeChat en China lleva años haciendo exactamente esto y es el núcleo del ecosistema de pagos del país. Meta quiere ese modelo para 3.000 millones de personas. WhatsApp era el activo más inframonetizado del sector tech. Si los agentes IA permiten transacciones y publicidad dentro del chat, el múltiplo de Meta cambia radicalmente. Presión directa sobre Snap  y todo el ecosistema de mensajería.
  • Morgan Stanley va a dar acceso a agentes de IA a su canal de gestión de patrimonio de $1,2 billones en activos. De esta forma, Wall Street tiene un nuevo empleado que no cobra, no duerme, y no se equivoca en los cálculos. Morgan Stanley abrirá su plataforma de gestión de patrimonio, que mueve 1,2 billones$ en activos, a agentes de IA. Los clientes de Banca Privada podrán interactuar con agentes que gestionan carteras, responden consultas y ejecutan operaciones. Es el movimiento más significativo de la banca privada hacia la IA del año. Si Morgan Stanley lo escala, el resto del sector no tiene opción. Seguirán o quedarán fuera. Porque el wealth management cambia de era. Presión sobre los asesores humanos y oportunidad para los proveedores de modelos de IA. Charles Schwab también en el radar.
  • La IA tiene un problema de electricidad. Y el mercado acaba de encontrar su solución favorita. Constellation Energy y NuScale suben con fuerza mientras el gobierno americano anuncia planes de expansión nuclear y el principal productor de uranio de EEUU decide aumentar capacidad. Los centros de datos de IA consumen electricidad como nunca antes. El carbón y el gas no son solución políticamente viable. La nuclear combina alta densidad energética, bajas emisiones y suministro constante. Las grandes tech ya están firmando contratos directamente con centrales nucleares. "Si eres un inversor largo en IA, piensa también en la electricidad que consumen esos data centers·, recomienda Zumitow. Constellation Energy, NuScale, URA y NLR son los vehículos naturales. Riesgo real: los plazos de construcción nuclear son eternos y los costes, impredecibles.
  • Rigetti Computing (-10%) sufre una resaca brutal tras el rally en el sector quantum. Sin earnings detrás, solo momentum especulativo. Cuando algo sube fuerte sin catalizador sólido, la corrección llega puntual.
  • Palo Alto Networks: sus beneficios deberían gustar: BPA ajustado de 85 centavos vs 80 esperados, ingresos de 3.000 millones vs 2.940 millones esperados, objetiivos por encima del consenso. Y aun así cae casi un 6%. "Clásico de las cyber cuando la expectativa ya estaba en precio", señalan en Zumitow.

Eastspring: sigue habiendo dudas sobre la rentabilidad de la inversión en IA

Choon Keong Ong, Portfolio Manager de  Eastspring Investments en Singapur, resalta la capacidad del sector tecnológico asiático para generar ingresos por dividendos, lo que ofrece una forma aún más atractiva de aumentar la exposición a estas tendencias de crecimiento estructural. Pero ¿estamos ante una burbuja de la inteligencia artificial?, ¿por qué los hiperescaladores siguen invirtiendo tanto en infraestructura de IAl, en un momento en el que los precios del hardware están en máximos, y cuándo dejarán de hacerlo? "Los más escépticos podrían pensar que nos encontramos ante otra posible burbuja, pero yo creo que este ciclo es diferente". señala.

A diferencia de lo que ha ocurrido en otros ciclos tecnológicos, la fuerza disruptiva de la IA es real. La monetización de los grandes modelos lingüísticos resulta cada vez más visible, la demanda de tókenes está creciendo de manera exponencial, y lo cierto es que no hay suficiente capacidad de computación para atenderla. Este desequilibrio se ve agravado además por el paso del entrenamiento de la IA a la inferencia. A diferencia del entrenamiento, la demanda de inferencia es continua, aumenta con la adopción por parte de los usuarios, y no puede programarse o distribuirse en el tiempo como ocurre con las tareas de entrenamiento.

En lo que respecta a los hyperscalers,  la idea que subyace a todo ello es el deseo de acceder a las ventajas de las que se benefician los primeros en actuar. Los que se queden atrás podrían perder un terreno que luego resultaría muy difícil recuperar. Por eso el gasto de capital sigue aumentando, aun cuando sigue habiendo ciertas dudas sobre la rentabilidad de la inversión.

El aumento del gasto de capital con el que los hyperscalers desean consolidar su posición en el ámbito de la inteligencia artificial está beneficiando directamente a la cadena de suministro tecnológica asiática.

"La pregunta ya no es si la demanda de inteligencia artificial es real, sino quién tiene capacidad para responder a ella. Los clientes compiten por asegurarse acceso a capacidad de computación para inteligencia artificial, y la rapidez de ejecución pesa más que el precio", subraya .

Lo que destaca especialmente en este ciclo es el ritmo sin precedentes que está adoptando el cambio tecnológico. Los planes de desarrollo de los productos cambian constantemente, lo que exige un diálogo continuo con las compañías, así como la capacidad de anticipar cambios estructurales.

La capacidad de fundición de semiconductores de última generación es el principal cuello de botella, y las tensiones de oferta se están trasladando a toda la cadena de suministro, desde la memoria y las técnicas avanzadas de encapsulado a las placas de circuito impreso de alta densidad. Más que la debilidad de la demanda, lo que define el entorno de suministro son las restricciones de disponibilidad. Los proveedores de primer nivel que tienen capacidad para suministrar a escala están muy bien posicionados en un contexto como el actual, y también hay un grupo creciente de empresas que están demostrando su capacidad para generar crecimiento compuesto estructural dentro de este ecosistema.

En lo que respecta a la demanda de hardware, ha habido dos cuestiones especialmente relevantes. La primera se refiere al auge de los chips conocidos como "circuitos integrados para aplicaciones específicas" (ASIC), diseñados a medida como alternativa creíble a las unidades de procesamiento gráfico (GPU).

La segunda es la aparición de la óptica integrada en el encapsulado (CPO), una nueva tecnología que integra componentes ópticos directamente en un único encapsulado y reduce el consumo energético de los centros de datos. Aunque no parece probable que esta nueva tecnología vaya a generalizarse antes de 2027, ya está influyendo en el crecimiento del contenido de hardware y generando nuevas ideas de inversión.

En lo que respecta a la memoria, el debate se ha centrado en la sostenibilidad de los beneficios empresariales, tras un ciclo alcista sin precedentes desde 2024 y el fuerte aumento de los precios de la memoria convencional en los últimos seis a nueve meses.

Los fabricantes de memoria han recurrido a los llamados "acuerdos a largo plazo" (LTA) para lograr la estabilidad de sus ingresos, en virtud de los cuales los clientes se comprometen de forma flexible a adquirir determinados volúmenes. Los nuevos acuerdos a largo plazo están adoptando un carácter más contractual, e incluyen la negociación de compromisos de precio y volumen y, en algunos casos, pagos anticipados por parte de los clientes. Aún no se sabe si estas condiciones más estrictas pasarán a ser la norma, más que la excepción, pero eso será lo que determine la solidez de los beneficios empresariales a medida que el ciclo vaya perdiendo impulso.

Este tipo de innovaciones reducen la intensidad de capital, pero también disminuyen el coste de prestación del servicio y pueden impulsar la demanda de tókenes. Habrá que prestar atención a las próximas salidas a bolsa de los principales desarrolladores de inteligencia artificial, ya que pueden proporcionar una valiosa información sobre la rentabilidad económica de los grandes modelos lingüísticos. El segundo riesgo es el exceso de oferta de componentes, ya que se prevé una importante expansión de la capacidad en los próximos años.