22Jun

Su presidente, Carlos Torres, asegura en el curso de la Apie en la UIMP de Santander que tiene "una visión optimista" sobre el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo: "se va a transformar, sin duda, pero tendrá un efecto positivo".

Miguel Ángel Valero

El presidente del BBVA, Carlos Torres, aprovecha su intervención en la apertura del curso de la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIM) en Santander, patrocinado por su entidad, para anunciar que el grupo acelera su transformación gracias a la inteligencia artificial (IA). De paso, deja muy claro que toda la actividad de la banca sufrirá una transformación radical, que supera incluso la vivida en el proceso de digitalización.
La IA permitirá comprender mejor el contexto de cada cliente, anticipar necesidades y ofrecer un asesoramiento más personalizado. Esto supone avanzar de verdad “hacia una banca más proactiva, más contextual y más integrada en el día a día de las personas y las empresas”.
Torres asegura que el BBVA afronta la IA no como una evolución tecnológica más, sino como una transformación comparable —e incluso más profunda— que la vivida con la digitalización durante la última década: “La principal lección que aprendimos durante la revolución digital es que las ventajas competitivas más duraderas no provienen de adoptar una tecnología concreta, sino de transformar toda la organización para aprovecharla plenamente”. 
En este sentido, avisa que “la verdadera transformación no ocurre cuando se implanta una herramienta. Ocurre cuando cambian los procesos, la organización y la forma de trabajar”. “Creemos que la IA acabará transformando no sólo la forma en que trabajamos, sino también la naturaleza misma de muchas de las tareas que realizamos", recalca.. Por eso, el BBVA ha situado la IA entre sus máximas prioridades estratégicas y ha creado el área de AI Transformation al máximo nivel de la organización.
El BBVA ha fijado ocho ámbitos estratégicos del banco —‘The Eight’—, que abarcan toda la cadena de valor del banco y que están transformando ya la forma en que trabaja la entidad. Sin embargo, lo verdaderamente relevante para el presidente de BBVA es la capacidad de integrar agentes inteligentes en prácticamente todos los procesos: “Por eso estamos invirtiendo de forma decidida en una infraestructura común —‘The Frame’— que es la base para industrializar la creación, el despliegue, la gestión y el gobierno de agentes de inteligencia artificial a escala”.
“Quienes sean capaces de llevar esa transformación a escala serán los que realmente capturen el valor de esta nueva tecnología”, resalta. En el caso del BBVA, "estamos construyendo la infraestructura sobre la que se apoyará la incorporación progresiva de agentes inteligentes a todos los procesos y actividades del banco", con la idea de no depender de terceros, de mantener todo bajo el control del grupo.
Descarta una ola de despidos o un freno a la contratación por la adopción de la IA. Todo lo contrario, asegura tener "una visión optimista, se va a transformar, sin duda, pero la IA tendrá un efecto positivo sobre el empleo". "No es solo eficiencia y productividad, es que cuanto más robotizada está una sociedad, menos paro tiene", argumenta.
Oportunidad para mejorar la productividad
El presidente del BBVA considera la IA una oportunidad para mejorar la productividad, que es la gran asignatura pendiente tanto de España como de Europa. Es cierto que España ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de crecimiento, con una evolución superior a la media europea y una significativa creación de empleo. No obstante, el principal reto estructural sigue siendo elevar la productividad: “Tenemos que lograr que cada trabajador, cada empresa y cada euro invertido generen más valor”. Porque la productividad es clave para la prosperidad y la sostenibilidad del modelo social europeo. “Este no es únicamente un reto español. Es también el gran reto europeo”, asegura.
“La verdadera ventaja competitiva de Europa vendrá de la capacidad de las empresas para incorporar la IA a gran escala”, lo que debe traducirse en más inversión en innovación, acelerar la adopción tecnológica y profundizar en la integración del mercado único para fortalecer la capacidad de crecimiento de la economía europea. Pero mercado único no es solo lograr un Fondo de Garantía de Depósitos único, sino sobre todo unificar todas las normativas de los Estados miembros.
Porque Europa necesita aumentar su capacidad para financiar grandes transformaciones como la transición energética, la digitalización, la seguridad y la defensa, al tiempo que preserva su modelo social y refuerza su autonomía estratégica para las próximas generaciones. “Si el gran reto económico es elevar la productividad, la inteligencia artificial puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para conseguirlo”. “La IA puede ayudarnos a trabajar mejor. Ahí reside su enorme potencial económico”.
Pero es "necesario asegurar que los beneficios de esta tecnología se distribuyan ampliamente y contribuyan a ampliar las oportunidades de las personas”.