24Jun

La inteligencia artificial provoca tres "paradojas": los jóvenes, a los que "hay que preparar para el nuevo mercado laboral"; las profesiones emergentes "que se autodestruirán"; y los sénior, cuando "la experiencia tiene un valor enorme".

Miguel Ángel Valero (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie)

Mapfre invierte  cada año 1.000 millones€ en tecnología e innovación por "necesidad pero también por aspiración estratégica", explica su presidente, Antonio Huertas, en el curso de la Apie en la UIMP en Santander. Estas inversiones se destinan a incrementar la resiliencia operativa, a mejorar la eficiencia, y a acelerar la automatización de procesos. La tecnología "no es un destino, es un viaje" y "debe ser un habilitador de negocio".

Huertas presenta Reef, un ecosistema de soluciones y de plataformas ya implantado en cinco países (otros 13 se incorporarán entre este año y 2027. "Se trata de una IA centrada en generar valor para el cliente y para el negocio, una IA segura, responsable, explicable, y alineada con la regulación y también con los valores de Mapfre", remarca su presidente.

"La mejor IA para el seguro es la que no sustituye la relación con el cliente", sentencia. En ese sentido, Mapfre lanza una campaña de concienciación basada en el lema 'Nuestra inteligencia eres tú'.

Al mismo tiempo, Huertas destaca que la IA plantea "un dilema moral, más que económico" con 3 "paradojas": los jóvenes, a los que "hay que preparar para el nuevo mercado laboral"; las profesiones emergentes "que se autodestruirán"; y los sénior, cuando "la experiencia tiene un valor enorme".

"Defender la tecnología no es someterse a ella ni mirar hacia otro lado cuando plantea problemas que afectan a la vida de las personas", argumenta.

"La integración plena de la IA en Mapfre se hará con los 30.000 empleados del grupo que quieran participar", subraya. Entre 2026 y 2027 se desarrollará el entorno profesional IA en el grupo asegurador. Este año se coloca el foco en la mejora de las capacidades de los empleados, y en 2027, en la aceleración de la transformación de procesos y de las formas de trabajar.

Se trata de una tecnología avanzada y una IA integrada en los procesos conviviendo con 3.200 oficinas para "garantizar la atención cercana y el asesoramiento personalizado, que en Mapfre es incuestionable" y para crear "una experiencia única, digital y humana, con los mejores profesionales".

Huertas reconoce que Mapfre tiene "apetito por crecer en Vida, asesoramiento patrimonial y complemento de la calidad de vida de los ciudadanos, pero sin dejar de hacerlo en Autos y en Salud". "Aunque nuestro foco está en España, Brasil, México y EEUU, siempre estamos pensando cómo crecer también en los mercados emergentes en los que estamos, y buscamos oportunidades que incrementen nuestras capacidades".

Al mismo tiempo, el presidente de Mapfre avisa que la inflación volverá a presionar al negocio asegurador, especialmente si las tensiones geopolíticas mantienen elevados los costes energéticos. "Va  a haber más inflación en los próximos 12 meses, derivada de los costes de la energía", que se trasladará a los diferentes seguros, aunque ahora el sector ha recuperado la disciplina técnica, y ya se está percibiendo en los costes sanitarios. En ese sentido, reclama que el crecimiento en primas sea "consistente" y no deteriore el ratio combinado, porque "bajar precios es muy fácil, y también lo es perder dinero", especialmente en los ramos empresariales e industriales. Porque a la mayor inflación se une una desaceleración de la economía.

24Jun

La banca tradicional "basa su rentabilidad en el bajo rendimiento que paga por el ahorro de los españoles". Sólo el 17% está en fondos de inversión y el 5%, en Bolsa, frente al 35,2% de los depósitos, lo que "limita la capacidad del ciudadano para generar riqueza a largo plazo", subraya su CEO, Carlos Aso.

Miguel Ángel Valero (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie)

"¿A quién favorece más la IA, a la banca tradicional o a los neobancos?". Es la pregunta que Carlos Aso, el consejero delegado de Andbank y máximo ejecutivo de MyInvestor en el curso de la Apie en la UIMP en Santander, patrocinado por una entidad del primer grupo, el BBVA. El punto de partida del análisis es que la IA genera ahorro de costes, no ingresos. Del 100% de los costes de un banco tradicional, el 45% es la red comercial, las sucursales; la tecnología genera el 20%; las operaciones (backoffice), el 10%; el marketing, el 5%, y el resto, el 20%. La IA logra una reducción del 25% en la primera, 20% en la segunda, 45% en operaciones, 30% en marketing, y 20% en el resto, generando un ahorro del 25%. "El mayor premio es para el que tiene la mayor base de costes", resalta.

Además, la IA democratiza la educación financiera, complicando la estrategia de la banca tradicional, que "basa su rentabilidad en el bajo rendimiento que paga por el ahorro de los españoles". Sólo el 17% del dinero de los españoles está en fondos de inversión y el 5%, en Bolsa, frente al 35,2% de los depósitos. "Esto limita la capacidad del ciudadano para generar riqueza a largo plazo", subraya Aso.

"La IA, cuando asesora sin sesgo comercial, recomienda lo más barato. El agente IA, en este caso Claude, no cobra retrocesiones, por lo que no tiene incentivos para colocar el producto más caro", explica. Además, la IA "facilita poner el dinero a trabajar".

Pero la banca vende fondos con rendimientos históricamente bajos que le generan 5.500 millones€ anuales en ingresos por comisiones. Competir con los neobancos aquí reduciría esa cifra a 1.500 millones. Tiene 20.075 millones€ en depósitos al 0,5%. Si pagara el 1,7% como los neobancos, perdería 14.338 millones en ingresos.

Para compensar esa pérdida de ingresos, la banca tradicional debe reducir un 70% su base de costes: "eso supone cerrar todas las sucursales y reducir a la mitad el resto de costes para acercarse a la estructura del  modelo digital".

MyInvestor tenía 850.000 clientes al terminar el primer trimestre de 2026. Capta cada mes 40.000, que aportan 435 millones€, cuando en 2023 eran 56,7 millones. De esos 435 millones, 275 millones vienen de los tres grandes bancos.

Además, el cliente eleva su saldo medio. Si entra con 7.738€, al año son 14.065; a los dos años, 23.848; a los tres, 32.193€; a los 4 años, 31.788; y al quinto, 37.479€, con inversiones por 28.655.

Salvo 2022, que registró un rendimiento negativo del 13%, siempre ha ofrecido rentabilidad: 18% en 2021, 12% en 2023; 15% en 2024, 7% en 2025, y 9% en lo que va de 2026.

Eso se traduce en creación de riqueza para el cliente: 2.265 millones en revalorización de las inversiones más 185 millones en intereses pagados, 2.450 millones€.

Menos apetito por las compras

"No descartamos compras para crecer en España, estamos abiertos a operaciones, pero somos exigentes porque tenemos mucho crecimiento orgánico y eso hace que haya menos apetito por adquisiciones", explica Carlos Aso.

"En hipotecas hemos sido más agresivos antes, ahora no, el mercado está muy competitivo y no compensan esos precios", señala.

La pregunta inicial sobre a quién beneficia la IA, a la banca tradicional o a los neobancos, tiene una respuesta muy clara: “no refuerza a la banca tradicional frente a neobancos comoMyInvestor, sino que acelera la oportunidad de ganar cuota de mercado”, al intensificar la comparación de precios, comisiones y condiciones entre entidades. Y otra respuesta más críptica: "El gran elefante en la habitación son las fusiones".

22Jun

Su presidente, Carlos Torres, asegura en el curso de la Apie en la UIMP de Santander que tiene "una visión optimista" sobre el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo: "se va a transformar, sin duda, pero tendrá un efecto positivo".

Miguel Ángel Valero (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie)

El presidente del BBVA, Carlos Torres, aprovecha su intervención en la apertura del curso de la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIM) en Santander, patrocinado por su entidad, para anunciar que el grupo acelera su transformación gracias a la inteligencia artificial (IA). De paso, deja muy claro que toda la actividad de la banca sufrirá una transformación radical, que supera incluso la vivida en el proceso de digitalización.
La IA permitirá comprender mejor el contexto de cada cliente, anticipar necesidades y ofrecer un asesoramiento más personalizado. Esto supone avanzar de verdad “hacia una banca más proactiva, más contextual y más integrada en el día a día de las personas y las empresas”.
Torres asegura que el BBVA afronta la IA no como una evolución tecnológica más, sino como una transformación comparable —e incluso más profunda— que la vivida con la digitalización durante la última década: “La principal lección que aprendimos durante la revolución digital es que las ventajas competitivas más duraderas no provienen de adoptar una tecnología concreta, sino de transformar toda la organización para aprovecharla plenamente”. 
En este sentido, avisa que “la verdadera transformación no ocurre cuando se implanta una herramienta. Ocurre cuando cambian los procesos, la organización y la forma de trabajar”. “Creemos que la IA acabará transformando no sólo la forma en que trabajamos, sino también la naturaleza misma de muchas de las tareas que realizamos", recalca.. Por eso, el BBVA ha situado la IA entre sus máximas prioridades estratégicas y ha creado el área de AI Transformation al máximo nivel de la organización.
El BBVA ha fijado ocho ámbitos estratégicos del banco —‘The Eight’—, que abarcan toda la cadena de valor del banco y que están transformando ya la forma en que trabaja la entidad. Sin embargo, lo verdaderamente relevante para el presidente de BBVA es la capacidad de integrar agentes inteligentes en prácticamente todos los procesos: “Por eso estamos invirtiendo de forma decidida en una infraestructura común —‘The Frame’— que es la base para industrializar la creación, el despliegue, la gestión y el gobierno de agentes de inteligencia artificial a escala”.
“Quienes sean capaces de llevar esa transformación a escala serán los que realmente capturen el valor de esta nueva tecnología”, resalta. En el caso del BBVA, "estamos construyendo la infraestructura sobre la que se apoyará la incorporación progresiva de agentes inteligentes a todos los procesos y actividades del banco", con la idea de no depender de terceros, de mantener todo bajo el control del grupo.
Descarta una ola de despidos o un freno a la contratación por la adopción de la IA. Todo lo contrario, asegura tener "una visión optimista, se va a transformar, sin duda, pero la IA tendrá un efecto positivo sobre el empleo". "No es solo eficiencia y productividad, es que cuanto más robotizada está una sociedad, menos paro tiene", argumenta.
Oportunidad para mejorar la productividad
El presidente del BBVA considera la IA una oportunidad para mejorar la productividad, que es la gran asignatura pendiente tanto de España como de Europa. Es cierto que España ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de crecimiento, con una evolución superior a la media europea y una significativa creación de empleo. No obstante, el principal reto estructural sigue siendo elevar la productividad: “Tenemos que lograr que cada trabajador, cada empresa y cada euro invertido generen más valor”. Porque la productividad es clave para la prosperidad y la sostenibilidad del modelo social europeo. “Este no es únicamente un reto español. Es también el gran reto europeo”, asegura.
“La verdadera ventaja competitiva de Europa vendrá de la capacidad de las empresas para incorporar la IA a gran escala”, lo que debe traducirse en más inversión en innovación, acelerar la adopción tecnológica y profundizar en la integración del mercado único para fortalecer la capacidad de crecimiento de la economía europea. Pero mercado único no es solo lograr un Fondo de Garantía de Depósitos único, sino sobre todo unificar todas las normativas de los Estados miembros.
Porque Europa necesita aumentar su capacidad para financiar grandes transformaciones como la transición energética, la digitalización, la seguridad y la defensa, al tiempo que preserva su modelo social y refuerza su autonomía estratégica para las próximas generaciones. “Si el gran reto económico es elevar la productividad, la inteligencia artificial puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para conseguirlo”. “La IA puede ayudarnos a trabajar mejor. Ahí reside su enorme potencial económico”.
Pero es "necesario asegurar que los beneficios de esta tecnología se distribuyan ampliamente y contribuyan a ampliar las oportunidades de las personas”.