"Al mantener las materias primas críticas dentro del sistema, la economía circular puede desempeñar un papel clave en la estabilidad del suministro y la independencia económica", argumentan en Swisscanto.
Miguel Ángel Valero
Cezara Lozneanu, co-gestora de carteras, y Yohann Terry, gestor jefe de carteras de Inversiones Temáticas en Swisscanto Asset Management International, la gestora de activos de Zürcher Kantonalbank, hablan del "amanecer de una nueva era" para la economía circular. Se basan en tres claves que garantizan la estabilidad de suministro, la gran obsesión del mundo tras la situación generada por los ataques de Israel y de EEUU a Irán, y el bloque del estrecho de Ormuz desde hace muchas semanas:
- Los nuevos bloques políticos y la desglobalización continúan transformando el panorama de la economía circular.
- La escasez de materias primas críticas podría agravarse de forma significativa, impulsada además por tendencias sostenibles como la transición energética y la electrificación.
- Al mantener los recursos esenciales dentro del sistema, la economía circular puede contribuir de forma notable a la seguridad de suministro ya la independencia económica. Por ello, "esperamos un fuerte crecimiento de los modelos de negocio circulares".
En el conflicto con Irán, el paso de materias primas por el estrecho de Ormuz se ha situado en el centro del escenario geopolítico. No solo está en juego cerca del 20 % de la producción mundial de petróleo y gas natural, el bloqueo de esta ruta marítima también afecta gravemente al suministro global de materiales como el cobre, el helio o el azufre para fertilizantes. Las consecuencias de esta escasez ya han provocado una elevada volatilidad en los mercados tanto de materias primas como financieros.
Al mismo tiempo, los expertos de la gestora suiza detecta que las inversiones vinculadas a la economía circular están registrando una evolución especialmente sólida en algunos segmentos. Y resulta lógico: siguiendo el principio de las “4R” - Reducir, Reciclar, Reutilizar y Reemplazar - esta temática de inversión sostenible permite desvincular el crecimiento económico del consumo de recursos. "Ya no se trata únicamente de proteger el medioambiente y los recursos naturales. Al mantener las materias primas críticas dentro del sistema, la economía circular puede desempeñar un papel clave en la estabilidad del suministro y la independencia económica", argumentan.
La economía circular está experimentando un cambio de paradigma, al dejar atrás una etapa en la que la regulación era el principal factor impulsor. Las leyes medioambientales y los incentivos públicos actuaban como motores estructurales del crecimiento y la rentabilidad: las compañías que abordaban retos de sostenibilidad a través de sus productos y servicios se beneficiaban de incentivos fiscales o subvenciones, mientras que aquellas con menor compromiso asumían impuestos sobre emisiones de CO2 o sanciones. Todo ello en un entorno marcado por la globalización y la cooperación internacional.
La regulación sigue siendo un factor relevante, especialmente en Europa. Sin embargo, la geopolítica está adquiriendo cada vez más protagonismo como fuerza impulsora a nivel global. Al mismo tiempo, el libre comercio se enfrenta a crecientes tendencias proteccionistas y alas tensiones arancelarias impulsadas por EEUU.
Entre las consecuencias directas, destacan la elevada volatilidad de los mercados financieros y la escasez de materias primas estratégicas, en muchos casos provocada deliberadamente y no limitada únicamente al estrecho de Ormuz. En este sentido, estudios de la OCDE muestran que las restricciones a la exportación de materias primas críticas se multiplicaron por diez entre 2009 y 2023. Los minerales y las menas han sido los más afectados. Además, la organización estima que la mitad de estas barreras comerciales fueron impuestas por países con importantes reservas de materias primas, especialmente China (que domina el mercado de tierras raras y concentra alrededor del 90% de la capacidad de refinado, según la Agencia Internacional de la Energía), así como India, Vietnam y Argentina. La competencia geopolítica por las materias primas ya es una realidad.
Ante este escenario, gobiernos, empresas e inversores tienen pocas alternativas: deben reforzar su atención sobre la independencia económica y la estabilidad del suministro. En este contexto, la economía circular, al mantener los recursos esenciales dentro del sistema y reducir el agotamiento de materias primas, se presenta como una solución especialmente atractiva y con una creciente relevancia desde el punto de vista de la sostenibilidad. Además, este giro hacia la geopolítica coincide con otras dos grandes tendencias estructurales, ambas caracterizadas por una elevada demanda de materias primas.
Una de estas tendencias es la transición energética desde los combustibles fósiles hacia fuentes de energía bajas en carbono. Este proceso avanza a gran velocidad. Según la Agencia Internacional de la Energía, las inversiones globales en tecnologías limpias alcanzaron aproximadamente los 2,2 billones$ entre 2015 y2025. En el mismo periodo, la inversión en combustibles fósiles se redujo un 20%, hasta situarse en torno a 1,1 billones. El conflicto en Oriente Medio probablemente reforzará aún más la tendencia hacia la descarbonización: al fin y al cabo, ni el viento puede bloquearse ni la luz solar puede bombardearse.
La transición energética va además de la mano de otra gran tendencia sostenible: la electrificación. También en este ámbito se espera un fuerte crecimiento. Según la IEA, (Link) la demanda mundial de electricidad podría duplicarse o incluso triplicarse de aquí a 2050, impulsada en parte por el elevado consumo energético de los centros de datos que están proliferando en todo el mundo debido al auge de la inteligencia artificial (IA).
Es evidente que ni la transición energética ni la electrificación pueden avanzar sin materias primas críticas. Las redes eléctricas requieren grandes cantidades de cobre y aluminio, y materiales como el litio, el níquel, el cobalto, el manganeso o el grafito son esenciales para el rendimiento de las baterías. Además, las instalaciones fotovoltaicas, los parques eólicos y los vehículos eléctricos suelen necesitar más materias primas críticas que sus equivalentes basados en combustibles fósiles. Por ello, la rápida expansión de las tecnologías limpias y renovables podría generar una demanda sin precedentes de estos materiales. Y la actual economía lineal, basada en el agotamiento progresivo de los recursos, no está preparada para responder a este desafío.
Los inversores con foco en sostenibilidad también pueden interpretar la seguridad de suministro y la independencia económica desde la perspectiva dela protección medioambiental y climática. Una gestión responsable de los recursos naturales puede generar un impacto positivo directo y resulta cada vez más necesaria ante la creciente escasez de recursos. Según la Global Footprint Network, en 2024 hubieran sido necesarios alrededor de 1,7 planetas Tierra para sostener el actual nivel de consumo.
"Aunque en algunos países las cuestiones medioambientales hayan perdido protagonismo de forma temporal, las tecnologías limpias y la economía circular - con su enfoque basado en las “4R”-continúan siendo fundamentales para hacer frente a la escasez de recursos", insisten en Swisscanto. La reciente volatilidad en los mercados del petróleo y el gas no hace más que reforzar esta tendencia. Con el objetivo de proteger el medioambiente y reforzar la estabilidad del suministro, "consideramos lógico apostar por inversiones dirigidas a los cuatro subsectores de la economía circular. Además, creemos que el potencial decrecimiento es significativo: si la implantación de procesos circulares en la economía aumenta del 7% actual al 14% en la próxima década, la economía circular podría crecer al doble de ritmo que el PIB mundial".
Estas son las áreas que consideramos más prometedoras dentro de la Economía circular:
- Reducir: Entre las áreas con mayor potencial destacan el uso eficiente de materiales en el diseño de productos y la ampliación de su vida útil. También cobran relevancia los enfoques “zero waste” y las soluciones orientadas a fomentar un consumo más sostenible.
- Reemplazar: El foco está en la transición hacia materiales de embalaje reutilizables y más eficientes, como el papel o el aluminio, así como en el desarrollo de plásticos biodegradables y la sustitución de productos químicos nocivos.
- Reutilizar: Las oportunidades incluyen modelos de negocio vinculados a la economía de segunda mano y al alquiler, además del mercado de reciclaje de vehículos, que permite recuperar metales valiosos procedentes de automóviles al final de su vida útil.
- Reciclar: Nos centramos en sistemas de circuito cerrado para materiales y recursos naturales como el agua, así como en el denominado bioreciclaje, basado en la reutilización de residuos biológicos.
"La economía circular, basada en una gestión eficiente y responsable de los recursos, puede desempeñar un papel clave en la estabilidad del suministro y la independencia económica. Por ello, consideramos que esta temática de inversión ofrece un importante potencial para los inversores centrados en sostenibilidad en un entorno cada vez más marcado por la geopolítica. Además, la protección medioambiental y la lucha contra la crisis climática continúan actuando como motores estructurales de crecimiento", concluyen los expertos de Swisscanto.