MSCI congela los cambios en sus índices turcos por sospechas de compraventas coordinadas entre fondos y pequeñas cotizadas. Y avisa: si Turquía no lo arregla antes de junio de 2027, perderá su categoría de mercado emergente.
Miguel Ángel Valero
Los grandes bancos americanos encadenan seis semanas de caídas, su peor racha desde la crisis de 2008. El índice KBW, que agrupa a 24 entidades, ya se deja alrededor de un 13%desde su récord de agosto. Cuando la banca sufre así, el mercado está descontando más impagos y un crédito más caro, y eso acaba frenando a toda la economía.
Goldman Sachs se sale del guion: factura 18.680 millones$ y gana 17,01$ por acción, frente a 13,02. Tira el trading de acciones, un 72 por ciento arriba, hasta 6.440 millones. Hoy se gana dinero en los mercados, no prestando. Cuando la volatilidad se dispara, Goldman Sachs cobra peaje; el crédito ve agotarse el viento de los tipos.
JPMorgan ingresa un 8% más, pero su beneficio decepciona, 658 millones de pérdida en cartera y menos recompras de acciones. Que el banco que dirige, como presidente y consejero delegado, Jamie Dimon frene recompras de acciones delata cautela.
Wells Fargo salva el beneficio (1,87$), pero no los ingresos.
Bank of America gana un 17% menos tras asumir el pago de una multa de 1.200 millones$ por fallos de control contra el blanqueo. El golpe mancha una temporada de resultados en la que la divergencia manda: la banca de mercados revive con las fusiones y adquisiciones y las salidas a bolsa, mientras el margen de la comercial toca techo con los tipos a la baja. Que JPMorgan Chase, el banco que dirige, como presidente y consejero delegado, Jamie Dimon frene recompras de acciones delata cautela, Mientras, se disparan las especulaciones sobre fusiones.
Por su parte, la banca regional no convence pese a sus beneficios. Truist, Regions y Citizens ganan más de lo esperado, pero ingresan menos. Citizens logra 1,41$ por acción, más de lo esperado, pero cae un 5,4% menos. Truist gana 1,16$, dos centavos sobre lo previsto, pero ingresa 5.300 millones, 50 millones por debajo del consenso. Regions supera por seis centavos, factura 1.970 millones, un millón menos, y pierde un 0,9% de depósitos.
Un banco vive de cobrar intereses y comisiones. Si los préstamos no crecen y las hipotecas flojean, el beneficio sale de recortar gastos y provisiones para morosidad. Eso tiene un techo, por eso el mercado mira la factura. El margen de intereses da poco más de sí, luego toca crecer en volumen. Mientras, lo más atractivo es el dividendo: Citizens y Regions lo suben un 13%.

Cara y cruz de la IA
CoreWeave cierra el grifo de la IA. Se hunde un 25% en la semana y sus bonos a 2031 ya rentan hasta un 16,2%, porcentaje que muestra que es una empresa en apuros. Asegurar su deuda contra un impago cuesta una tasa récord: el mercado descuenta más de un 60% de probabilidad de quiebra en cinco años. Debe unos 52.000 millones$ entre deuda y alquileres.
Wells Fargo rebaja a Adobe dos escalones, a infra ponderar, y recorta su precio objetivo de 270$ a 225. Calcula que su nuevo negocio recurrente orgánico cayó más de un 40% en el tercer trimestre. Ya son siete las recomendaciones de venta, récord, cuando a mediados de 2025 no había ninguna. La IA gratis le come el terreno a Photoshop.
En cambio, Schneider Electric factura un récord de 11.460 millones€ en el tercer trimestre. Crece un 16,9% en orgánico, cuando el mercado esperaba un 13,8%, y vuelve a mejorar objetivos para 2026. Los centros de datos crecen a triple dígito y Norteamérica, el 40% del negocio, avanza casi un 20%. Es la IA que no cae.
Por otro lado, MSCI congela los cambios en sus índices turcos por sospechas de compraventas coordinadas entre fondos y pequeñas cotizadas. Y avisa: si Turquía no lo arregla antes de junio de 2027, perderá su categoría de mercado emergente. La Bolsa de Estambul cae más de un 3%. Una rebaja obligaría a los fondos indexados a vender acciones turcas.
Y ExxonMobil comunica al regulador de que los márgenes de refino sumarán 4.500 millones$ a su beneficio del tercer trimestre frente al segundo, gracias al diésel disparado. Goldman Sachs calcula unos 4,1$ por acción, por encima de los 3,87 que espera el consenso. La acción cierra en récord, 178,98 dólares, y ya sube un 49% en lo que va de año.