17Jun

Las insolvencias empresariales en el mundo han aumentado un 12%, como consecuencia del conflicto de Oriente Medio. En España aumentarán el 3%, la mitad que en el mundo (6%), según las proyecciones de Coface.

Miguel Ángel Valero

La undécima edición del Panorama Internacional, elaborado por la Unidad de Riesgo País de Cesce, advierte sobre cinco focos de tensión en el mundo:  la dependencia global de los microchips de Taiwán, la inestabilidad social impulsada por la Generación Z en países emergentes, el uso de la deuda soberana como herramienta de poder por parte de potencias como China, las dificultades en las rutas marítimas, y el dilema estratégico de la Unión Europea frente al proteccionismo de EEUU y la competencia de China.

Pablo de Ramón-Laca, presidente ejecutivo de Cesce (en la fotografía), recomienda a las empresas españolas incorporar los riesgos de un escenario internacional cada vez más fragmentado en sus estrategias: "Vivimos y operamos en un escenario internacional regido por la fricción y el repliegue de la cooperación multilateral. En este cambio de paradigma, las empresas españolas no pueden permitirse ser meras observadoras". Y 'barre para casa': el Panorama Internacional, uno de los grandes trabajos de investigación, análisis estratégico y prospectiva de la aseguradora controlada por el Estado es "una brújula idónea para seguir abriendo mercados con audacia, solidez y seguridad".

Rafael Loring, economista responsable para Asia de Cesce Riesgo País, destaca que Taiwán es uno de los mayores riesgos para la economía mundial. Mientras China reivindica su anexión, para EEUU supone la primera línea de defensa en el Pacífico, lo que demuestra su importancia estratégica. Pero lo que hace a Taiwán clave para la economía mundial es su dominio casi monopolístico en la fabricación de semiconductores. Solo una empresa, TSMC, acapara más del 60% de todos los semiconductores que se fabrican en el mundo, y el 90% de los microchips más avanzados y necesarios para la inteligencia artificial (IA) y para la gestión de los centros de datos. "Una interrupción del proceso de producción provocaría una disrupción brutal en el mundo, y podría generar una contracción del PIB mundial no vista desde la Segunda Guerra Mundial", advierte Loring.

Otra de las preocupaciones es el descontento de la Generación Z, que provoca una gran inestabilidad social, especialmente en los países en desarrollo y en los mercados emergentes. Lidia Candal, economista responsable para África, explica que, aunque cada protesta tiene detonantes particulares, "el origen común de todas es el impacto de la pandemia de COVID-19 y la posterior crisis inflacionaria". A este descontento por el encarecimiento del coste de la vida se suman factores como que se trata de una generación de nativos digitales, su gran peso demográfico y una frustración generalizada con la corrupción y la ineficiencia política, creando un caldo de cultivo para la inestabilidad.

Con una deuda global que ya supera los 350 billones$, tres veces el PIB mundial, se ha convertido en un instrumento de poder, sobre todo para China, el gran inversor en bonos soberanos de países como EEUU. Mª José Chaguaceda, economista responsable para América Latina de Cesce Riesgo País, resalta el creciente papel de China en este nuevo mapa financiero. Aunque considera que el yuan está "muy lejos de rivalizar con el dólar" por la falta de mercados financieros líquidos y convertibilidad plena, "gracias a su gran capacidad de ahorro, China está teniendo más peso en las reestructuraciones de deudas" de muchos países en el mundo. Este poder financiero "es más silencioso que el militar, pero en ocasiones puede ser incluso más eficiente", avisa María José Chaguaceda.

En este contexto, Europa se encuentra en una encrucijada estratégica, presionada por sus dos mayores socios comerciales, EEUU y China. Ricardo Santamaría, director de Cesce Riesgo País y Gestión de Deuda, describe muy bien la situación: "uno de sus principales socios comerciales, EEUU, está levantando un muro arancelario, y el otro, China, es cada vez más agresivo comercialmente". En los últimos diez años, China ha duplicado su superávit comercial con la UE, mientras que EEUU lo ha reducido a la mitad. Ante esta situación, "la Unión Europea está obligada a reaccionar y ser arquitecta de su propio destino, encontrar sus capacidades y abrir un diálogo franco con ambas potencias", subraya Santamaría.

Otro de los motivos para preocuparse son las tensiones en las rutas marítimas, que canalizan el 90% del comercio mundial. Los ataques de Israel y EEUU a Irán han provocado el bloqueo del estrecho de Ormuz, evidenciando una vez más la fragilidad de las cadenas de suministro globales. Pablo Arjona, economista responsable para Oriente Medio, subraya que "los espacios marinos son las arterias que sostienen el flujo de la economía". Conflictos como el de Oriente Medio ponen de manifiesto la vulnerabilidad del sistema, provocando "profundas distorsiones en las cadenas de valor" y evidenciando que el control de esas rutas marítimas sigue siendo clave para la hegemonía global.

Coface: aceleración del deterioro de la capacidad de pago de las empresas

Por su parte, Coface avisa que el clima empresarial global se está deteriorando aun ritmo acelerado: las insolvencias se dispararon un 12 % en lo que va de 2026 frente a 2025 . En un contexto marcado por tensiones geopolíticas y crecientes presiones de costes, Coface vaticina ahora un aumento del 6% de las insolvencias empresariales a nivel mundial en 2026, más del doble de la estimación inicial. En España, sin embargo, la tendencia ha sido positiva respecto al año pasado, con un descenso interanual del 10,3 %. Por ello, anticipa una evolución de las insolvencias empresariales más contenida, con un incremento de entre el 2% y el 3%.

Pero el deterioro económico ya es evidente. El entorno empresarial global se ha debilitado notablemente en los últimos meses a medida que las consecuencias económicas del conflicto con Irán han comenzado a trasladarse a la actividad. El aumento del 12 % de las insolvencias registrado a comienzos de 2026, incluido un incremento del 22% en América del Norte , ilustra la magnitud del shock actual y el rápido deterioro de la situación a la que se enfrentan las empresas.

Esta tendencia está impulsada por las recientes tensiones geopolíticas, en particular en Oriente Medio, cuyas repercusiones están empezando a manifestarse en el aumento de los costes de suministro, una mayor volatilidad de los precios energéticos y una mayor incertidumbre que pesa sobre las decisiones de inversión.

En este contexto, Coface revisa significativamente al alza sus previsiones de insolvencias para 2026. Ahora se espera que las insolvencias globales aumenten en torno a un 6%, más del doble del incremento previsto a comienzos de año. Se esperan aumentos significativos en EEUU (+8 %), Francia (+8%) y Japón (+7%), mientras que Alemania y los Países Bajos registrarían incrementos de alrededor del 5%. En España , Italia y el Reino Unido se esperan aumentos más moderados, de entre el 2% y el 3%.

Una subida de 25 pb en los tipos llevaría los impagos al nivel de 2025

En esta situación, ya de por sí frágil, las condiciones de financiación siguen pesando mucho sobre las empresas. A pesar del inicio de un ciclo de flexibilización, los tipos de interés se mantienen en niveles elevados tras varios años de endurecimiento monetario, lo que hace que el coste del crédito siga siendo elevado. Esta limitación es aún más significativa si se tiene en cuenta que las empresas están entrando en esta fase con niveles de deuda históricamente altos.

En consecuencia, incluso pequeños cambios en las condiciones de financiación pueden tener un impacto desproporcionado: un aumento de tan solo 25 puntos básicos (pb) en los tipos de interés de los préstamos bastaría para acelerar de nuevo los impagos a nivel mundial y acercar su crecimiento a los niveles observados en2025.

La persistencia de tipos de interés elevados actúa, por tanto, como un factor agravante en un entorno ya de por sí en deterioro, limitando la capacidad de las empresas para refinanciar su deuda y absorber nuevas perturbaciones.

Las presiones siguen siendo especialmente intensas en los sectores más sensibles a los ciclos económicos y a las condiciones de financiación. La construcción, la química y el textil continúan siendo los sectores más vulnerables debido a su elevada exposición a los costes de producción y a la demanda.

En varias economías importantes, estas vulnerabilidades ya están teniendo un impacto tangible. En EEUU, los sectores industrial y de la construcción se ven afectados por el aumento de los costes de financiación y la desaceleración de la demanda. En Japón, los sectores más endeudados se ven debilitados por unas condiciones de financiación que se han vuelto persistentemente más estrictas. Dentro de Europa, en Alemania, la industria, en particular los sectores químico y de la construcción, sigue bajo presión debido a los elevados costes energéticos y a una actividad aún débil. En Francia , el sector de la construcción sufre por los altos tipos de interés, la industria sigue debilitada por los costes energéticos y el comercio minorista se resiente de una capacidad de consumo limitada.

Por su parte, en España educación (con un crecimiento interanual del 69,6% entre 2026 y 2025), salud y servicios sociales (+9,4%), actividades financieras y de seguros (+6,3%) y transporte y almacenamiento (+2,9%) son los sectores más expuestos a las insolvencias empresariales.

En general, en estos sectores, la combinación de altos costes de producción, márgenes comprimidos y un acceso más restringido a la financiación reduce de forma significativa la capacidad de ajuste de las empresas. Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada en las pymes, que suelen estar menos diversificadas y más expuestas a las fluctuaciones de tesorería. Como resultado, en varias regiones, estos sectores se encuentran entre los principales contribuyentes al aumento de las insolvencias observado desde 2025, lo que confirma el carácter ya estructural de las presiones en juego.

El nivel relativamente moderado de insolvencias entre 2020 y 2023 se debió en gran medida al amplio apoyo gubernamental en respuesta a la pandemia y a las consecuencias de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania. Si bien las medidas de apoyo están volviendo a introducirse en algunos países, siguen siendo significativamente más limitadas en alcance. En las principales economías europeas —incluidas Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido —, el apoyo fiscal en 2022 –2023 ascendió aproximadamente al 2 –4% del PIB. En cambio, las medidas actuales son mucho más reducidas, siendo el mayor programa observado el de España, con alrededor del 0,3 % del PIB. Además, las intervenciones recientes son de carácter más focalizado. Aunque esto debería ayudar a los sectores y empresas más vulnerables, es poco probable que proporcione el colchón generalizado observado durante crisis anteriores. Como resultado, la capacidad de la política pública para contener el aumento de las insolvencias parece más limitada.

Iberinform mejora el Insight View

Con todo esto, Iberinform, filial de Crédito y Caución, ha elegido el momento más oportuno para presentr una nueva evolución de su plataforma de información empresarial Insight View, diseñada para ayudar a empresas y profesionales a interpretar datos complejos, evaluar clientes y proveedores, identificar oportunidades de negocio y reducir el riesgo con mayor rapidez y seguridad. La plataforma proporciona acceso a información de más de 322 millones de empresas en todo el mundo. 

Con la nueva versión de esta solución analítica, Iberinform da un paso más en la forma en la que las organizaciones analizan la información empresarial, adaptándose a nuevos métodos y funcionalidades, como la inteligencia artificial. El objetivo es facilitar la toma de decisiones ofreciendo información fundamentada y altamente especializada. 

Entre las principales novedades de la última versión de Insight View, destaca la incorporación de IA en todos los informes de empresas de España y Portugal. Esta funcionalidad permite interactuar con la información mediante preguntas y respuestas contextualizadas, facilitando la identificación de los aspectos más relevantes para el análisis de clientes, proveedores, competidores y riesgos comerciales.

Además, la plataforma ha sido rediseñada para ofrecer una experiencia de usuario más clara, ágil y estructurada, con una navegación más intuitiva que permite acceder de forma directa a la información clave de cada empresa, reduciendo los tiempos de búsqueda y mejorando la eficiencia en la consulta.

Junto a ello, también incorpora mejoras de rendimiento que agilizan procesos habituales como la consulta, la compra de informes o la generación de documentación en formatos PDF y Excel, contribuyendo a optimizar el trabajo diario de los usuarios.

Otra de las novedades es que ofrece una experiencia completamente adaptada a dispositivos móviles, permitiendo consultar y analizar información empresarial desde cualquier lugar sin renunciar a la capacidad analítica, e incorpora nuevas opciones de visualización que mejoran la comprensión de los datos.

Para Ignacio Jiménez, director de Iberinform, "la disponibilidad de información ya no es el reto. El verdadero desafío es interpretarla con rapidez y convertirla en acciones. Esta evolución de Insight View responde a esa necesidad, incorporando inteligencia artificial directamente en el proceso de análisis para ayudar a las empresas a actuar con mayor confianza y en menos tiempo".

Con esta evolución, Insight View refuerza su propuesta de valor como herramienta clave para profesionales de la gestión de riesgos, las finanzas, el cumplimiento normativo, las compras y el desarrollo de negocio, facilitando el acceso, la comprensión y la interpretación de la información empresarial en un entorno cada vez más complejo y exigente.

La plataforma analítica de Iberinform contiene información empresarial de 72 países combinando fuentes públicas con una metodología diferencial basada en más de 400.000 entrevistas a empresas realizadas anualmente, lo que permite ofrecer datos más actualizados y hacer un seguimiento continuo del comportamiento de los riesgos y la evolución del tejido empresarial. Este enfoque aporta un nivel adicional de fiabilidad a los datos y a los modelos de evaluación de riesgo Iberinform.

29Apr

Las gestoras coinciden en que el crecimiento de los beneficios empresariales es mucho más fuerte que las tensiones geopolíticas.

Miguel Ángel Valero

Aunque las cifras generales de insolvencias empresariales en Europa Central y Oriental se estabilizaron en su conjunto en2025, el último estudio de Coface revela una realidad mucho más fragmentada, con marcadas divergencias entrepaíses y sectores, cada vez más condicionadas por unas condiciones macroeconómicas divergentes. Los procedimientos de insolvencia aumentaron solo un 0,26%en 2025, hasta 46.161. La inflación se moderó, los tipos de interés comenzaron a bajar, los mercados energéticos mejoraron y las presiones salariales se atenuaron, lo que supuso un alivio parcial para los márgenes de las empresas. 

Sin embargo, estas mejoras no se tradujeron en una recuperación uniforme para las empresas de toda la región .“Las cifras generales sugieren una estabilización, pero la realidad subyacente es mucho más compleja”, afirma Mateusz Dadej, economista regional de Coface. “La brecha entre países se está ampliando y la dinámica de la insolvencia está cada vez más determinada por factores nacionales, como los marcos normativos, la política fiscal y la exposición a la demanda externa”.

En este sentido, Coface vaticina que las insolvencias empresariales aumenten en toda Europa Central y Oriental en 2026, ya que las renovadas presiones sobre los costes, las dependencias externas y la incertidumbre en materia de política económica pondrán a prueba la resiliencia de las empresas en toda la región. 

En 2025 surgieron tres patrones distintos en toda la región. Las tendencias de insolvencia divergieron marcadamente en Europa Central y Oriental, con algunas economías registrando descensos de dos dígitos, mientras que otras mostraban aumentos igualmente pronunciados. Polonia registró el mayor incremento, con un aumento de las insolvencias del 17,8 %, lo que refleja en gran medida el uso cada vez más extendido de los procedimientos de reestructuración, más que un deterioro repentino de la actividad empresarial. Eslovenia (+12,9%), Serbia (+9,6%), la República Checa (+8,7%) y Rumanía (+3,8%) también registraron un aumento de los niveles de insolvencia, impulsado por una combinación de endurecimiento fiscal, incertidumbre política, débil demanda externa y empeoramiento de los hábitos de pago.

Por el contrario, Croacia (-18,6 %), Eslovaquia (-14,5 %), Lituania (-13 %), Letonia (-7,4 %), Hungría (-6,6 %) y Bulgaria (-6,2 %) registraron descensos notables, lo que indica una normalización gradual tras los picos anteriores vinculados a la crisis energética, los cambios normativos y la retirada de las medidas excepcionales de la era de la pandemia. Estonia (+1,1 %) se mantuvo en general estable, lo que ilustra cómo la aparente resiliencia nacional puede seguir ocultando presiones sectoriales específicas.

Desde una perspectiva sectorial, los patrones de insolvencia fueron más homogéneos en toda la región. Los mayores aumentos en las quiebras empresariales se observaron en la industria manufacturera, la construcción y el transporte , lo que refleja su sensibilidad a las condiciones de financiación y a las fluctuaciones de la demanda externa. Aunque la bajada de los tipos de interés y la moderación de la inflación proporcionaron cierto alivio, el menor poder de fijación de precios y el impacto retardado de las anteriores crisis de costes continuaron ejerciendo presión sobre la liquidez , especialmente para las empresas más pequeñas .

La volatilidad energética reconfigura el entorno de riesgo

Es poco probable que cualquier estabilización aparente se mantenga en 2026. Coface vaticina que los riesgos de insolvencia en Europa Central y Oriental se intensifiquen en 2026, a medida que una nueva crisis energética afecte tanto a los hogares como a las empresas. El fuerte repunte de los precios del petróleo y el gas ya se está traduciendo en un aumento de los costes de los insumos, lo que reduce los márgenes y obliga a las empresas a absorber o repercutir el incremento de los gastos en un entorno en el que la demanda sigue siendo frágil.

Como importadora neta de materias primas energéticas, la región sigue estando especialmente expuesta. Las medidas de mitigación, como los límites máximos al precio del combustible o las reducciones fiscales, pueden suponer un alivio a corto plazo para los presupuestos familiares. Sin embargo, conllevan una mayor presión fiscal y riesgos potenciales para la seguridad del suministro. 

Al mismo tiempo, el aumento de las insolvencias en Alemania, el socio comercial más importante de la región de Europa Central y Oriental, incrementa el peligro de que se produzcan efectos de contagio a través de los vínculos comerciales y de la cadena de suministro. “Se vislumbran factores favorables en el horizonte, como una absorción acelerada de los fondos de la UE y una mayor demanda externa a finales de 2026. Sin embargo, es poco probable que estos aspectos positivos compensen por completo la volatilidad energética y los riesgos externos. A medida que el entorno operativo vuelve a ser más di fícil, las empresas deben centrarse en la gestión de la liquidez, el control de costes y el riesgo de contraparte”, destaca Jarosław Jaworski, director general regional de Coface para Europa Central y Oriental. 

Crisis en la OPEP

Por otra parte, Emiratos Árabes Unidos (EAU) han decidido abandonar la OPEP con el objetivo de poder responder con mayor flexibilidad al previsible repunte de la demanda de petróleo una vez se estabilice la situación tras la guerra en Oriente Medio, sin verse limitados por las cuotas de producción del grupo. La decisión supone la culminación de años de tensiones con Arabia Saudí. Ambos países han chocado en varias reuniones de la OPEP+: mientras Abu Dabi ampliaba su capacidad productiva mediante inversiones de más de 150.000 millones$, Riad defendía una política de restricción de la oferta.

Aunque la salida ya se había planteado en el pasado por el malestar de los EAU con las limitaciones impuestas por la organización, el conflicto ha actuado como catalizador final al reforzar los incentivos para aumentar la producción cuando la situación se normalice.

Miembro del cártel desde hace seis décadas, los EAU son el tercer mayor productor de la OPEP y aportan alrededor del 12% del suministro del grupo. Antes del conflicto bombeaban cerca de 3,4 mbd, pero cuentan con capacidad para elevar la producción hasta unos 5 mbd de crudo y líquidos. Para la OPEP y sus socios, la salida emiratí supone un nuevo golpe a su capacidad de gestionar los precios del petróleo mediante el control de la oferta, en un contexto en el que su influencia ya se ha visto mermada por el auge de la producción de EEUU por la retirada progresiva de miembros más pequeños: Angola, a finales de 2023; Ecuador, en 2020;  y Catar lo hizo en 2018 para centrarse en el desarrollo de su sector de gas natural.

Mientras, en EEUU, la confianza del consumidor de la Conference Board sorprendió al superar las expectativas a su nivel más elevado en los últimos diez meses a pesar de la guerra en Oriente Medio. Esta mejora puede reflejar que los hogares estadounidenses anticipan un posible alto el fuego en la región y perciben señales de estabilización en el mercado laboral. El indicador general aumentó en abril a 92,8 desde el 92,2 anterior y por encima del 89 esperado. Por componentes, el subíndice de expectativas de los próximos 6 meses repuntó (72,2 vs 71 anterior), mientras que el subíndice de condiciones actuales descendió ligeramente (123,8 vs 124,1). No obstante, el sentimiento subyacente sigue moderado: la confianza presenta tendencia a la baja desde la recuperación posterior al covid y muchos consumidores continúan preocupados por sus perspectivas laborales y el aumento de los precios. 

Esta lectura contrasta con la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, publicada la semana pasada, que cayó a un mínimo histórico. La divergencia se explica, en parte, por el distinto enfoque de ambos indicadores: el índice del Conference Board se centra principalmente en las condiciones del mercado laboral, mientras que el de la Universidad de Michigan pone mayor énfasis en las finanzas personales y el coste de la vida.

UBS: rendimientos atractivos

Para UBS, los rendimientos actuales son atractivos para los inversores que buscan diversificar sus carteras y aumentar sus ingresos, y ofrecen una oportunidad para aumentar la exposición a bonos de calidad. Una exposición diversificada a renta fija puede proporcionar fuentes adicionales de rentabilidad. Algunos mercados bursátiles y estructuras de renta variable son una alternativa para generar ingresos.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien mantenemos una visión positiva sobre la renta variable global, vemos una serie de estrategias que los inversores pueden considerar para mejorar los ingresos y la resiliencia de sus carteras en un entorno de mercado incierto”. “Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable”, argumenta.

“La tecnología y la IA son ahora motores clave del crecimiento de beneficios en los mercados emergentes, mientras que las materias primas siguen siendo un importante factor macroeconómico. El impacto de los precios de las materias primas es desigual, lo que pone de relieve la necesidad de una exposición selectiva”, apuntan Laura Smith, analista, y Maximilian Kunkel, estratega.

“El Banco de Japón mantuvo su tipo sin cambios, pero tres votos disidentes y una revisión al alza de las previsiones de inflación señalaron una subida anticipada. Ahora prevemos la próxima subida en junio, aunque seguimos estimando el tipo terminal en el 1,5%”, explican Kazumasa Ishii, estratega, y Daiju Aoki, director de inversiones en Japón. “La probabilidad de una recuperación significativa del yen (por debajo de 150 frente al USD) parece limitada por unos precios del petróleo elevados durante más tiempo, que presionan la balanza de pagos de Japón, y por un enfoque prudente del Banco de Japón ante las preocupaciones sobre la deuda fiscal interna”, precisan Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas.

“Las acciones tienden a moverse con las expectativas de beneficios, y la reciente fortaleza del crecimiento de beneficios, tanto real como esperado, ha sido un factor clave de apoyo para el mercado bursátil. Creemos que el crecimiento de beneficios seguirá siendo sólido, aunque no tan robusto como en las tendencias recientes”, insiste David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense

UBP: mercados resistentes, bancos centrales cautelosos 

La última Perspectiva Semanal de UBP: mercados resistentes, bancos centrales cautelosos subraya que los mercados mundiales se mueven en un delicado equilibrio entre un crecimiento resistente, tensiones geopolíticas persistentes y bancos centrales cautelosos. Los activos de riesgo siguen respaldados por unos sólidos resultados empresariales y el optimismo en torno a la tecnología y la inteligencia artificial, mientras que los mercados de renta fija y divisas reflejan un reajuste prudente de las expectativas de tipos de interés y una demanda sostenida de activos refugio, como el oro.

Banor: las correcciones en Bolsa generan oportunidades

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, afirma que las correcciones en las Bolsas suelen generar oportunidades, algo habitual. En el escenario actual, el principal motivo del buen comportamiento bursátil es el crecimiento de los beneficios empresariales, mucho más fuerte que las tensiones geopolíticas. De hecho, Meda, ni los aranceles implementados en abril de 2025, ni la guerra por la invasión rusa de Ucrania, ni los acontecimientos en Venezuela, ni las tensiones en Irán han afectado a los beneficios de las empresas. Beneficios mejores de lo esperado, que crecen a doble dígito pese a la incertidumbre económica, la fragmentación global y los conflictos geopolíticos persistentes. 

29Sep

La combinación de costes crecientes y demanda debilitada ha creado una tormenta perfecta: los márgenes se han estrechado, limitando la capacidad de maniobra de las empresas.

En los últimos cinco años, las insolvencias empresariales han mostrado una evolución marcada por la volatilidad, con periodos de descenso seguidos de fuertes repuntes que reflejan la incertidumbre económica global.

En este escenario, en España, el número de concursos de acreedores en empresas todavía se mantiene por encima de los niveles prepandemia en 2024, situándose un 29,4% por encima del observado en 2019.

Esta es una de las principales conclusiones del análisis ‘Impacto de las insolvencias en la actividad empresarial española’, realizado por los expertos de Coface, firma de gestión integral de riesgo de crédito comercial.

Las condiciones macroeconómicas y las respuestas de política económica de cada país están influyendo directamente en los resultados empresariales del mercado español. Así, mientras algunos comienzan a superar los desafíos del ajuste pospandémico, otros, como España continúan enfrentando mayores insolvencias.

Poniendo en foco en la trayectoria de los concursos de acreedores durante el periodo analizado, se puede percibir que, tras el comienzo de la pandemia, hubo una reducción drástica debido a una combinación de medidas de apoyo (subsidios, subvenciones y programas de financiación), condiciones económicas (tipos de interés bajos que permitieron a las empresas refinanciar su deuda) y cambios legislativos (modificación de la Ley Concursal), que protegieron a las empresas de las crisis financieras. 

Unos factores que, si bien impactaron en todos los mercados, en España lo hicieron con una evolución más irregular, marcada por altibajos y repuntes puntuales que reflejan la particular sensibilidad de su tejido empresarial y sectores.

La mayor parte de medidas temporales de apoyo postpandemia han llegado a su fin, dejando un 2024 marcado por grandes aumentos en el cómputo anual de insolvencias respecto a 2023. No solo por la retirada de estos mecanismos de ayuda, sino también por otras cuestiones clave como el aumento de los costes operativos (energéticos y laborales), el endurecimiento de las condiciones financieras y la transformación en los patrones de consumo debido a las incertidumbres (mayor control del gasto). 

Esta combinación de costes crecientes y demanda debilitada ha creado una tormenta perfecta: los márgenes se han estrechado, limitando la capacidad de maniobra, y un número creciente de compañías ha tenido dificultades para sostener sus operaciones bajo estas condiciones.

De esta forma, el análisis anual muestra un incremento en concursos de acreedores en empresas del 12,6% respecto a 2023, con 5.589 insolvencias empresariales. Un resultado que obliga a la cautela: el incremento global de insolvencias y un entorno geopolítico cada vez más complejo e incierto obligarán a las empresas españolas a extremar la prudencia y fortalecer su capacidad de resiliencia en los próximos meses.

Esta incertidumbre se refleja con nitidez en el análisis por sectores incluido en el estudio:

  • El sector agroalimentario cerró 2024 con 78 insolvencias, un incremento del 5,4%, proporción similar a la de los años anteriores. El reto de la industria para los próximos meses sigue siendo el encarecimiento de la energía, un lastre que arrastra desde el año 2022.
  • El retail registró 1.394 insolvencias en 2024, un aumento del 11,7% de cara al 2023. La estabilidad de la industria dependerá, entre otros, de la confianza de los hogares y su disposición a gastar en un contexto de incertidumbres.
  • El sector de servicios informáticos y comunicaciones registró 288 insolvencias, un 78,9% más que en 2023. El principal desafío que encara es la sobrexposición a mercados volátiles.
  • Por su parte, el sector logístico sufrió un incremento del 10,1% respecto al año anterior, contabilizando 228 insolvencias. La inestabilidad geopolítica repercute directamente en este sector, y será lo que condicione el devenir de las empresas exportadoras.