Alerta de la complacencia del mercado y de que demasiados inversores están en el mismo lado del mercado, lo que los hace vulnerable a movimientos bruscos cuando cambia el sentimiento o las condiciones macro.
La primera mitad de año 2026 ha estado dominada principalmente por dos temáticas, el riesgo geopolítico y la inteligencia artificial (IA), subraya Ismael García Puente, director adjunto de Estrategia de Inversión en Mapfre AM. La guerra provocada por los ataques de Israel y EEUU a Irán arrancó el último día del mes de febrero y pausó durante un mes la tendencia positiva con la que había comenzado el año (fruto también de la inercia del ejercicio anterior) tanto en renta variable como fija. El aumento del precio del petróleo hasta superar en algún momento los 120$/barril provocó un fuerte repunte de los tipos de interés (especialmente los de más corto plazo) que arrastró a negativo a los principales índices de renta fija.
Además, el alza de la inflación fruto del aumento de los precios energéticos supuso un cambio en las expectativas de la política monetaria. El mercado comenzó el año esperando hasta tres recortes de tipos de interés por parte de la Fed, frente a una subida que se descontaba a finales de junio. En el caso del BCE, el año arrancaba con menos consenso y había analistas que vaticinaban que el siguiente movimiento de tipos de interés sería al alza y otros que esperaban un recorte este mismo año. En junio , el BCE ha decidido mover ficha elevando los tipos de interés hasta el 2,25% cuando la inflación se sitúa en el 3,2% en una decisión justificada en el intento de recuperar la credibilidad tras la lentitud en su respuesta ante la guerra generada por la invasión rusa de Ucrania y a que la economía europea crece por debajo de su potencial, las expectativas de inflación de largo plazo se mantienen estables y no hay atisbos de efectos de segunda ronda.
En el caso de la Fed, el nuevo presidente, Kevin Warsh, sorprendió a los mercados en su primera reunión ya que su discurso fue claramente restrictivo y orientado a conseguir el objetivo de llevar la inflación hasta el 2% despejando así las dudas que sobre él se cernían acerca de la independencia de la Reserva Federal al ser el candidato elegido por Donald Trump.
Respecto a la IA el año comenzó con un fuerte castigo a los nombres y sectores más expuestos a esta tecnología. La dificultad en el momento actual de atisbar qué negocios van a ser los ganadores llevó al mercado a huir de aquellos más expuestos a la disrupción castigando fuertemente a las empresas de software que habían gozado de la confianza del mercado en los últimos años y que penalizó el comportamiento de la Bolsa americana frente a la europea y a la de emergentes.
La irrupción de la guerra en Irán en marzo nos llevó a un giro de mercado con un dólar que actuó como único activo refugio y un apetito por la renta variable americana (al estar EEUU menos expuesto al aumento de los precios energéticos). La Bolsa mundial llegó a caer cerca de un 10% pero tan pronto llegaron las posibilidades de un “alto el fuego” temporal, la atención del mercado volvió a estar en las compañías y más concretamente en una temporada de resultados del primer trimestre que resultó ser excepcional. La volatilidad fue por tanto fruto de un solo mes y el apetito por el riesgo ha llevado a los índices a terminar la primera mitad del año con un rally que ha vuelto a despertar las dudas acerca de la complacencia en el mercado.
Menos prima de riesgo geopolítico
¿Cómo vemos el resto del año? Con una menor prima de riesgo geopolítico tras la firma del Memorándum de entendimiento entre Irán y EEUU. El mercado elimina del tablero uno de los grandes condicionantes para la segunda mitad del año. Es cierto que el acuerdo es solo una prórroga para mantener el equilibrio actual en el que ninguna de las dos partes parece querer retroceder, pero ha eliminado el riesgo real de una mayor alza en los precios del petróleo dado el bajo nivel que han tocado los inventarios.
El proceso de reabastecimiento de los inventarios, recuperar el 100% de la producción perdida o la vuelta a la normalidad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz llevará un tiempo no exento probablemente de momentos de mayor tensión si las negociaciones no llegan a buen puerto. Pero más allá de la cuestión del uranio, el levantamiento de sanciones o la liberación de activos congelados, es el precio del petróleo quien marca el sentimiento del mercado y el consenso estima que podría oscilar en el nivel de los 80$ durante los próximos meses hasta las elecciones de media legislatura en EEUU.
Los asuntos a vigilar serán la salud del consumidor ante una renta disponible cada vez menor y el sentimiento del mercado con respecto a la monetización de las grandes inversiones en CAPEX comprometidas para la IA. "Esperamos un crecimiento resiliente en la segunda mitad del año (2% en EEUU y 1% en la Eurozona, según Mapfre Economics) sustentado en una mejora de los indicadores de confianza empresarial tras la disminución del riesgo geopolítico, un mercado laboral estable y el continuo impulso de la inversión en IA", añade el experto de Mapfre AM. La inflación se mantendrá alejada de los objetivos de los Bancos Centrales pero en niveles que no incomodan demasiado y con unas expectativas bien ancladas.
"Desde un punto de vista de posicionamiento, mantenemos una visión estratégica positiva hacia activos de riesgo aunque reconocemos la necesidad de gestionar las carteras de forma táctica", destaca. La complacencia del mercado y el crowded (se refiere a que demasiados inversores están en el mismo lado del mercado, lo que los hace vulnerables a movimientos bruscos cuando cambia el sentimiento o las condiciones macro) en algunas posiciones "son riesgos en contra que hay que saber gestionar".
Los beneficios empresariales seguirán creciendo a tasas de doble dígito, lo cuál permitiría ver niveles más altos en los índices bursátiles sin la necesidad de que esa rentabilidad venga solamente por parte de los múltiplos de valoración.
"Estratégicamente mantenemos una preferencia por EEUU aunque cualquier preocupación que ponga en duda el ciclo de inversión en IA podría lastrar mucho a la Bolsa americana junto con una Fed más restrictiva de lo esperado", apunta Ismael García Puente. Europa podría funcionar como “activo refugio” ante una decepción de la IA, ya que está menos expuesta.
Con respecto a los mercados emergentes, la fragmentación geopolítica seguirá siendo una fuente de incertidumbre que provoca cambios en la política comercial, flujos de capital y cadenas de suministro que han de ser tratados de forma individualizada ya que no todos los países parten de la misma situación . China, India y el sudeste asiático han sufrido por el aumento de los precios energéticos mientras que los países latinoamericanos han salido beneficiados por ser grandes productores de materias primasen cadenas de valor claves para el resto de países. Sin embargo, el foco del mercado en estos países está puesto exclusivamente en aquellos países con mayor capacidad manufacturera de chips de memoria como Corea y Taiwán.
"Mantenemos una visión neutral sobre Japón donde la economía parece en buena forma, pero la debilidad dela divisa es un lastre para un inversor en euros", señala el director adjunto de Estrategia de Inversión en Mapfre AM.
"Encontramos valor en renta fija a estos niveles, ya que los bonos siguen siendo un ingrediente imprescindible en una cartera diversificada y un activo refugio ante un mayor debilitamiento de la demanda. Las tensiones posibles en los precios energéticos si las negociaciones entre Irán y EEUU descarrilan podrían ser un lastre para la duración por lo que también hemos aumentado el peso a bonos ligados a la inflación de corto plazo. Nuestra mayor convicción sigue siendo la deuda corporativa de calidad, donde no vemos mayor apreciación vía estrechamiento de los diferenciales, pero la TIR actual es atractiva por sí sola. Es cierto que los riesgos son más al alza que a la baja en el caso de las primas de riesgo pero esperamos un escenario benigno para la clase de activo", concluye.