Paul Tudor Jones, Arthur Hayes y Tom Lee lanzan avisos pesimistas. BlackRock rebaja la Bolsa de EEUU a neutral y apuesta por los bonos del Tesoro a corto plazo. Mientras, salen de Bolsa CCC Intelligent Solutions y Penske Automotive.
Miguel Ángel Valero
"2027 va a ser un año realmente, realmente desafiante para el mercado de acciones… Probablemente tengamos el panorama de flujos más negativo para la Bolsa estadounidense desde, digamos, el 2002". No lo dice cualquiera. Son afirmaciones de Paul Tudor Jones, el gestor de fondos de cobertura que apostó contra el crac de 1987 y ganó. Argumenta que la deuda que emiten las empresas ha subido un 50% desde 2022 y que la IA podría pedir prestado un 3,6% del PIB, peleando con el Gobierno de EEUU por el dinero.
El aumento en la oferta de nuevas acciones de grandes empresas de IA (entre ellas, Anthropic y OpenAI) puede cambiar la manera en que los inversores ven los activos de riesgo. Recomienda mantener posiciones en corto todo el año, ya que ve poco valor en el mercado. Reconoce que el rally impulsado por la IA puede durar uno o dos años más, pero sigue siendo cauteloso sobre las valoraciones.
Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, aconseja aportar en largo por Bitcoin y Ethereum (ETH) en vez de por una caída de la IA. Espera un rescate de varios billones$ de las empresas de IA y quiere exposición a los activos que puedan absorber ese dinero. Cree que cada gran tecnología se desarrolla en exceso, luego sufre una caída y después es rescatada. Espera que el boom de los centros de datos de IA llegue a ese punto cerca de finales de 2027 o 2028. Cuando llegue el rescate, Hayes espera que las autoridades impriman más dinero que después de la crisis financiera de 2008.
Ese nuevo dinero necesita un destino. Hayes argumenta que Bitcoin y otras criptomonedas absorberían esa liquidez, y ve que esa ola podría llevar a Bitcoin hasta 1 millón$ o más.En cambio, vender en corto acciones de IA no le atrae. Arthur Hayes prefiere esperar el rescate, en vez de tratar de adivinar cuándo ocurrirá la caída. El rescate durante la pandemia de 2020 respalda esta idea. Cuando la Reserva Federal más que duplicó su balance, Bitcoin subió de menos de 5.000$ a más de 60.000.
Tom Lee, cofundador de Fundstrat, piensa que el pico de la burbuja de la IA se producirá cerca de 2033.
En medio de los augurios de los 'gurús', BlackRock rebaja la Bolsa americana a neutral. Ahora prefiere la deuda norteamericana a corto plazo, que paga lo máximo en 24 años. El bono a 10 años sube 110 puntos básicos (pb) en 2026 y llegó a pasar del 5,3%, el máximo desde 2002. La gestora calcula un colchón de 75 pb antes de perder dinero en un año. El mercado descuenta otros 1,6 puntos de subidas de la Fed y BlackRock lo ve exagerado. Si los tipos suben menos, el bono comprado hoy vale más, porque los nuevos pagarán menos. No es una huida de la Bolsa, mantiene la IA y los emergentes. Pero con el Tesoro corto pagando tanto sin riesgo, a las acciones se les exige más. Una cartera cargada de S&P 500 pide un profundo repaso.
Exclusiones de cotización de CCC Intelligent Solutions y de Penske Automotive
Casualidad o no, en ese contexto GTCR y Elliott sacan de Bolsa a CCC Intelligent Solutions, el software de las aseguradoras para gestionar partes de coches. Pagan 7,75$por acción en efectivo, unos 4.600 millones por el capital y 6.100 millones contando la deuda. La prima es penas un 1,4% sobre el cierre del miércoles 14 de octubre.
Penske Automotive también es excluida de Bolsa. Penske Corp. y Mitsui pagan 212$ por acción en efectivo, casi un 9% más que el cierre del miércoles. La operación se cerrará en el primer trimestre de 2027.
India se queda sin reservas por defender la rupia
Por otra parte, India ya ha gastado la mitad de los más de 140.000 millones$ reunidos para defender la rupia. El Banco de la Reserva de la India lleva meses vendiendo dólares para que su moneda no se hunda. Ya ha soltado entre 75.000 millones y 80.000 millones desde junio. Las reservas caen a 734.600 millones, 51.000 millones menos que en septiembre, y hay otros 200.000 millones comprometidos en ventas de dólares a futuro. Su línea roja son las 97 rupias por dólar; hoy cotiza cerca de 95. El crudo caro, el bono americano al alza y los fondos extranjeros vendiendo empujan la rupia hacia abajo. Y si cae, todo lo importado se encarece. "Achicar con un cubo funciona mientras quede cubo", subrayan en Zumitow. La broker Ambit avisa, si las reservas útiles siguen bajando, llegarán los especuladores. Y en un fondo de emergentes, una rupia débil se come lo que ganen las acciones indias.
Brasil pierde impulso
La economía brasileña ha mostrado una notable resiliencia en los últimos años, pero está perdiendo impulso tras cuatro años de crecimiento por encima de la tendencia. Según un informe de Crédito y Caución, se espera que el crecimiento del PIB se modere hasta el 2% en 2026 y el 1,3 % en 2027, a medida que se ralentice el ritmo de la flexibilización monetaria ante una inflación superior a la prevista (4,4%).
Aunque Brasil es un exportador neto de energía, el aumento de los precios de los combustibles y fertilizantes importados debido a la guerra con Irán ha elevado los costes internos del combustible, el transporte y los alimentos. Además, un fenómeno de El Niño de gran intensidad constituye el principal riesgo, ya que las sequías y las inundaciones podrían perturbar la agricultura y la generación hidroeléctrica.
En cuanto a la política comercial, Brasil se encuentra en una posición más favorable para absorber las perturbaciones externas. Se trata de una economía grande y relativamente cerrada, con unas exportaciones que representan alrededor del 18% del PIB y unas exportaciones a EEUU inferiores al 2% del PIB. Esto limita el impacto macroeconómico del aumento de los aranceles estadounidenses.
Por otra parte, el país busca cada vez más posicionarse como centro regional para la inversión relacionada con la IA. Iniciativas públicas y privadas están apoyando el desarrollo de centros de datos e infraestructura en la nube, mientras que el amplio mercado interno del país y los abundantes recursos de energía renovable proporcionan condiciones favorables para la expansión del sector. Además, el uso creciente de la IA en sectores como la sanidad y la energía podría favorecer el aumento de la productividad y reforzar las perspectivas de crecimiento a medio plazo.
Sin embargo, la política fiscal sigue siendo la principal vulnerabilidad a medio plazo. El marco fiscal actual no ha sido suficiente para estabilizar la carga de la deuda y los elevados costes de los intereses mantienen el déficit global por encima del 8 % del PIB.
Reino Unido: riesgo de depreciación de la libra
Ebury advierte de riesgos de depreciación de la libra ante la presentación de los Presupuestos británicos el 28 de octubre, y considera que el mercado está infravalorando los riesgos para la divisa británica. En un informe elaborado por Matthew Ryan, director de Estrategia de Mercados, la fintech global especializada en pagos internacionales y gestión del riesgo de tipo de cambio, señala que el deterioro de las finanzas públicas y el aumento de los costes de financiación del Reino Unido dejan al Gobierno con un margen de maniobra muy reducido para afrontar sus compromisos presupuestarios. Ebury estima que la ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, tendrá que anunciar subidas fiscales de aproximadamente 10.000 millones de libras, una cifra que podría elevarse si el organismo independiente de responsabilidad presupuestaria (OBR) revisa a la baja sus previsiones económicas. El objetivo sería recuperar parte del margen fiscal perdido por el encarecimiento de la deuda pública y financiar nuevos compromisos de gasto.
Según el análisis, el colchón fiscal del Gobierno se ha reducido prácticamente a la mitad, desde los 23.600 millones de libras estimados en primavera hasta unos 12.000-13.000 millones, aunque algunas estimaciones lo sitúan incluso en 8.500 millones. Este deterioro se produce en un contexto de fuerte aumento de las rentabilidades de la deuda soberana británica, cuyos bonos a diez y treinta años cotizan en niveles máximos de varias décadas, y de encarecimiento de la energía por la prolongación del conflicto en Irán.
La principal preocupación de Ebury es que el Reino Unido quede atrapado en una dinámica en la que las sucesivas subidas de impuestos destinadas a sanear las cuentas públicas terminen perjudicando la inversión y el crecimiento económico, obligando a adoptar nuevos ajustes fiscales en el futuro. “Nos preocupa el atolladero fiscal en que se encuentra el Reino Unido con la reiterada decisión política de cubrir los déficits de las finanzas públicas mediante subidas de impuestos y mayores emisiones de deuda, en lugar de contener el gasto”, señala Matthew Ryan.
Ebury identifica como especialmente negativo para la libra que el Gobierno mantenga un colchón fiscal inferior a 15.000 millones de libras, anuncie incrementos de gasto superiores a los previstos o recurra a una elevada emisión de deuda pública a largo plazo. Cualquiera de estos factores podría desencadenar nuevas ventas de bonos soberanos y presiones bajistas sobre la moneda.
Pese al deterioro de las perspectivas fiscales, la libra ha mostrado hasta ahora una notable resistencia. Aunque se ha depreciado frente al dólar en las últimas semanas, Ebury atribuye este movimiento fundamentalmente a la fortaleza de la moneda estadounidense, mientras que la divisa británica ha alcanzado máximos de dieciséis meses frente al euro.
“Los riesgos ante los presupuestos de este mes también son asimétricos. Un buen presupuesto ya está en gran medida descontado, mientras que uno decepcionante, que intensifique los temores sobre la sostenibilidad fiscal, perjudicaría tanto a los bonos soberanos como a la libra”, advierte Ryan.
Ebury no anticipa, sin embargo, una repetición de la crisis de deuda y de la libra desencadenada durante el breve mandato de Liz Truss en 2022. Considera que las autoridades han aprendido de aquel episodio y que buena parte de las recientes tensiones en el mercado de deuda británico responde a factores internacionales. En este sentido, Ryan resume su previsión señalando que espera “unos presupuestos lo suficientemente creíbles como para evitar un episodio similar al de Truss, pero no tan tranquilizadores como para que la libra pueda prosperar”.
Para la fintech, el escenario más probable es, por tanto, el de unos presupuestos que logren evitar una crisis de confianza inmediata, pero que no despejen las dudas de los inversores sobre las perspectivas fiscales y económicas del Reino Unido, dejando a la libra expuesta a nuevas presiones bajistas.