07Aug

Trump impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. También impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado.

Miguel Ángel Valero

El volumen de opciones de compra (calls) sobre el S&P 500 se disparó a un récord de 4 millones de contratos el martes 4 de agosto, más del doble que hace unas semanas. El pequeño inversor está apostando fuerte a que la Bolsa solo puede subir. Cuando todos compran calls a la vez, "conviene mirar con la ceja levantada", recomiendan en Zumitow.

Pero de momento los datos avalan esa estrategia. La productividad de EEUU sigue por encima de su media histórica gracias a la inteligencia artificial (IA). La productividad de las empresas subió un 1,4% anual en el segundo trimestre y acumula un 2,2% en el año. La clave está en los costes. El coste laboral por unidad producida sube un 1,3% aunque los sueldos por hora crecen un 2,7. Pero la parte que va a los trabajadores cae al 52,9%, mínimo desde 1947. Porque la empresa produce más con las mismas horas, y eso enfría la inflación sin frenar el crecimiento. Si la máquina rinde más gracias a la IA, al trabajador le toca un trozo menor del pastel. Es el argumento que sostiene la Bolsa: más beneficio, menos presión de precios y vía libre para que la Fed baje tipos.

Que es lo que desea Trump. Mientras, impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. Además, la medida también impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado. 

Además, las compañías que presenten planes de relocalización industrial (onshoring) aprobados por la Administración podrán beneficiarse de determinadas exenciones arancelarias, permitiéndoles importar ciertos equipos e insumos necesarios sin pagar los nuevos gravámenes. La Casa Blanca justifica la decisión por motivos de seguridad nacional, argumentando que la dependencia de suministros extranjeros supone un riesgo estratégico. 

En medio de estas maniobras, Elon Musk se monta su propia fábrica de chips. SpaceX y Tesla invertirán 16.800 millones$ en Terafab, un macrocomplejo de semiconductores de IA en el condado de Grimes (Texas). El objetivo es dejar de depender de terceros para los chips que mueven sus coches, sus robots y sus cohetes. Una decisión que perjudica a Nvidia y TSMC, los proveedores de siempre.

Honeywell Aerospace se desploma un 20% en el Nasdaq al recorta su previsión de ventas orgánicas para 2026 al 4-5%, desde el 7-9% anterior. Y tanto beneficios como ingresos del segundo trimestre de la escisión de defensa del grupo se han situado muy por debajo de las previsiones. 

En cambio, Macom Technology sube el 10%: El fabricante de chips gana en el trimestre 1,4$ por acción (se esperaba 1,35)con 342,2 millones en ventas (335,5 millones previstos).

La mala noticia la protagoniza UWM Holdings. El mayor prestamista hipotecario de EEUU se hunde en Bolsa (-33%) tras perder 452 millones en el trimestre y suspender el dividendo por primera vez en su historia. El negocio hipotecario, ahogado por los tipos altos, pasa factura.

Fuera de EEUU, todos siguen pendientes de los primeros pasos de CXMT en Bolsa. El fabricante de memorias DRAM (memoria dinámica de acceso aleatorio), un componente esencial para teléfonos inteligentes, centros de datos y servidores de inteligencia artificial, protagonizó la segunda mayor salida a Bolsa en China al captar 66.600 millones de yuanes (unos 8.650 millones€). Sigue siendo el valor más negociado en las Bolsas de Shanghai y Shenzhen. Su valor de mercado es casi un 40% superior a la de su inmediata seguidora, el Industrial and Commercial Bank of China, pese a que su capital flotante ('free float') es mucho menor.  

Pictet: la renta variable aún tiene recorrido

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, defiende que la renta variable aún tiene recorrido: "Las acciones siguen siendo nuestra clase de activos preferida. El rally global puede haberse detenido en julio, pero lo vemos como pausa. El crecimiento es resiliente, respaldado por el gasto empresarial relacionado con la IA, beneficios y expansión en Asia emergente. Los indicadores técnicos son favorables, con mayor amplitud de mercado. Las condiciones de liquidez se han endurecido algo, pero están lejos de ser restrictivas. Los flujos inversores apoyan las acciones globales, con 129.000 millones$ invertidos en cuatro semanas". Por su parte, las presiones inflacionarias permanecen contenidas, reduciendo el riesgo de endurecimiento monetario severo que descarrile la expansión.

"Nuestras mayores convicciones están en mercados emergentes sin China, y por sectores, en tecnología, industria y servicios públicos, además de bancos, todos los cuales se benefician del ciclo de la IA. Pero estamos neutrales en bonos -esperamos limitada actividad de los principales bancos centrales - e infra ponderamos la liquidez. Sobre ponderamos oro", añade.

Los indicadores de actividad empresarial están por encima del nivel neutral en economías desarrolladas y Asia emergente. "Esperamos que el flujo volátil de noticias de la guerra en Irán mantenga los precios del petróleo fluctuando, antes de un eventual descenso, lo que ejercerá presión a la baja en el crecimiento global e inflación más alta a corto plazo, pero el impacto global ser menor que en 2022, dada la menor intensidad energética y el aumento de la inversión, especialmente vinculada a IA y la transición verde", argumenta.

De hecho, la inversión no residencial sigue siendo clave en la economía estadounidense, compensando la desaceleración en el aumento de la renta disponible y fundamentales más atenuados del consumo. En Europa, la expansión sigue limitada por el choque energético, aunque los indicadores de confianza empresarial y consumo se han estabilizado y hay mejora gradual en manufactura y servicios. La demanda interna se ha mostrado relativamente resiliente, por el alto ahorro de los hogares y condiciones laborales estables.

El ciclo de la IA, infraestructuras y enorme inversión de los hiperescaladores sigue proporcionando impulso al crecimiento de los beneficios, pero más allá de un puñado de líderes tecnológicos, en una gama amplia de sectores, desde industria a eléctricas e infraestructuras. En seis semanas ha desaparecido en gran parte el posicionamiento extremo que favorecía a las acciones de EEUU frente a no estadounidenses, la tecnología y las mega capitalizaciones. De hecho, en el S&P 500 el segundo trimestre el 85% de empresas que han publicado resultados han superado previsiones. 

Las valoraciones apuntan más allá de las grandes tecnológicas, para una base más estable y posible próxima etapa de repunte bursátil. Que esta ampliación se mantenga requiere crecimiento más fuerte, menor temor de estanflación, un dólar más débil y buenos resultados en una gama más amplia de empresas. Pero hay que ser selectivos, concentrando posiciones en áreas de más convicciones.

"Estamos neutrales respecto a EEUU, donde el 70% del crecimiento de beneficios proviene de mega-capitalizaciones relacionadas con IA, siendo el principal beneficiario, pero con valoraciones poco atractivas, dejando poco margen para decepciones. También estamos neutrales en el resto de los mercados desarrollados, a pesar de valoraciones más atractivas, dado el impulso de beneficios más débil y perspectivas de crecimiento más desiguales", apunta.

En tecnología algunos inversores cuestionan si las previsiones de beneficios pueden mantenerse, dadas las altas expectativas. Pero las empresas continúan ofreciendo mejoras de beneficios, lo que justifica la prima de valoración y la reciente rotación ha sido en el sector tecnológico, no un éxodo masivo.

"También sobre ponderamos industrias y servicios públicos, beneficiadas de la inversión relacionada con IA y gasto en infraestructuras. Las eléctricas están expuestas al aumento de la demanda de energía de los centros de datos y aplicaciones de IA, siendo una fuente de estabilidad. Además, el entorno de tipos de interés más altos más tiempo apoya los bancos, cuando el crecimiento económico resiliente y balances saludables de las empresas limita las posibles pérdidas crediticias. En cambio, infra ponderamos consumo, cuya fortuna depende principalmente del gasto de los hogares y apunta a un crecimiento de beneficios menos convincente", explica.

"Los mercados emergentes, sin China, son nuestra región preferida, por condiciones macroeconómicas, términos de intercambio comercial positivos y menor vulnerabilidad al choque del petróleo, lo que debe respaldar un comportamiento relativo superior de sus bonos y acciones. Las condiciones de liquidez les favorecen, pues esperamos una subida más de tipos del BCE este año, con riesgo de mayor endurecimiento de la Reserva Federal. De momento un tercio de los 30 principales bancos centrales está en modo endurecimiento, la mitad en espera y el resto en modo facilitador", resalta.

Hay cierta corrección en Taiwán y Corea del Sur, reflejo de la pausa en IA y semiconductores tras un periodo excepcional superior, pero "esperamos que los mercados emergentes logren el mayor crecimiento de beneficios este año, más del doble que sus competidores en mercados desarrollados".

El valor ha vuelto a la renta fija, especialmente en los mayores vencimientos, tras el aumento de las rentabilidades. En gran parte se debe a una perspectiva económica más optimista y expectativas de aumento de productividad por la IA, especialmente en EEUU. Ahora bien, aunque los tipos de interés reales a cinco años han subido en EEUU y en Europa, no están ajustados. Un crecimiento más fuerte mantendrá la inflación por encima del objetivo más tiempo y las necesidades de endeudamiento y gasto de capital pueden presionar al alza los tipos de interés, por lo que "estamos neutrales en bonos gubernamentales y crédito".

"Sobre ponderamos oro. Ofrece un perfil riesgo-recompensa más atractivo que los últimos meses. La demanda de los inversores se ha recuperado, con los ETF de oro atrayendo las mayores entradas desde la guerra contra Irán y los bancos centrales de economías emergentes reconstruyendo sus reservas con compras del metal amarillo. Sigue caro respecto a los últimos 20 años, pero puede ser atractivo a medio plazo ante tipos de interés reales menores en EEUU  e incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el yen como asignación defensiva se ha debilitado por la mejora de las expectativas de crecimiento y del apetito por el riesgo de los inversores", concluye.

23Dec

El envejecimiento de la población trabajadora se está produciendo simultáneamente con la Revolución Industrial 4.0 por el avance de la robótica y de la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

La disminución de la natalidad y el aumento de la longevidad están provocando un cambio drástico en la población. No solo se anticipan disminuciones del tamaño de las poblaciones de la mayoría de los países, sino que el peso de la población en edad de trabajar en la población total también está disminuyendo y lo seguirá haciendo en las próximas décadas, advierte el informe Demografía y productividad: cómo el envejecimiento de la población condiciona el crecimiento económico, elaborado por Juan Francisco Jimeno, presidente del Consejo de la Productividad de España, para el Instituto Santalucía.

Además, la edad media de la fuerza laboral está aumentando, a medida que el peso en la población en edad de trabajar de la población de 50-70 años aumenta y el de la población de 16-39 años disminuye. Las consecuencias económicas y sociales de estos cambios demográficos son profundas y extensas. Se suelen destacar las que se refieren al sostenimiento del Estado del Bienestar tradicional en un contexto demográfico en el que las transferencias hacia la población de mayor edad necesariamente tendrán que aumentar, por los programas de gastos públicos asociados a los sistemas de pensiones, sanidad y dependencia. Sin embargo, los cambios demográficos afectan a todas aquellas dimensiones que determinan la demanda y a la oferta de bienes y servicios de una economía: consumo, inversión, exportaciones netas y producción. 

La disminución de la población trabajadora supone un lastre para el crecimiento de la renta per cápita. El envejecimiento de la población trabajadora también tiene consecuencias sobre el crecimiento de la productividad por varias razones: 

  • un efecto composición negativo (la productividad crece más al inicio de la vida laboral que al final), por lo que el envejecimiento de la población trabajadora hace que la productividad crezca menos, 
  • y cambios derivados en la productividad de los trabajadores de cada grupo de edad como consecuencia de que trabajadores de otros grupos de edad tienen más o menos peso dentro de la fuerza laboral. 

Estos cambios demográficos se están produciendo simultáneamente con cambios tecnológicos profundos (la llamada Revolución Industrial 4.0 por el avance de la robótica y de la inteligencia artificial) y una nueva ola inmigratoria.

Las consecuencias económicas y sociales de los cambios demográficos son muy extensas y profundas y van mucho más allá de las implicaciones para la sostenibilidad del Estado del Bienestar por el consiguiente aumento en los gastos en pensiones y sanidad. El inevitable aumento del peso de la población de mayor edad, asociado a la disminución de la natalidad y al crecimiento de la longevidad, provoca cambios en las decisiones individuales que afectan a la demanda y a la oferta de bienes y servicios. Como resultado, los crecimientos de la tasa de empleo y de la productividad pueden verse afectados negativamente por varios canales. 

Revertir la disminución de la natalidad parece improbable. No hay razones para esperar aumentos de la tasa de fecundidad, pero aunque tuvieran lugar, con el descenso de la población femenina en edad fértil, aumentos de esa tasa (dentro de valores razonables) no supondrían un repunte significativo del número de nacimientos. Y la longevidad seguirá aumentando e, incluso, es posible que lo haga a un ritmo más rápido que en décadas pasadas. 

"Así pues, es la inmigración la única fuente de crecimiento demográfico y de rejuvenecimiento de la población trabajadora. En este contexto, las políticas de selección y de integración laboral de los inmigrantes adquieren una importancia capital", subraya Juan Francisco Jimeno. 

Junto con los cambios demográficos se está tan produciendo cambios tecnológicos, derivados del desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial. Ambos se relacionan entre sí. El envejecimiento de la población y la escasez de oferta de trabajo en determinadas tareas y segmentos del mercado de trabajo incentivan la inversión en nuevas tecnologías y la adopción de estas alteran la demanda relativa de trabajadores de distintas edades. Esta innovación tecnológica cambiará la manera en la que la demografía condiciona el crecimiento económico por sus efectos sobre la demanda y la productividad del trabajo, en toda la distribución sectorial y ocupacional del empleo. Prepararse para dichos cambios mediante las políticas educativas y de empleo apropiadas es el gran reto al que se enfrentan los responsables de las políticas económicas. 

El peor dato de natalidad de la serie histórica

En este sentido, las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los nacimientos en España durante 2024 evidencian que solo han nacido 318.005 niños en todo el año pasado, registrando la peor cifra desde que se inició la serie histórica del INE en 1941 y cayendo más de de un 25% en la última década. También es impactante el aumento de la edad media a la que las mujeres tienen hijos ya que, como alerta el equipo de Instituto Bernabeu, el 39,7% de los nacimientos registrados son de madres que superan los 35 años, una edad marcada como el límite de la fertilidad, ya que a partir de ahí las posibilidades de concebir disminuyen significativamente para la mujer. 

"El retraso de la maternidad es uno de los principales desencadenantes de la caída de la natalidad debido a que la edad es uno de los principales obstáculos para lograr el embarazo. Con 30 años la mujer tiene la mitad de probabilidad de ser madre que a los 20-24 años. Y después de los 35 años disminuye considerablemente. Este retraso conlleva no únicamente una dificultad en la consecución de la gestación y aumento del riesgo de aborto, sino también embarazos de mayor riesgo tanto para la madre como para el bebé", explica la doctora Andrea Bernabeu, codirectora médica de Instituto Bernabeu. 

Analizando por edades, ya se producen más partos de madres de 40 años o más (el 10,4% del total), que de mujeres menores de 25 años (un 9,8%) El número de nacimientos de madres de 40 o más años ha crecido en los 10 últimos años pasando de representar el 7,2% del total de nacimientos en 2014 al porcentaje actual, que se eleva hasta el10,4%. Además, hay que tener en cuenta que, mientras que en 1980 las españolas tenían su primer hijo a los 25,6 años, actualmente ese primer bebé nace de una mujer que tiene 32,6 años (33,2 años de las madres españolas, si se saca de la ecuación a la población extranjera). 

La fecundidad presenta notables diferencias entre las mujeres españolas y las extranjeras. Mientras que las españolas tienen una media de 1,07 hijos, entre las extranjeras la cifra asciende a 1,27. "Retrasar la edad del primer hijo, supone en muchas ocasiones, una mayor dificultad en conseguir el embarazo del siguiente hijo; es lo que denominamos infertilidad secundaria, es decir, la dificultad de gestar de forma natural tras el nacimiento del primer hijo. Esto en ocasiones, determina recurrir a un tratamiento de reproducción asistida cuando previamente se había conseguido el embarazo de forma natural”, detalla Andrea Bernabeu

Este contexto deriva en que cada vez haya más parejas españolas que tienen problemas para tener hijos en España (cerca del 20%) y que las clínicas de fertilidad asistida atiendan un mayor volumen de casos. Actualmente 1 de cada 6 niños en el mundo nace mediante reproducción asistida y, en mujeres que superan los 41 años, el 50% de nacimientos es por donación de óvulos. La media de edad de las pacientes que acuden a las clínicas de Instituto Bernabeu ha ido creciendo en los últimos 40 años y ahora es de 39,6 años. Si tenemos en cuenta aquellas que necesitan recurrir a la ovodonación, la edad supera los 42,2.

Sin embargo, en esta crisis de natalidad también influye que tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido drásticamente en un 51% a nivel mundial. El ritmo de descenso es enorme: desde 1973 la concentración de esperma ha disminuido a un ritmo anual de 1,16% y, con el cambio de siglo, a una velocidad de 2,64%. De acuerdo con los rangos de la OMS, se considera un hombre subfértil a una concentración de espermatozoides inferior a 40 millones por mililitro e infértil cuando está por debajo de 15 millones por mililitro. La media obtenida en las muestras recogidas por Instituto Bernabeu muestra una concentración de 33,5 millones de espermatozoides por mililitro.

Novedades en jubilación en 2026

El principal cambio de la edad de jubilación en 2026 es que sube a 66 años y 10 meses, aunque se podrá optar también con 65. Como viene produciéndose desde la reforma de las pensiones de 2013, la edad de jubilación se va retrasando de forma progresiva desde los 65 años hasta los 67 de edad, en que se situará en 2027. La edad de jubilación en 2025 se elevará dos meses, situándose en 66 años y 10 meses para aquellos trabajadores que hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses.

Sin embargo, para los cotizantes que vidas laborales largas, superiores a 38 años y 3 meses de cotización, la edad de jubilación puede ser dos años y seis meses antes, se mantienen los 65 años.

En 2026 es posible jubilarse dos años antes de la edad de jubilación ordinaria. La norma permite optar a la jubilación anticipada voluntaria a quienes hayan cotizado al menos 35 años, dos de ellos en los 15 años anteriores a la fecha de jubilación, y cuya pensión no supere la pensión mínima. Opción que es compatible con un trabajador autónomo. De tal manera que quienes cumplan con los requisitos anteriores podrán retirarse del mercado laboral anticipadamente en 2025 a los 64 años y 10 meses si cuentan con menos de 38 años y 3 meses de cotización y a los 63 años si superan esta barrera.

El acceso a esta modalidad de jubilación implica percibir una pensión menor ya que se aplican coeficientes reductores que van en una horquilla de entre el 2,81% y 21%, en función de los meses de adelanto y de los años cotizados.

Por su parte, aquellos trabajadores que se vean inmersos en un despido colectivo por causas económicas, extinción de contrato por resolución judicial, fallecimiento, jubilación o incapacidad del empresario, procedimiento concursal, víctima de violencia de género o una discapacidad, pueden adelantar el retiro laboral cuatro años a la edad legal. Si se han cotizado menos de 38 años y 3 meses, la edad de jubilación en 2026 en caso de ser una jubilación anticipada involuntaria será a los 62 años y 10 meses; si se han cotizado por encima, a los 61 años.  En este caso, los coeficientes reductores van desde el 30% al 0,50%. Los autónomos no pueden acceder a esta modalidad.

La edad mínima para acceder a la jubilación parcial con contrato de relevo se retrasa a los 64 años si se disponen de 33 años o más cotizados o a los 62 años y 6 meses en caso de disponer 36 años o más cotizados en el momento de acceso. La edad de jubilación parcial sin contrato de relevo será la misma que la edad legal de jubilación ordinaria.

Desde 2022, el periodo de cómputo de años para calcular la pensión queda situado en 25 años tras su incremento progresivo desde los 15 años a partir de 2013, a razón de un año por ejercicio. A partir de 2026 se irá incrementando de forma progresiva para situarlo en 27 años (29 años, pero se descartan los dos peores).

La subida de las pensiones contributivas en 2026 será del 2,7% según el dato adelantado del IPC de noviembre, que es el que se utiliza para determinar la prestación, haciendo una media con la cifra de cierre de la inflación de los últimos 12 meses. De este modo, la pensión contributiva de jubilación aumentará en 572€ anuales (1.552,85 al mes, 40,8 más, teniendo en cuenta la pensión media de noviembre). La pensión máxima se situará en 3.359€ al mes. Por su parte, la subida de las pensiones mínimas fue del 6%.

En 2025 se aumentó de forma adicional el complemento de brecha de género en un 8,1%, situándose en 35,9€ al mes (502,6 al año, 14 pagas), con el límite máximo de cuatro hijos.

En 2023, entró un vigor un nuevo sistema que aumentaba de forma progresiva las bases de cotización para trabajadores autónomos hasta 2025.