El 86% de los viajeros ha experimentado conflictos con su pareja durante el desplazamiento, y el 44% reconoce haber terminado una relación estando de vacaciones.
El trabajo ocupa una parte central de la vida, de ahí la importancia que adquiere ese espacio compartido con otras personas y las relaciones que se establecen en él. Tanto es así que, según los últimos datos de la encuesta de InfoJobs sobre Relaciones personales en el entorno laboral, el 63% de los españoles perciben su relación con los compañeros como muy positiva, contabilizando una valoración media de 6,9 sobre 10. Las relaciones profesionales no solo favorecen la colaboración y el buen clima, sino que también propician lazos personales y sentimentales, difuminando cada vez más la frontera entre lo laboral y lo privado.
Para profundizar en este aspecto y en el marco de la celebración de San Valentín, una fecha tradicionalmente asociada al amor y a las relaciones personales que se celebra cada 14 de febrero, la plataforma líder de empleo en España ha querido poner el foco en cómo estos vínculos se trasladan también al entorno profesional. Para ello, ha realizado una encuesta a su comunidad en redes sociales.
La primera conclusión que se puede extraer es que casi 1 de cada 4 usuarios (23%) que han respondido afirma haber mantenido una relación sentimental en el entorno laboral. Esta cifra se incrementa en 2 puntos porcentuales respecto al año pasado, cuando se contabilizó un 21%. Del total, un 4% mantiene esa relación en la actualidad, mientras que el 19% la tuvo en el pasado.
En cualquier caso, las relaciones sentimentales entre compañeros siguen generando opiniones diversas en el entorno laboral, aunque la mayoría de los profesionales coinciden en que su impacto en el clima de trabajo no es, por sí mismo, positivo ni negativo (67%), sino que depende de cómo se gestione. Aun así, un 24% declara un posible impacto negativo, frente a un 4% que cree que pueden influir de forma positiva, mientras que el 5% restante considera que no tiene ninguna incidencia.
La consulta también pone de relieve el debate en torno a los límites entre la vida personal y profesional. Para más de la mitad de los trabajadores (56%), una relación sentimental entre compañeros pertenece al ámbito privado y no debería comunicarse a la empresa. Sin embargo, esta percepción cambia cuando entra en juego la jerarquía: un 20% opina que sí debería informarse si existe una relación de dependencia laboral, y un 14% cree que este tipo de relaciones deberían comunicarse siempre. El 10% restante no tiene una postura clara al respecto.
Más allá de las opiniones, otra de las principales conclusiones es la falta de conocimiento sobre las normas internas que regulan estas situaciones. Casi la mitad de los profesionales (48%) afirma no saber si su empresa cuenta con políticas o directrices específicas para evitar que las relaciones sentimentales afecten al desempeño laboral. Además, un 31% asegura que directamente no se aplica ninguna medida, mientras que solo el 21% confirma la existencia de pautas claras.
Hay que recordar que la protección de la vida privada es un derecho fundamental que se recoge en el Estatuto de los Trabajadores. En su artículo 4 establece el respeto a la intimidad de los empleados como una garantía básica, de forma que, aunque puedan existir vínculos personales en el ámbito laboral, estos deben gestionarse de manera que no interfieran en el ambiente de trabajo ni afecten al desempeño profesional.
En contraposición a quienes sí mantienen o han mantenido una relación en el trabajo, el 77% declara no haber tenido ningún vínculo de este tipo. Sin embargo, el trabajo es un espacio altamente reconocido como lugar de socialización. De hecho, casi la mitad de los trabajadores afirma tener interacciones sociales fuera del horario laboral con compañeros al menos una vez al mes. A su vez, la encuesta realizada en redes sociales asegura que el 73% de los profesionales considera que el entorno laboral también es un espacio para socializar y conocer gente nueva (vs. el 77% registrado hace un año), frente al 27% que afirma que al trabajo solo va a trabajar.
El 86% de las parejas tiene problemas durante los viajes
Por otra parte, a medida que se acerca el Día de San Valentín, miles de parejas ultiman los detalles de su escapada romántica. Pero lo que debería ser una experiencia idílica puede convertirse, sorprendentemente, en el detonante de una ruptura. Según diversos estudios del sector turístico, el 86% de los viajeros ha experimentado conflictos con su pareja durante un viaje, y casi la mitad (44%) reconoce haber terminado una relación estando de vacaciones. Un dato que desmonta la imagen perfecta de atardeceres compartidos y cenas a la luz de las velas.
¿Por qué viajar juntos genera tanta tensión?La convivencia intensiva, las expectativas elevadas y la presión por vivir “el viaje perfecto” —alimentada por redes sociales e itinerarios idealizados— suelen ser el caldo de cultivo de discusiones inesperadas.
Ante este escenario, David Amsellem, director de distribución de HBX Group y fundador de The Luxurist, recomienda recuperar una figura que parecía en declive: el agente de viajes profesional. “Demasiadas escapadas románticas son viajes genéricos de ‘copiar y pegar’ que no reflejan la personalidad ni los intereses reales de la pareja”, explica Amsellem.“Es muy tentador depender únicamente de la IA y las redes sociales para planificar vacaciones. Ofrecen inspiración ilimitada e información instantánea, pero pueden carecer de la comprensión matizada y del trato personalizado que aporta un profesional. Y eso, en un viaje en pareja, marca la diferencia”.
Lejos de oponerse a la tecnología, Amsellem defiende su integración estratégica: “Un agente experto no ignora la tecnología; la utiliza a su favor. Combina la capacidad de análisis de datos de la IA y la información en tiempo real con su conocimiento del sector y su inteligencia emocional. Esa combinación permite diseñar un viaje verdaderamente personalizado, no basado únicamente en algoritmos”.
El verdadero valor diferencial está en la escucha. Comprender expectativas, detectar posibles puntos de fricción y traducir deseos en experiencias realistas puede evitar frustraciones posteriores. Además, los profesionales del sector pueden proponer alternativas menos evidentes: destinos auténticos en lugar de lugares masificados, planes adaptados al ritmo de cada pareja y experiencias que conecten con intereses reales, no con tendencias virales.
En un contexto donde la hiperconectividad y la sobreexposición elevan las expectativas, el lujo ya no consiste únicamente en el hotel o el destino, sino en la tranquilidad. Y quizás esa sea la clave para que este San Valentín no termine en discusión: menos “viaje de Instagram” y más experiencia diseñada a medida.