Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías".
Miguel Ángel Valero
Fernando Ariza, presidente del Instituto de Actuarios de España, avisa que los riesgos emergentes (los geopolíticos con sus múltiples variantes, los riesgos medioambientales y de sostenibilidad, la inflación y los tipos de interés, la IA y la ciberseguridad, y los energéticos, que son una consecuencia de los riesgos geopolíticos) "tienen la característica de alterar de forma rápida y significativa el entorno económico y social al que estábamos acostumbrados". Y "están profundamente interconectados y se propagan en un entorno globalizado entre sectores económicos y geografías". Además, reivindica el papel del actuario en la anticipación, modelización y gestión de estos escenarios complejos.
Precisamente el último número (el 58) de Actuarios se centra en los riesgos energéticos y su creciente relevancia en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la transición energética, la inteligencia artificial y los desafíos de sostenibilidad. Expertos nacionales e internacionales, procedentes del ámbito energético, asegurador, regulatorio, científico y académico, analizan desde múltiples perspectivas los principales retos asociados a la seguridad energética, la electrificación, el hidrógeno, la energía nuclear, la inteligencia artificial, los mercados eléctricos y los nuevos riesgos aseguradores.
Mientras tanto, sigue el 'culebrón' del acuerdo entre Irán y EEUU, con una certeza: los precios del petróleo no volverán de forma inmediata a los niveles previos al conflicto: la reparación de las infraestructuras energéticas dañadas llevará tiempo. Así lo refleja la propia curva de futuros, que prevé que las subidas de precios del crudo no se revertirán hasta marzo de 2027.
Lo que está claro es que la guerra en Oriente Medio pasa factura a la economía de EEUU, con un debilitamiento de la confianza de los consumidores y mayores tensiones inflacionistas. Además, la Reserva Estratégica de Petróleo ha disminuido a un ritmo sin precedentes –más de 9 millones de barriles semanales en las últimas dos semanas–. De continuar esta tendencia, podría caer por debajo del mínimo registrado en 2023 y alcanzar su nivel más bajo desde 1983.
Pero hay más datos:
- Trump propone el umbral de contenido local para coches más alto jamás visto bajo el USMC: quiere que el 82% sea de origen norteamericano, con al menos la mitad fabricado dentro de EEUU. El plazo de cumplimiento es 2027 y los fabricantes dicen que es físicamente imposible de cumplir. General Motors, Stellantis y Toyota tendrían que redibujar por completo sus cadenas de producción. El coste extra por vehículo podría llegar a los 3.000$.
- Otra de Trump: los grupos de aerolíneas y empresas americanas advierten que sus propuestas de restricción de vuelos internacionales crearían un caos operativo y económico sin precedentes. Delta, United Airlines y American Airlines están en primera línea. El turismo y los viajes corporativos serían los primeros damnificados, justo cuando el verano arranca a toda máquina.
- los precios de la carne alcanzan máximos históricos por una escasez estructural de ganado que no tiene solución rápida. El tamaño del rebaño está en mínimos desde los años 50. Más presión sobre el IPC americano justo cuando la Fed considera si subir tipos. El dato es muy malo para cadenas como McDonald's y Yum! Brands (está en negociaciones exclusivas para vender Pizza Hut a LongRange Capital y quedarse con Taco Bell y KFC) aunque muy bueno para los ganaderos.
- Walmart, el termómetro del consumidor americano de renta media-baja, cierra por debajo de su media de 200 días por primera vez en más de un año. Señal técnica que el mercado no puede ignorar cuando el IPC sigue subiendo y el empleo empieza a flaquear. Walmart es el barómetro. Cuando cae, el consumidor ya ha frenado.
- Las ejecuciones por hipotecas impagadas se disparan el 26% en el primer trimestre, porque los compradores ya no pueden aguantar el coste del tipo variable. Es uno de los argumentos de Trump para presionar a la Fed sobre una bajada de tipos.
- El mayor gestor de activos del mundo, BlackRock, reduce su exposición a renta variable, mientras los hedge funds han desmontado coberturas de forma masiva. ¿El resultado? Las acciones con más posiciones cortas se han disparado cerca de un 30% en semanas, y el miedo implícito que medía el mercado de derivados ha caído a mínimos. El rally se retroalimenta porque cada posición corta que se cierra empuja los precios todavía más arriba. El problema es lo que queda cuando se acaban las coberturas. Un mercado sin red de seguridad amplifica cualquier shock. Un dato de inflación malo, un movimiento de la Fed, una escalada en Irán. Lo que antes absorbían los hedges ahora lo absorbería directamente la cartera.
Por su parte, la actividad fabril china retrocede por segundo mes consecutivo en mayo, golpeada por la caída de la demanda global y la guerra arancelaria con EEUU. El PMI manufacturero oficial cae por segundo mes consecutivo en mayo, y ya se sitúa en un 55% la probabilidad de recesión industrial china en el tercer trimestre. El impacto llega directo a las materias primas industriales. El cobre y el hierro ya acusan el frenazo. Y como China exporta deflación al resto del mundo, la situación macroeconómica global no pinta bien. Son malos datos para materias primas y para la energía industrial. Rio Tinto y BHP ya están bajo presión. Las exportadoras europeas con exposición a China acusan el golpe. El lado positivo es que la deflación importada puede aliviar algo al BCE.
Swisscanto: riesgo de sobrecalentamiento
"Los mercados bursátiles ya muestran señales de cierto sobrecalentamiento. Por ello, redujimos ligeramente nuestra exposición a renta variable a mediados de mayo y actualmente solo mantenemos una sobre ponderación en mercados emergentes", explica Roger Rüegg, director de Soluciones Multiactivos de ZKB/Swisscanto:
- Nasdaq: Toma de beneficios en acciones tecnológicas estadounidenses. No creemos que vaya a producirse una “burbuja puntocom 2.0” y seguimos siendo optimistas respecto a las acciones tecnológicas. Sin embargo, tras el fuerte repunte registrado desde abril (+30%), hemos realizado algunas recogidas de beneficios. En particular, las acciones de semiconductores parecen claramente sobrecompradas, por lo que consideramos probable una rotación sectorial en las próximas semanas.
- Bonos: subida excesiva de los rendimientos. El estrecho de Ormuz lleva cerrado casi tres meses y el precio del petróleo continúa rondando los 100$ por barril. Además, las cifras de inflación en EEUU han superado las expectativas, lo que ha provocado una fuerte corrección en el mercado de bonos y un repunte generalizado de las rentabilidades a nivel global. Al mismo tiempo, el mercado ya descuenta nuevas subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Esto podría ser el caso del BCE, aunque no prevemos nuevas subidas de tipos por parte de la Fed este año y esperamos un cambio de tendencia. Seguimos considerando atractivos los bonos soberanos debido a los elevados rendimientos reales, por ejemplo, superiores al 2 % en el bono del Tesoro estadounidense a 10 años, y mantenemos una sobre ponderación pese a las pérdidas registradas en mayo. Es probable que las rentabilidades de los bonos vuelvan a descender en los próximos meses.
- Renta variable: perspectivas positivas a pesar de los obstáculos a corto plazo. Los beneficios empresariales siguen mostrando solidez, y el fabricante de chips de IA, Nvidia, ha vuelto a sorprender positivamente. En combinación con la fortaleza de los datos macroeconómicos en EEUU, esto debería seguir respaldando a la renta variable. Sin embargo, tras el fuerte rally de los valores tecnológicos, la renta variable presenta niveles de sobrecompra, y nuestros indicadores de sentimiento apuntan a un entorno de euforia, generando señales de venta. Por ello, hemos vuelto a reducir ligeramente nuestra sobre ponderación en renta variable y actualmente solo mantenemos una posición sobre ponderada en mercados emergentes, que siguen ofreciendo valoraciones atractivas gracias al sólido crecimiento de beneficios del sector tecnológico y al impulso del mercado. La amplitud del mercado en emergentes también sigue siendo débil, lo que nos ha llevado igualmente a realizar algunas recogidas de beneficios en esta área.
- Inversiones alternativas: actualmente, en su mayoría al margen: Tras haber mantenido una posición relativamente activa en oro y materias primas durante los últimos años, actualmente mantenemos una ponderación neutral en ambas clases de activos. El oro parece haber perdido parte de su impulso y preferimos esperar a un mejor punto de entrada. En cuanto a las materias primas, aunque esperamos una caída en los precios del petróleo, el riesgo sigue siendo elevado debido a la guerra en Irán. La relación rentabilidad-riesgo todavía no resulta lo suficientemente atractiva como para justificar una posición infra ponderada. Por otro lado, los bonos catastróficos (cat bonds) empiezan a resultar interesantes. La temporada de huracanes está a punto de comenzar, lo que marca el periodo más volátil para esta clase de activos. Seguimos considerando atractiva la prima de riesgo.
- EuroStoxx50: Mantenemos una visión cautelosa sobre el EuroStoxx50. Por un lado, el crecimiento de los beneficios empresariales es menos sólido que en EEUU; por otro, el impacto económico derivado del aumento de los precios de la energía en la zona euro es considerablemente mayor que en Estados Unidos. Los indicadores adelantados ya apuntan a un crecimiento significativamente más débil en la Eurozona. En este contexto, nuevas subidas de tipos por parte del BCE tampoco contribuirían a mejorar el escenario.
UBS: riesgo de concentración en las carteras
El S&P 500 subió un 0,2% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el viernes 29 de mayo, elevando sus ganancias acumuladas en el año por encima del 10%, tras conocerse un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. "Creemos que las acciones seguirán avanzando a medio plazo, ya que los progresos en Oriente Medio están llevando a los inversores a centrar más su atención en unos sólidos fundamentos económicos y empresariales. Sin embargo, aunque esperamos nuevas subidas en los mercados bursátiles, también consideramos que la reciente fortaleza del mercado representa una oportunidad para que los inversores aumenten la resiliencia de sus carteras", señalan en UBS.
"Las fuertes ganancias de las principales compañías tecnológicas estadounidenses han incrementado los riesgos de concentración en muchas carteras, por lo que resulta prudente considerar una mayor diversificación dentro de la renta variable. La reciente caída de los bonos ha creado, en nuestra opinión, una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos. El reciente periodo de volatilidad moderada en los mercados bursátiles hace más atractivo incorporar coberturas a las carteras", añade.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que la reciente fortaleza del mercado ofrece una buena oportunidad para que los inversores refuercen la resiliencia de sus carteras, con el objetivo de reducir el riesgo de sufrir caídas significativas, al tiempo que mantienen su participación en unos mercados en ascenso”.
"El actual episodio de nerviosismo en los mercados es un recordatorio de que, en un entorno de mayor inflación y rendimientos elevados, las finanzas públicas están siendo objeto de un escrutinio más intenso en todo el mundo", señala Dean Turner, Economista Jefe para la Eurozona y Reino Unido.
"La manufactura en las economías desarrolladas muestra señales claras de estar volviéndose cada vez más regional. Otros mercados, sin embargo, siguen manteniendo un carácter más global", opina Paul Donovan, Economista Jefe.
Ebury: el posible acuerdo impulsa las monedas de los países importadores de petróleo
Los precios del petróleo continúan retrocediendo y se aproximan a sus niveles más bajos desde que comenzó la guerra, ante la expectativa de que el estrecho de Ormuz se reabra en un futuro próximo. Como era previsible, las divisas de los países importadores de energía —especialmente las de la cuenca del Pacífico y Sudáfrica— son las que más se están beneficiando. Sin embargo, las monedas del G10 están cotizando en rangos muy estrechos, a medida que los inversores muestran claros signos de agotamiento y esperan que el conflicto no se recrudezca. En este contexto, destaca la notable resiliencia del dólar ante la reducción de las primas de riesgo y la mejora general de la confianza de los inversores. Aunque los titulares sobre las negociaciones entre Washington y Teherán seguirán dominando la atención de los mercados, esta semana también se publicarán datos económicos de interés tanto en EEUU como en la Eurozona. El martes 2 de junio se conocerá el dato preliminar de inflación de mayo de la zona euro y el informe JOLTS de empleo estadounidense. El viernes 5 de junio se publicará una nueva estimación del PIB de la Eurozona del primer trimestre y el informe de empleo de mayo en Estados Unidos. Hasta el momento, la economía estadounidense parece haber resistido mejor el impacto de la crisis que las europeas, aunque los datos de finales de esta semana aportarán mayor claridad al respecto.
- EUR: Los miembros del Banco Central Europeo continúan enviando señales claras de que subirán los tipos de interés en la reunión de junio. Los mercados de swaps ya descuentan prácticamente por completo este movimiento. Las expectativas de un endurecimiento adicional a lo largo de 2026 se han reducido notablemente ante la caída de los precios de la energía y los avances en las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Aunque esperábamos una recuperación más sólida del euro gracias a la caída del petróleo y a la mejora del apetito por el riesgo, los débiles niveles de confianza y actividad empresarial —reflejados en los PMI— están limitando el rebote de la moneda única. El dato de inflación de mayo del martes será seguido con especial atención. En principio, no creemos que una cifra por debajo de las expectativas pueda poner en peligro la subida de junio, aunque sí podría reducir las probabilidades de nuevos incrementos de tipos posteriores.
- USD: Los datos económicos publicados la semana pasada, entre ellos los pedidos de bienes duraderos, reforzaron la percepción de que la economía estadounidense se mantiene relativamente aislada del encarecimiento de la energía. La única sorpresa negativa fue una ligera revisión a la baja del crecimiento del PIB del primer trimestre, atribuida a un menor gasto de consumo, mientras que la inversión se mantuvo sólida. La inflación subyacente del PCE, indicador favorito de la Reserva Federal, subió hasta su nivel más alto desde 2023, lo que podría dar argumentos adicionales al FOMC para abandonar su sesgo dovish. El foco esta semana estará puesto en el informe de empleo del viernes. El informe del mes anterior reflejó una fortaleza inesperada en la creación de empleo tras meses de desaceleración. Esperamos una cifra muy similar este mes, mientras el desempleo se mantiene estable y la economía cerca de los niveles de pleno empleo. Los economistas prevén una creación neta de 100.000 puestos de trabajo, lo que sería un dato muy positivo dadas las circunstancias.
- GBP: La semana pasada transcurrió con relativa calma en el Reino Unido, tanto en el plano económico como político. El principal catalizador para la libra fue la declaración de Andy Burnham, principal aspirante a suceder a Keir Starmer, en la que reafirmó su compromiso con las reglas fiscales actuales. No obstante, las elecciones parciales del 18 de junio —que Burnham debe ganar para poder desafiar formalmente al primer ministro— siguen siendo el evento clave para la libra esterlina. Creemos que una victoria de Burnham no solo fortalecería su posición para llegar al 10 de Downing Street, sino que también abriría un sesgo bajista para la GBP, dada su mayor predisposición a una política fiscal expansiva y, por tanto, a una mayor emisión de deuda pública. Esta semana, la atención se centrará, de forma algo inusual, en las revisiones de los PMI de mayo. Aunque estas revisiones rara vez mueven el mercado, la sorpresa negativa de la lectura anterior hace probable un repunte al alza en esta ocasión.