Bouyghes Telecom compra SFR, cambia totalmente el mapa de las telecomunicaciones en Francia y protagoniza la mayor adquisición en el sector europeo. Mientras, los Estados de California y de Nueva York quieren bloquear la fusión entre Warner Bros y Paramount Skydance, 'bendecida' por Trump.
Miguel Ángel Valero
Pese a la guerra en Oriente Medio, a la desaceleración de la actividad económica, y a la incertidumbre existente entre las empresas, el negocio de fusiones y adquisiciones (M&A) se anima. La semana comienza con dos grandes operaciones.
Por un lado, en el sector de telecomunicaciones. La segunda operadora más grande de Francia, SFR, ha sido comprada por Bouygues Telecom a cambio de 20.350 millones de euros. El mapa de telecomunicaciones en Francia cambia radicalmente tras el mayor movimiento de fusiones y adquisiciones en el sector en Europa en lo que va de 2026. Ya hay quien especula con un efecto dominó.
Por otro, Ingredion, el fabricante norteamericano de almidones y edulcorantes que cotiza en el Nasdaq, compra Tate & Lyle, uno de los nombres históricos de la industria alimentaria británica, por 2.700 millones de libras esterlinas (unos 3.600 millones$), a 615 peniques por acción (595 peniques en efectivo más 20 peniques de dividendo).
Pero no todo no buenas noticias. California y Nueva York se preparan para demandar y bloquear la compra de Warner Bros por Paramount Skydance por 110.000 millones$. La mayor fusión mediática de la historia tiene un problema gordo. Trump bendice la operación, y el DOJ (la autoridad antimonopolio federal) no ponía impedimento a que dos gigantes del entretenimiento se unan para competir con Netflix y con Disney en escala. Pero los Estados van por libre en EEUU. California y Nueva York preparan su propia demanda antimonopolio para bloquear la operación. El antitrust estatal puede actuar independientemente del federal: aunque el DOJ diga sí a la operación, los estados pueden decir no. Si la compra cae, tanto Paramount Skydance como Warner Bros quedan debilitadas y expuestas a terceros compradores. Comcast y Disney pueden ser los grandes beneficiados si el sector se fragmenta de nuevo.
Mientras, la IATA recorta a la mitad la previsión de beneficios del sector aéreo mundial para 2026. Se esperaba un impacto negativo de la guerra en Oriente Medio, pero no de esta magnitud. La IATA, que agrupa a 370 aerolíneas y representa el 85% por ciento del tráfico aéreo global, ha rebajado su previsión de beneficio neto para 2026 de 41.000 millones$ a 23.000 millones, el 44% menos. Y eso después de que 2025 cerrase con 45.000 millones de beneficio real. Los ingresos totales del sector todavía superan el billón$, pero el margen se ha esfumado.
Willie Walsh, director general de la IATA, no se anduvo con rodeos: avisa que vienen quiebras y consolidaciones, y que las aerolíneas pequeñas lo van a pasar muy mal. Spirit Airlines fue la primera víctima. No será la última.
Pero el CEO de Boeing, Kelly Ortberg, confirma que el grupo fabricante de aviones estudia llevar la producción del 737 MAX hasta 70 aviones al mes, el nivel más alto jamás alcanzado. Actualmente en 42, la FAA ha aprobado subir a 47. El camino hacia 63 pasa por una nueva línea en Everett que arranca el 6 de julio. Airbus va a 70–75 para finales de 2027. La cadena de suministro estará bajo presión máxima.
AstraZeneca le manda un ultimátum a Europa: si no paga más por los medicamentos, no verá los nuevos fármacos. El CEO Pascal Soriot lo deja claro, la política de precios máximos favoritos de Trump obliga a las farmacéuticas a decidir dónde lanzan primero. Y Europa, con casi el 50%de los ingresos de AstraZeneca ya en manos americanas, empieza a salir perdiendo.
Y Lululemon revisa a la baja sus objetivos. El fabricante de ropa deportiva ha pasado de vaticinare 12.300 millones$ en ingresos para este año, a moverse en una horquilla de 11.000 millones a 11.150 millones. El beneficio por acción, de 12,3$, es ahora de 10,95–11,15$. Y el margen operativo será del 16,1%, el más bajo desde 2006. A la nueva CEO Heidi O’Neill (ex Nike), que llega en septiembre, se le amontona el trabajo.