04Nov

Una regulación más estricta de los centros de datos podría ralentizar el despliegue de la inversión en IA y tener importantes implicaciones macroeconómicas para el resto del mundo, avisan en Fidelity.

Miguel Ángel Valero

Ni la más optimista de las encuestas pronosticaba el tsunami demócrata que se ha producido en las elecciones de medio mandato, apenas dos años después del que protagonizó Donald Trump y que le llevó, de nuevo, a la Casa Blanca. Se esperaban unas elecciones disputadas, en las que los resultados definitivos del Senado podrían demorarse hasta dos o tres semanas debido a un ajustado escrutinio. Nada de esto ha sucedido. Los demócratas han arrasado en las elecciones legislativas estadounidenses, con giros sorprendentes en Texas, donde el partido demócrata no conseguía un escaño en el Senado desde 1988 y donde ha logrado una doble victoria al hacerse también con la Gobernación del estado; Kansas, que no elegía a un senador demócrata desde 1932; y Carolina del Sur, que ni siquiera figuraba entre los estados con posibilidades claras de cambio, después de que Trump se impusiera allí por 18 puntos en las presidenciales de 2024.

Por ello, no ha sido necesario esperar a que concluyera el escrutinio en todos los estados. A primera hora de la mañana se confirmaba el cambio de control en ambas cámaras: los demócratas suman 219 congresistas, superando ya los 218 necesarios para alcanzar la mayoría en la Cámara de Representantes, con 84 escaños todavía por asignar. En el Senado acumulan 54 senadores, con otros cuatro escaños pendientes –se necesitan 51 para la mayoría–. 

La ola demócrata se ha extendido asimismo a las gobernaciones. Texas constituye una de las principales conquistas demócratas, aunque también destacan cambios en estados como Georgia, que respaldó a Trump en las elecciones presidenciales.

Pese a todo, Trump conserva un amplio margen de actuación en materia de comercio, restricciones a las exportaciones e inmigración, aunque sujeto a determinados límites judiciales. La mayoría demócrata en el Congreso aumentará la supervisión sobre la Administración y dificultará los nombramientos propuestos por la presidencia. El principal freno, sin embargo, será presupuestario, dado que las cuentas de 2027 aún no están aprobadas y los demócratas podrían demorar su tramitación hasta la constitución del nuevo Congreso en enero, convirtiéndose esta en su principal herramienta de presión ante la evolución del conflicto en Irán. Además, Trump pierde la posibilidad de recurrir a la reconciliación presupuestaria, procedimiento utilizado para sacar adelante los presupuestos de 2026 y la One Big Beautiful Bill Act (la reforma fiscal). 

En sus primeras declaraciones, el presidente estadounidense ha adoptado un tono conciliador, si bien ha dejado abierta la posibilidad de ejercer su poder de veto legislativo.

Por otro lado, los avances demócratas a escala estatal podrían ralentizar la concesión de permisos para nuevos centros de datos. La atención se centra especialmente en Texas, donde ya existía presión regulatoria y donde la nueva gobernadora demócrata, Gina Hinojosa, adoptó durante la campaña una posición más exigente frente al sector, señalando que no vendería el estado a los intereses de las grandes compañías tecnológicas. En el mejor de los casos, esto podría traducirse en mayores exigencias para los promotores y un aumento de los costes de desarrollo. Texas es un estado clave para el despliegue de estas infraestructuras, pues concentra alrededor del 30% de la capacidad prevista hasta 2028 en EEUU. Georgia y Pensilvania son otros estados en los que podrían surgir barreras adicionales o incluso moratorias a la construcción; en el caso de Pensilvania, el giro resultaría especialmente significativo, dado que hasta hace poco buscaba activamente atraer este tipo de inversiones.

Ebury descarta un cambio significativo de tendencia

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, considera que la victoria demócrata, que le da el control de ambas cámaras del Congreso, tendrá un impacto ligeramente bajista sobre el dólar, que ya ha registrado una modesta depreciación. La entidad estima en un análisis que el freno a la política fiscal expansiva de Trump podría reducir la presión sobre la deuda estadounidense y los rendimientos de los bonos del Tesoro, restando atractivo a la divisa. 

Sin embargo, Matthew Ryan, director global de Estrategia de Mercados de Ebury, considera que “el resultado electoral no supone un cambio radical para el dólar, dado que los mercados ya lo habían descontado en gran medida”. A su juicio, la política monetaria de la Reserva Federal, la fortaleza de la economía estadounidense, la evolución de la inflación y la prolongación de la guerra con Irán seguirán siendo los principales determinantes de su cotización. 

En este contexto, Ebury no anticipa un cambio significativo de tendencia y considera que la atención de los inversores volverá a centrarse en los indicadores económicos, especialmente en el informe de empleo estadounidense de este viernes 6 de noviembre.

Fidelity avisa del riesgo de una mayor expansión fiscal

Aunque el recuento definitivo sigue en marcha en algunos estados, los demócratas se encaminan a obtener más de 250 escaños en la Cámara de Representantes, el mayor número desde 2008. La victoria en el Senado ha sido igualmente contundente: los demócratas van camino de ganar ocho escaños y alcanzar una mayoría de 55 frente a 45, la más amplia desde 2012. Estas cifras en ambas cámaras darán a los demócratas bastante más margen de maniobra para definir las políticas que las ajustadas mayorías parlamentarias de los últimos años.

Sin embargo, aunque los demócratas pueden fijar la agenda y redactar leyes, seguirá siendo difícil aprobar cambios importantes en las políticas. El obstruccionismo parlamentario en el Senado y el veto presidencial seguirán limitándoles, incluso con el control de ambas cámaras. En cambio, en Fidelity esperan que impulsen sus prioridades de gasto, como la sanidad, otras partidas sociales y la energía limpia, mediante proyectos de ley de reconciliación presupuestaria, que solo requieren una mayoría simple.

Esto cobra especial relevancia cuando se aproximan los vencimientos fiscales, ya que los demócratas pueden aprovechar las negociaciones con los republicanos para obtener concesiones en sus prioridades. Los demócratas cuentan con dos principales fuentes de presión. La primera es el techo de deuda, que podría alcanzarse en torno al segundo trimestre de 2027 con los actuales planes de gasto, aunque las medidas extraordinarias podrían retrasar la «fecha X» hasta finales de año. La segunda, más inmediata, es la financiación del Gobierno, que vence el 11 de diciembre. El plazo vence durante el periodo de sesiones entre las elecciones y la toma de posesión del nuevo Congreso, cuando los republicanos aún controlan ambas cámaras, lo que podría propiciar un último intento de impulsar sus prioridades de gasto o limitar el gasto demócrata.

Sin embargo, la falta de consenso sobre las asignaciones presupuestarias para todo el ejercicio hace que lo más probable sea una prórroga presupuestaria a corto plazo, que trasladaría el siguiente vencimiento de la financiación a principios de 2027 y mantendría vivo el riesgo de cierre de la Administración.

"En conjunto, consideramos que los riesgos se inclinan hacia una mayor expansión fiscal, puesto que ambos partidos podrían alcanzar acuerdos para impulsar sus prioridades de gasto. Pese al importante estímulo fiscal de este año derivado de la ley One Big Beautiful Bill, observamos escasa disposición en los dirigentes de ambos partidos a reducir el elevado déficit fiscal, a pesar de la fortaleza del crecimiento", explican los expertos de esta gestora.

Por otro lado, el control demócrata de la Cámara de Representantes abriría la puerta a un mayor escrutinio de la administración Trump, incluidas investigaciones sobre posibles conflictos de interés relacionados con sus actividades empresariales, los mercados de predicción y posibles procedimientos de destitución. Aunque la destitución requeriría una mayoría de dos tercios en el Senado, estos procedimientos podrían absorber la atención política y generar riesgos asociados a los titulares. 

Un Senado demócrata también podría bloquear nombramientos clave, incluidos los de la Fed, limitando aún más la agenda interna del presidente Trump. Más allá de Washington, las elecciones a gobernador también tienen importantes implicaciones macroeconómicas. Los demócratas han arrebatado a los republicanos cuatro estados, tres de los cuales -Texas, Ohio y Georgia- constituyen un núcleo fundamental del despliegue de centros de datos y concentran casi un tercio de la capacidad prevista en EEUU. Es probable que los gobernadores demócratas que hicieron campaña a favor de limitar la construcción de centros de datos impongan nuevas moratorias y restricciones a la concesión de permisos, junto con medidas de protección relativas al suministro de agua, los costes energéticos y los incentivos a la inversión. Estas medidas podrían tener importantes implicaciones para la inversión en infraestructuras relacionadas con la IA. "Por ahora, consideramos que estos riesgos se concentran principalmente en el ámbito estatal, más que en el federal. Sin embargo, dada la sensibilidad de esta cuestión entre los votantes estadounidenses, podría cobrar fuerza a escala federal, especialmente de cara a las elecciones de 2028. Consideramos que este es un riesgo clave para nuestras perspectivas macroeconómicas", explican en Fidelity.

Las competencias del poder ejecutivo permanecen prácticamente intactas. Al margen del cambio en el equilibrio de poder en el Congreso, el presidente Trump conserva un considerable margen de maniobra en materia de aranceles, control de la inmigración y política exterior. Ante una mayor resistencia a su agenda interna, la Administración podría recurrir en mayor medida a sus competencias ejecutivas y centrar su atención en el exterior. Por tanto, seguimos observando riesgos al alza para los precios del petróleo derivados de la guerra de Irán, mientras que es poco probable que la política comercial estadounidense cambie sustancialmente de rumbo. La Administración está preparando investigaciones al amparo de la Sección 301 sobre el exceso de capacidad industrial para sustituir los aranceles anulados que se habían impuesto en virtud de la IEEPA,lo que sugiere que las restricciones comerciales seguirán siendo un instrumento central de la política económica incluso con un Congreso demócrata.

Implicaciones para el resto del mundo

Dado que la autoridad ejecutiva del presidente Trump apenas se vería afectada, "esperamos pocos cambios en las relaciones actuales de EE. UU. con el resto del mundo en materia de política exterior". Las principales implicaciones seguirán transmitiéndose por tres vías:

  • la primera es la energía: los expertos siguen previendo riesgos al alza para los precios del petróleo, dado que el riesgo de escalada de la guerra de Irán sigue siendo elevado. Esta situación probablemente seguirá siendo una posible fuente de perturbaciones de oferta para la economía mundial, alimentando las presiones inflacionistas, especialmente en Europa y Asia, grandes importadoras de energía, y manteniendo un sesgo hacia el endurecimiento monetario.
  • La segunda es la tecnología. Las perspectivas de inversión y regulación de la IA en EEUU serán especialmente importantes para Taiwán y Corea del Sur, dado su papel central en la cadena de suministro mundial de IA, mientras que los controles a las exportaciones de semiconductores tendrán implicaciones más directas para China. Estas políticas siguen siendo, en gran medida, competencia del poder ejecutivo, lo que limita el impacto directo del cambio en el Congreso.
  • es probable que persistan las tensiones comerciales. En las relaciones comerciales entre EEUU y China vemos poco margen para una relajación significativa de las tensiones. Los aranceles, las restricciones tecnológicas y la diversificación de las cadenas de suministro siguen contando con un amplio respaldo de ambos partidos, lo que sugiere que es poco probable que el control demócrata del Congreso cambie sustancialmente el rumbo de la política estadounidense hacia China. La próxima cumbre de la APEC podría aportar mayor claridad sobre las negociaciones comerciales a corto plazo, pero es poco probable que cambie la trayectoria general de las relaciones entre EEUU y China. Europa también sigue viéndose afectada por la agenda estadounidense y la evolución de la situación en Ucrania, aunque 2028 podría marcar el inicio de un periodo de normalización si se mantienen las tendencias actuales.

"Consideramos que esta histórica ola demócrata limitará la agenda interna y los nombramientos del presidente Trump, mientras que la política exterior se mantendrá prácticamente sin cambios al seguir bajo el control del poder ejecutivo. En nuestro escenario central, prevemos que el crecimiento estadounidense se ralentice el próximo año hasta su ritmo tendencial, tras el sólido avance de 2026. Todo ello se enmarca en un entorno macroeconómico más complejo, con un nuevo ciclo de subidas de tipos de la Fed, un endurecimiento de las condiciones financieras y crecientes perturbaciones geopolíticas e inflacionistas. También observamos riesgos derivados de la creciente dependencia de la economía respecto a la inversión en bienes de capital y el despliegue de la IA, cuyo foco se está desplazando de la magnitud del gasto de capital a la rentabilidad que esa inversión pueda generar en última instancia. Una regulación más estricta de los centros de datos podría ralentizar el despliegue de la inversión en IA y tener importantes implicaciones macroeconómicas para el resto del mundo", concluyen en Fidelity.

UBS: "los demócratas tendrán que demostrar que saben gobernar"

Aunque se esperaba un buen resultado para los demócratas, la magnitud de su avance ha superado lo que los mercados habían descontado antes del día de las elecciones. El resultado supone un revés para el presidente Trump y los republicanos, pero en UBS son cautelosos a la hora de interpretarlo como un mandato político más amplio a favor de los demócratas.

Es de esperar que haya fricciones en el engranaje legislativo, más que cambios bruscos de política. Los demócratas tendrán que demostrar que saben gobernar. Las negociaciones sobre la deuda siguen siendo el riesgo más claro para los bonos. La volatilidad en torno a la IA podría aumentar por motivos políticos, pero la demanda subyacente sigue siendo sólida.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "De acuerdo con nuestra orientación previa a la votación, anticipamos que un resultado demócrata más contundente podría generar volatilidad a corto plazo, en particular en tecnología y en otras áreas sensibles a un mayor escrutinio regulatorio. Sin embargo, no creemos que el resultado cambie lo suficiente las perspectivas fundamentales a medio plazo como para justificar un giro estratégico inmediato en las carteras".

“Los inversores deberían mantenerse invertidos, diversificando entre oportunidades estructurales y cíclicas, reduciendo las posiciones concentradas en valores individuales y utilizando bonos de alta calidad y materias primas de forma amplia para reforzar sus carteras”, aportan Belinda Ulander y Thomas Lee Ruiz, Estrategas.

“Los inversores deberían reducir la dependencia excesiva de determinadas acciones tecnológicas, diversificar a lo largo de la cadena de valor de la IA y considerar enfoques que les ayuden a adaptar sus carteras a sus objetivos y a su tolerancia al riesgo”, añade Matthew Carter, Estratega.