15Feb

Con la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero.

Miguel Ángel Valero

Tras un buen año en los mercados internacionales, 2026 ha comenzado con más volatilidad, arrastrado por los rápidos sucesos geopolíticos y los cambios en las prioridades económicas en el mundo. Mientras los inversores se enfrentan a este panorama cambiante, las perspectivas de China para el año que acaba de comenzar adquieren una relevancia mayor. Fidelity International pone de relieve la evolución de los argumentos de inversión en China, ahora que se adentra en el Año del Caballo, asociado tradicionalmente con el dinamismo, la fortaleza y la volatilidad en la astrología china. 

En el Año del Caballo también se pondrá en marcha el 15º Plan Quinquenal, una hoja de ruta esencial que fija las políticas y el rumbo de la siguiente etapa de desarrollo del país. Con una mayor claridad en las prioridades estratégicas, los inversores pueden esperar que se preste más atención a la ejecución, a medida que las políticas se traduzcan en actuaciones tangibles en sectores clave durante los próximos meses.

Peiqian Liu, Economista para Asia de Fidelity International, comenta: “A pesar de que el cuadro interno es complejo, se observa un mayor equilibrio y resistencia en las perspectivas macroeconómicas de China en 2026, a las que contribuyen la estabilidad institucional y la fortaleza que siguen mostrando los grandes motores de crecimiento. En ausencia de un giro radical en sus políticas, se prevé que China mantenga el patrón de crecimiento de dos vías, caracterizado por una pérdida de vigor de la demanda interna y unas exportaciones fuertes. El crecimiento real del PIB probablemente alcance o supere la previsión actual del 4,2% que maneja el FMI. Las expectativas del mercado apuntan a un objetivo de PIB cercano al 5%, cimentado en el dinamismo constante de las manufacturas, unos mercados de exportación cada vez más diversificados y una inversión sostenida en infraestructuras. Sin embargo, este año la atención de los inversores debería desplazarse progresivamente hacia el crecimiento nominal, que será crucial para evaluar el potencial de generación de beneficios en los diferentes sectores”. La reflación, una evolución ligeramente más probable“.

Aunque la estabilización controlada sigue siendo la hipótesis de trabajo para el entorno macroeconómico de China, las primeras señales de políticas de apoyo para la demanda interna aumentan la probabilidad de que se imponga la reflación en 2026. Un aspecto importante es que el riesgo de desaceleración grave parece limitado, ya que la coyuntura exterior sigue siendo en general favorable, y el sector inmobiliario emite nuevas señales de estabilización.

Se espera que las presiones deflacionistas se mantengan a corto plazo, ya que todavía tiene que asentarse una recuperación duradera en el consumo interno. Por ahora, "creemos que el principal impulsor del crecimiento real sigue siendo la oferta", señala este experto.

"Se espera que la política presupuestaria siga siendo favorable, pero contenida, y que el déficit se mantenga en el entorno del 4%. Las cuotas de emisión de bonos especiales de las Administraciones locales podrían aumentar moderadamente para apoyar la inversión en infraestructuras. Aunque el perfil concreto de las políticas en materia presupuestaria sigue evolucionando, una novedad positiva para la demanda interna sería un cambio en forma de mayores ayudas directas a los hogares", añade Liu.

También se espera que "el Banco Popular de China mantenga una postura moderadamente expansiva, lo que incluye recortes de los tipos de interés de referencia de alrededor de 10 puntos básicos (pb) y reducciones del coeficiente de reservas obligatorias de 50pb durante el año. Las presiones inflacionistas son escasas y los indicadores de crecimiento siguen de capa caída, por lo que el banco central chino probablemente desarrolle un ciclo de relajación muy medido en el que conjugará el apoyo al crecimiento con la estabilidad cambiaria, los objetivos en materia de empleo y los márgenes de intermediación del sistema bancario”.

Los sectores orientados al crecimiento tirarán de la Bolsa

Stuart Rumble, responsable de Dirección de Inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity International, cree que “a medida que nos adentramos en el Año del Caballo, el mercado chino está empezando a mostrar a los inversores un dinamismo renovado. Las condiciones de liquidez y los flujos de capitales siguen siendo favorables, tanto en el mercado interno como en los mercados externos de China, en un momento en el que las autoridades siguen impulsando una agenda de políticas moderadas centradas en el apoyo al consumo, la estabilidad del mercado de la vivienda y las reformas estructurales. No obstante, persisten algunos grandes riesgos, sobre todo en relación con la tenue recuperación de la vivienda, la incertidumbre geopolítica y las prolongadas presiones deflacionistas. Sin embargo, la coherencia en la ejecución de las políticas y la mejora de la visibilidad de los beneficios probablemente sostengan la liquidez interna y atraigan a los inversores extranjeros hacia los activos chinos".

Hace entre 12 y 18 meses, las valoraciones estaban por los suelos. Aunque el entorno a corto plazo sigue siendo desigual, el efecto combinado de los estímulos presupuestarios focalizados, la relajación monetaria y las iniciativas de modernización industrial sigue apuntalando la confianza en las perspectivas a medio plazo. Las valoraciones bursátiles han experimentado un ascenso moderado, pero siguen siendo razonables frente a las medias históricas y otros mercados internacionales.

El índice MSCI China subió un 31,4% en 2025, con lo que superó tanto a la Bolsa estadounidense como a los mercados desarrollados. Las temáticas impulsadas por la innovación, sobre todo la tecnología y la IA, propiciaron este rebote tras el anuncio del modelo de IA de DeepSeek a comienzos de 2025. El buen momento ha continuado, lo que se refleja en las salidas a bolsa de empresas chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que atrajeron un gran interés inversor. La postura anticíclica del gobierno ha ayudado a estabilizar la dinámica de crecimiento durante el último año y ha sentado las bases para una recuperación más duradera. 

La pregunta clave es si esta fortaleza obedece a una mejora de los fundamentales o, en cambio, constituye una subida de las valoraciones motivada por el sentimiento. La mejora de la coyuntura macroeconómica y la aparición de nuevos motores de expansión contribuyen al buen comportamiento de los sectores orientados al crecimiento. La tecnología y la innovación siguen presentando oportunidades atractivas. El éxito de DeepSeek es el resultado de inversiones constantes en I+D y una tendencia de innovación más amplia en China. La innovación se extiende más allá de la IA y llega a la robótica, la conducción autónoma, la movilidad del futuro y la fabricación avanzada. 

Junto a eso, las reformas estructurales -como la liberalización de los mercados de capitales-, la modernización de la oferta, las medidas antiinvolución y las políticas para prestar apoyo a la iniciativa privada están ayudando a crear un entorno de inversión más saludable y favorable a la innovación. Estas reformas están elevando la eficiencia en la asignación del capital y alentando un crecimiento a golpe de innovación en diversos sectores. El consumo sigue siendo fundamental para las metas de crecimiento a largo plazo de China. Aunque el gasto de las familias es bajo a corto plazo y confirma que la cautela se mantiene, los cimientos están fortaleciéndose. Con la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero. De este modo, se crean oportunidades para que los inversores activos accedan a empresas de consumo líderes en la segunda mayor economía del mundo a unas valoraciones atractivas. 

Las medidas de las autoridades tienen como finalidad impulsar la actividad en el sector servicios y fomentar un consumo orientado al bienestar y las experiencias. Esta transición estructural está creando fuertes divergencias entre sectores y categorías y están surgiendo ganadores claros en áreas como los servicios prémium, la salud, las plataformas en línea, el ocio y la gran distribución basada en experiencias.

Diversificación por medio de la renta fija

La diversificación de una cartera se puede mejorar significativamente invirtiendo en mercados de renta fija con bajas tasas de correlación con otras grandes plazas internacionales. Stuart continúa: “El mercado de renta fija de China ofrece en 2026 una atractiva combinación de carry elevado, duración relativamente baja y riesgos sistémicos en descenso aunque, para que la asignación de activos sea satisfactoria, se necesita cada vez más una selección de emisores rigurosa.La coyuntura macroeconómica de China -caracterizada por una estabilización controlada, una inflación baja y una elevada liquidez interna- favorece la inversión en renta fija pública, bonos del sector financiero, deuda de empresas estatales y deuda cuasipública, y crea un marco estable para los títulos investment grade".

Al mismo tiempo, las persistentes tensiones en el sector inmobiliario y la baja confianza del sector privado siguen provocando fuertes divergencias en la deuda corporativa, lo que deja a los bonos high yield muy dependientes del carry y de los fundamentales de cada título. Los sectores high yield no inmobiliarios, como los servicios financieros, los servicios públicos y los videojuegos, ofrecen perfiles de flujos de efectivo más resistentes, mientras que la exposición inmobiliaria debe seguir estando muy cuidada y centrada en emisores de primer nivel o con vínculos estatales que muestren trayectorias de refinanciación claras

.Las dinámicas de la geopolítica y el comercio, como el aumento de las primas de riesgo estructural y la volatilidad de los tipos en todo el mundo, añaden una capa adicional de incertidumbre, lo que justifica una postura entre neutral y moderadamente favorable con un sesgo claro hacia la calidad. En conjunto, la renta fija china sigue encontrando apoyo en una elevada liquidez interna, la mejora de los indicadores técnicos y el descenso de las tasas de impago, pero la alta dispersión y unas valoraciones ajustadas desde una perspectiva histórica aconsejan un posicionamiento selectivo, una duración entre corta y media y un énfasis en la generación de rentas a través de inversiones en títulos investment grade de calidad y oportunidades en high yield cuidadosamente seleccionadas”.

The Trader: China lleva una década reduciendo su exposición a la deuda de EEUU

Por su parte, un análisis de The Trader subraya que China lleva más de una década reduciendo de forma sostenida su exposición a la deuda de EEUU. El gráfico es claro: desde el pico alcanzado en torno a 2013, las tenencias de bonos del Tesoro han caído de manera casi ininterrumpida hasta situarse en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.

No ha sido una decisión puntual ni un movimiento táctico ligado a un momento concreto del mercado. Ha sido una estrategia prolongada en el tiempo, coherente y deliberada. Menos dependencia de la deuda estadounidense y más diversificación de reservas.

¿Hacia dónde ha ido parte de ese capital? Principalmente hacia el oro. China ha incrementado de forma muy notable sus reservas de oro en los últimos años, reforzándolo como activo refugio alternativo. No genera rentabilidad, pero no depende de la política fiscal de ningún país, no puede sancionarse y no está expuesto al riesgo de inflación monetaria. Para un banco central que busca autonomía y estabilidad a largo plazo, el mensaje es evidente.

A esta tendencia estructural se suma ahora la recomendación reciente de los reguladores chinos a sus bancos: limitar la exposición a los Treasuries. El argumento con el que lo justifican es la “prudencia”: evitar en lo posible una concentración excesiva del riesgo de las carteras y protegerse ante un potencial aumento de la volatilidad. 

Pese a que muchos piensan que esta estrategia de China intenta desestabilizar la capacidad de financiación de EEUU., la realidad es que ésta vive su mejor momento. Las compras internacionales de deuda estadounidense están en máximos históricos. Las tenencias extranjeras superan los 9,4 billones de dólares y siguen creciendo, con Europa, Japón y fondos institucionales compensando con creces la menor presencia china, como se puede ver en el gráfico.

Mientras China se retira gradualmente, otros entran en un mercado de Treasuries que sigue siendo líder por profundidad, liquidez y que, además, hoy por hoy, no cuenta con una alternativa real a escala global. El dólar puede ser cuestionado en el discurso, pero en los datos continúa dominando.

Lo relevante es la tendencia de fondo que ha tomado China, que lleva años reduciendo su dependencia financiera de EEUU, reforzando el oro como activo refugio y ahora trasladando esa prudencia a su sistema bancario. Para un competidor por la hegemonía mundial, no depender de su adversario parece una medida razonable. Pero al mismo tiempo, el mercado demuestra que la deuda estadounidense sigue encontrando comprador sin dificultad. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Y entender esa dualidad es clave para no confundir una estrategia de largo plazo con una señal de crisis inmediata.

Xi Jinping blinda su poder

Por otra parte, la caída del general Zhang Youxia ya no puede interpretarse como una purga más dentro del ritual disciplinario del Partido Comunista chino. Con el paso de los días, y a medida que emergen nuevas informaciones, su destitución adquiere un significado mucho más inquietante: revela hasta qué punto Xi Jinping está dispuesto a dinamitar incluso los pilares que él mismo levantó para blindar su poder.

La versión oficial habla, como casi siempre, de “graves violaciones de la disciplina”. Un eufemismo que en China sirve para abarcar desde corrupción hasta deslealtad política. Pero las filtraciones apuntan a algo más delicado: redes de favores dentro del Ejército Popular de Liberación, venta de ascensos, pérdida de control sobre determinadas cadenas de mando e incluso, según versiones no confirmadas, posibles filtraciones de información sensible. Nada de esto ha sido reconocido públicamente por Pekín, pero el patrón es claro y consistente con purgas anteriores.

Zhang no era un general cualquiera. Era un aliado histórico, un “hermano jurado”, una figura clave en la toma de control del estamento militar tras la llegada de Xi al poder. También era uno de los últimos mandos con suficiente peso, experiencia y redes internas como para representar un contrapeso real, aunque fuera silencioso. Su desaparición deja a la cúpula militar no solo descabezada, sino profundamente politizada.

Este tipo de decisiones suelen interpretarse como una demostración de fortaleza. En realidad, suelen ser lo contrario. Un liderazgo que empieza a eliminar a sus hombres más cercanos no está proyectando seguridad, sino desconfianza. El problema no es la corrupción en sí (endémica en muchos sistemas), sino la obsesión por erradicar cualquier atisbo de autonomía. El resultado es un ejército más obediente, sí, pero también más temeroso, menos transparente y peor preparado para escenarios complejos. La historia demuestra que los ejércitos gobernados por el miedo tienden a ocultar errores y a paralizar la iniciativa.

Este patrón no es exclusivo de China. Es una constante en los sistemas personalistas. Vladimir Putin lleva más de dos décadas aplicándolo: oligarcas, generales y jefes de seguridad han ido cayendo no tanto por lo que hicieron, sino por lo que podían llegar a representar. La lealtad deja de medirse por competencia o resultados y pasa a medirse por sumisión absoluta. Y aun así, el sistema vive atrapado en una paranoia permanente.

Lo interesante es que esta lógica empieza a asomar, con formas distintas, en democracias sometidas a fuerte tensión institucional. Donald Trump ha mostrado una dinámica sorprendentemente similar: eleva figuras a posiciones de enorme influencia y, cuando estas introducen fricción o discrepan, pasan automáticamente al campo del enemigo. El caso de Elon Musk es ilustrativo. De aliado estratégico y símbolo de genialidad empresarial a problema político en cuanto dejó claro que no obedecería sin matices.

El paralelismo es evidente: los liderazgos que no toleran el desacuerdo acaban rodeándose de silencio. Y el silencio, en política, rara vez es neutral. En el caso chino, las implicaciones son profundas. Afectan a la credibilidad del mando militar, a la planificación sobre Taiwán, a la sucesión prevista para 2027 y a la estabilidad interna del Partido. Un sistema donde el líder ya no confía ni en su núcleo duro se vuelve más opaco, más rígido y, paradójicamente, más frágil.

No deja de ser paradójico que cuanto más poder concentra el líder, más amenazas percibe. Y cuantas más amenazas percibe, más limpia su entorno. El resultado final no es un régimen más fuerte, sino un régimen más solo.

La destitución de Zhang Youxia no es una anécdota ni un episodio aislado. Es una señal de alarma sobre cómo funcionan los sistemas de poder cuando dejan de confiar en las instituciones y dependen exclusivamente de una figura. China, Rusia y, en menor medida, EEUU muestran que el verdadero riesgo no siempre viene de fuera. "Cuando el liderazgo se basa en eliminar contrapesos en lugar de gestionarlos, el mayor peligro no es la oposición externa, sino el vacío interno que deja el miedo", subraya el analista Pablo Gil.

El nuevo Plan Quinquenal tiene como objetivo ampliar la clase media, que crezca, consuma más, y ahorre menos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, pone el foco en dos acontecimientos clave ocurridos en China en las últimas semanas que, con gran probabilidad, influirán de manera decisiva en sus perspectivas futuras. El primero es la publicación del nuevo Plan Quinquenal, que en gran medida continúa con el planteamiento existente. El segundo es la reunión entre los presidentes Trump y Xi Jinping, en la que se estableció un marco para las negociaciones comerciales para los próximos 12 meses.

El plan quinquenal busca mantener el crecimiento económico anual dentro de un “rango razonable”, que este experto estima en torno al 4-5 %. Uno de sus principales objetivos es aumentar de forma significativa el consumo de los hogares en proporción al PIB. Esto refleja la continuación de un cambio estructural: un giro progresivo desde la industria manufacturera - que ha impulsado el crecimiento chino durante las últimas dos décadas- hacia una economía más orientada al consumo interno.

También hace hincapié en garantizar que el crecimiento de los ingresos de los hogares siga el ritmo del crecimiento del PIB, lo que sugiere de nuevo un objetivo de alrededor del 4-5%. Además, tiene como objetivo ampliar aún más la población que recibe ingresos medios, un tema clave en los mercados emergentes. A medida que esta clase media crezca, se espera que consuma más y, en el caso de China, que ahorre un poco menos.

Otro aspecto clave es el impulso de China hacia la autosuficiencia tecnológica, especialmente relevante en la actual era de las 'guerras de chips'. Esta ambición viene acompañada de esfuerzos por reforzar la base manufacturera del país y del reconocimiento de que, aunque China avanza hacia un modelo más orientado al consumo, la industria manufacturera continúa desempeñando un papel esencial en su economía.

China sigue avanzando en su programa contra la “involución”, una política vigente desde hace tiempo. Esta iniciativa busca frenar la competencia excesiva y el exceso de capacidad en sectores clave como los vehículos eléctricos y la energía solar. El objetivo es promover la consolidación del sector y limitar las guerras de precios, a fin de estabilizar los beneficios empresariales, prevenir presiones deflacionarias y fomentar el crecimiento sostenible. Es probable que China mantenga esta estrategia en el tiempo, impulsando a empresas líderes nacionales en industrias estratégicas.

Tierras raras como herramienta estratégica y de influencia

China parece haber jugado bien sus cartas en la reciente escalada de tensiones comerciales con Estados Unidos. Las tierras raras se han convertido en una herramienta estratégica para que China ejerza influencia, y han sido un factor clave para que EEUU volviera a la mesa de negociaciones. China domina tanto los recursos como la producción de elementos de tierras raras, y parece haber aprovechado esa posición con eficacia. 

China insinuó la posibilidad de restringir las exportaciones de tierras raras, lo que provocó que EEUU respondiera amenazando con la imposición de aranceles del 100% que desencadenó una escalada de tensiones en las últimas semanas. Curiosamente, los mercados se han mantenido imperturbables en gran medida, con la creencia generalizada de que las conversaciones concluirían de forma positiva.

China se ha comprometido ahora a comprar soja estadounidense, lo que debería aliviar la presión sobre los agricultores estadounidenses. También ha acordado limitar las exportaciones de materiales utilizados en la producción de fentanilo, una droga altamente adictiva que actualmente está causando importantes problemas sociales en EEUU.

Por otro lado, Estados Unidos ha retirado su amenaza de imponer aranceles del 100% a los productos chinos y ha suavizado algunas de las restricciones y los costes que se iban a aplicar al transporte marítimo chino.

La exitosa reunión entre los presidentes Trump y Xi la semana pasada ha puesto de manifiesto que probablemente podremos dejar atrás las preocupaciones sobre los aranceles del 100%, al menos durante los próximos 12 meses. Hay programadas dos reuniones más entre estos líderes para 2026, lo que debería ayudar a mantener un tono constructivo durante este período.

Pero ¿podemos dar por terminada esta historia? Quizá no. Se trata de las dos mayores superpotencias económicas del mundo, y es improbable que siempre actúen en perfecta armonía. Esto podría ser simplemente una pausa, más que una conclusión. 

China sigue manteniendo una perspectiva a largo plazo. Ha logrado avances significativos en la diversificación de su economía, reduciendo su fuerte dependencia de las exportaciones a EEUU, lo que la dota de mayor resiliencia ante futuros cambios en la dinámica del comercio mundial. Las exportaciones chinas a EEUU han disminuido un 27% interanual, pero las totales han aumentado un 8%. Actualmente, las exportaciones a EEUU representan solo el 12% del comercio total de China, frente al 20% en 2018, cuando el presidente Trump inició la primera ronda de guerras comerciales.

Actualmente, el arancel efectivo estadounidense es significativamente mayor sobre los productos chinos: alrededor del 47%, en comparación con el 20% existente a principios de año. A pesar de esto, China parece estar adaptándose bien. En los últimos años, se ha diversificado eficazmente, aprovechando al máximo la Iniciativa Belt & Road para abrir nuevos mercados y expandir su influencia global. A medida que China continúe evolucionando hacia una economía más orientada al consumo, esta transición debería impulsar el crecimiento a largo plazo. 

"Nuestras perspectivas sobre los mercados emergentes siguen siendo constructivas y mantenemos una visión positiva sobre China. Somos conscientes de que los mercados han experimentado un fuerte repunte en los últimos 12 meses, pero aún vemos margen para un mayor impulso positivo", concluye el experto de Columbia.

27Oct

El cierre de la Administración entra en su quinta semana y se ha publicado, de manera excepcional, el IPC de septiembre, necesario para actualizar el poder adquisitivo de pensiones y ayudas de la Seguridad Social en 2026. Además, Trump ya tiene cinco candidatos a la presidencia de la Fed.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump ha llegado a Asia con una actitud mucho más conciliadora que sus habitualmente agresivos exabruptos sobre los aranceles. Aterriza con nuevos avances en las negociaciones comerciales, lo que rebaja la incertidumbre y confirma una vez el patrón que sigue el presidente de EEUU: tras reavivarse las fricciones comerciales con nuevas amenazas de subidas agresivas de aranceles, se pasa a la fase de negociación que dejará paso a la llegada de acuerdos parciales que eviten los peores escenarios.

Las reuniones entre miembros de la Casa Blanca y de China, previas al primer viaje asiático de Trump (en Japón se ha reunido con el emperador, Naruhito, y lo hará con la primera mujer que accede a la presidencia del Gobierno, Sanae Takaichi, y en Corea del Sur, con su presidente, Lee Jae-myung, para celebrar el jueves 30 un encuentro con Xi Jinping) se han saldado con un “acuerdo marco”, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, que evitaría la temida imposición de esa agresiva amenaza de una nueva subida de 100 puntos de los aranceles estadounidenses a China. 

Este principio de acuerdo deberá ahora ser ratificado cuando se reúnan directamente Trump y Xi Jinping. La problemática de fondo no es nueva y girará en torno a la suavización de las restricciones a las exportaciones de tierras raras (desde China) y semiconductores (desde EEUU). También tendrán protagonismo las compras de soja y la exigencia de Trump a un mayor control del fentanilo desde China. Donde hay un principio de acuerdo es en TikTok.

La reunión se celebra apenas unos días antes de la prevista subida del 100% de los aranceles americanos (1 de noviembre) y de la finalización de la tregua comercial de 90 días firmada en agosto (la moratoria actualmente vigente finalizaría el 10 de noviembre y conllevaría una subida recíproca de los aranceles).

Trump está en Malasia para comenzar su ronda de visitas previas a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y su agenda está dejando vientos de relajación de las tensiones comerciales. Los acuerdos no se han quedado solo con China, ya que las negociaciones comerciales avanzan con varias economías del sudeste asiático (Vietnam, Malasia, Tailandia y Camboya), y también se escenificó un 'deshielo en las relaciones con Brasil, donde tras elevarse los aranceles al 50% en agosto, se abrió la puerta a acuerdos que rebajen estas tasas. Estas cinco economías (las del sudeste asiático más Brasil) suman el 9,4% de las importaciones estadounidenses.

Trump solo endurece los aranceles a Canadá, un 10% adicional, tras una campaña publicitaria del Gobierno de Ontario que critica su plan de aranceles. El anunciobusca generar conciencia entre los votantes republicanos sobre los perjuicios económicos de las políticas arancelarias, utilizando para ello fragmentos de un discurso de 1987 del entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan –también republicano–. Actualmente, Canadá es el tercer mayor socio comercial de EE.UU en importaciones, y se enfrenta un arancel del 35% sobre productos no contemplados bajo el tratado de libre comercio USMCA, además de gravámenes específicos del 25% a los automóviles y del 50% al acero, aluminio y cobre. 

Más presión sobre Rusia por Ucrania

El presidente estadounidense también se vio envuelto en otro desencuentro diplomático, tras cancelar la reunión prevista con Vladimir Putin, por la negativa de éste a un alto el fuego. La reunión prevista en Budapest fue suspendida y, según informó la Casa Blanca, no existen planes inmediatos para que ambos mandatarios se encuentren próximamente. 

Además, EEUU y la Unión Europea han reforzado la coordinación para aumentar la presión sobre las exportaciones de petróleo y gas de Rusia. Por un lado, EEUU anunció nuevas sanciones contra las dos principales compañías petroleras rusas (Rosneft y Lukoil), a la vez que Trump presiona a India para que disminuya las importaciones de petróleo ruso. En lo que respecta a la UE, aprobó su 19º paquete de sanciones, que establece como objetivo eliminar por completo la importación de gas natural licuado ruso para enero de 2027. Paralelamente, los países miembros de la UE acordaron eliminar progresivamente todas las importaciones de gas ruso antes de 2028. 

Apagón estadístico por el cierre de la Administración

Tras semanas sin conocer publicaciones del instituto de estadística de EEUU por motivo del cierre de Gobierno, como excepción se publicó con 9 días de retraso el dato de inflación, necesario para actualizar el poder adquisitivo de pensiones y ayudas de la Seguridad Social en 2026. El informe de inflación resultó mejor de lo esperado –tanto la tasa general como la subyacente se situaron en un 3% frente al 3,1% previsto en ambos casos–. 

En cuanto a la inflación general, se produjeron dos fuerzas contrapuestas: la energía contribuyó positivamente, no por una aceleración de los precios en los últimos meses, sino por una base comparativa muy baja del año anterior. Por el contrario, los servicios mostraron el menor avance desde 2021, de la mano de la desaceleración de los alquileres imputados –la principal partida contribuyente de los últimos cuatro años–, que por primera vez en este periodo aportaron menos de 1 p.p. En los bienes, los efectos de los aranceles fueron dispares: algunos grupos, –como la ropa y accesorios–, revirtieron sus avances, mientras que otros, –como mobiliario y bienes recreativos–, mostraron ciertos repuntes. Así, los precios que excluyen los componentes más volátiles se redujeron gracias al retroceso en los servicios, el componente más persistente, mientras que los bienes aún no reflejan plenamente el impacto de los aranceles, que podría hacerse más evidente en la última parte del año de forma temporal. 

No obstante, el seguimiento de estos datos dependerá del desarrollo de las negociaciones sobre el cierre del gobierno. La próxima publicación está programada para el 13 de noviembre, pero según ha declarado la Casa Blanca, no se espera que se difunda el IPC de octubre, lo que generaría un vacío en la serie histórica.

También se publicaron los datos de confianza empresarial, que sorprendieron positivamente al batir las expectativas. En EEUU, el índice compuesto repuntó al 54,8 desde el 53,9 anterior, impulsado por una mejora tanto de los servicios como, en menor medida, de las manufacturas. 

Pero la quinta semana de cierre del gobierno en Estados Unidos seguirá afectando a  la publicación de las principales estadísticas económicas del país. Por ello, datos tan importantes como el PIB del tercer trimestre (que deben publicarse el jueves 30 de octubre), probablemente seguirán sin conocerse. 

Se consuma el asalto a la Fed

Además, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha desvelado, dos días antes de la reunión de tipos de la Reserva Federal, la identidad de los cinco candidatos a suceder a Jerome Powell, cuando finalice su mandato en mayo de 2026: los actuales miembros de la junta de la Fed, Christopher Waller y Michelle Bowman; el exgobernador del banco central, Kevin Warsh; el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Kevin Hassett; y el ejecutivo de BlackRock, Rick Rieder.

Bessent, siguiendo las directrices de Trump, es el encargado de dirigir el proceso de selección para ser la mayor autoridad monetaria de EEUU, que se tendrá que enfrentar a las presiones del Gobierno federal para rebajar los tipos de interés y, al mismo tiempo, a una inflación todavía no controlada del todo y a una depreciación del dólar.

Trump espera tomar la decisión definitiva sobre el nuevo presidente de la Fed antes de que termine este año.

Ebury: la sorpresa bajista de la inflación faciita la bajada de tipos en EEUU

El dólar se mantuvo bastante firme la semana pasada, a pesar de que el único dato estadounidense publicado en las últimas semanas (el IPC de septiembre) prácticamente garantizó nuevas bajadas de tipos en las dos próximas reuniones por parte de la Fed. Se espera de manera generalizada que la Reserva Federal vuelva a recortar los tipos el miércoles 29 de octubre, a pesar del cierre del Gobierno. 

"Creemos que no hay ningún dato económico que pudiese haber impedido la bajada de octubre si hubiese sido publicado. Creemos que Powell insinuará la posibilidad de que lleve a cabo otra reducción de tipos en diciembre, en línea con el gráfico de puntos del FOMC. Sin embargo, existe una considerable incertidumbre sobre la trayectoria de tipos más allá de diciembre. La inflación estadounidense sigue muy por encima del objetivo y seguimos sin tener una visión clara del estado de la economía dado el cierre del Gobierno federal", señala el Análisis Semanal del Mercado de Divisas de Ebury

La reunión del BCE se celebra un día después que la de la Fed, el jueves, pero se espera que los tipos se mantengan inalterados en el futuro inmediato. En su lugar, todas las miradas estarán puestas en la reunión entre Trump y Xi Jinping ese mismo día. Los mercados esperan recibir buenas noticias en este sentido, después del anuncio de un principio de acuerdo realizado el fin de semana. Todavía no está claro si se firmará un acuerdo o se extenderá la tregua, pero los inversores se están contentando con que se esté evitando un escenario arancelario más grave. 

  • EUR: El repunte inesperado de los PMI de actividad empresarial de la zona euro respalda nuestra opinión de que el ciclo de recortes del BCE ha llegado a su fin. Creemos que la reunión de esta semana no tendrá mayor importancia, ya que la presidenta Lagarde no parece que tenga mucho apetito por relajar más la política monetaria. Además, la mejora de los PMI ha sido especialmente notable en el sector servicios alemán, lo que podría ser un primer indicio de que el estímulo fiscal germano está empezando a surtir efecto. Por otro lado, la actividad en Francia sigue contrayéndose, en parte por la gran incertidumbre política generada recientemente. Tanto los PMI como la postura hawkish del BCE deberían respaldar modestamente al euro hasta finales de año. Las noticias sobre un acuerdo comercial entre EE.UU. y China también deberían ser ligeramente positivas para la moneda única, dada la exposición relativamente alta del bloque a la economía china.
  • USD: A pesar del actual cierre del Gobierno federal, que muy probablemente superará el de 2018/19 como el más largo de la historia, la semana pasada recibimos, por fin, algunos datos económicos estadounidenses de primer orden. La inflación de septiembre, que fue publicada con retraso, quedó ligeramente por debajo de las expectativas. El indicador general repuntó al 3%, un nivel que sigue muy por encima del objetivo, como lo ha estado durante los últimos cuatro años. De hecho, la propia Fed espera que se mantenga por encima del 2% hasta al menos 2028. Nada de esto parece que vaya a impedir una nueva bajada de tipos por la Fed el miércoles, ni en la reunión de diciembre. Sin embargo, las perspectivas monetarias para el año que viene son menos claras, dada la ausencia casi total de datos económicos desde el cierre del Gobierno. Seguimos pensando que la trayectoria de menor resistencia para el dólar es a la baja a medio plazo, y una Fed más acomodaticia en 2026 reforzaría este posicionamiento.
  • GBP: La inflación británica de septiembre trajo buenas noticias para el Banco de Inglaterra. El indicador general quedó por debajo de las expectativas y se mantuvo constante con respecto al mes anterior, en el 3,8 %. Por otro lado, la inflación subyacente remitió ligeramente al 3,5 %. Esto ha reavivado la posibilidad de que el Comité de Política Monetaria recorte los tipos en diciembre, y los mercados de swaps lo están descontando con una probabilidad de en torno el 66%. Sin embargo, no estamos convencidos de que este recorte se vaya a producir. La inflación británica sigue más cerca del 4 % que del 3 %, es decir, casi el doble del nivel objetivo del 2 %. Tampoco tenemos evidencias de que el crecimiento de los precios haya tocado techo. Si no se produce un deterioro notable de la actividad económica de aquí a diciembre, creemos que el MPC probablemente pecará de cautela y mantendrá los tipos sin cambios, lo que debería ser ligeramente positivo para la libra. La verdadera incógnita es, por supuesto, el presupuesto de otoño, ya que una política fiscal que imponga una carga impositiva elevada y que perjudique el crecimiento, podría provocar una respuesta más dovish del Banco de Inglaterra.