18May

Los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor en torno a la inteligencia artificial se prolongará durante un periodo más largo, ya que los cinco grandes hiperescaladores han revisado nuevamente al alza sus estimaciones de gasto en capital.

Miguel Ángel Valero

Las perspectivas para el sector tecnológico estadounidense siguen siendo, en términos generales, positivas, con algunas áreas mostrando un impulso especialmente sólido. Los analistas han revisado significativamente al alza sus estimaciones de gasto en capital (capex) de los “Big 5” hyperscalers —Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Meta y Oracle— durante los últimos doce meses. La magnitud de estas revisiones ha sido más pronunciada que la observada en las previsiones de ingresos o beneficios. Esto resulta especialmente evidente al analizar horizontes más largos: mientras que los ajustes para 2026 ya son relevantes, los de 2027 son aún más significativos. En conjunto, esto sugiere que los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor se prolongará durante un periodo más largo.

Mirar atrás ayuda a contextualizar los desarrollos recientes. Al igual que ocurrió en el verano y otoño de 2025, los mercados están reaccionando actualmente de forma intensa ante novedades y, en algunos casos, desarrollos inesperados, especialmente el renovado aumento de los planes de inversión anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Las reiteradas revisiones al alza indican que los planes reales de gasto han superado con frecuencia las expectativas iniciales. Actualmente, se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones$.

Uno de los principales motores de esta evolución es la continua expansión de la infraestructura de IA. Una gran parte de las inversiones parece dirigirse a capacidad computacional —incluyendo servidores, unidades de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento—, mientras que el resto se destina a edificios, suministro energético y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, los elevados volúmenes de pedidos pendientes entre los proveedores cloud apuntan a una demanda estructuralmente robusta. En este contexto, las compañías podrían seguir enfrentándose a presión para aumentar sus niveles de inversión con el fin de mantener su competitividad.

Esta dinámica inversora empieza a reflejarse en la evolución de los beneficios de aquellas compañías que suministran componentes de la infraestructura de IA. En particular, los segmentos de semiconductores y memoria están mostrando un fuerte crecimiento. Tobias Rommel señala: “Esperamos un crecimiento de beneficios de alrededor del 60% para las acciones tecnológicas este año”. Al mismo tiempo, las valoraciones en muchos segmentos vinculados a la IA se han normalizado respecto a los máximos anteriores. Como resultado, el foco se está desplazando gradualmente desde expectativas puramente futuras hacia la capacidad real de generación de beneficios.

Además, está emergiendo una mayor dispersión entre compañías. Aquellas más directamente expuestas a las tendencias de inversión relacionadas con la IA están, en general, superando el comportamiento del resto. Esto podría generar oportunidades adicionales con el tiempo, especialmente para las empresas que logren integrar con éxito la IA en sus modelos de negocio.

Para los inversores, esto dibuja un panorama más diferenciado. Aunque el mercado refleja claramente una fuerte confianza en el potencial a largo plazo del sector, la cuestión clave sigue siendo la velocidad a la que las inversiones se traducen en beneficios. Las primeras señales de monetización comienzan a hacerse visibles, respaldadas por el aumento de los ingresos relacionados con IA y por un fuerte incremento de los pedidos pendientes en servicios cloud, lo que apunta a un fortalecimiento del vínculo entre inversión y comercialización.

Banca March: fuerte caída de los precios de los bonos soberanos

Las negociaciones con Irán no avanzan, Ormuz sigue cerrado e iniciamos la semana con el precio del crudo nuevamente por encima de los 110$ el barril. La fragilidad del alto el fuego en Oriente Medio, evidenciada por ataques con drones registrados en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Trump, que insta a que Irán se “mueva rápido”, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A ello, se unen las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado.

En Irán las evidencias apuntan a que la capacidad de almacenamiento está alcanzando sus límites. Las imágenes satelitales reflejan que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno y, la Isla de Jark, principal centro logístico de exportación de petróleo para el país persa no ha registrado salidas de buques en seis días. Por su parte, Reino Unido y Francia anunciaron su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto al fuego “estable”. 

Con este telón de fondo, se endurecen las condiciones financieras. La preocupación por la inflación y los niveles de deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de los tipos de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su tasa más alta de las últimas dos décadas. Escalan con mayor celeridad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996. 

Un impacto que se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria y que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, ha pasado de descontar dos bajadas de tipos por parte de la Fed a considerar ahora una subida de tipos antes del final del año. Este agresivo giro pone mayor presión para lograr desbloquear el paso de buques por Ormuz, dado que el tensionamiento de las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses del presidente Trump, que siempre ha defendido la necesidad de rebajar los costes de financiación a los hogares estadounidenses. 

Los datos macro de EEUU muestran una tendencia al alza en los precios y resiliencia del crecimiento, tanto por el lado de la oferta (producción industrial) como de la demanda (ventas minoristas). En primer lugar, el IPC de abril registró un fuerte repunte impulsado por el encarecimiento de la energía. El índice general aumentó un 3,8% interanual (frente al +2,4% de febrero, previo al conflicto con Irán). Esta aceleración se debió principalmente al componente energético, que creció un +8% interanual, con especial incidencia de la gasolina (+28%). En términos de contribución, la energía pasó de tener un impacto prácticamente nulo a aportar 0,8 puntos en marzo y 1,1 puntos en abril. Por su parte, el avance del índice subyacente (+2,8% frente al +2,5% de febrero) respondió en gran medida a un factor técnico puntual en la medición de los alquileres. Además, se observan presiones al alza en los precios de servicios discrecionales, como las tarifas aéreas y los servicios recreativos.

En cuanto a las ventas minoristas, encadenan su tercer mes al alza en términos nominales (+0,5% mensual), reflejando cierta resiliencia del consumo. No obstante, este comportamiento se ve explicado por el aumento de precios en gasolina y alimentos, apoyados por factores como las devoluciones fiscales y el efecto riqueza derivado del buen comportamiento bursátil. 

Por su parte, la producción industrial creció un +0,7%, impulsada principalmente por el repunte en los bienes duraderos –especialmente la producción de vehículos–, junto con el incremento en metales, minerales, maquinaria agrícola y electrónica, lo que apunta a que continúa la mejora de la actividad manufacturera.

Aunque la caída de los precios de los bonos contagia a las Bolsas, la renta variable sigue soportada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales. El miércoles 20 de mayo se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en IA. Las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos de nada menos que del 78% hasta superar los 78.000 millones$, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77$. La vigilancia del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costes de fabricación. Los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026. 

Una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA. Unas cifras que llegan tras el fuerte avance de las Bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado un +36% desde mínimos de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una subida de más del 60% en el mismo periodo. Además, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en inteligencia artificial y herramientas de programación.

Más allá de la tecnología, saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán medir la verdadera temperatura del consumo: destacarán el jueves 21 de mayo los resultados de Walmart, que ofrecerá detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Home Depot y Target ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas, y los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.

Por el lado macro, está la reunión de los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual el tensionamiento de los tipos de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates, y que sigue el martes 19 de mayo. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada en abril), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Warsh está al frente desde el 15 de mayo). Entre el 21 y 22 de mayo se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios y de los consumidores a ambos lados del Atlántico.

UBS: IA, pero también longevidad

Los sólidos resultados empresariales y la sostenida demanda de inteligencia artificial han respaldado el rally tecnológico durante las últimas siete semana, con el Nasdaq subiendo más de un 26 % desde finales de marzo. "Mantenemos nuestra convicción en el crecimiento a largo plazo de las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial, pero también esperamos que la tendencia estructural de la longevidad genere oportunidades de varios billones$ durante la próxima década. Desde un punto de vista fundamental, los recientes resultados empresariales y los próximos catalizadores sugieren que la temática de la longevidad cuenta con el respaldo tanto de una fuerte demanda como de un ecosistema de innovación cada vez más sólido en distintas regiones. Los próximos resultados de ensayos clínicos deberían impulsar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La oportunidad de ingresos a largo plazo en el mercado de la obesidad resulta atractiva. La creciente capacidad de innovación en China ofrece nuevas oportunidades", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos viendo oportunidades atractivas en el sector sanitario a nivel global, no solo porque ofrece características defensivas en medio de la actual incertidumbre geopolítica, sino también por el crecimiento a largo plazo asociado a la tendencia estructural de la longevidad”. Y añade: “Los inversores pueden considerar complementar sus posiciones actuales en inteligencia artificial con una exposición selectiva al sector sanitario, invirtiendo directamente en nuestra selección en evolución de compañías vinculadas a la longevidad o mediante enfoques diversificados y modulares que combinen líderes del sector salud con empresas ajenas al ámbito sanitario, a medida que madura la cadena de valor”.

“Los tipos de interés más altos no descarrilan los mercados alcistas cuando el crecimiento económico se mantiene sólido. Aunque puede haber correcciones bursátiles de corta duración mientras el mercado se ajusta a un entorno de tipos más elevados antes de retomar su tendencia alcista”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

Natixis: EEUU y China siguen sin resolver los conflictos de fondo

Tras la visita de Donald Trump a China, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis CIB, subraya en un análisis que la cumbre en Pekín mostró públicamente un clima de cooperación económica y nuevos acuerdos comerciales, pero el verdadero objetivo fue reducir temporalmente las tensiones estratégicas entre EEUU y China. Detrás de los anuncios sobre inversiones y comercio, ambos países negociaron límites en la guerra tecnológica ligada a la inteligencia artificial y los semiconductores. 

EEUU mantiene el control sobre los chips avanzados y China domina minerales críticos y tierras raras, “por lo que ambos poseen herramientas capaces de dañar seriamente al otro”. La reunión sirvió para frenar momentáneamente esta escalada, aunque sin resolver los conflictos de fondo. “Washington exige que China deje de apoyar militarmente a Irán, mientras Pekín insiste en que EEUU reduzca su apoyo armamentístico a Taiwán. Ninguna de las dos partes cedió realmente en estos temas.” En conclusión, la cumbre no representa una reconciliación duradera, sino una tregua táctica para evitar una confrontación económica y tecnológica más peligrosa mientras continúa la competencia estratégica entre ambas potencias.

En el encuentro predominó el marketing político sobre la materialización de avances sustanciales. Se pactó que China adquiera al menos 17.000 millones$ anuales en productos agrícolas hasta 2028. También acordaron reducir aranceles sobre algunos productos –aún sin especificar– y la compra por parte de China de aviones estadounidenses Boeing (200 según declaraciones de Trump). En cuanto a cuestiones de mayor calado, los comunicados incluyeron referencias generales, pero sin detalles ni planes de acción concretos sobre la escasez de suministro de tierras raras y otros minerales críticos (China no se pronunció), sobre que Irán no puede tener un arma nuclear, y sobre la reapertura del estrecho de Ormuz (donde acordaron que ningún país u organización debe poder cobrar peajes).

Ebury: la caída del mercado de bonos empuja a los inversores hacia al dólar

Las noticias económicas estuvieron marcadas por la fuerte caída registrada en los mercados de bonos de todo el mundo. Se han acumulado varios factores que han generado inquietud entre los tenedores de bonos: la perspectiva de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo, los indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda y la inestabilidad política en países como el Reino Unido. Aunque resulta difícil de cuantificar, todos los inversores son conscientes de la falta de progreso en la reducción de los déficits públicos y de la perspectiva de una emisión continua de deuda pública. Estas tendencias se ven agravadas por las dinámicas demográficas en todo el mundo. Las Bolsas han mostrado cierta resiliencia a la fuerte subida de los rendimientos de bonos, "aunque no podemos decir lo mismo sobre el mercado de divisas", apuntan en Ebury. Todas las principales monedas perdieron terreno frente al dólar, con un comportamiento especialmente débil de la libra esterlina y el real brasileño por la agitación política doméstica.

  • EUR: La fuerte venta de bonos se ha extendido ya al tramo corto de la curva estadounidense, lo que ha impedido que el diferencial de tipos entre la Eurozona y Estados Unidos se haya estrechado aún más en las últimas dos semanas. Consideramos que este movimiento ha sido uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar. Los otros dos factores clave han sido la búsqueda natural de refugio provocada por el conflicto en Irán y el mayor impacto negativo que el encarecimiento de la energía está teniendo sobre la economía europea en comparación con la estadounidense. Esta semana seguiremos con atención los PMI preliminares de mayo para evaluar si la subida de los precios energéticos sigue lastrando la actividad empresarial en la Eurozona. Los economistas esperan un ligero repunte del índice compuesto, aunque desde niveles consistentes con una clara contracción económica. Nuestra hipótesis base es un periodo de estancamiento económico en el segundo trimestre en la eurozona, si bien no puede descartarse un escenario de crecimiento negativo.
  • USD: Un par de sorpresas alcistas en los datos de inflación de abril avivaron la oleada de ventas en el mercado de bonos americano. Tanto la inflación general como la subyacente superaron las previsiones, con las presiones de precios extendiéndose desde el sector energético al resto de la economía. Los precios de producción también superaron ampliamente las expectativas, señal de que las tensiones inflacionistas se están propagando a lo largo de la cadena de suministro. En este contexto, los rumores sobre recortes de tipos han desaparecido prácticamente por completo. El mercado descuenta ahora que el próximo movimiento de la Reserva Federal será al alza, y la principal incógnita ahora es el momento exacto en el que se producirá. Un dato especialmente preocupante es que la inflación a largo plazo descontada por el mercado ha comenzado a repuntar, lo que genera inquietud en la Fed. La semana pasada se confirmó oficialmente el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente del FOMC. La reunión de junio será la primera que presida. Creemos que le resultará complicado conseguir el apoyo de los 'halcones', por lo que la principal preocupación de los inversores será que reduzca las orientaciones prospectivas (forward guidance, en inglés) de la Fed.
  • GBP: Las caídas en los mercados de bonos de la semana pasada se iniciaron en el Reino Unido por el temor a que Keir Starmer sea sustituido por un Gobierno aún más irresponsable desde el punto de vista fiscal, tras el mal resultado del Partido Laborista en las elecciones locales. La presión se extendió rápidamente al resto de países del G10. La libra se vio afectada por ello y cedió terreno frente a todas las principales divisas. El único punto positivo es que los datos económicos británicos han resistido razonablemente bien últimamente: el PIB creció un sólido 0,6% en el primer trimestre y los PMI recientes sugieren que el impacto del conflicto de Irán ha sido, hasta ahora, moderado. La avalancha de datos de esta semana pondrá a prueba esa resiliencia. Prestaremos especial atención a los datos de confianza empresarial ante la inestabilidad política actual. Aunque la libra ya descuenta un alto grado de incertidumbre política, un giro adicional hacia la izquierda en el Gobierno probablemente desencadenaría nuevas caídas de la divisa. El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham —que primero deberá ganarlas elecciones parciales en Makerfield—, es actualmente el favorito de las casas de apuestas para suceder a Starmer. Consideramos que Burnham representaría el peor escenario posible para los bonos soberanos británicos y la libra, dada su clara preferencia por un mayor endeudamiento público, impuestos más altos y sus declaraciones que han pretendido quitar peso al mercado de bonos.
12May

Trump llega a la reunión con Xi Jinping con el conflicto de Oriente Medio sin resolver, lo que facilita una reiteración de la tregua comercial entre EEUU y China.

Miguel Ángel Valero

El tira y afloja vuelve a escena tras el intento fallido de acercamiento de EEUU. El ala militar iraní continúa marcando el ritmo de las negociaciones, mientras que el segmento civil, encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian, trata de recabar apoyos internos para impulsar el acuerdo. Para el mandatario persa, el “caramelo” que supondría el acceso a los 100.000 millones$ en activos iraníes congelados justificaría iniciar la vía conciliatoria. Un dinero que serviría para la reconstrucción de una economía lastrada por graves desequilibrios inflacionistas, exacerbados por el conflicto, con  incrementos de hasta el 400% en el precio de los medicamentos, o subidas salariales prometidas a los empleados públicos que nunca llegan a materializarse.

Sin embargo, la Guardia Revolucionaria mantiene intacto su objetivo estratégico de controlar el estrecho y exhibir su capacidad de disuasión, con el fin de neutralizar cualquier atisbo de cambio de régimen. Desde esta óptica, consideran que prolongar la presión sobre Trump y sobre sus intereses políticos puede terminar doblegando la voluntad del presidente estadounidense y forzar una salida “digna” de un conflicto que sigue erosionando su capital político. 

No obstante, el efecto podría ser el contrario: la Administración norteamericana podría reactivar el Project Freedom, cuya ejecución a pleno rendimiento supondría un golpe directo al eje negociador iraní.

Además, EEUU ya no es el único actor que desafía el bloqueo. ADNOC, la compañía petrolera emiratí, está enviando buques con los transpondedores apagados y explorando vías para sortear las restricciones del estrecho. Aunque estas operaciones siguen siendo minoritarias, reflejan el creciente nivel de riesgo que asume el país árabe para preservar el flujo de exportaciones.

A las puertas de la reunión entre Trump y Xi, todo apunta a que el presidente estadounidense desviará el foco mediático hacia un encuentro concebido, previsiblemente, como una operación de marketing político en la gestión de la relación con su principal competidor estratégico. Este giro permitiría posponer un acercamiento con Irán y, al mismo tiempo, dejar que la asfixia sobre el petróleo iraní empiece a producir efectos, algo que debería hacerse visible en los últimos días de la semana. En ausencia de tensiones evidentes en el suministro energético occidental —el Brent no ha regresado a los máximos alcanzados durante el conflicto— y con las Bolsas en niveles récord, parece probable que Trump opte por mirar hacia otro lado en el corto plazo, confiando en que el paso del tiempo juegue a su favor, aun a riesgo de que esta estrategia encierre un doble filo.

Fidelity: el déficit de EEUU superará el 6,5% del PIB por los menores aranceles

Peiqian Liu, Economista para Asia del equipo de macro global y asignación de activos de Fidelity, cree que las expectativas de un gran acuerdo integral entre EEUU y China son bastante bajas, ya que éste es el primero de varios puntos de contacto entre ambos líderes este año. Habrá una cumbre de APEC en Shenzhen, la reunión del G20 en Miami, y una posible visita recíproca del presidente Xi a EEUU a finales de este año, a medida que continúen las negociaciones.

Dada la variedad de asuntos pendientes de tratar —incluidos comercio, tecnología, controles sobre las cadenas de suministro y cuellos de botella (así como otros temas geopolíticos, como Taiwán e Irán)—, "esperamos que la conversación entre líderes sea más estratégica y de carácter general. El trabajo preparatorio previo a la cumbre fue limitado y creemos que los resultados concretos también podrían ser modestos, centrándose más en orientaciones cualitativas que en medidas de política específicas. Nuestra lectura de los medios y de las comunicaciones oficiales indica que la agenda bilateral probablemente estará dominada por cuestiones geopolíticas, como acelerar una resolución en Oriente Medio y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz. Las cuestiones relativas a Taiwán también podrían ser tema de conversación, aunque tenemos expectativas moderadas de que se logre algún avance significativo". 

"En materia de comercio y aranceles, esperamos que el mensaje clave sea la reiteración de la tregua comercial, mientras que EEUU podría tratar de reconstruir sus 'muros arancelarios' tras el fallo sobre la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y el próximo vencimiento de la Sección 122", añade.

China probablemente aceptará ampliar sus compras de productos agrícolas y energéticos estadounidenses a cambio de algunas concesiones, como un alivio arancelario. Las conversaciones sobre las exportaciones de bienes tecnológicos y el control de las exportaciones de tierras raras pueden ser más complejas, pero "esperamos estabilidad en el corto plazo mientras ambos países continúan reduciendo riesgos en sus respectivas cadenas de suministro. En conjunto, nuestro escenario base es que se prorrogue el acuerdo de Busan de 2025 y que se mantengan los arreglos actuales en materia de tecnología y cadenas de suministro, con aranceles efectivos de EEUU sobre China sin cambios, en torno al 25%-30%".

La semana pasada, el Tribunal de Comercio Internacional anuló, por 2 votos a 1, los aranceles globales del 10% impuestos en virtud de la Sección 122. Estos aranceles se introdujeron como un sustituto más suave de los aranceles de la IEEPA, que fueron invalidados en febrero, lo que supone otro revés para la estrategia arancelaria de la Administración Trump. El tribunal dictaminó que no se había cumplido el umbral legal para utilizar la Sección 122, en concreto, que no existía una crisis de balanza de pagos que cumpliera los requisitos. Esto refuerza el rechazo judicial previo al uso de poderes ejecutivos de tipo “emergencia” para imponer aranceles amplios. No es una medida cautelar de alcance universal. El fallo se aplica de forma limitada solo a los demandantes, por lo que, por ahora, los aranceles generales del 10% siguen vigentes.

La Administración Trump ya ha recurrido y, según los precedentes, es probable que obtenga una suspensión mientras el caso avanza en instancias superiores. Esto probablemente mantendría los aranceles en vigor durante el proceso judicial. Las medidas de la Sección 122 son temporales. Están limitadas a 150 días salvo prórroga del Congreso y ya estaban previstas para expirar el 24 de julio. Es posible que el proceso de apelación se prolongue más allá de esa fecha. Para entonces, esperaríamos que la Administración reconstruyera los muros arancelarios utilizando vías legales más duraderas, en particular la Sección 301 y la Sección 232. La USTR ya ha iniciado investigaciones sobre excesos de capacidad estructurales en 16 economías, orientadas a recrear los aranceles de la IEEPA que los tribunales anularon. También se están poniendo a prueba algunos acuerdos arancelarios existentes, con EEUU planeando elevar de nuevo los aranceles a los automóviles de la UE del 15% al 25%. En esencia, el fallo no descarrila el destino final de la política comercial de EEUU. Sin embargo, el camino hacia ese destino se está volviendo más volátil y costoso a medida que la Administración busca una base legal más sólida. 

Aunque la estrategia a largo plazo se mantiene intacta, la principal implicación a corto plazo es que, si el fallo definitivo invalida los aranceles de la Sección 122, el Gobierno probablemente tendría que devolver los derechos recaudados bajo ellos, incluso si los aranceles ya han expirado. Esto reflejaría el proceso de reembolso que ahora está comenzando para los aranceles de la IEEPA invalidados. Los aranceles del 10% de la Sección 122 añaden alrededor de 3 a 4 puntos a la tasa arancelaria efectiva y han recaudado aproximadamente 8.000 millones$ al mes. En 150 días, ello implicaría unos 40.000 millones en posibles devoluciones, además de los 150.000 millones a 170.000 millones estimados vinculados a los aranceles de la IEEPA. 

Para los importadores y las pequeñas empresas, esto supondría un impulso relevante de liquidez, especialmente a medida que la economía absorbe el shock del petróleo. No está claro si las empresas trasladarán este colchón a los consumidores manteniendo bajos los precios finales, pero, en cualquier caso, supone un apoyo para el sector privado. Para el Gobierno federal, sin embargo, empeora un panorama fiscal ya de por sí exigente. La recaudación arancelaria ya ha caído casi un 30% desde su máximo de octubre hasta situarse en torno a 25.000 millones al mes en abril. La tasa arancelaria efectiva también ha descendido aproximadamente al 7%, desde un máximo de seguimiento cercano al 12%. Esto está por debajo tanto de las proyecciones de la Congressional Budget Office (CBO) como de "nuestras estimaciones anteriores". Si se combina con las obligaciones de reembolso, la brecha frente a las proyecciones actuales podría superar los 250.000 millones en el ejercicio fiscal, o aproximadamente el 0,8%-0,9% del PIB. Aunque esto apoye el crecimiento, este deterioro de los ingresos es inequívocamente negativo para las perspectivas fiscales.

"Según nuestras estimaciones actuales, el déficit de EE. UU. podría ampliarse por encima del 6,5% del PIB cuando acabe el ejercicio 2026, frente al 5,8% del escenario base", apunta el experto de Fidelity. 

El fallo puede debilitar marginalmente la base legal de la Administración, pero es poco probable que cambie la dirección política de la política comercial de EEUU. Para la reunión Trump-Xi de esta semana, la cuestión más relevante es si ambas partes ven valor en una desescalada táctica. El fallo judicial añade ruido legal, pero todavía no supone un cambio decisivo en el poder de negociación. 

UBS: la selección sigue siendo clave ante una geopolítica incierta

Los precios del petróleo siguieron subiendo, ya que sigue sin estar claro el camino para poner fin al conflicto en Oriente Medio. El sentimiento del mercado se debilitó antes de la apertura europea, con los futuros del Stoxx Europe 600 apuntando a una caída del 0,6%. Sin embargo, el lunes el índice de referencia logró registrar una modesta subida del 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzó hasta marcar un nuevo máximo histórico. La demanda sostenida de inteligencia artificial y el sólido crecimiento de los beneficios empresariales han impulsado al alza las Bolsas mundiales durante las últimas seis semanas, pero en UBS creen que la selección sigue siendo clave para desenvolverse en un entorno geopolítico incierto y en un panorama de IA que evoluciona rápidamente. Los sólidos resultados empresariales de compañías vinculadas a la IA, la energía y los recursos, y la longevidad ponen de relieve el crecimiento a largo plazo. La menor correlación entre acciones subraya la importancia de la selectividad. Es probable que la innovación siga siendo un factor clave para el crecimiento a largo plazo.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos recomendando a los inversores que mantengan posiciones en nuestras temáticas de innovación transformacional, ya que creemos que cada una de estas tendencias estructurales puede generar oportunidades de mercado de varios billones de dólares y nuevos líderes durante la próxima década”. Y añade: “La mayor volatilidad de las acciones individuales y la menor sincronización entre ellas pueden favorecer estrategias más activas y ágiles, incluyendo asignaciones dinámicas para reflejar cadenas de valor en rápida evolución, ir más allá de la inversión indexada y utilizar estrategias estructuradas oportunistas que busquen aprovechar una mayor volatilidad implícita para generar rentabilidad y adquirir acciones a niveles más bajos”.

Columbia Threadneedle: los mercados obvian la mayor crisis energética de la historia

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, resalta que el S&P cerró el viernes en máximos históricos, y el índice VIX (que mide la volatilidad del S&P) se sitúa en niveles relativamente bajos (17), por debajo de la media a largo plazo. Se disparó a lo largo de marzo debido a las preocupaciones en torno a Oriente Medio, pero recientemente se ha restablecido la calma. "Hemos asistido a un fuerte repunte en EEUU, así como a ganancias en otros mercados, a pesar de que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, el suministro energético está bajo presión y un acuerdo de paz concreto aún está lejos. Resolver este cierre prolongado es de vital importancia para los mercados financieros y la economía mundial. Parece que los mercados de renta variable no están teniendo plenamente en cuenta el impacto de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) describe como la mayor crisis energética de la historia. En cambio, han tendido al alza desde sus mínimos de marzo, impulsados en gran medida por una temporada deresultados positiva en EEUU especialmente en el sector tecnológico".

Los mercados del sudeste asiático también han destacado por sus impresionantes ganancias, sobre todo Corea del Sur, que ha generado una rentabilidad de alrededor del 80% en lo que va de año. Una vez más, aparentemente sin tener en cuenta ningún problema significativo a largo plazo derivado del conflicto del Golfo. 

Los movimientos en los mercados de renta fija, sin embargo, apuntan a un contexto más complicado, ya que los mercados reflejan los posibles impactos de los acontecimientos.

En cuanto a la dispersión geográfica entre mercados, el sólido rendimiento actual de EEUU contrasta con los últimos 12-18 meses, durante los cuales se quedó rezagado respecto a otras regiones. Los excelentes rendimientos del sector tecnológico han sido el principal motor, pero es importante recordar que los índices estadounidenses se han visto impulsados al alza por un grupo relativamente reducido de grandes empresas. Sin embargo, nos alienta que los sólidos resultados empresariales se hayan generalizado en todo el mercado. 

"Si el conflicto llegara a su fin, ¿veríamos cómo se desvanece el rendimiento superior de EE. UU. respecto a otras regiones? Los resultados han sido, en general, aceptables en todas las zonas geográficas, por lo que probablemente tendremos que esperar y ver qué ocurre. Si nos fijamos específicamente en los activos del Reino Unido, sigue habiendo mucho ruido político, con el primer ministro Kier Starmer bajo una presión continua. Dada la incertidumbre en torno a un posible desafío a su liderazgo, es probable que veamos una prima de riesgo elevada en los bonos del Estado hasta que haya mayor claridad", advierte.

"A pesar de que el índice VIX muestra una disminución de la volatilidad, seguimos viendo riesgos, sobre todo en torno a las restricciones en el suministro energético. Asia y Europa parecen ser las más afectadas, dada su dependencia de las importaciones de energía. En conjunto, el contexto económico general sigue siendo relativamente favorable, y mantenemos una visión ligeramente constructiva sobre la renta variable. No obstante, las posiciones se revisan constantemente y estamos siguiendo de cerca los datos que reflejan el impacto de la crisis energética. Tras los recientes y fuertes movimientos alcistas, por ejemplo, hemos consolidado algunas ganancias", añade.

UBP: contexto macro complicado

La última Perspectiva Semanal de UBP: Mercados en movimiento: resultados empresariales frente a geopolítica, destaca que la renta variable global prolongó su rally, impulsada por la notable fortaleza del sector tecnológico y una destacada temporada de resultados: el crecimiento del beneficio por acción (BPA) del S&P 500 en el primer trimestre alcanzó el +27,7%, el doble de las expectativas iniciales. Los mercados emergentes superaron el rendimiento general, liderados por Taiwan y South Korea. Bajo la superficie, el contexto macroeconómico sigue siendo complicado: persisten las presiones inflacionistas, la confianza de los consumidores ha alcanzado un mínimo histórico y la geopolítica está dominando las perspectivas de los tipos de interés. El conflicto con Irán sigue impulsando la volatilidad de los precios del petróleo y de los tipos de interés, mientras que la cumbre entre EEUU y China de esta semana y los datos del índice de precios al consumo (IPC) serán los catalizadores clave atener en cuenta. Los fundamentos del crédito siguen siendo sólidos. El oro se mantiene firme. El dólar sigue oscilando dentro de un rango.

Ebury: el estancamiento de la paz no impide un repunte de las divisas de LatAm

Las principales divisas latinoamericanas, salvo el peso colombiano, le ganaron terreno al dólar, a pesar del fracaso de las conversaciones entre Irán y EEUU. Hasta ahora, el recrudecimiento del conflicto y la tensión geopolítica habían impulsado al dólar como divisa refugio. Sin embargo, el dólar está reaccionando cada vez menos a los vaivenes de las negociaciones con Irán. "Creemos que los mercados siguen descontando una desescalada lenta y progresiva, factor que probablemente esté pesando sobre el dólar e impulsando los activos de riesgo y, entre ellos, las Bolsas estadounidenses", apuntan en Ebury. De momento, la reacción de los principales bancos centrales de Latinoamérica al encarecimiento energético está siendo relativamente contenida. El banco central de México ha anunciado el final del ciclo de recortes y probablemente mantenga una pausa prolongada. El de Chile y  Perú parece que harán lo propio. En Brasil se espera que el  ciclo de recortes persista, aunque probablemente acabe siendo menos agresivo de lo estimado antes de la guerra. El único banco central que está manteniendo una postura marcadamente hawkish está siendo el colombiano, dada la inflación desbocada y el desanclaje total de las expectativas de los consumidores.

  • Real brasileño (BRL): prosiguió su tendencia alcista, respaldado por unos PMI de abril claramente expansivos y por el tono cauteloso que transmiten las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco Central de Brasil (BCB). Por un lado, la actividad económica brasileña mostró una recuperación en abril. El PMI compuesto se situó en 52,4 puntos, frente a la contracción de 49,9 del mes anterior. Se trata de un rebote que también se ha observado en otras economías durante abril, coincidiendo con la distensión del conflicto en Oriente Medio. Por otro lado, las minutas del BCB reforzaron la expectativa de que el banco continuará con su “ciclo de calibración”. No obstante, la mención de que el comité podría ajustar el ritmo y la magnitud de los recortes en función de la evolución del conflicto sugiere que el BCB está dispuesto a reducir la relajación monetaria si las circunstancias lo justifican. Por ahora, lo más probable es que mantenga recortes modestos de 25 puntos básicos (pb) mientras evalúa el desarrollo de los acontecimientos. A pesar de haber revisado al alza su propia proyección de inflación y de observar un cierto desanclaje en las expectativas de los consumidores, el banco considera que el anterior ciclo de subidas de tipos sigue pesando sobre la economía. 
  • Peso chileno (CLP): es la divisa que mejor desempeño mostró frente al dólar. Las minutas del Banco Central de Chile (BCCh) reflejaron que el comité no tiene prisa por alzar las tasas de interés ante el repunte de los precios energéticos y que la estrategia de mantener una pausa prolongada “seguía vigente”. En este sentido, los últimos datos de actividad económica y de inflación refuerzan esta postura. El Imacec se contrajo en marzo por tercer mes consecutivo (-0,1%) debido, en parte, a una contracción de la producción minera. Esta desaceleración de la actividad económica, junto con la contención de las presiones inflacionarias subyacentes, nos sugieren que el mejor camino para el BCCh es mantener las tasas estables en el futuro inmediato. 
  • Peso colombiano (COP): fue la divisa que peor se comportó, por segunda vez consecutiva, tras la sorpresiva pausa que llevó a cabo el Banco de la República de Colombia (BanRep) en su última reunión de política monetaria, frente a las expectativas de una subida de tipos. Tal y como desvelaron las minutas de la reunión, la decisión se tomó por unanimidad y buscaba evitar que cualquier ajuste se interpretase como una acción política en el actual contexto electoral. A pesar de las pausas, las comunicaciones de BanRep apuntan un apetito notable por continuar el ciclo de subidas, dadas las presiones inflacionarias, el desanclaje total de las expectativas inflacionarias y el dinamismo que está mostrando la actividad económica y el mercado laboral. Dado que hemos entrado en temporada electoral, con la primera vuelta a la vuelta de la esquina (31 de mayo), el peso podría sufrir algunas turbulencias en las próximas semanas. En todas las encuestas parece que el candidato de izquierdas, Iván Cepeda, saldría ganador en la primera vuelta, siendo más ajustados los posibles resultados de segunda vuelta. Más allá del frente político, esta semana estaremos atentos al dato de crecimiento del PIB en el primer trimestre, que se publicará este viernes. 
  • Peso mexicano (MXN): ha comenzado mayo con excelente pie, acabando por recuperar el terreno que había perdido frente al dólar desde que comenzó la guerra de Irán. Las minutas de la última reunión de política monetaria de Banxico, en la que recortó las tasas 25pb, reflejaron que el actual ciclo de recortes ha llegado a su fin. Por otro lado, los pronósticos de inflación general fueron revisados al alza en el corto plazo, aunque se sigue esperando una convergencia hacia el nivel objetivo en 2027. Del comunicado del banco extraemos que el listón para que se produzca una subida de tipos está bastante alto y probablemente observemos un mantenimiento de tasas prolongado. La desescalada en Irán, el buen comienzo de las negociaciones del T-MEC y el desempeño positivo de la economía estadounidense, de la cual depende estrechamente la mexicana, están impulsando al peso recientemente. Veremos si consigue ganarle aún más terreno al dólar. 
  • Sol peruano (PEN): ha recuperado la mitad del terreno perdido frente al dólar desde que se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con más del 99% del voto escrutado y un escaso margen entre el segundo y el tercer candidato, todo apunta a que será una lucha entre izquierda y derecha: Sánchez frente a Keiko Fujimori. Polymarket apunta a una victoria de ésta en segunda vuelta con una probabilidad implícita del 64%, impulsada por un sentimiento anticastillista más fuerte que el antifujimorismo. De confirmarse esta victoria, probablemente veríamos un repunte mayor desde los niveles actuales del sol. Esta semana está cargada de macro con la publicación de la tasa de desempleo y los datos del PIB de marzo el viernes y la reunión del BCRP el jueves, para la cual no se esperan movimientos de tipos.

El mercado inmobiliario de EEUU sigue sin reactivarse

Mientras tanto, las ventas de viviendas de segunda mano siguen débiles en EEUU. Tras caer a mínimos de los últimos nueve meses, en abril registraron un ligero repunte, lo que no anticipa una reactivación del mercado inmobiliario. En el mes las ventas repuntaron un 0,2% mensual hasta un nivel de 4,02 millones de unidades anualizadas, una cifra débil teniendo en cuenta que entramos en el periodo del año en el cual habitualmente se acelera la compraventa de viviendas. De cara a los próximos meses, con unos costes de financiación altos –el tipo hipotecario a 30 años supera el 6,4%–, a lo que se une la subida de los precios de la gasolina, serán factores que continuarán pesando en la demanda. Es relevante que los compradores de primera vivienda bajaron hasta el 33% de las transacciones, una ligera reducción frente al nivel del año pasado. Por otro lado, aunque siguen recuperándose, los inventarios de viviendas en venta siguen en niveles históricamente bajos. Alcanzaron máximos para un mes de abril desde 2019 situándose en 1,47 millones de unidades (vs. 1,45 millones en abril del año pasado), pero todavía lejos de los 1,87 millones de promedio entre 2015-2019, lo que significaría que, al ritmo de ventas de abril, el stock acumulado cubriría 4,4 meses de la demanda. Este es uno de los factores que siguen soportando los precios: en abril el incremento interanual fue del 0,9% hasta situar la mediana en los 417.700$ (un récord para un mes de abril y cerca del máximo histórico de la serie, que fueron 432.700 $ registrados en el pasado mes de junio).

El Banco de Japón ultima subida de tipos

Por otra parte, el Banco de Japón abre la puerta a una nueva subida de los tipos de interés en su próxima reunión. Coincidiendo con el día en que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reúne en Tokio con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, la autoridad monetaria de Japón ha publicado el resumen de conclusiones de su reunión de abril. El documento refleja un tono claramente restrictivo. Varios miembros del banco central se mostraron a favor de elevar el tipo de referencia en un futuro próximo, e incluso apuntaron a la posibilidad de un movimiento ya en junio. Uno de ellos afirmó que es “bastante posible” que se produzca una subida en la próxima reunión, aun cuando la evolución del conflicto en Oriente Medio siga siendo incierta. En la misma línea, otro miembro señaló que, si las tensiones se prolongan, será necesario llevar el tipo de interés oficial hasta su nivel neutral. Un tercero subrayó la necesidad de seguir corrigiendo el tipo de interés real negativo para prepararse ante los efectos de segunda ronda de las subidas de precios. En la reunión del 28 de abril, el consejo decidió mantener los tipos sin cambios en el 0,75% por una votación dividida de 6 votos a favor y 3 en contra. A pesar de ello, las previsiones de inflación subyacente fueron revisadas al alza de forma significativa, desde el +1,9% estimado en enero hasta el +2,8%. De cara a la próxima reunión de política monetaria el 15 y 16 de junio, los mercados asignan actualmente una probabilidad del 77% a una subida de tipos.

15Feb

Con la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero.

Miguel Ángel Valero

Tras un buen año en los mercados internacionales, 2026 ha comenzado con más volatilidad, arrastrado por los rápidos sucesos geopolíticos y los cambios en las prioridades económicas en el mundo. Mientras los inversores se enfrentan a este panorama cambiante, las perspectivas de China para el año que acaba de comenzar adquieren una relevancia mayor. Fidelity International pone de relieve la evolución de los argumentos de inversión en China, ahora que se adentra en el Año del Caballo, asociado tradicionalmente con el dinamismo, la fortaleza y la volatilidad en la astrología china. 

En el Año del Caballo también se pondrá en marcha el 15º Plan Quinquenal, una hoja de ruta esencial que fija las políticas y el rumbo de la siguiente etapa de desarrollo del país. Con una mayor claridad en las prioridades estratégicas, los inversores pueden esperar que se preste más atención a la ejecución, a medida que las políticas se traduzcan en actuaciones tangibles en sectores clave durante los próximos meses.

Peiqian Liu, Economista para Asia de Fidelity International, comenta: “A pesar de que el cuadro interno es complejo, se observa un mayor equilibrio y resistencia en las perspectivas macroeconómicas de China en 2026, a las que contribuyen la estabilidad institucional y la fortaleza que siguen mostrando los grandes motores de crecimiento. En ausencia de un giro radical en sus políticas, se prevé que China mantenga el patrón de crecimiento de dos vías, caracterizado por una pérdida de vigor de la demanda interna y unas exportaciones fuertes. El crecimiento real del PIB probablemente alcance o supere la previsión actual del 4,2% que maneja el FMI. Las expectativas del mercado apuntan a un objetivo de PIB cercano al 5%, cimentado en el dinamismo constante de las manufacturas, unos mercados de exportación cada vez más diversificados y una inversión sostenida en infraestructuras. Sin embargo, este año la atención de los inversores debería desplazarse progresivamente hacia el crecimiento nominal, que será crucial para evaluar el potencial de generación de beneficios en los diferentes sectores”. La reflación, una evolución ligeramente más probable“.

Aunque la estabilización controlada sigue siendo la hipótesis de trabajo para el entorno macroeconómico de China, las primeras señales de políticas de apoyo para la demanda interna aumentan la probabilidad de que se imponga la reflación en 2026. Un aspecto importante es que el riesgo de desaceleración grave parece limitado, ya que la coyuntura exterior sigue siendo en general favorable, y el sector inmobiliario emite nuevas señales de estabilización.

Se espera que las presiones deflacionistas se mantengan a corto plazo, ya que todavía tiene que asentarse una recuperación duradera en el consumo interno. Por ahora, "creemos que el principal impulsor del crecimiento real sigue siendo la oferta", señala este experto.

"Se espera que la política presupuestaria siga siendo favorable, pero contenida, y que el déficit se mantenga en el entorno del 4%. Las cuotas de emisión de bonos especiales de las Administraciones locales podrían aumentar moderadamente para apoyar la inversión en infraestructuras. Aunque el perfil concreto de las políticas en materia presupuestaria sigue evolucionando, una novedad positiva para la demanda interna sería un cambio en forma de mayores ayudas directas a los hogares", añade Liu.

También se espera que "el Banco Popular de China mantenga una postura moderadamente expansiva, lo que incluye recortes de los tipos de interés de referencia de alrededor de 10 puntos básicos (pb) y reducciones del coeficiente de reservas obligatorias de 50pb durante el año. Las presiones inflacionistas son escasas y los indicadores de crecimiento siguen de capa caída, por lo que el banco central chino probablemente desarrolle un ciclo de relajación muy medido en el que conjugará el apoyo al crecimiento con la estabilidad cambiaria, los objetivos en materia de empleo y los márgenes de intermediación del sistema bancario”.

Los sectores orientados al crecimiento tirarán de la Bolsa

Stuart Rumble, responsable de Dirección de Inversiones para Asia-Pacífico de Fidelity International, cree que “a medida que nos adentramos en el Año del Caballo, el mercado chino está empezando a mostrar a los inversores un dinamismo renovado. Las condiciones de liquidez y los flujos de capitales siguen siendo favorables, tanto en el mercado interno como en los mercados externos de China, en un momento en el que las autoridades siguen impulsando una agenda de políticas moderadas centradas en el apoyo al consumo, la estabilidad del mercado de la vivienda y las reformas estructurales. No obstante, persisten algunos grandes riesgos, sobre todo en relación con la tenue recuperación de la vivienda, la incertidumbre geopolítica y las prolongadas presiones deflacionistas. Sin embargo, la coherencia en la ejecución de las políticas y la mejora de la visibilidad de los beneficios probablemente sostengan la liquidez interna y atraigan a los inversores extranjeros hacia los activos chinos".

Hace entre 12 y 18 meses, las valoraciones estaban por los suelos. Aunque el entorno a corto plazo sigue siendo desigual, el efecto combinado de los estímulos presupuestarios focalizados, la relajación monetaria y las iniciativas de modernización industrial sigue apuntalando la confianza en las perspectivas a medio plazo. Las valoraciones bursátiles han experimentado un ascenso moderado, pero siguen siendo razonables frente a las medias históricas y otros mercados internacionales.

El índice MSCI China subió un 31,4% en 2025, con lo que superó tanto a la Bolsa estadounidense como a los mercados desarrollados. Las temáticas impulsadas por la innovación, sobre todo la tecnología y la IA, propiciaron este rebote tras el anuncio del modelo de IA de DeepSeek a comienzos de 2025. El buen momento ha continuado, lo que se refleja en las salidas a bolsa de empresas chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que atrajeron un gran interés inversor. La postura anticíclica del gobierno ha ayudado a estabilizar la dinámica de crecimiento durante el último año y ha sentado las bases para una recuperación más duradera. 

La pregunta clave es si esta fortaleza obedece a una mejora de los fundamentales o, en cambio, constituye una subida de las valoraciones motivada por el sentimiento. La mejora de la coyuntura macroeconómica y la aparición de nuevos motores de expansión contribuyen al buen comportamiento de los sectores orientados al crecimiento. La tecnología y la innovación siguen presentando oportunidades atractivas. El éxito de DeepSeek es el resultado de inversiones constantes en I+D y una tendencia de innovación más amplia en China. La innovación se extiende más allá de la IA y llega a la robótica, la conducción autónoma, la movilidad del futuro y la fabricación avanzada. 

Junto a eso, las reformas estructurales -como la liberalización de los mercados de capitales-, la modernización de la oferta, las medidas antiinvolución y las políticas para prestar apoyo a la iniciativa privada están ayudando a crear un entorno de inversión más saludable y favorable a la innovación. Estas reformas están elevando la eficiencia en la asignación del capital y alentando un crecimiento a golpe de innovación en diversos sectores. El consumo sigue siendo fundamental para las metas de crecimiento a largo plazo de China. Aunque el gasto de las familias es bajo a corto plazo y confirma que la cautela se mantiene, los cimientos están fortaleciéndose. Con la estabilización gradual del mercado de la vivienda y la mejora de las tendencias del empleo, la confianza de los consumidores regresará. Eso debería contribuir a liberar el abultado ahorro de los hogares, activar la demanda embalsada y reforzar el papel del consumo como pilar clave del crecimiento duradero. De este modo, se crean oportunidades para que los inversores activos accedan a empresas de consumo líderes en la segunda mayor economía del mundo a unas valoraciones atractivas. 

Las medidas de las autoridades tienen como finalidad impulsar la actividad en el sector servicios y fomentar un consumo orientado al bienestar y las experiencias. Esta transición estructural está creando fuertes divergencias entre sectores y categorías y están surgiendo ganadores claros en áreas como los servicios prémium, la salud, las plataformas en línea, el ocio y la gran distribución basada en experiencias.

Diversificación por medio de la renta fija

La diversificación de una cartera se puede mejorar significativamente invirtiendo en mercados de renta fija con bajas tasas de correlación con otras grandes plazas internacionales. Stuart continúa: “El mercado de renta fija de China ofrece en 2026 una atractiva combinación de carry elevado, duración relativamente baja y riesgos sistémicos en descenso aunque, para que la asignación de activos sea satisfactoria, se necesita cada vez más una selección de emisores rigurosa.La coyuntura macroeconómica de China -caracterizada por una estabilización controlada, una inflación baja y una elevada liquidez interna- favorece la inversión en renta fija pública, bonos del sector financiero, deuda de empresas estatales y deuda cuasipública, y crea un marco estable para los títulos investment grade".

Al mismo tiempo, las persistentes tensiones en el sector inmobiliario y la baja confianza del sector privado siguen provocando fuertes divergencias en la deuda corporativa, lo que deja a los bonos high yield muy dependientes del carry y de los fundamentales de cada título. Los sectores high yield no inmobiliarios, como los servicios financieros, los servicios públicos y los videojuegos, ofrecen perfiles de flujos de efectivo más resistentes, mientras que la exposición inmobiliaria debe seguir estando muy cuidada y centrada en emisores de primer nivel o con vínculos estatales que muestren trayectorias de refinanciación claras

.Las dinámicas de la geopolítica y el comercio, como el aumento de las primas de riesgo estructural y la volatilidad de los tipos en todo el mundo, añaden una capa adicional de incertidumbre, lo que justifica una postura entre neutral y moderadamente favorable con un sesgo claro hacia la calidad. En conjunto, la renta fija china sigue encontrando apoyo en una elevada liquidez interna, la mejora de los indicadores técnicos y el descenso de las tasas de impago, pero la alta dispersión y unas valoraciones ajustadas desde una perspectiva histórica aconsejan un posicionamiento selectivo, una duración entre corta y media y un énfasis en la generación de rentas a través de inversiones en títulos investment grade de calidad y oportunidades en high yield cuidadosamente seleccionadas”.

The Trader: China lleva una década reduciendo su exposición a la deuda de EEUU

Por su parte, un análisis de The Trader subraya que China lleva más de una década reduciendo de forma sostenida su exposición a la deuda de EEUU. El gráfico es claro: desde el pico alcanzado en torno a 2013, las tenencias de bonos del Tesoro han caído de manera casi ininterrumpida hasta situarse en niveles no vistos desde la crisis financiera de 2008.

No ha sido una decisión puntual ni un movimiento táctico ligado a un momento concreto del mercado. Ha sido una estrategia prolongada en el tiempo, coherente y deliberada. Menos dependencia de la deuda estadounidense y más diversificación de reservas.

¿Hacia dónde ha ido parte de ese capital? Principalmente hacia el oro. China ha incrementado de forma muy notable sus reservas de oro en los últimos años, reforzándolo como activo refugio alternativo. No genera rentabilidad, pero no depende de la política fiscal de ningún país, no puede sancionarse y no está expuesto al riesgo de inflación monetaria. Para un banco central que busca autonomía y estabilidad a largo plazo, el mensaje es evidente.

A esta tendencia estructural se suma ahora la recomendación reciente de los reguladores chinos a sus bancos: limitar la exposición a los Treasuries. El argumento con el que lo justifican es la “prudencia”: evitar en lo posible una concentración excesiva del riesgo de las carteras y protegerse ante un potencial aumento de la volatilidad. 

Pese a que muchos piensan que esta estrategia de China intenta desestabilizar la capacidad de financiación de EEUU., la realidad es que ésta vive su mejor momento. Las compras internacionales de deuda estadounidense están en máximos históricos. Las tenencias extranjeras superan los 9,4 billones de dólares y siguen creciendo, con Europa, Japón y fondos institucionales compensando con creces la menor presencia china, como se puede ver en el gráfico.

Mientras China se retira gradualmente, otros entran en un mercado de Treasuries que sigue siendo líder por profundidad, liquidez y que, además, hoy por hoy, no cuenta con una alternativa real a escala global. El dólar puede ser cuestionado en el discurso, pero en los datos continúa dominando.

Lo relevante es la tendencia de fondo que ha tomado China, que lleva años reduciendo su dependencia financiera de EEUU, reforzando el oro como activo refugio y ahora trasladando esa prudencia a su sistema bancario. Para un competidor por la hegemonía mundial, no depender de su adversario parece una medida razonable. Pero al mismo tiempo, el mercado demuestra que la deuda estadounidense sigue encontrando comprador sin dificultad. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez. Y entender esa dualidad es clave para no confundir una estrategia de largo plazo con una señal de crisis inmediata.

Xi Jinping blinda su poder

Por otra parte, la caída del general Zhang Youxia ya no puede interpretarse como una purga más dentro del ritual disciplinario del Partido Comunista chino. Con el paso de los días, y a medida que emergen nuevas informaciones, su destitución adquiere un significado mucho más inquietante: revela hasta qué punto Xi Jinping está dispuesto a dinamitar incluso los pilares que él mismo levantó para blindar su poder.

La versión oficial habla, como casi siempre, de “graves violaciones de la disciplina”. Un eufemismo que en China sirve para abarcar desde corrupción hasta deslealtad política. Pero las filtraciones apuntan a algo más delicado: redes de favores dentro del Ejército Popular de Liberación, venta de ascensos, pérdida de control sobre determinadas cadenas de mando e incluso, según versiones no confirmadas, posibles filtraciones de información sensible. Nada de esto ha sido reconocido públicamente por Pekín, pero el patrón es claro y consistente con purgas anteriores.

Zhang no era un general cualquiera. Era un aliado histórico, un “hermano jurado”, una figura clave en la toma de control del estamento militar tras la llegada de Xi al poder. También era uno de los últimos mandos con suficiente peso, experiencia y redes internas como para representar un contrapeso real, aunque fuera silencioso. Su desaparición deja a la cúpula militar no solo descabezada, sino profundamente politizada.

Este tipo de decisiones suelen interpretarse como una demostración de fortaleza. En realidad, suelen ser lo contrario. Un liderazgo que empieza a eliminar a sus hombres más cercanos no está proyectando seguridad, sino desconfianza. El problema no es la corrupción en sí (endémica en muchos sistemas), sino la obsesión por erradicar cualquier atisbo de autonomía. El resultado es un ejército más obediente, sí, pero también más temeroso, menos transparente y peor preparado para escenarios complejos. La historia demuestra que los ejércitos gobernados por el miedo tienden a ocultar errores y a paralizar la iniciativa.

Este patrón no es exclusivo de China. Es una constante en los sistemas personalistas. Vladimir Putin lleva más de dos décadas aplicándolo: oligarcas, generales y jefes de seguridad han ido cayendo no tanto por lo que hicieron, sino por lo que podían llegar a representar. La lealtad deja de medirse por competencia o resultados y pasa a medirse por sumisión absoluta. Y aun así, el sistema vive atrapado en una paranoia permanente.

Lo interesante es que esta lógica empieza a asomar, con formas distintas, en democracias sometidas a fuerte tensión institucional. Donald Trump ha mostrado una dinámica sorprendentemente similar: eleva figuras a posiciones de enorme influencia y, cuando estas introducen fricción o discrepan, pasan automáticamente al campo del enemigo. El caso de Elon Musk es ilustrativo. De aliado estratégico y símbolo de genialidad empresarial a problema político en cuanto dejó claro que no obedecería sin matices.

El paralelismo es evidente: los liderazgos que no toleran el desacuerdo acaban rodeándose de silencio. Y el silencio, en política, rara vez es neutral. En el caso chino, las implicaciones son profundas. Afectan a la credibilidad del mando militar, a la planificación sobre Taiwán, a la sucesión prevista para 2027 y a la estabilidad interna del Partido. Un sistema donde el líder ya no confía ni en su núcleo duro se vuelve más opaco, más rígido y, paradójicamente, más frágil.

No deja de ser paradójico que cuanto más poder concentra el líder, más amenazas percibe. Y cuantas más amenazas percibe, más limpia su entorno. El resultado final no es un régimen más fuerte, sino un régimen más solo.

La destitución de Zhang Youxia no es una anécdota ni un episodio aislado. Es una señal de alarma sobre cómo funcionan los sistemas de poder cuando dejan de confiar en las instituciones y dependen exclusivamente de una figura. China, Rusia y, en menor medida, EEUU muestran que el verdadero riesgo no siempre viene de fuera. "Cuando el liderazgo se basa en eliminar contrapesos en lugar de gestionarlos, el mayor peligro no es la oposición externa, sino el vacío interno que deja el miedo", subraya el analista Pablo Gil.

El nuevo Plan Quinquenal tiene como objetivo ampliar la clase media, que crezca, consuma más, y ahorre menos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, pone el foco en dos acontecimientos clave ocurridos en China en las últimas semanas que, con gran probabilidad, influirán de manera decisiva en sus perspectivas futuras. El primero es la publicación del nuevo Plan Quinquenal, que en gran medida continúa con el planteamiento existente. El segundo es la reunión entre los presidentes Trump y Xi Jinping, en la que se estableció un marco para las negociaciones comerciales para los próximos 12 meses.

El plan quinquenal busca mantener el crecimiento económico anual dentro de un “rango razonable”, que este experto estima en torno al 4-5 %. Uno de sus principales objetivos es aumentar de forma significativa el consumo de los hogares en proporción al PIB. Esto refleja la continuación de un cambio estructural: un giro progresivo desde la industria manufacturera - que ha impulsado el crecimiento chino durante las últimas dos décadas- hacia una economía más orientada al consumo interno.

También hace hincapié en garantizar que el crecimiento de los ingresos de los hogares siga el ritmo del crecimiento del PIB, lo que sugiere de nuevo un objetivo de alrededor del 4-5%. Además, tiene como objetivo ampliar aún más la población que recibe ingresos medios, un tema clave en los mercados emergentes. A medida que esta clase media crezca, se espera que consuma más y, en el caso de China, que ahorre un poco menos.

Otro aspecto clave es el impulso de China hacia la autosuficiencia tecnológica, especialmente relevante en la actual era de las 'guerras de chips'. Esta ambición viene acompañada de esfuerzos por reforzar la base manufacturera del país y del reconocimiento de que, aunque China avanza hacia un modelo más orientado al consumo, la industria manufacturera continúa desempeñando un papel esencial en su economía.

China sigue avanzando en su programa contra la “involución”, una política vigente desde hace tiempo. Esta iniciativa busca frenar la competencia excesiva y el exceso de capacidad en sectores clave como los vehículos eléctricos y la energía solar. El objetivo es promover la consolidación del sector y limitar las guerras de precios, a fin de estabilizar los beneficios empresariales, prevenir presiones deflacionarias y fomentar el crecimiento sostenible. Es probable que China mantenga esta estrategia en el tiempo, impulsando a empresas líderes nacionales en industrias estratégicas.

Tierras raras como herramienta estratégica y de influencia

China parece haber jugado bien sus cartas en la reciente escalada de tensiones comerciales con Estados Unidos. Las tierras raras se han convertido en una herramienta estratégica para que China ejerza influencia, y han sido un factor clave para que EEUU volviera a la mesa de negociaciones. China domina tanto los recursos como la producción de elementos de tierras raras, y parece haber aprovechado esa posición con eficacia. 

China insinuó la posibilidad de restringir las exportaciones de tierras raras, lo que provocó que EEUU respondiera amenazando con la imposición de aranceles del 100% que desencadenó una escalada de tensiones en las últimas semanas. Curiosamente, los mercados se han mantenido imperturbables en gran medida, con la creencia generalizada de que las conversaciones concluirían de forma positiva.

China se ha comprometido ahora a comprar soja estadounidense, lo que debería aliviar la presión sobre los agricultores estadounidenses. También ha acordado limitar las exportaciones de materiales utilizados en la producción de fentanilo, una droga altamente adictiva que actualmente está causando importantes problemas sociales en EEUU.

Por otro lado, Estados Unidos ha retirado su amenaza de imponer aranceles del 100% a los productos chinos y ha suavizado algunas de las restricciones y los costes que se iban a aplicar al transporte marítimo chino.

La exitosa reunión entre los presidentes Trump y Xi la semana pasada ha puesto de manifiesto que probablemente podremos dejar atrás las preocupaciones sobre los aranceles del 100%, al menos durante los próximos 12 meses. Hay programadas dos reuniones más entre estos líderes para 2026, lo que debería ayudar a mantener un tono constructivo durante este período.

Pero ¿podemos dar por terminada esta historia? Quizá no. Se trata de las dos mayores superpotencias económicas del mundo, y es improbable que siempre actúen en perfecta armonía. Esto podría ser simplemente una pausa, más que una conclusión. 

China sigue manteniendo una perspectiva a largo plazo. Ha logrado avances significativos en la diversificación de su economía, reduciendo su fuerte dependencia de las exportaciones a EEUU, lo que la dota de mayor resiliencia ante futuros cambios en la dinámica del comercio mundial. Las exportaciones chinas a EEUU han disminuido un 27% interanual, pero las totales han aumentado un 8%. Actualmente, las exportaciones a EEUU representan solo el 12% del comercio total de China, frente al 20% en 2018, cuando el presidente Trump inició la primera ronda de guerras comerciales.

Actualmente, el arancel efectivo estadounidense es significativamente mayor sobre los productos chinos: alrededor del 47%, en comparación con el 20% existente a principios de año. A pesar de esto, China parece estar adaptándose bien. En los últimos años, se ha diversificado eficazmente, aprovechando al máximo la Iniciativa Belt & Road para abrir nuevos mercados y expandir su influencia global. A medida que China continúe evolucionando hacia una economía más orientada al consumo, esta transición debería impulsar el crecimiento a largo plazo. 

"Nuestras perspectivas sobre los mercados emergentes siguen siendo constructivas y mantenemos una visión positiva sobre China. Somos conscientes de que los mercados han experimentado un fuerte repunte en los últimos 12 meses, pero aún vemos margen para un mayor impulso positivo", concluye el experto de Columbia.

27Oct

El cierre de la Administración entra en su quinta semana y se ha publicado, de manera excepcional, el IPC de septiembre, necesario para actualizar el poder adquisitivo de pensiones y ayudas de la Seguridad Social en 2026. Además, Trump ya tiene cinco candidatos a la presidencia de la Fed.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump ha llegado a Asia con una actitud mucho más conciliadora que sus habitualmente agresivos exabruptos sobre los aranceles. Aterriza con nuevos avances en las negociaciones comerciales, lo que rebaja la incertidumbre y confirma una vez el patrón que sigue el presidente de EEUU: tras reavivarse las fricciones comerciales con nuevas amenazas de subidas agresivas de aranceles, se pasa a la fase de negociación que dejará paso a la llegada de acuerdos parciales que eviten los peores escenarios.

Las reuniones entre miembros de la Casa Blanca y de China, previas al primer viaje asiático de Trump (en Japón se ha reunido con el emperador, Naruhito, y lo hará con la primera mujer que accede a la presidencia del Gobierno, Sanae Takaichi, y en Corea del Sur, con su presidente, Lee Jae-myung, para celebrar el jueves 30 un encuentro con Xi Jinping) se han saldado con un “acuerdo marco”, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, que evitaría la temida imposición de esa agresiva amenaza de una nueva subida de 100 puntos de los aranceles estadounidenses a China. 

Este principio de acuerdo deberá ahora ser ratificado cuando se reúnan directamente Trump y Xi Jinping. La problemática de fondo no es nueva y girará en torno a la suavización de las restricciones a las exportaciones de tierras raras (desde China) y semiconductores (desde EEUU). También tendrán protagonismo las compras de soja y la exigencia de Trump a un mayor control del fentanilo desde China. Donde hay un principio de acuerdo es en TikTok.

La reunión se celebra apenas unos días antes de la prevista subida del 100% de los aranceles americanos (1 de noviembre) y de la finalización de la tregua comercial de 90 días firmada en agosto (la moratoria actualmente vigente finalizaría el 10 de noviembre y conllevaría una subida recíproca de los aranceles).

Trump está en Malasia para comenzar su ronda de visitas previas a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y su agenda está dejando vientos de relajación de las tensiones comerciales. Los acuerdos no se han quedado solo con China, ya que las negociaciones comerciales avanzan con varias economías del sudeste asiático (Vietnam, Malasia, Tailandia y Camboya), y también se escenificó un 'deshielo en las relaciones con Brasil, donde tras elevarse los aranceles al 50% en agosto, se abrió la puerta a acuerdos que rebajen estas tasas. Estas cinco economías (las del sudeste asiático más Brasil) suman el 9,4% de las importaciones estadounidenses.

Trump solo endurece los aranceles a Canadá, un 10% adicional, tras una campaña publicitaria del Gobierno de Ontario que critica su plan de aranceles. El anunciobusca generar conciencia entre los votantes republicanos sobre los perjuicios económicos de las políticas arancelarias, utilizando para ello fragmentos de un discurso de 1987 del entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan –también republicano–. Actualmente, Canadá es el tercer mayor socio comercial de EE.UU en importaciones, y se enfrenta un arancel del 35% sobre productos no contemplados bajo el tratado de libre comercio USMCA, además de gravámenes específicos del 25% a los automóviles y del 50% al acero, aluminio y cobre. 

Más presión sobre Rusia por Ucrania

El presidente estadounidense también se vio envuelto en otro desencuentro diplomático, tras cancelar la reunión prevista con Vladimir Putin, por la negativa de éste a un alto el fuego. La reunión prevista en Budapest fue suspendida y, según informó la Casa Blanca, no existen planes inmediatos para que ambos mandatarios se encuentren próximamente. 

Además, EEUU y la Unión Europea han reforzado la coordinación para aumentar la presión sobre las exportaciones de petróleo y gas de Rusia. Por un lado, EEUU anunció nuevas sanciones contra las dos principales compañías petroleras rusas (Rosneft y Lukoil), a la vez que Trump presiona a India para que disminuya las importaciones de petróleo ruso. En lo que respecta a la UE, aprobó su 19º paquete de sanciones, que establece como objetivo eliminar por completo la importación de gas natural licuado ruso para enero de 2027. Paralelamente, los países miembros de la UE acordaron eliminar progresivamente todas las importaciones de gas ruso antes de 2028. 

Apagón estadístico por el cierre de la Administración

Tras semanas sin conocer publicaciones del instituto de estadística de EEUU por motivo del cierre de Gobierno, como excepción se publicó con 9 días de retraso el dato de inflación, necesario para actualizar el poder adquisitivo de pensiones y ayudas de la Seguridad Social en 2026. El informe de inflación resultó mejor de lo esperado –tanto la tasa general como la subyacente se situaron en un 3% frente al 3,1% previsto en ambos casos–. 

En cuanto a la inflación general, se produjeron dos fuerzas contrapuestas: la energía contribuyó positivamente, no por una aceleración de los precios en los últimos meses, sino por una base comparativa muy baja del año anterior. Por el contrario, los servicios mostraron el menor avance desde 2021, de la mano de la desaceleración de los alquileres imputados –la principal partida contribuyente de los últimos cuatro años–, que por primera vez en este periodo aportaron menos de 1 p.p. En los bienes, los efectos de los aranceles fueron dispares: algunos grupos, –como la ropa y accesorios–, revirtieron sus avances, mientras que otros, –como mobiliario y bienes recreativos–, mostraron ciertos repuntes. Así, los precios que excluyen los componentes más volátiles se redujeron gracias al retroceso en los servicios, el componente más persistente, mientras que los bienes aún no reflejan plenamente el impacto de los aranceles, que podría hacerse más evidente en la última parte del año de forma temporal. 

No obstante, el seguimiento de estos datos dependerá del desarrollo de las negociaciones sobre el cierre del gobierno. La próxima publicación está programada para el 13 de noviembre, pero según ha declarado la Casa Blanca, no se espera que se difunda el IPC de octubre, lo que generaría un vacío en la serie histórica.

También se publicaron los datos de confianza empresarial, que sorprendieron positivamente al batir las expectativas. En EEUU, el índice compuesto repuntó al 54,8 desde el 53,9 anterior, impulsado por una mejora tanto de los servicios como, en menor medida, de las manufacturas. 

Pero la quinta semana de cierre del gobierno en Estados Unidos seguirá afectando a  la publicación de las principales estadísticas económicas del país. Por ello, datos tan importantes como el PIB del tercer trimestre (que deben publicarse el jueves 30 de octubre), probablemente seguirán sin conocerse. 

Se consuma el asalto a la Fed

Además, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha desvelado, dos días antes de la reunión de tipos de la Reserva Federal, la identidad de los cinco candidatos a suceder a Jerome Powell, cuando finalice su mandato en mayo de 2026: los actuales miembros de la junta de la Fed, Christopher Waller y Michelle Bowman; el exgobernador del banco central, Kevin Warsh; el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Kevin Hassett; y el ejecutivo de BlackRock, Rick Rieder.

Bessent, siguiendo las directrices de Trump, es el encargado de dirigir el proceso de selección para ser la mayor autoridad monetaria de EEUU, que se tendrá que enfrentar a las presiones del Gobierno federal para rebajar los tipos de interés y, al mismo tiempo, a una inflación todavía no controlada del todo y a una depreciación del dólar.

Trump espera tomar la decisión definitiva sobre el nuevo presidente de la Fed antes de que termine este año.

Ebury: la sorpresa bajista de la inflación faciita la bajada de tipos en EEUU

El dólar se mantuvo bastante firme la semana pasada, a pesar de que el único dato estadounidense publicado en las últimas semanas (el IPC de septiembre) prácticamente garantizó nuevas bajadas de tipos en las dos próximas reuniones por parte de la Fed. Se espera de manera generalizada que la Reserva Federal vuelva a recortar los tipos el miércoles 29 de octubre, a pesar del cierre del Gobierno. 

"Creemos que no hay ningún dato económico que pudiese haber impedido la bajada de octubre si hubiese sido publicado. Creemos que Powell insinuará la posibilidad de que lleve a cabo otra reducción de tipos en diciembre, en línea con el gráfico de puntos del FOMC. Sin embargo, existe una considerable incertidumbre sobre la trayectoria de tipos más allá de diciembre. La inflación estadounidense sigue muy por encima del objetivo y seguimos sin tener una visión clara del estado de la economía dado el cierre del Gobierno federal", señala el Análisis Semanal del Mercado de Divisas de Ebury

La reunión del BCE se celebra un día después que la de la Fed, el jueves, pero se espera que los tipos se mantengan inalterados en el futuro inmediato. En su lugar, todas las miradas estarán puestas en la reunión entre Trump y Xi Jinping ese mismo día. Los mercados esperan recibir buenas noticias en este sentido, después del anuncio de un principio de acuerdo realizado el fin de semana. Todavía no está claro si se firmará un acuerdo o se extenderá la tregua, pero los inversores se están contentando con que se esté evitando un escenario arancelario más grave. 

  • EUR: El repunte inesperado de los PMI de actividad empresarial de la zona euro respalda nuestra opinión de que el ciclo de recortes del BCE ha llegado a su fin. Creemos que la reunión de esta semana no tendrá mayor importancia, ya que la presidenta Lagarde no parece que tenga mucho apetito por relajar más la política monetaria. Además, la mejora de los PMI ha sido especialmente notable en el sector servicios alemán, lo que podría ser un primer indicio de que el estímulo fiscal germano está empezando a surtir efecto. Por otro lado, la actividad en Francia sigue contrayéndose, en parte por la gran incertidumbre política generada recientemente. Tanto los PMI como la postura hawkish del BCE deberían respaldar modestamente al euro hasta finales de año. Las noticias sobre un acuerdo comercial entre EE.UU. y China también deberían ser ligeramente positivas para la moneda única, dada la exposición relativamente alta del bloque a la economía china.
  • USD: A pesar del actual cierre del Gobierno federal, que muy probablemente superará el de 2018/19 como el más largo de la historia, la semana pasada recibimos, por fin, algunos datos económicos estadounidenses de primer orden. La inflación de septiembre, que fue publicada con retraso, quedó ligeramente por debajo de las expectativas. El indicador general repuntó al 3%, un nivel que sigue muy por encima del objetivo, como lo ha estado durante los últimos cuatro años. De hecho, la propia Fed espera que se mantenga por encima del 2% hasta al menos 2028. Nada de esto parece que vaya a impedir una nueva bajada de tipos por la Fed el miércoles, ni en la reunión de diciembre. Sin embargo, las perspectivas monetarias para el año que viene son menos claras, dada la ausencia casi total de datos económicos desde el cierre del Gobierno. Seguimos pensando que la trayectoria de menor resistencia para el dólar es a la baja a medio plazo, y una Fed más acomodaticia en 2026 reforzaría este posicionamiento.
  • GBP: La inflación británica de septiembre trajo buenas noticias para el Banco de Inglaterra. El indicador general quedó por debajo de las expectativas y se mantuvo constante con respecto al mes anterior, en el 3,8 %. Por otro lado, la inflación subyacente remitió ligeramente al 3,5 %. Esto ha reavivado la posibilidad de que el Comité de Política Monetaria recorte los tipos en diciembre, y los mercados de swaps lo están descontando con una probabilidad de en torno el 66%. Sin embargo, no estamos convencidos de que este recorte se vaya a producir. La inflación británica sigue más cerca del 4 % que del 3 %, es decir, casi el doble del nivel objetivo del 2 %. Tampoco tenemos evidencias de que el crecimiento de los precios haya tocado techo. Si no se produce un deterioro notable de la actividad económica de aquí a diciembre, creemos que el MPC probablemente pecará de cautela y mantendrá los tipos sin cambios, lo que debería ser ligeramente positivo para la libra. La verdadera incógnita es, por supuesto, el presupuesto de otoño, ya que una política fiscal que imponga una carga impositiva elevada y que perjudique el crecimiento, podría provocar una respuesta más dovish del Banco de Inglaterra.