06 Sep
06Sep

Miguel Ángel Valero

En teoría, la titulización de préstamos bancarios puede reforzar la capacidad de concesión de crédito del sistema bancario, lo que, a su vez, puede contribuir a estimular el crecimiento económico. La revisión del marco normativo europeo sobre titulización refleja esta expectativa, al convertir a la titulización en la primera propuesta legislativa en el marco de la unión del ahorro y la inversión. Pero ¿pueden las titulizaciones cumplir realmente las expectativas de aumentar el crédito?, se preguntan en el blog del Banco Central Europeo (BCE) Johanne Evrard, Wagner Eduardo Schuster, Fabian Wassmann, Michael Wedow, de la división Macro Prud Policy & Financial Stability, Financial Regulation and Policy de la entidad,

La titulización consiste en que los bancos agrupan conjuntos de préstamos (como hipotecas o créditos a empresas) para venderlos posteriormente a inversores en forma de valores negociables. Estos paquetes se dividen en segmentos o tramos con distintos perfiles de riesgo y diferentes rentabilidades. Si algunos de los préstamos subyacentes no se reembolsan, las pérdidas las asumen los inversores que poseen los valores, y no el banco que originó los préstamos. Por este motivo, las titulizaciones reducen la exposición de los bancos al riesgo de crédito y liberan capital.

Existen dos tipos principales de titulización:

  • Tradicionalmente, los bancos agrupan los préstamos y los venden a una entidad creada específicamente para este fin, la cual emite valores para los inversores. Dado que los préstamos se transfieren a esta entidad externa, se eliminan por completo del balance del banco.
  • Titulizaciones sintéticas. En ellas, el banco mantiene los préstamos en su balance y solo transfiere a los inversores —mediante derivados de crédito— el riesgo de impago de algunos de dichos préstamos. 

Ambos tipos de titulización permiten liberar capital que, potencialmente, puede utilizarse para conceder nuevos préstamos a las empresas.

Las titulizaciones sintéticas han triplicado su volumen desde 2021, mientras que el volumen de las tradicionales se ha mantenido estable. Y se han convertido en el producto estrella de los bancos para agrupar y vender préstamos a grandes empresas y a pequeñas y medianas empresas (pymes). A finales de 2025, el valor total pendiente de los instrumentos sintéticos respaldados por préstamos a pymes rondaba los 480.000 millones€, frente a los 380.000 millones de las titulizaciones tradicionales.

En principio, la titulización puede ser una herramienta poderosa para generar crédito adicional y mejorar el acceso a la financiación de las empresas con restricciones crediticias. Sin embargo, la realidad no es necesariamente así. Los bancos pueden optar por retener el capital o devolverlo a sus propietarios en forma de dividendos, en lugar de conceder nuevos préstamos.

El crecimiento medio de los préstamos a empresas en los bancos que realizaron titulizaciones (tanto tradicionales como sintéticas) se situó en torno al 5% entre 2018 y 2025, frente a cerca del 1 % registrado por los bancos que no lo hicieron. Pero cuando la emisión de productos sintéticos aumenta un 1%, el crecimiento de los préstamos a empresas se incrementa aproximadamente un 0,02%. 

Por tanto, es poco probable que la titulización sintética por sí sola permita a los bancos conceder créditos a la economía real en cantidades sustanciales, y ciertamente no a la escala necesaria para impulsar la economía europea, ni mucho menos para cubrir la brecha de inversión anual de entre 750.000 millones y 800.000 millones€ identificada en el informe Draghi. Esto es especialmente cierto dado el entorno de abundante liquidez de los últimos años, que puede haber atenuado la contribución global de los productos sintéticos a la concesión de crédito. Esta dinámica podría cambiar si las restricciones de financiación se vuelven más acusadas y los bancos necesitan depender más de los mercados para obtener financiación y alivio de capital.

La actual revisión del marco prudencial de titulización podría contribuir a reactivar el mercado si logra dos objetivos clave: estimular una mayor demanda de productos de titulización y facilitar una transferencia real de riesgos fuera del sector bancario. No obstante, este esfuerzo no debería centrarse únicamente en reducir los requerimientos de capital bancario asociados a la titulización. En general, los mercados financieros y los inversores en renta variable pueden estar mejor preparados para financiar proyectos novedosos pero arriesgados. Por el contrario, el crédito bancario tiende a dirigirse al sector inmobiliario, que contribuye de forma marginal al crecimiento de la productividad. Esto convierte el desarrollo y la integración de los mercados de capitales —especialmente los de renta variable— en un objetivo de especial importancia para la unión de ahorro e inversión.

¿Cuáles son los riesgos de las titulizaciones sintéticas?

Si los bancos que titulizan activos no aumentan considerablemente su concesión de créditos, ¿qué hacen con el capital que liberan? Si los bancos retienen ese capital, sus ratios pueden parecer relativamente sólidos, pero también puede ocultar riesgos subyacentes de refinanciación y de contraparte asociados a los préstamos titulizados. Estos riesgos pueden materializarse si el vendedor de protección —quien debe asumir el riesgo de impago de los préstamos titulizados— no renueva la cobertura crediticia o no puede absorber las pérdidas (por ejemplo, cuando se trata de una protección crediticia no financiada).

La situación resulta aún más preocupante cuando los bancos optan por distribuir capital a sus propietarios en forma de dividendos, ya que esto aumenta efectivamente el apalancamiento de sus balances. Los bancos activos en el mercado de titulizaciones sintéticas distribuyen, en promedio, dividendos más elevados, especialmente en 2024 y 2025. Se observa que el impacto de la emisión de titulizaciones sintéticas en el reparto de dividendos es considerablemente mayor que su efecto en el crecimiento de los préstamos a empresas. El incremento en el pago de dividendos triplica al de los préstamos corporativos: por cada aumento del 1 % en las titulizaciones sintéticas emitidas, los dividendos crecen un 0,07%, frente a un aumento del 0,02 % en los préstamos a empresas. 

En general, la titulización sintética puede contribuir positivamente a la gestión del capital y a la mitigación de riesgos de los bancos. Puede mejorar la diversificación y reducir el riesgo de concentración; además, al transferir el riesgo de crédito a los inversores, los bancos pueden liberar capital regulatorio. 

No obstante, los datos indican que los bancos destinan solo una pequeña parte del capital liberado a conceder nuevos préstamos. La titulización también permite a los bancos operar con una estructura de capital más eficiente y distribuir más dividendos, lo cual puede resultar estratégicamente importante para mantener la confianza de los inversores en un mercado competitivo. El impacto global en la economía real depende de si estas operaciones sintéticas conducen a una posición de capital más débil o a un mayor apalancamiento que, en última instancia, mermaría la capacidad de los bancos para resistir perturbaciones. "En conclusión, no conviene sobreestimar los efectos positivos que cabe esperar para la economía", advierte el análisis del BCE.

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