02 Jun
02Jun

Miguel Ángel Valero

Pese a la incertidumbre, el porcentaje de españoles con intención de emprender en los próximos tres años aumenta desde el 9,7% en 2011 al 11,2% en 2024 y al 13,8% en 2025, según el Informe GEM (Global Entrepeneurship Monitor) España 2025-2026, elaborado por el Observatorio del Emprendimiento en España, que cumple sus primeros 25 años de vida. España se va acercando al nivel de los países de referencia en este campo. Es un dato clave, porque el emprendimiento potencial es, al mismo tiempo, la cantera de futuros emprendedores y el límite de su crecimiento.

Los españoles que tiene iniciativas de menos de 3,5 años de vida son ya el 7,8%, 6 décimas más que un año antes. Y los que poseen iniciativas consolidadas (ya han superado ese lapso de tiempo) pasan del 6,8% al 7,4%.

Cataluña y Canarias se han consolidado como las autonomías más favorables al emprendimiento. Cataluña y País Vasco, las que menos miedo al fracaso (factor que limita a más de la mitad de los españoles a la hora de lanzarse a emprender) tienen.

La IA ya ha entrado de lleno en el ecosistema emprendedor: de uno de cada cuatro que lo usaba en 2024 a uno de cada tres en 2025. Uno de cada dos afirma que la inteligencia artificial (IA) mejorará la productividad y la eficiencia de sus procesos de negocio. También sube el porcentaje de emprendedores que asegura que la IA ofrece grandes posibilidades para personalizar productos y servicios, innovar, mejorar la gestión, ganar más, y crecer.

Uno de cada tres españoles emprendedores comenzó a serlo con más de 35 años, lo que ha reducido el ciclo de vida de estas iniciativas. Los que están al frente de proyectos ya consolidados tienen más de 45 años. El problema es que, cuando muere la persona que emprendió la idea, la iniciativa muere en la mayor parte de los casos.

El sexo cuenta: la intención y la decisión de emprender de los hombres son menos constantes que las mujeres. En 2025, los hombres que quieren lanzar su propio proyecto son el 15%, 4 puntos más que un año antes, frente al 13% de las mujeres. El emprendimiento efectivo es muy similar: 8% hombres, 7% mujeres (sin variación respecto a 2024). En cambio, aumenta la brecha de género en emprendedores consolidados: 9% hombres, 6% mujeres.

La intención emprendedora de los migrantes en España llega a triplicar a la de los españoles. Éstos ganan ligeramente en iniciativas consolidadas, ya que los migrantes registran una mayor tasa de abandono. 

El GEM continúa insistiendo en las "asignaturas pendientes": educación emprendedora en la etapa escolar, reducción de las barreras de acceso al mercado interno y de la burocracia (tanto nacional como autonómica). También subraya que la falta de contratación de empleados repercute en la capacidad de las iniciativas emprendedoras para aprovechar las oportunidades, crecer, innovar, invertir en tecnología y/o internacionalizarse.

El Índice Nacional del Contexto Emprendedor (NECI) mejora una décima, hasta 4,4 sobre 10, pero sigue todavía lejos de la media de los países del GEM Global.

Ana Fernández Laviada, presidenta del Observatorio, destaca que crece la actividad emprendedora en todas las fases del proceso, pero también reconoce que el miedo al fracaso continúa limitando la aparición de iniciativas, las barreras de acceso al mercado siguen dificultando el crecimiento de los proyectos, y el reducido tamaño de muchas iniciativas condiciona su capacidad de sobrevivir más allá de sus fundadores. Porque hay un problema de relevo generacional en el emprendimiento en España.

Nuria Calvo, directora técnica del Observatorio, resalta que el 90% de los españoles percibe oportunidades de negocio, pero no emprende. El 50%, por el miedo al fracaso. Y subraya que el creciente peso de la IA en estas actividades contribuya a la consolidación de esos proyectos.

Emprendimiento sénior: la respuesta a la discriminación

La presentación del GEM 25-26 se ve, en esta ocasión, reforzada y complementada con otro estudio que ya va por su sexto año de existencia: El emprendimiento sénior en España, del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre. Iñaki Ortega, consejero asesor del Centro de Investigación Ageingnomics, tiene muy claro que el emprendimiento es una opción del sénior para seguir activo ante una realidad evidente: no encuentra trabajo a partir de los 45 años; el 62% de los parados sénior lo son de larga duración. Una discriminación también detectada por los servicios de empleo.

Juan Fernández Palacios, director del Centro, aporta datos: hay más de 5 millones de mayores de 55 años trabajando, "muchos más que jóvenes"; y más de un millón de emprendedores sénior, cinco veces que más que menores de 30 años. Por tanto, "poner en valor el talento sénior es una necesidad de la sociedad española". También destaca la mayor presencia sénior en la Universidad, porque "es un semillero de personas mayores de 50 años dispuestas a crear su propio negocio". Y que la aportación sénior a la economía española (incluyendo el pago de impuestos) es mucho mayor que su peso en población.

“El envejecimiento de la población es una realidad ineludible que, si se aborda con una mirada positiva y estratégica, puede transformarse en una poderosa fuente de crecimiento económico y desarrollo social. A pesar de los desafíos laborales y el edadismo, el colectivo sénior en España es un actor económico activo, con capacidad de consumo, ahorro y, fundamentalmente, un creciente espíritu emprendedor”, insiste Juan Fernández Palacios.

Para Carmen Olmedo, de Fundación Menoara y ganadora de la cuarta edición del Programa TaleS del Centro de Investigación Ageingnomics, es clave "encontrarse con gente de la misma edad con ganas de emprender". Manuel de Timoteo, fundador de The Brubaker, también destaca el emprendimiento de los mayores de 50 años.

Sólo el 9,9% de los sénior es emprendedor. Apenas el 2,3% manifiesta que tiene intención de emprender en los próximos 3 años, tasa que contrasta con el 14,5% de los menores de 50 años. Aunque los sénior emprendan menos que otros grupos de edad, cuando lo hacen muestran una mayor capacidad para consolidar sus proyectos y sostenerlos en el tiempo. 

Precisamente, uno de los principales datos que destaca el informe es la estabilidad de las iniciativas emprendedoras sénior. Mientras que la tasa de abandono empresarial entre los mayores de 55 años se sitúa en el 1,2%, entre los presénior (entre 50 y 55 años de edad) se sitúa en el 4,5% y en el 4,1% entre los menores de 50.

Mientras que entre los menores 55 años el emprendimiento potencial (personas que han expresado su intención de emprender en los próximos 3 años) tiene más peso que las empresas consolidadas; en el caso de los sénior es todo lo contrario: el 7% lidera empresas consolidadas (con más de 3,5 años), frente al 2,3% del emprendimiento potencial y el 2,9% han emprendido recientemente.

La principal motivación para emprender entre la población sénior es la necesidad de generar ingresos ante la escasez de oportunidades laborales. El 57% de los emprendedores de entre 55 y 64 años afirma que emprendió para “ganarse la vida”, una cifra que aumenta al 65% entre los sénior con empresas consolidadas. Junto a esta motivación económica, el informe también identifica otros factores relevantes, como el deseo de generar una gran riqueza (32% entre los emprendedores recientes y 29% entre los que tienen una empresa consolidada), marcar una diferencia social (31% y 28%, respectivamente) o continuar con una tradición familiar (20% y 29%).

El 82% de los mayores de 55 años que emprenden considera que dispone de los conocimientos, experiencia y habilidades necesarias para desarrollar una iniciativa empresarial. El 39% de los emprendedores sénior afirma detectar oportunidades, porcentaje superior al registrado entre los menores de 50 años y los presénior (38% y 37%, respectivamente).

A esto se suma que solo el 35% de los sénior emprendedores tiene miedo al fracaso. No obstante, apenas un 33% considera fácil el proceso para emprender. Estos datos reflejan que, aunque se tengan conocimientos y habilidades para emprender, casi dos tercios de los emprendedores consideran que no es fácil el proceso de puesta en marcha de un negocio.

El estudio también pone de manifiesto importantes diferencias dentro del emprendimiento sénior, tanto por género como por nacionalidad. Así, el 9,1% de los hombres mayores de 55 años lidera empresas consolidadas, frente al 5% de las mujeres, y la tasa de emprendimiento reciente masculina (3,6%) supera a la femenina (2,2%). Del mismo modo, los mayores de 55 años extranjeros tienen una mayor tasa de emprendimiento reciente (6,2%), siendo más del doble que la de los españoles de la misma edad (2,7%). Además, el porcentaje de empresas consolidadas lideradas por población extranjera sénior (9,1%) es superior al español (6,9%).

El 72% de los mayores de 55 años que emprenden tienden a iniciar sus proyectos en solitario, con una única persona socia promotora, apoyados en la experiencia vital y profesional acumulada y en redes profesionales ya consolidadas. Igualmente, práctica­mente la mitad de las iniciativas (49% en el caso de iniciativas recientes y 51% entre los negocios consolidados) no contribuyen a la creación de nuevos puestos de trabajo, más allá de los de las propias personas promotoras.

La mayoría de las iniciativas lideradas por personas sénior se concentra en el sector servicios, especialmente en actividades dirigidas al consumidor (42% en el caso de emprendedoras recientes y 37% en empresas consolidadas) y servicios a empresas (31% y 34%, respectivamente). El informe también destaca el creciente peso de la sostenibilidad en los proyectos sénior. De hecho, el 72% de los mayores de 55 años con una empresa consolidada prioriza el impacto social o ambiental del negocio (un 47% en el caso de las iniciativas recientes). Asimismo, el 65% toma medidas para minimizar el impacto ambiental y el 67% para maximizar el impacto social (48% y 38%, entre los emprendedores en fase inicial).

Sin embargo, solo el 10% de las iniciativas recientes de los sénior cuentan con un grado de innovación tecnológica medio-alto (el 11% en el caso de las consolidadas). A pesar de esto, las iniciativas emprendedoras recientes muestran un mayor nivel de innovación que las consolidadas, tanto en procesos (35% frente al 26%) como en productos (38% frente al 25%). Los datos evidencian que la orientación innovadora de los proyectos emprende­dores disminuye a medida que aumenta la edad de los emprendedores, especialmente a partir de los 55 años.

La valoración de la IA como herramienta estratégica es más alta entre quienes se encuentran en fases iniciales del proceso emprendedor (17%)  y tiende a disminuir con la edad. Sin embargo, a tres años vista, hay un aumento generalizado en la valoración de la IA en todos los grupos de edad y en ambas fases del proceso emprendedor (reciente y consolidado). La mayor preocupación de los sénior en relación con el impacto negativo de la IA en el ámbito empresarial se centra en garantizar la seguridad y privacidad de los datos utilizados (39%), el coste asociado al desarrollo y la implementación (33%), y la resistencia a su uso entre el personal empleado y los dilemas éticos en la toma de decisiones (ambos con un 25%). Por su parte, respecto al impacto positivo de la IA, los mayores de 55 destacan la personalización mejorada (41%), la mejora de la productividad y eficiencia (40%) y la innovación en productos y servicios (39%).

La Rioja, Cantabria y Aragón encabezan el emprendimiento sénior
 El informe destaca diferencias significativas entre las distintas comunidades autónomas. En este sentido, La Rioja se presenta como el territorio con mayor porcentaje de emprendedores sénior (20,3%), seguida de Cantabria (16,7%) y Aragón (14,4%). En relación a la tasa de actividad emprendedora reciente de los mayores de 55 años, Cataluña y la Comunidad de Madrid son las regiones que re­portan mayores porcentajes (3,7%). Después se encuentran Aragón (3,2%), y Galicia, Castilla y León, Islas Baleares y Cantabria (todas con un 3%). Por su parte, respecto a la intención de emprender de la población sénior (emprendimiento potencial), destacan Canarias (5%), Baleares (4,9%) y Cantabria (3,5%). Por último, es reseñable el nivel de consolidación empresarial sénior en La Rioja (18,3%), Cantabria (13,7%), Aragón (11,2%) y Galicia (9,6%).

El estudio subraya que el emprendimiento sénior representa una oportunidad estratégica para España en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y las dificultades de inserción laboral de los mayores de 55 años.

“El emprendimiento sénior puede y debe crecer en nuestro país. Actualmente, las personas mayores de 55 años representan más de un tercio de la población española y el desempleo sénior continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado laboral. Por ello, es importante impulsar políticas públicas específicas y estrategias empresariales que favorezcan el emprendimiento sénior y garanticen que la longevidad sea sinónimo de oportuni­dades y calidad de vida para todos”, recalca Juan Fernández Palacios.

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