05 Nov
05Nov

El Informe Sectorial 2026 sobre Aceite de Oliva, elaborado por AgroBank y Agrifood Comunicación, vaticina que España logrará en la campaña 2026/27 una producción de 1.602.596 toneladas, lo que supone un 23% más que la campaña pasada y un 35% más que la media de las seis últimas. Será una de las cosechas más elevadas de la historia y deja a bastante distancia las producciones escasas de las campañas 2022/23 y 2023/24, que dispararon los precios del aceite de oliva en origen y al consumidor hasta máximos históricos. 

La campaña 2025/26 se cerró en España con 1.301.979 toneladas el30 de septiembre, un 8% menos que la anterior. Aun así, España se consolida como líder indiscutible del mercado mundial: representa el 64% de la producción de la Unión Europea y el 38% de la mundial, que se estima en unos 3,4 millones de toneladas. Por superficie, España concentra además 2,75 millones de las 11,7 millones de hectáreas de olivar que hay en el mundo, muy por delante de Túnez (1,8 millones) e Italia (1,1 millones), en un cultivo que ya se extiende a 60 países de los cinco continentes, con nuevos productores como El Salvador, Etiopía, Kuwait o Uzbekistán.

El peso de la próxima campaña recae como siempre en Andalucía, con una previsión de 1.261.200 toneladas, un 38% por encima de la media de las seis últimas campañas, con un impacto menor del que se preveía en la producción de aceituna del temporal que afectó a la Comunidad el pasado invierno. El informe advierte, no obstante, de que las condiciones climáticas de este otoño, habitualmente cambiantes, podrían reducir ligeramente la estimación, algo que podrá comprobarse antes de que termine el año.

La mayor disponibilidad de aceite se ha trasladado a las cotizaciones. En la semana 41 de 2026, el AOVE se pagaba en España a 331,86€/100 kg, un 22% menos que en la misma semana de 2025 y un 4,37% por debajo de cuatro semanas antes, mientras el aceite de oliva virgen se situaba en 306,99€/100 kg. La corrección es todavía más acusada en Italia, donde el AOVE cotizaba a 437€/100 kg, un 53% menos que un año antes, pero aún a un precio mucho más elevado que en España.

Considerando todas las categorías, salvo la del aceite de orujo de oliva, los precios nacionales se sitúan un 14,5% por debajo de los de la campaña pasada. La caída llega al 54,4% si la comparación se hace con la semana 41 de 2024, cuando las cotizaciones aún reflejaban la escasez de las campañas anteriores y alcanzaban unos precios extraordinariamente elevados (688,74€/100 kg de media); no se trata, por tanto, de una comparativa con la media de las dos últimas campañas, sino con un momento puntual de máximos.

Con todo, el informe subraya que los niveles actuales no son bajos en perspectiva histórica: aunque quedan lejos de los registrados en los últimos años, se sitúan por encima de los de las campañas anteriores a 2021.La cuestión clave es su efecto sobre los márgenes. Con unos costes de producción que han crecido en los últimos años, las explotaciones siguen siendo, en general, rentables, aunque con márgenes inferiores a los de las campañas precedentes.

La situación es más delicada en el olivar tradicional de secano, de bajo rendimiento y en pendiente, que viene sufriendo una pérdida significativa de rentabilidad, con riesgo de abandono en algunas comarcas, y al que se debería dirigir prioritariamente la nueva ayuda asociada de la PAC 2023-27 en apoyo de los olivares de menos de 100 árboles por hectárea o con pendientes superiores al 25%.

En el conjunto de la UE, los stocks a final de la campaña 2025/26 rondarán las 476.000 toneladas, un 28% más que un año antes, lo que explica en parte también la evolución bajista de los precios, aunque siguen por debajo de la media de las cinco últimas campañas y muy lejos de los grandes volúmenes de enlace de 2019 (784.000 toneladas).

Exportaciones sólidas, pero a granel

Las exportaciones españolas sumaban 911.300 toneladas a 31 de agosto, un 3,7% menos que en la campaña anterior pero un 10,2% más que la media de las cuatro precedentes (827.200 toneladas). Su valor, muy ligado a las oscilaciones de precios, puede superar los 6.000 millones€, con tasas de cobertura por encima del 800%. Italia es el primer destino, con más de 1.000 millones€, seguida de EEUU, Francia, Portugal, Reino Unido, China, Japón, Australia, Alemania y Brasil.

Según el informe, la principal debilidad de la facturación del sector reside en que más del 60% de las ventas exteriores se realiza todavía a granel, en muchos casos hacia países como Italia, que embotellan el aceite y lo reexportan con sus propias marcas, capturando el valor añadido.

La menor cotización también se nota en la balanza comercial de la UE, que pasó de un récord de 4.389 millones€ en 2023/24 a 2.846 millones entre octubre de 2025 y julio de 2026.

La demanda crece fuera del Mediterráneo. El consumo mundial se ha estabilizado desde 2019 en torno a los 3 millones de toneladas, pero su reparto ha cambiado: los países de fuera de la UE consumen ya 1,64 millones de toneladas, frente a 1,45 millones en los Estados miembros. Los mercados tradicionales concentran aún cerca del 70% del consumo, y los nuevos países consumidores no productores, el 30% restante. En los países mediterráneos, más del 90% del aceite se vende a través de la gran distribución, donde las marcas del distribuidor suponen entre el 60% y el 70% de las ventas, mientras que el canal gourmet y la venta directa, con una cuota inferior al 5%, ofrecen mayores márgenes y han favorecido la aparición de nuevas marcas de pequeñas almazaras.

En España, el olivar es un cultivo eminentemente social, con más de 350.000 propietarios, y el 69% de su superficie (1,9 millones de hectáreas) es de secano. En paralelo, avanzan el regadío y las plantaciones intensivas y en seto: Andalucía cuenta ya con cerca de 100.000 hectáreas de olivar superintensivo, con rendimientos que pueden superar los 10.000-12.000 kg de aceituna por hectárea y con un coste de recolección de apenas 0,03-0,04 euros/kilo, gracias a la mecanización, siendo la disponibilidad de agua su gran factor limitante. La industria se completa con 1.861 almazaras, 1.705 envasadoras, 67 extractoras de orujo y 22 refinerías.

El informe señala que España sigue siendo con mucha diferencia el líder indiscutible del mercado mundial del aceite de oliva y que la recuperación de las producciones ha normalizado la oferta, provocando una corrección de precios respecto a los máximos históricos alcanzados en 2023 y 2024. El crecimiento futuro de la demanda se prevé que proceda, principalmente, de mercados de consumo no mediterráneos, como ya sucede en la actualidad.

El informe identifica como mayor reto la rentabilidad del olivar de secano, lo que exigirá una mayor diferenciación en las ayudas de la PAC. Para este olivar tradicional, la mayor amenaza a largo plazo vendrá de los efectos del cambio climático y la escasez de precipitaciones. Frente a ello, la principal oportunidad estratégica del sector oleícola pasa por generar más valor añadido mediante la innovación, la diferenciación y la comercialización de producto envasado y de marca, conquistando nuevos mercados.

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