Miguel Ángel Valero
Después de más de seis décadas al frente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett ha cerrado finalmente su último ejercicio como CEO. A sus 95 años deja el timón a Greg Abel, quien ha querido transmitir un mensaje claro a los accionistas en su primera carta: la cultura de inversión basada en disciplina, paciencia y valor que construyó Buffett sigue intacta.
Sin embargo, el mercado no ha reaccionado con demasiado entusiasmo. Las acciones de Berkshire, que ya venían rezagadas frente al S&P 500 en los últimos doce meses, han caído cerca de un 5% tras conocerse los resultados del último trimestre bajo la dirección de Buffett. El motivo principal ha sido la evolución del negocio asegurador, uno de los pilares históricos del conglomerado. El beneficio operativo de Berkshire (la métrica que mejor refleja el rendimiento de sus negocios reales) cayó hasta los 44.500 millones$, frente a los 47.400 millones del año anterior. Dentro de esa cifra, los beneficios de suscripción en seguros descendieron casi un 20%.
Pero más allá de los resultados de 2025 la gran pregunta que se hacen muchos inversores es otra: ¿seguirá Berkshire teniendo el mismo atractivo sin Warren Buffett al mando? Durante años existió lo que muchos analistas llamaron el “Buffett premium”: la disposición de los inversores a pagar más por una compañía simplemente por estar gestionada por una de las mayores leyendas de Wall Street. Greg Abel ha querido despejar esas dudas asegurando que la forma de invertir de Berkshire no va a cambiar.
La compañía acumula actualmente 373.000 millones$ en caja, una cifra cercana a máximos históricos, una enorme reserva de liquidez que permite actuar con rapidez cuando aparecen oportunidades de inversión realmente grandes.
Mientras tanto, muchos de los negocios de Berkshire (energía, ferrocarriles, empresas de servicios públicos, manufactura o seguros) están relativamente alejados de las tensiones tecnológicas que dominan hoy el mercado, especialmente el debate sobre la inteligencia artificial. Lo mismo ocurre con varias de sus inversiones históricas, como Occidental Petroleum, Chevron o Coca-Cola, que este año han mostrado un comportamiento sólido.
Incluso en su despedida, Buffett sigue dejando huella en la cultura de la compañía. Abel recordó en su carta el estilo de inversión que ha caracterizado a Berkshire durante décadas: paciencia para esperar la oportunidad adecuada y determinación para actuar con fuerza cuando llega.
Buffett deja el escenario, pero el principio que definió su carrera sigue vigente: en los mercados, no gana quien más se mueve, sino quien espera el momento correcto para hacer el movimiento decisivo.