Miguel Ángel Valero
"La banca juega un papel fundamental en asegurar el crecimiento y la competitividad de Europa", proclama la presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, al día siguiente de ser reelegida por otros cuatro años en la asamblea general. Para cumplir esa función necesita una simplificación, "que no desregulación", de la normativa y de la supervisión, que tenga también la mirada puesta en el crecimiento y la competitividad de Europa, sin olvidar por supuesto la estabilidad financiera.
La Asociación Española de Banca pide una "visión integral" de la regulación, que sea predecible y estable, que se simplifiquen las exigencias de capital, que exista "un mecanismo permanente de coordinación entre supervisores y reguladores". También que haya "una mejor" regulación, con "más Reglamentos y menos Directivas, y medición del impacto antes y después de una norma".
Alejandra Kindelán hace números: la normativa de Basilea exige un capital mínimo de de 400.000 millones€ a los bancos europeos; los distintos reguladores europeos reclaman 270.000 millones más, que se ha incrementado en 100.000 millones adicionales en los últimos cuatro años. Además, hay solapamientos en cinco colchones de capital. "Si se liberasen 50.000 millones€ de las exigencias de capital, la banca europea tendría 500.000 millones más para prestar a las empresas y a las familias", para contribuir al crecimiento y a una Europa más competitiva.
También reclama que se culmine la Unión Bancaria con un fondo de garantía de depósitos único, "es imprescindible para que cada banco pueda ser valorado por su solvencia, capacidad y fortaleza y no por su nacionalidad, si no vamos a tenerlos siempre anclados al rating soberano”, advierte.
Además, hay que impulsar la Unión del Mercado de Capitales, y la Unión del Ahorro y la Inversión, lo que significa poner en marcha incentivos fiscales, para que el dinero europeo financie empresas del continente.
"España debe tener una presencia relevante en el Banco Central Europeo", subraya la presidenta de la AEB, que considera "una magnífica noticia" que se ponga sobre la mesa el nombre del exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco Internacional de Pagos de Basilea, Pablo Hernández de Cos. Pero recuerda que es el Gobierno el que tiene que proponerle como candidato.
También critica que España sea el único país europeo que mantiene un impuesto a la banca, porque reduce la competitividad de las entidades financieras nacionales, además de dificultar la concesión de crédito.
Sobre la situación del crédito privado, cree que "el foco de atención está puesto más en EEUU que en Europa, donde es una actividad muy supervisada".
Sobre la supervisión del ecosistema cripto, donde hay países de la UE que defienden que se encargue Esma (el supervisor europeo de los mercados de valores), otros prefieren supervisores nacionales, y algunos optan por una fórmula intermedia, la presidenta de la AEB defiende que haya "unas mismas normas para todos, armonizadas", sea quien sea el responsable de su control.
Bizum como base para una solución de pagos europea
Alejandra Kindelán resalta la importancia para Europa de una autonomía estratégica en pagos. Y destaca la aportación española, Bizum, que es utilizada por el 70% de los ciudadanos adultos, mueve 240.000 millones€ en transferencias, y ya está dando el salto al comercio físico. Esta plataforma de los bancos impulsa EPI, con una interoperatividad inicial de 13 países, el 72% de la población de la UE (más Noruega), 130 millones de usuarios, y todo por hacer en el pago al comercio.
No se olvida de las stablecoin, de las que menos del 1% (395 millones$) están vinculadas al euro. Aunque ve limitadas las posibilidades en pagos minoristas, sí ve oportunidades amplias em los internacionales, los activos tokenizados, el comercio exterior y la gestión de tesorería. Ya hay consorcios de bancos europeos trabajando en estas stablecoin, junto a otros proyectos del BCE (Pontes, Appia) y del Banco Internacional de Pagos (Agora).
El mensaje de la presidenta de la AEB es claro: "la banca europea cuenta con capacidades tecnológicas para desarrollar sus propias soluciones de pagos y de dinero digital, y preservar la soberanía financiera de Europa". Lo mismo que en inteligencia artificial y en ciberseguridad.
Cecabank: cooperación y alianzas para conquistar el futuro
El ecosistema de pagos atraviesa un punto de inflexión, impulsado por la plena implantación de los pagos instantáneos a nivel europeo, la creciente presión regulatoria sobre la resiliencia operativa y la aparición de nuevos instrumentos de pago y modelos de negocio alrededor de los mismos. Este contexto exige infraestructuras de pago más robustas, interoperables y seguras, capaces de operar en tiempo real y con estándares homogéneos en toda Europa. En este escenario, Cecabank, banco mayorista de referencia especializado en servicios financieros y tecnológicos, ha celebrado la IV edición de su Jornada de Pagos bajo el lema “La evolución de los pagos en un entorno de cambio”.
El encuentro ha reunido a más de 200 profesionales de más de 145 entidades y refuerza su posición como foro de referencia para el ecosistema de pagos. La CEO de Cecabank, Ainhoa Jáuregui, destaca que “los pagos no pueden entenderse desde la singularidad. Ningún actor, por grande que sea, puede abarcar por sí solo la complejidad del ecosistema actual. Hoy, más que nunca, la cooperación y las alianzas son el verdadero motor de la innovación y la resiliencia”. “Desde Cecabank, como banco mayorista especializado en pagos, reafirmamos nuestro compromiso con la transformación del ecosistema, participando activamente en los proyectos estratégicos que marcarán el futuro de los pagos en Europa, acompañando a las entidades en sus procesos de modernización y adaptación, y colaborando estrechamente con supervisores y reguladores para contribuir a un marco sólido y coherente”.
Mónica Campanet, Head of Operations and IT de Bizum; Alberto González, director general de EURO 6000; Juan Luis Encinas, CEO de Iberpay; y Luis Álvarez‑Cascos, director de Marketing, Negocio e Innovación de STMP, insisten en la necesidad de avanzar hacia modelos cada vez más interoperables y escalables. Desde la perspectiva de las principales infraestructuras y soluciones del ecosistema, se abordaron los retos operativos y estratégicos de la expansión transfronteriza, así como el papel de las plataformas europeas en la construcción de un mercado de pagos más competitivo y seguro. El debate estuvo moderado por Nuria Mohedas, directora de Pagos y Banca Digital de Cecabank.
Andrea Fiorentino, Head of Solutions Global Clients en Visa, y Susana Rubio, VP Products and Solutions Lead de Mastercard —en su condición de redes globales de intermediación y procesamiento de pagos a escala internacional— participaron en un debate moderado por José Manuel Domínguez, director de Servicios de Pagos con Tarjeta de Cecabank. A lo largo del debate compartieron su visión sobre la adaptación de las soluciones de pago internacionales a las particularidades de cada mercado y la necesidad de armonizar la experiencia del usuario sin perder eficiencia ni seguridad, usando para ello nuevas tecnologías como los agentes de inteligencia artificial.
Los nuevos instrumentos digitales en los medios de pago fueron analizados por Julio César Fernández, director de Desarrollo de Negocio y Soporte de Operaciones de Cecabank; José Manuel Marqués, director del Departamento de Infraestructuras de Mercado e Innovación del Banco de España; Gloria Hernández, socia de Finreg360; y Leif Ferreira, fundador y CEO de Bit2Me. Durante el diálogo se abordaron cuestiones clave del ámbito de las divisas digitales —incluidos los criptoactivos, las stablecoins y el euro digital—, así como sus implicaciones para la adopción de nuevos modelos de pago y su influencia en los servicios financieros.
Juan José Gutiérrez, director corporativo de Pagos de Cecabank, Francisco Rodríguez, director del Área Financiera y Digitalización de Funcas, y Gorka Briones, socio responsable de Estrategia e Innovación de Deloitte, aportaron su visión sobre los desafíos de la industria en un entorno marcado por la creciente fragmentación geopolítica, la necesidad de reforzar la resiliencia de las infraestructuras y el avance hacia una mayor autonomía estratégica europea.
