30 Jan
30Jan

Miguel Ángel Valero

"Los inmigrantes ya están en España y la inmigración ayuda y mucho a a la economía española. Otra cosa es que cuando hay que regularizar a 500.000 personas es evidente que no se ha regulado bien ese proceso". El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, no eludió, pese a la controversia generada por la decisión del Gobierno,  la pregunta realizada por un periodista tras la presentación de los resultados de 2025, que mejoran los objetivos del grupo para 2027.

"La inmigración es nuestra gran ventaja desde un punto de vista económico, porque sin ella el envejecimiento de la población española provocaría un descenso de 100.000 personas al aña, y actualmente España crece en 500.000 personas cada año. Tendríamos un problema mucho más agudo de pensiones. Necesitamos ese medio millón de personas", argumenta. Pero "aunque sea buena, la inmigración debería estar regulada porque supone un desafío social de asimilación para quien viene", y defiende un "contexto sensato" para evitar "tensiones".

Reclama un sistema para "regular qué inmigración necesitamos, a qué velocidades tiene que venir, qué formación requieren y cómo se integran y asimilan en un proyecto de país", porque es "quizá el reto más importante en los próximos 10 ó 20 años" para España.

Tampoco elude "el problemón social" de la vivienda. Gortázar reconoce que “cada vez es más difícil acceder a una vivienda” y que no se puede obviar que existe el “riesgo” de que se “flexibilicen” los requisitos de concesión. “Existe el riesgo, evidentemente, de ahí que puedan tener sentido que el Banco de España cree un nuevo marco regulador a largo plazo. En caso de CaixaBank, ”no va a flexibilizar esos requisitos. No lo vamos a hacer. Es algo que no es recomendable. Más vale prevenir que cuidar“. Pero tampoco ve que haya riesgos similares a los de la crisis del ladrillo, porque no hay un desplome del mercado laboral ni del precio de las viviendas: “No tenemos una burbuja que pueda preocupar en el balance de los bancos”.

“El mercado inmobiliario está desequilibrado. Hay un déficit sustancial de oferta se mire como se mire”, que el Banco de España cifra en 700.000 viviendas. Hay que ponerle remedio: incrementando la oferta, de suelo, facilitar la construcción, hay que dar estabilidad regulatoria. Hace falta dinero privado. Bienvenido el dinero público, que entre en el sector inmobiliario, pero la necesidad es tan grande que no tenemos suficientes fondos públicos. Hay que traer inversión. Deberíamos ser capaces de hacer vivienda, si no lo hacemos es que algo falla. Necesitamos colaboración pública entre administraciones y un acuerdo de país, para un problema que puede ser un cuello de botella muy importante y un problemón social”, insiste.

“La base del problema es que hace falta suelo”, como viene proclamando el consejero delegado de CaixaBank desde hace tiempo. La solución es "liberalizar suelo, con procesos que no duren ocho años. Quien quiere una casa no quiere esperar ocho años". “Se puede atraer capital privado, tiene que haber suelo, gran estabilidad regulatoria, porque la promoción y la salida de la promoción, como el alquiler asequible, necesita un marco regulatorio que dure 10 ó 20 años, necesitamos un acuerdo de país”

En este contexto, aplaude que el Banco de España estudie a fondo una mayor regulación en el ámbito del crédito inmobiliario: “Debe estudiar a fondo si debe intervenir en el mercado y en las orientaciones al mercado financiero, con normativas específicas macroprudenciales al mercado hipotecario, que ponga ciertas limitaciones. Portugal lo tiene, me parece muy bien que lo haga el Banco de España“. ”Convive con un hecho muy diferente al de burbuja que vivimos en el pasado, que fue especulación, se hicieron muchas más viviendas de las que se necesitaban, eran 800.000. Estábamos en otra onda“, señala. Ahora, a diferencia de la burbuja, ha bajado el peso del inmobiliario en el PIB, el endeudamiento hipotecario y las hipotecas en su mayoría son a tipo fijo. Pero Gortázar aboga por “normas que limiten o dirijan las actividades a largo plazo. A corto, no vemos una burbuja. No hay una situación de urgencia de intervenir al paciente de forma inmediata. Las normas hay que pensarlas con tiempo, pensar hacia dónde debe ir el sector”.

Al mismo tiempo, el consejero delegado de CaixaBank es claro: las hipotecas se encarecerán por el incremento de los tipos de interés a largo plazo. El mercado hipotecario crece aunque "no de manera desaforada", y la mayor parte está a tipo fijo, cada entidad debe "mirar y ver a qué precio debe hacer las operaciones", y ver si el retorno del capital es suficiente. Porque el tipo medio de las hipotecas en España se sitúa en el 2,4%, mientras que en el resto de Europa está por encima del 3%. para que el sector no tenga que estar atento a cambios normativos constantes.

5.891 millones de beneficio y 390.000 clientes más

El Grupo CaixaBank ha registrado un beneficio neto de 5.891 millones€ en 2025, un 1,8% más que en el ejercicio anterior, gracias a una intensa dinámica comercial, que ha favorecido un fuerte crecimiento del negocio en un contexto de contención de tipos de interés, y a una fortaleza financiera que se ha reforzado a lo largo del año. Con más de 664.000 millones de euros en activos, presta servicio a 20,7 millones de clientes en España y Portugal a través de una red que supera las 4.500 oficinas y una plataforma de distribución omnicanal, gana 390.000 clientes netos en España durante 2025. 

La entidad cierra el primer año de su Plan Estratégico 2025-2027 superando las expectativas y con un crecimiento mayor del previsto tanto en crédito como en recursos de clientes, en un entorno macroeconómico en España que ha evolucionado mejor de lo estimado. El Grupo mantiene el foco en la transformación, aprovechando la tecnología para impulsar la actividad comercial y mejorar la experiencia de cliente. 

“Para CaixaBank es esencial contribuir al progreso económico y social del país apoyando activamente a familias y empresas en su día a día, facilitando su acceso al crédito, acompañando sus proyectos y ofreciendo soluciones adaptadas a sus necesidades; y, también, reforzando nuestro compromiso con la inclusión financiera, el apoyo a los emprendedores y la atención a los colectivos más vulnerables”, subraya Gortázar.

CaixaBank crece el 6,9% su volumen de negocio, que alcanza 1,1 billones. La cartera de crédito sano se incrementa en el año un 7%, con 24.671 millones más, hasta situarse en 376.182 millones, gracias al dinamismo de la demanda y a una buena evolución del crédito a empresas y familias (tanto hipotecas como consumo). La cartera de crédito sano en empresas sube en el año en 12.373 millones de euros (+7,6%), para la adquisición de vivienda lo hace en 8.484 millones (+6,5%), y en consumo, en 2.560 millones (+12,4%).

Los recursos de clientes crecen un 6,8% en el año, hasta 731.936 millones. Los recursos en balance se sitúan en 524.626 millones (+5,8%), destacando la evolución del ahorro a la vista (365.999 millones, +6,3%) y los pasivos por contratos de seguros (85.765 millones, un 7,2% más). El ahorro a plazo asciende a 65.984 millones, con un incremento del 0,5% en el año. Respecto a los activos bajo gestión, aumentan un 10,9% en el ejercicio, hasta 202.860 millones, tras la favorable evolución de los mercados y de las suscripciones. El patrimonio gestionado en fondos de inversión, carteras y Sicav asciende a 150.947 millones, 13,4% más; y los planes de pensiones alcanzan 51.913 millones, con un incremento del 4,2%.

Las suscripciones netas en fondos de inversión, seguros de ahorro y planes de pensiones han mantenido a lo largo del 2025 una evolución muy positiva, con un total de 15.948 millones.

imagin, el neobanco impulsado por CaixaBank, registra un fuerte crecimiento de clientes y de actividad, y cierra el año con cerca de 4 millones de clientes, lo que supone un 10% más que el ejercicio anterior; y el volumen de negocio se sitúa en 22.000 millones, tras crecer un 25%. La mitad de los nuevos clientes en España lo son a través del neobanco, que alcanza ya una cuota de mercado en nóminas del 9%.

La caída de los tipos de interés se ha compensado parcialmente, entre otros motivos, por una mayor actividad comercial (mayores volúmenes de crédito y de recursos). CaixaBank logra una rentabilidad del 17,5%. La ratio de eficiencia se sitúa en el 39,4%.

El margen de intereses, con 10.671 millones de euros, cae un 3,9% en el año, pero sube el 1,4% en el tercer trimestre y el 1,5% en el cuarto .Los ingresos por servicios (gestión patrimonial, seguros de protección y comisiones bancarias) alcanzan 5.266 millones en el conjunto de 2025, tras incrementarse un 5,4%. Los ingresos por gestión patrimonial suben un 11,2% hasta 2.011 millones de euros y crecen por el mayor volumen gestionado; los ingresos por seguros de protección aumentan un 4,8% (hasta 1.194 millones) apoyados en la intensa actividad comercial, y las comisiones bancarias (recurrentes y de banca mayorista) suman 2.062 millones, con un ligero incremento del 0,6%.

El margen bruto (ingresos totales) cierra el año en 16.270 millones, con un aumento del 2,5%, y los gastos de administración y amortización suben un 5%, hasta 6.415 millones. Con ello, el margen de explotación alcanza 9.855 millones, un 0,9% más.

La morosidad se encuentra en niveles mínimos, el banco mantiene una fuerte capacidad de generación orgánica de capital y cuenta con una cómoda situación de liquidez. El saldo de dudosos se reduce en 1.611 millones de euros, tras la buena evolución orgánica de la calidad de activo y la gestión activa de la morosidad que incluye ventas de carteras. Así, la ratio de morosidad se sitúa en el 2,1%, cinco décimas por debajo del cierre de 2024 (2,6%) y cerca de la meta del 2% marcada para el final del horizonte del Plan Estratégico 2025-2027, con lo que se acelera el cumplimiento de este objetivo. Los fondos para insolvencias (6.635 millones de euros) sitúan la ratio de cobertura en el 77%, con una mejora de ocho puntos porcentuales respecto a un año antes. Además, el coste del riesgo se modera al 0,22%.

Más dividendo

El Consejo de Administración de CaixaBank ha aprobado en su última reunión proponer a la Junta General de Accionistas la distribución de un dividendo complementario en efectivo de 2.320 millones equivalente a 33,21 céntimos de euro brutos por acción, con cargo a los beneficios de 2025, a abonar durante abril. 

Con este segundo pago, el importe total de la remuneración al accionista correspondiente al ejercicio 2025 será equivalente al 59,4% del beneficio neto consolidado (50 céntimos€ brutos por acción, un 15% más que el ejercicio anterior, y alcanzará los 3.499 millones), después de que en noviembre de2025 se abonara el dividendo a cuenta por un importe de 1.179 millones (16,79 céntimos brutos por acción). De este total de retribución al accionista, alrededor del 50% revierte directamente en la sociedad, pues lo reciben la Fundación ”la Caixa” y el Frob.

Además, el Consejo de Administración ha acordado mantener el mismo plan de dividendos para el ejercicio 2026, una distribución en efectivo de entre el 50% y el 60% del beneficio neto consolidado, a abonar en dos pagos: un dividendo a cuenta por importe de entre el 30% y el 40% del beneficio neto consolidado correspondiente al primer semestre de 2026 (a pagar durante el mes de noviembre de 2026), y un dividendo complementario, sujeto a aprobación final por parte de la Junta General de Accionistas (a abonar en abril de 2027).

Por otra parte, la entidad está ejecutando un programa de recompra de acciones por importe de 500 millones de euros. El Plan Estratégico 2025-2027 establece un umbral para la distribución adicional de exceso de capital del 12,25% de CET1 en 2025 y del 12,5% a partir de 2026. 

Mejora de previsiones hasta 2027

CaixaBank ha aprovechado la presentación de sus resultados anuales para elevar sus previsiones para 2026 y 2027, que fijó hace poco más de un año, con la publicación de su plan estratégico. Espera que la rentabilidad se sitúe para entonces en el 20%, con una media entre 2025 y 2027 del 18%, frente a los 16% y 15% que había fijado, respectivamente.

En cuanto al margen de intereses aguarda un incremento del 4%, hasta los 12.500 millones en 2027, ante el crecimiento nulo que preveía antes. Apunta también a un avance del volumen de negocio del 6% frente al 4% precedente (tanto en crédito como en recursos de clientes), que la morosidad mejore hasta el 1,75% contra el 2% que había prefijado, y que el coste de riesgo se sitúe en el 0,25% contra el 0,3% precedente. Igualmente espera mejoras en la eficiencia, entre el 37% y el 40%, frente a su previsión anterior, que estaba por encima del 40%.

También ha presentado sus objetivos para el cierre de 2026: margen de intereses de 11.000 millones; los ingresos por comisiones subirán un 5%; los costes se incrementarán un 4,5%; el coste de riesgo estará por debajo del 0,25%. La rentabilidad se situará en el 18%.



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