16 Jun
16Jun

En España, la cosecha de cereales prevista, 20,56 millones de toneladas (Mt), es casi un 23% inferior a la de la campaña pasada (26,64 millones). El rendimiento medio, de 3,81 t/ha, es muy inferior también a entonces (4,64 t/ha), pero superior a la media de las últimas cinco campañas (3,36 t/ha).

España es un importador neto de cereales, con un déficit estructural de la balanza comercial. La producción nacional no llega a cubrir las necesidades internas, en particular las de la industria de elaboración de piensos para consumo animal. La necesidad de abastecer el mercado nacional obliga a los operadores españoles a acudir a los mercados internacionales, principalmente comunitarios, para suplir el déficit de producción a través de las importaciones.

A lo largo de la actual campaña, los precios medios alcanzados en nuestro país, ligeramente superiores a los de la campaña pasada, se sitúan por encima de los precios mundiales, para el trigo blando (210 €/t), o el maíz (220 €/t). 

Un análisis de los datos sobre la superficie de cereales en España hace prever que continúe la disminución de la superficie sembrada en los próximos años, en favor de un incremento de la superficie de cultivos leñosos, adaptados a la climatología cambiante y más adversa que se está imponiendo cada vez con mayor frecuencia, subraya Cereales. Informe Sectorial junio 2026, elaborado por AgroBank (grupo CaixaBank). La mayor diferenciación de los frutos obtenidos en los leñosos y un mayor valor añadido, también contribuyen al incremento de la superficie -y a la disminución de los herbáceos en general, y de los cereales en particular-.

Esta tendencia viene observándose en las últimas campañas, situándose la superficie esta campaña en 5,4 millones de hectáreas. No obstante, las explotaciones de cereales están cada vez más profesionalizadas, logrando mayores rendimientos, aumentando el uso eficiente de los medios de producción, semillas certificadas o acondicionadas. En las explotaciones más profesionales es donde más se deja sentir el efecto de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, con el incremento de los precios de los combustibles fósiles y su impacto en el coste de los fertilizantes y en la energía. 

En cuanto a los mercados internacionales, la FAO pronostica un equilibrio general entre la oferta y la demanda de cereales en la campaña 2025/2026. Las perspectivas actuales sobre la producción mundial indican que ascenderá a unos 3.040 Mt (incluido el arroz elaborado), superior a la de la campaña 2024/25. En cuanto a los cereales principales, se prevé un aumento en todos ellos, principalmente en el maíz y en el arroz.

Los consumos, por su parte, se elevarían a unos 2.946 Mt, un 2,5% más que en 2024/25. Es también probable que las reservas mundiales de cereales aumenten sustancialmente (hasta en un 9,6%) por encima de sus niveles de inicio de campaña y puedan alcanzar una cifra en torno a los 954,6 millones de toneladas, a raíz de las expectativas de un aumento de las existencias de arroz, maíz y cereales secundarios. Finalmente, el comercio mundial de cereales podría situarse en los 504,3 millones de toneladas, un 4% más que en 2024/25. 

Los cereales más cultivados en el mundo son el maíz (1.300 millones de toneladas, Mt), el trigo (unos 800 Mt), el arroz (alrededor de 700 Mt) y la cebada, a mucha distancia (unos 150 Mt). 

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