Cesce ha celebrado en su sede la XXIX edición de las Jornadas Riesgo País bajo el título “Una mirada al Sur Global”, que han abordado de forma conjunta la evolución de América Latina y África Subsahariana en un contexto de creciente rivalidad geopolítica y transformación del orden internacional.
El presidente ejecutivo de Cesce, Pablo de Ramón-Laca, explica que se busca ofrecer “una visión de conjunto sobre dos regiones que, aunque distintas, comparten la urgencia de reformas estructurales y un protagonismo creciente en el tablero internacional”. En un entorno global interconectado, “los desafíos ya no respetan fronteras” y España mantiene con ambas regiones una relación estratégica basada en vínculos económicos y empresariales de largo recorrido.
En ese sentido, destaca la capacidad de Cesce para respaldar y asegurar con garantía pública los proyectos de empresas españolas en estas zonas, señalando que “para España, ambos continentes no son meros destinos comerciales; son socios estratégicos en los que nuestras empresas no solo buscan rentabilidad, sino que actúan como agentes de desarrollo. En Cesce, nuestra misión es seguir proporcionando la inteligencia, la cobertura y el respaldo necesarios para que esa proyección internacional se convierta en una realidad segura y sostenible”.
Mientras América Latina afronta el reto de recuperar la seguridad como condición para el crecimiento, África emerge como un actor central en la reconfiguración del equilibrio global.
América Latina: impacto económico de la violencia
María José Chaguaceda, analista de Cesce Riesgo País, ha centrado su intervención en el fenómeno de la violencia en América Latina como uno de los principales condicionantes del crecimiento del continente. América presenta los índices de violencia más elevados del mundo, debido en gran parte a que “el narcotráfico actúa como motor estructural de la violencia”.
La desigualdad —América Latina concentra 16 de los países más desiguales del mundo—, la exclusión social y la fragmentación territorial funcionan como combustible de ese sistema, mientras que el fácil acceso a las armas actúa como acelerador. Desde el punto de vista económico, la analista ha señalado que el impacto de la violencia puede ascender al 3,44% del PIB, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Un impacto al que se sumarían los costes indirectos con efectos claros sobre el turismo, la productividad y la inversión.
“El 30%de las empresas identifica la inseguridad como el principal obstáculo para operar y expandirse”, explica esta experta. “La seguridad es imprescindible para el desarrollo. Enfrentar la violencia es la condición básica para recuperar el rumbo del crecimiento regional”.
África Subsahariana: valor estratégico en un mundo multipolar
Por su parte, Lidia Candal, analista de Cesce Riesgo País, habla de “África 2015-2025. Viejos retos y nuevos desafíos”. África importa hoy por su valor comercial, diplomático estratégico y por la magnitud de sus recursos: el continente concentra aproximadamente el 30% de los recursos minerales del mundo, muchos de ellos esenciales para la transición energética y la industria tecnológica.
En la última década se ha producido una pérdida significativa de influencia occidental. “Occidente ya no lo es todo”, apuntando que las lagunas dejadas por los actores tradicionales han sido aprovechadas principalmente por China y Rusia, que buscan presentarse como una alternativa a los mecanismos de financiación y cooperación tradicionales.
Además, potencias medias como Turquía y Emiratos Árabes Unidos han intensificado su presencia. Turquía combina proyectos de infraestructuras con promoción cultural y cooperación militar, mientras que Emiratos Árabes Unidos—convertido en el cuarto acreedor del continente— ha reforzado su presencia en los últimos cinco años, con un interés estratégico creciente en el control de infraestructuras portuarias.
Frente a este escenario, Candal ha destacado que las capitales africanas no actúan de forma pasiva. “La actitud predominante es transformar este interés en una oportunidad para defender sus propios intereses”, en un contexto de mayor competencia multipolar.