El informe ‘Impacto económico y social de la Industria de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio’, elaborado por la consultora PwC para TEDAE, evidencia el papel de este sector en el fortalecimiento de la autonomía estratégica y la seguridad de España y Europa. Y subraya su contribución al desarrollo tecnológico y a la generación de riqueza en España, además de su capacidad para aportar actividad más allá de sus propias empresas.
En 2025 aportaron 24.425 millones€ al PIB, generaron 289.938 empleos y alcanzaron 10.821 millones en exportaciones. La facturación conjunta de estos cuatro sectores ascendió a 18.034 millones, un incremento del 11,6 % respecto a 2024. Aeronáutica fue la industria con mayor volumen de facturación, con 12.080 millones, un 6,2% más que en 2024. Por su parte, Defensa y Seguridad obtuvo 10.877 millones (+16.2%). En cuanto a la industria Espacial, la facturación ascendió a 1.416 millones (+9,5%). Y en Aeronáutica, la actividad creció tanto en la de Defensa (+7,7 %) como en la Civil (+4,8%). En Defensa y Seguridad, por su parte, destaca la evolución de Naval (+46,4%) y Terrestre (+22,2%).L
Los sectores de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio tienen un efecto tractor sobre la economía española, con impacto en el crecimiento, la actividad industrial y la cadena de suministro. En 2025, la aportación equivale al 1,45% del PIB nacional y al 13,7 % del PIB industrial de España. Respecto a 2024, esta contribución ha crecido un 11,4 %, lo que se traduce en más de 2.500 millones adicionales en un solo año. La recaudación fiscal fue de 8.107 millones, lo que equivale al 2,5 % de los ingresos tributarios en España. Esto implica que por cada euro de recaudación fiscal directa derivada de la actividad de estas industrias se recaudan 2,3 en el conjunto de la economía. De este modo, su actividad no solo genera empleo, tecnología y capacidades estratégicas, sino también un retorno directo para el Estado.
Las industrias que engloba TEDAE tienen un papel esencial como motor de empleo en España, con presencia en todas las comunidades autónomas, consolidando polos industriales de peso en regiones como Madrid, Andalucía, País Vasco, Castilla-La Mancha o Galicia, entre otras. En 2025, estos sectores generaron el 1,3% del empleo nacional y el 12,1% del industrial español. Esta cifra representa más de 30.000 empleos adicionales y un crecimiento del 11,5% con respecto a 2024. El empleo directo, además, creció un 10,6%, cuatro veces más rápido que el empleo en el conjunto de España, y por cada empleo directo vinculado a estas industrias se generan 3,5 empleos en la economía nacional.
La vocación internacional de las empresas de TEDAE también se refleja en el peso de las exportaciones, que alcanzaron en 2025 los 10.821 millones, equivalentes al 60% de la facturación consolidada. En los últimos cuatro años, las exportaciones de estas industrias se han duplicado, reforzando su papel como sectores de alta capacidad tecnológica e industrial con presencia en los mercados internacionales. El informe destaca además la elevada complejidad de los productos vinculados a estas industrias, que es 4,8 veces superior a la media de los productos de España.
Más allá de su impulso directo en la economía, las industrias de TEDAE refuerzan la dualidad industrial y la resiliencia de España y Europa ante futuras crisis gracias a su elevada inversión en I+D+i y a su capacidad para desarrollar tecnologías de alta complejidad. En 2025, el impacto total asociado a la I+D+i de las empresas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio ascendió a 2.812 millones, equivalente al 30,6% de la I+D+i total del sector industrial de España.
Esta apuesta por la innovación se refleja también en que estas industrias destinan cerca de 9€ de cada 100 de facturación a I+D+i, una intensidad seis veces superior a la media de la industria española.
Se espera que los Planes Especiales de Modernización (PEM) movilicen por lo menos 61.900 millones€ y se configuren como una herramienta clave para reforzar la base industrial y tecnológica nacional. Estos programas, desarrollados en colaboración entre los ministerios de Defensa e Industria, incorporan además un claro foco de retorno industrial, con el objetivo de destinar el 80% del gasto a la industria española y el 90% a la industria europea. Actualmente hay casi 80 PEM aprobados, mientras que desde la cartera de Defensa se espera alcanzar los 95 programas en 2027.
Alberto Gutiérrez, presidente de TEDAE, ha destacado que “estas cifras reflejan la dimensión que han alcanzado estas industrias y, sobre todo, su capacidad para generar valor más allá de su propia actividad. Su efecto tractor para vertebrar el territorio se muestra en que por cada euro de PIB directo generan 2,3 en el conjunto de la economía española, mientras que su empleo directo crece cuatro veces más rápido que el conjunto del empleo en España. Son, además, industrias de Estado que producen, por un lado, capacidades estratégicas y, por otro, aplicaciones para el conjunto de la sociedad”
César Calleja, socio responsable de Consultoría en PwC, destaca que "las empresas altamente planificadas son capaces de adaptar su producción hasta cuatro veces más rápido que otro tipo de empresas. Eso supone un recurso estratégico de futuro. El reto que tenemos es diseñar una política industrial a largo plazo con visión de ecosistema".
Jordi Esteve, socio responsable de Economics en Strategy&, la consultora estratégica de PwC, resalta que “TEDAE es un motor de desarrollo económico y de empleo de alto valor añadido en España. Para consolidar ese potencial, el apoyo del sector público tiene que basarse en un compromiso previsible y sostenido en el tiempo”.
La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, apunta que el informe “evidencia cómo la inversión en defensa se sitúa como uno de los motores más potentes del desarrollo económico, la vertebración territorial, el empleo de alta cualificación y la innovación disruptiva en España”, y subraya que contar con una base industrial sólida, autónoma y tecnológicamente competitiva es esencial para reforzar la soberanía tecnológica y dotar al país de las capacidades necesarias para afrontar los desafíos del siglo XXI.