Miguel Ángel Valero
La que ha liado Justin Drake, de Ethereum, al vaticinar que el ECDSA, el candado matemático que prueba que una wallet (el software o dispositivo que guarda las claves privadas necesarias para acceder y firmar transacciones con criptoactivos; no 'almacena' los activos en sí, sino el control sobre ellas) es del usuario, puede ser superadas por la inteligencia artificial (IA).
El investigador de Ethereum (en la fotografóa) avisa que la criptografía que protege las carteras podría romperse "en meses". Y el sector se divide ante la advertencia. Yehuda Lindell, de Coinbase, replica que es miedo infundado, y no hay prueba alguna de esa amenaza. Haseeb Qureshi, de Dragonfly, lo ve una alerta seria. Solana recuerda que utiliza otro sistema para proteger sus criptoactivos.
El miedo clásico era el ordenador cuántico, una amenaza lejana que cada vez se ve más cercana. Lo nuevo es que la IA resuelva antes las matemáticas del candado. Si pasa, quien logre la clave pública podrá controlar la cartera de criptoactivos del usuario, y vaciarla.
Justin Drake aconseja mover los criptoactivos a direcciones nuevas que oculten la clave pública.
El cripto cada vez se institucionaliza más
Por otra parte, la tendencia a la institucionalización del ecosistema cripto se acelera. Polygon conecta su plataforma de pagos a Tron, la red que más mueve el stablecoin USDT de Tether: más de 94.000 millones$. Esto supone mandar dólares de un país a otro sin necesidad de conectarse a tres pasarelas.
Interesa a firmas de envío de remesas, fintech y pasarelas de pago: el cliente paga con euros, dólares o tarjeta, recibe USDT en Tron y lo saca a su banco. Tron movió 30 billones$ el pasado trimestre, el 93% de persona a persona.
Antes, pagar en cripto exigía carteras, un puente y un cambista aparte. Si todo cabe en una conexión, el stablecoin deja de ser juguete especulativo y se vuelve infraestructura clave para el dinero.
La adopción real de stablecoins es el caso de uso que sí paga facturas. Beneficia a Tron y a Polygon frente a propuestas más caras.
En la misma línea, la Fundación Solana lanza Solana DvP, un programa abierto para que las instituciones liquiden en segundos, y en el que el mayor banco de EEUU, JP Morgan, aportó ideas. Liquidar una compraventa entre bancos tarda hoy hasta dos días, lo que el sector llama T+2.
La Fundación Solana publica un software de código abierto que lo reduce a segundos. La clave es la liquidación atómica: activo y dinero cambian de manos a la vez. El pago va en una stablecoin como USDC (un dólar digital) y el token SOL ronda los 121$. Que JPMorgan ande cerca no es casualidad, porque el mayor banco del mundo occidental moldeó el estándar con su experiencia.
Si la banca adopta estas vías, el blockchain pasa definitivamente a formar parte de la infraestructura financiera. Esto se traducirá en adopción institucional real sobre Solana. Si cuaja, baja el riesgo de impago y acerca a los bancos a las redes públicas.
DeFi Development dispara su NAV (Net Asset Value: el valor tras restar sus pasivos de sus activos y dividir el resultado entre el número de participaciones en circulación)por acción y ya tiene 2,56 millones de Solana. Una prueba más de que de meter la tesorería en cripto ha llegado a Solana.
DeFi Development presume de haber más que doblado su valor por acción este trimestre, más del 100%. Sumó unos 26.203 Solana desde el 28 de septiembre, hasta rozar 2,56 millones de tokens, por 302 millones$. Para financiarse lanzó la preferente CHAD y un programa de 300 millones para comprar más Solana.
Es un círculo virtuoso de capital: la firma capta dinero, lo destina a comprar Solana, esos Solana generan una rentabilidad, y sube el valor por acción de la empresa. Eso sí, el sistema funciona mientras Solana suba; si cae, es todo lo contrario. DeFi Development sube y baja al ritmo de Solana, pero amplificado. Es el mismo guion de Strategy con el bitcoin, pero con Solana.