23 Mar
23Mar

La inteligencia artificial (IA) se está consolidando como una herramienta clave en el ámbito de la salud, influyendo tanto en la práctica clínica como en la forma en que los usuarios buscan y acceden a información sanitaria. Cada vez más personas recurren a soluciones basadas en IA para informarse sobre síntomas, tratamientos y hábitos de bienestar. De hecho, el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon revela que un 18,6 % de los españoles declara haber utilizado alguna herramienta de IA para gestionar su salud. 

Pese a esta adopción todavía limitada, el estudio muestra un elevado nivel de rechazo hacia el uso de chatbots para apoyo emocional o terapia digital: el 61,9% afirma no haberlos utilizado ni tener intención de hacerlo, frente a un 27,3% que estaría dispuesto a considerarlo y un 10,9% que sí los ha utilizado.

Más allá de los perfiles más jóvenes, un 32,6% de las personas de entre 26 a 40 años afirma haberlas utilizado, mientras que entre los mayores de 55 años el porcentaje desciende de forma pronunciada en algo más del 7%.

El nivel educativo también influye en el grado de adopción. La IA ha sido utilizada por el 21,8% de quienes cuentan con estudios superiores, frente al 13% de las personas con nivel educativo primario o inferior. Además, el uso supera la media entre determinados colectivos, como quienes han seguido una dieta (31,1%), las personas que trabajan (22,4%), los usuarios de aplicaciones de bienestar (20,6%) o aquellos que consideran que su situación económica ha mejorado en el último año (32,5%).

El uso de esta herramienta presenta también diferencias notables por comunidades autónomas. Destacan Baleares (26,9 %), La Rioja (25,8 %) y Madrid (25,0 %) como las regiones con mayores niveles de uso. En el otro extremo se sitúa Cantabria, donde solo un 4,3 % de los encuestados afirma haber utilizado estas herramientas, pero también otras regiones como Aragón (11,9%) o País Vasco (13,6%).

Aunque la mayoría rechaza el uso de chatbots para apoyo emocional o terapia digital, se observan diferencias claras según el perfil sociodemográfico. Los jóvenes son los más abiertos a utilizar un chatbot para este fin: en los grupos de edad comprendidos entre 18 y 40 años, la suma de quienes ya lo han utilizado o estarían dispuestos a hacerlo supera el 50%. Por el contrario, la falta de predisposición aumenta con la edad, pasando del 60,3 % en personas de 41 a 55 años al 79,7 % en mayores de 65.

La situación económica también influye: entre quienes perciben que su situación ha mejorado, casi la mitad ya ha recurrido a un chatbot o estaría dispuesta a hacerlo, mientras que los porcentajes son considerablemente menores entre quienes consideran que su situación se ha mantenido estable o ha empeorado.
El estatus laboral marca igualmente diferencias: las personas que trabajan muestran mayor apertura que quienes no lo hacen. En conjunto, la predisposición a utilizar inteligencia artificial en este ámbito es mayor entre jóvenes, con estudios superiores, que trabajan y perciben una mejora en su situación económica.

Rehabilitación por IA ante las listas de espera

Por otra parte, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef) alerta de que las listas de espera en el sistema sanitario están empujando a muchos pacientes con dolencias musculoesqueléticas (como dolor lumbar, cervicalgias o problemas de rodilla) a utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa como ChatGPT para buscar ejercicios con los que tratar sus síntomas por su cuenta. 

Ante esta situación, los médicos rehabilitadores recuerdan que el ejercicio terapéutico forma parte de un tratamiento médico y debe estar siempre indicado y supervisado por un médico rehabilitador, señala la doctora Helena Bascuñana, presidenta de Sermef con motivo del Día Mundial de la Rehabilitación, que se conmemora el 23 de marzo de cada año, establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para promover el acceso a los servicios de rehabilitación. 

La Sermef es la sociedad científica que agrupa a los médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación de España y trabaja para mejorar la recuperación funcional, la autonomía y la calidad de vida mediante un abordaje integral y multidisciplinar. 

“La media de espera en el Sistema Nacional de Salud para ser atendido en los Servicios de Rehabilitación por patologías comunes ordinarias, como las patologías osteoarticulares y la artrosis, es de alrededor de cuatro meses. Ante estos tiempos de espera, muchos pacientes optan por buscar soluciones por su cuenta”, insiste Helena Bascuñana .

En este sentido, “algunas personas recurren a herramientas de IA para iniciar ejercicios terapéuticos sin supervisión médica”, cuando “el ejercicio en Medicina Física y Rehabilitación no es una recomendación general, sino una intervención terapéutica que requiere valoración previa, objetivos definidos y una adaptación a la situación clínica de cada paciente”. 

La doctora Bascuñana admite que “el principal beneficio potencial de las herramientas de IA es mejorar la comprensión: explicar diagnósticos, pruebas y tratamientos en un lenguaje más accesible. Y, además, ayudar a preparar la consulta”. Estas herramientas “pueden ofrecer información amplia, aunque con variabilidad en exactitud y necesitan siempre de validación humana”. 

Pero “el riesgo principal de la IA es la alucinación: respuestas plausibles pero incorrectas o inventadas, lo que en salud puede inducir a retrasar una urgencia o a iniciar conductas dañinas, como un ejercicio que en lugar de curar te agrava la lesión”. Además de la “falta de contextualización clínica de la inteligencia artificial, al no recoger toda la información necesaria para una valoración adecuada ni identificar situaciones potencialmente graves”. Las herramientas de IA “no diagnostican ni prescriben; sino que ofrecen información y apoyo conversacional”, por lo que “su uso debe entenderse siempre como complemento y nunca como un sustituto del acto médico”. 

“El médico rehabilitador es quien garantiza la seguridad, el contexto clínico y la correcta indicación del tratamiento”, resalta  la doctora Bascuñana, que recuerda que la Sermef dispone de una herramienta específica para la prescripción de ejercicio terapéutico basadas en evidencia científica, creada por profesionales expertos en ejercicio terapéutico, que es su plataforma digital: “Es accesible de forma libre y gratuita y está organizada por regiones anatómicas como cervical, lumbar, hombro, codo, cadera o rodilla. Permite seleccionar programas que han demostrado eficacia o diseñar programas personalizados adaptados a cada paciente”.

El ejercicio terapéutico “forma parte de un tratamiento médico y debe ser siempre indicado y supervisado por un especialista, dentro de un abordaje integral y multidisciplinar orientado a mejorar la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida de los pacientes”. 

Las herramientas de IA pueden ser útiles como “apoyo entre visitas para educación sanitaria o recordatorios de hábitos saludables, siempre bajo el principio de complementar, no sustituir”. Pero “una respuesta bien redactada no equivale necesariamente a una respuesta correcta, por lo que es imprescindible la validación por parte de profesionales sanitarios”, avisa la presidenta de la Sermef.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.