El tejido productivo de Cantabria ha mejorado su riesgo de crédito en el último año. El 19% de las empresas de la región presenta un riesgo máximo o elevado de impago. Esto supone una reducción de dos puntos con respecto al año anterior, pero aún está cinco puntos por encima del 14% que registraba este indicador antes de la pandemia, según la radiografía del tejido productivo cántabro elaborada con la solución de analítica avanzada de Iberinform, Insight View.
El 17% de las empresas de la región se concentra en el sector del comercio, que representa el 28% de la actividad económica. El sector industrial, que supone el 7% de las empresas de la región, tiene un importante peso económico que alcanza el 33% de la cifra de negocio, impulsada principalmente por el químico, la metalurgia, la alimentación y la automoción. Los sectores vinculados a la construcción y el inmobiliario tienen también un peso importante en el tejido (28% de las empresas), pero su incidencia en la economía es sensiblemente más reducida (6% de la facturación). Les siguen en importancia la hostelería (13% de las empresas, 3% de la facturación) y los servicios a empresa (12% de las empresas, 3% de la facturación). El peso del sector primario apenas tiene representatividad (2% de las empresas) y supone el 1% de la facturación.
La distribución por tamaños empresariales muestra una fuerte dispersión. El 72% del tejido está compuesto por microempresas que, sin embargo, apenas generan el 10% de la facturación total. En el otro extremo, la gran empresa, que representa el 1% del total, produce el 48% de las ventas de un tejido productivo que muestra una enorme madurez. El 21% de las empresas, que acaparan el 57% de la facturación, tiene más de 25 años. Otro 37% de las empresas, que representan el 10% de las ventas empresariales, ha sido creado en la última década.