09 Jun
09Jun

Miguel Ángel Valero

La industria cárnica española reafirma su papel como uno de los principales motores económicos del país, según refleja el estudio "La Contribución Económica de la Industria Cárnica en España", elaborado por Analistas Financieros Internacionales (Afi) para la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), y la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic). El informe destaca no solo la capacidad del sector para generar riqueza y empleo de forma directa, sino también su relevante efecto tractor sobre el conjunto de la economía, impulsando la actividad de numerosos sectores vinculados a la cadena agroalimentaria y contribuyendo al desarrollo económico y social de amplias zonas del territorio nacional.

Según el informe, por cada euro generado directamente por la industria cárnica se producen otros 4,8€ adicionales en el conjunto de la economía española, lo que evidencia su elevado efecto multiplicador.

La industria cárnica representa actualmente cerca del 2,8 % del Producto Interior Bruto (PIB) nacional y está formada por más de 3.000 empresas repartidas por todo el territorio. Su presencia resulta especialmente relevante en las zonas rurales, donde actúa como un importante generador de empleo y actividad económica, contribuyendo a la fijación de población y al desarrollo de numerosos municipios.

El director general de Anice, Giuseppe Aloisio, resalta la dimensión estratégica del sector para la economía española, ya que la industria cárnica no solo genera riqueza y exportaciones, sino que también constituye un motor fundamental para la ganadería y para el conjunto de la cadena alimentaria.

El informe subraya la fortaleza internacional de la industria cárnica española. Las exportaciones superan los 12.360 millones€ anuales y representan cerca de una cuarta parte de todas las ventas agroalimentarias españolas al exterior. Además, el sector mantiene un saldo comercial positivo superior a los 8.400 millones, consolidándose como una de las principales actividades exportadoras de España. Estos resultados reflejan la creciente competitividad de las empresas cárnicas españolas en los mercados internacionales y su capacidad para responder a la demanda global de productos alimentarios de calidad.

Otro aspecto es el importante efecto tractor que ejerce la industria cárnica sobre otras actividades económicas, especialmente sobre el sector primario. Más de uno de cada tres euros generados por los efectos indirectos de la actividad cárnica se destinan al ámbito agropecuario, que concentra el 35,1 % del impacto indirecto total. Esta aportación supone más de 8.900 millones de Valor Añadido Bruto para la agricultura y la ganadería españolas.

La contribución fiscal de la industria cárnica asciende a más de 2.800 millones€ mediante impuestos y cotizaciones sociales.

El secretario general de FECIC, Ignasi Pons, destaca el papel de la industria cárnica en la cohesión territorial, el sostenimiento de miles de explotaciones ganaderas y la generación de actividad económica en numerosos sectores relacionados con la cadena agroalimentaria.

La factura de las crisis sanitarias

Para el director general de Anice "el sector cárnico tiene que salir de la invisibilidad para tener relevancia en el imaginario colectivo". Y que el Gobierno haga realidad una petición que ya acumula dos años en el laberinto burocrático: la declaración de sector estratégico para la economía española.

Porque los problemas de sanidad impactarán "mucho" en la balanza comercial de 2026, en especial la dermatosis nodular en el vacuno y la peste porcina africana en jabalíes silvestres, lo que ha llevado al cierre de mercados consolidados como Japón y México (Filipinas ha reabierto hace una semana) en los últimos seis meses. "Aunque abriéramos mañana, todo lo que hemos perdido no seríamos capaces de recuperarlo", avisa. Solo Japón importó productos cárnicos por 800 millones de euros el año pasado; si a este cierre se le suma el de México, se trata de "dos impactos relevantes", especialmente si siguen cerrados mucho tiempo.

Mientras España permanece fuera del mercado, los compradores buscan alternativas en otros países que "no pueden ofrecer la misma calidad", especialmente en categorías como el jamón ibérico o la panceta (tan apreciada por el consumidor japonés).

Ignasi Pons reconoce que las restricciones impuestas por terceros países están teniendo un impacto "muy duro", especialmente en Cataluña. La provincia de Barcelona concentra cerca del 17% de las exportaciones españolas del sector, por lo que las empresas ubicadas en esta zona están viendo reducida su competitividad, aunque la peste está "controlada" en las zonas de Barcelona donde se ha detectado, y volver a la normalidad "requiere un tiempo". "Hay que ver cómo convive esa eliminación de jabalíes con empresas que tienen dos mercados que representan un 25% de sus exportaciones y que están cerrados, como son Japón y México", que ha insistido en los esfuerzos por reabrirlos bajo el principio de regionalización. En cuanto a Filipinas, "el riesgo es quedarse fuera, porque se necesita tiempo para ocupar ese espacio".

"Detrás de cada kilo de carne hay miles de empresas, inversión, innovación, empleo, internacionalización y una red de actividades económicas que contribuyen al dinamismo de muchas zonas rurales", insiste el representante de Fecic, que reclama "carriles preferentes" como sector estratégico de la economía. Es una industria que "fija población rural y genera empleo estable".

Giuseppe Alosio también pide "aliviar el peso de la regulación" para que el empresario pueda "aplicar su ADN de manera más auténtica, para poder invertir en los territorios rurales". Ignasi Pons pide "soporte y empatía" a la Administración, de la que dependen para "muchos trámites".

"En los últimos seis meses hemos afrontado peste porcina, dermatosis e influenza aviar. Hemos trabajado intensamente, pero seguimos siendo vulnerables y hay que reforzar la prevención", subraya Pons, que avisa: la reapertura de un mercado no implica recuperar automáticamente la actividad comercial, ya que "el espacio que dejas libre lo ocupa otro competidor". Así, en Filipinas, algunas empresas españolas están encontrando dificultades para volver a captar a los importadores con los que trabajaban antes del cierre.

No obstante, tanto el representante de Anice como el de Fecic lanzan un mensaje moderadamente optimista y confían en que la buena reputación de la carne española en el exterior permita recuperar paulatinamente la confianza de los clientes internacionales una vez se normalice la situación sanitaria y se reabran mercados clave como Japón y México.

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