12 Apr
12Apr

Miguel Ángel Valero

La gestora de activos francesa Ofi Invest AM cree que la renta variable japonesa es un activo con un fuerte potencial alcista en 2026, ya que ha dejado atrás décadas “perdidas” para los inversores  por la deflación, y está alcanzando niveles récord tanto en 2025, como en 2026. 

Según la gestora francesa, la Bolsa japonesa se aprovechó en 2025, y lo va a seguir haciendo en 2026, de una serie de factores que benefician a la economía y las empresas: la elección de una nueva primera ministra con un programa económico que mejora la gobernanza corporativa, la disciplina fiscal y la continuidad de las reformas; la normalización monetaria con subidas de tipos; y la buena gestión de las tensiones comerciales y la inestabilidad geopolítica. 

Además, el crecimiento moderado en EEUU sigue apoyando la demanda externa en Japón, y las valoraciones de las empresas, pese a estar por encima de la media histórica, siguen siendo atractivas para el inversor,  porque las expectativas de mayores retornos sobre el capital lo justificarían. 

Jean Francois Chambon, Senior Fund Manager Japanese Equities en Ofi Invest AM, afirma que las principales cualidades que hacen de Japón uno de los mercados globales con mayor atractivo para el inversor son la normalización monetaria, una nueva gobernanza y un entorno económico en transformación, además de que ha demostrado resiliencia en un escenario económico y geopolítico inestable. 

Por otra parte, la economía japonesa se beneficia de la gradual desaceleración de la inflación, el alza de los sectores cíclicos y tecnológicos, y la llegada de la nueva primera ministra, Sanae Takaichi, factores que han reforzado en esta economía la visibilidad, la confianza y la coherencia.

Respecto a la Bolsa, 2024 fue un ejercicio favorable, y en 2025 subió con fuerza: el Topix +22,4 % y el Nikkei +26 % en moneda local, siendo el tercer año de subidas, a pesar del entorno geopolítico y económico turbulento.

El Banco de Japón ha llevado a cabo dos subidas de tipos de interés, tras décadas aplicando una política de tipos muy bajos. El tipo de referencia principal subió al 0,5 % en enero de 2025, y en diciembre otros 25 pb hasta el 0,75 %. Estas medidas ya se habían descontado en los mercados y reflejan la opinión del Banco de Japón de que, situándose en torno al 2 %, la inflación se encuentra ahora más estable, gracias a un aumento moderado de los salarios y a una actividad económica que avanza por buen camino.

Otra de las ventajas de la economía japonesa fue la rápida absorción de los aranceles impuestos en abril de 2025 por Donald Trump, una tasa global del 24 %. Los mercados cayeron con fuerza, sobre todo porque entre Japón y EEUU existen fuertes vínculos comerciales. Sin embargo, tras meses negociando se logró un acuerdo que limitó los aranceles al 15 %, protegió la mayoría de las exportaciones, y redujo la volatilidad en la Bolsa japonesa.

La nueva primera ministra, un punto de inflexión

Sanae Takaich está implantando una hoja de ruta para la economía japonesa basada en la disciplina fiscal, el control de la inflación y la continuidad de las reformas existentes. Su plan de estímulos, sin demasiadas medidas técnicas, consiste en reforzar el poder adquisitivo, mejorar la eficiencia fiscal y fortalecer sectores estratégicos como la energía, la alimentación y la defensa.

Más importante todavía es el nuevo plan de gobernanza impulsado por la nueva primera ministra. Porque ha hecho más transparente la economía japonesa, combinando estabilidad, pragmatismo y una voluntad de modernización, según los expertos de Ofi Invest AM, Sanae Takaichi ha mejorado la confianza de los inversores y  el entorno operativo de las empresas japonesas.

El ajuste gradual de la política monetaria, la buena gestión de las tensiones comerciales, y una transición política calmada, permitió a la Bolsa japonesa terminar 2025 con un comportamiento más estable. Los expertos de Ofi Invest AM, explican que esta normalización económica, refuerza la credibilidad de Japón, no frena el crecimiento, y atrae inversiones internacionales. 

En 2025, la Bolsa japonesa tuvo como principales motores a los sectores más propicios al ciclo de inversión: construcción, los metales no ferrosos y la banca, que se beneficiaron de los proyectos de infraestructuras, un entorno favorable para las materias primas, y el impacto positivo de mayores rentabilidades de los bonos sobre los márgenes bancarios. El sector inmobiliario también se aprovechó del contexto inflacionista.

Sin embargo, los sectores defensivos se quedaron rezagados en un entorno de mercado impulsado por el apetito por el riesgo. El sector agroalimentario sufrió la subida de costes de los insumos, el farmacéutico un clima comercial menos favorable, y varios sectores industriales, como materias primas y química, una demanda débil.

Mientras tanto, las acciones tecnológicas siguieron impulsando la Bolsa japonesa. El atractivo de la IA impulsó los valores de semiconductores, que alcanzaron las mayores ganancias del año, además de  grandes compañías tecnológicas japonesas

Los expertos de Ofi Invest AM constatan que el impulso de la Bolsa japonesa en 2025 persiste en 2026, ya que registra alzas relevantes. El entorno político estable, y un sentimiento muy optimista, llevaron a la bolsa japonesa a nuevos máximos históricos. En febrero, el Nikkei 225 superó por primera vez los 57.000 puntos tras la victoria de Sanae Takaichi, para alcanzar después 59.000 puntos antes de la recogida de beneficios provocada por las tensiones geopolíticas en Irán.

La Bolsa japonesa parece haber dejado atrás en 2026 las “décadas perdidas”. La fase alcista reciente responde a un entorno de beneficios empresariales sólidos, con transformaciones estructurales que refuerzan el atractivo de las empresas japonesas. La deflación parece que ya no va a volver.  Las empresas disponen de un poder de fijación de precios más sólido, protegen sus márgenes, y reinvierten en su crecimiento. La mejora de la gobernanza promovida por el gobierno continúa alineando los intereses de las compañías con sus accionistas, lo que eleva la rentabilidad y el dividendo.

La renta variable japonesa, según los expertos de Ofi Invest AM, se está beneficiando de esta tendencia estructural y sostenible. Las alzas de este mercado parecen consolidadas, con mejoras en gobernanza que refuerzan la disciplina en capital. Las recompras de acciones han alcanzado niveles récord. Todos estos factores, facilitan los flujos de compra, dentro de un escenario macroeconómico global que sigue siendo constructivo pese a la volatilidad. 

En cuanto a valoraciones, la Bolsa japonesa cotiza por encima de su media histórica, aunque los niveles son razonables debido a la mejora de márgenes y la rentabilidad, 

Este contexto propicia que la visibilidad de las empresas japonesas cara a los inversores internacionales mejore, por la mayor rentabilidad y la constante mejora de la gobernanza. Ahora hay un mercado japonés más sólido y con mejor calificación, gracias a los fundamentales que siguen impulsando el crecimiento. 

En todo caso, persisten algunos riesgos, tales como la volatilidad del yen, el rápido aumento de los rendimientos de los bonos a largo plazo y la incertidumbre en el ámbito geopolítico mundial. Circunstancias que pueden dar lugar a mayores fluctuaciones en las Bolsas japonesas.

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.