Miguel Ángel Valero
Markel Fintech celebra sus diez primeros años de existencia con 2.500 pólizas en 34 países; 9 suscriptores, dos de ellos en España; tres plataformas de suscripción. Son datos aportados por Carlos Peña, director de Líneas Financieras de Markel, en el Foro de Expertos Aefi & Markel España, y que confirman que esta compañía se consolida como "el socio asegurador de la industria fintech".
El Foro, celebrado en la sede de Herbert Smith Freehills Kramer en Madrid, se centró en analizar los riesgos a los que se enfrentan actualmente las empresas Fintech e Insurtech en España y como mitigarlos a través del seguro, su origen y su marco regulatorio, con la participación de Jaime Bofill, socio del bufete; Benjamín Pellegrini, especialista Cyber en Markel; y Leyre Celdrán, directora general de la Asociación Española de Fintech e Insurtech (Aefi).
El principal mensaje del encuentro es que el aumento de la ciberdelincuencia y la sofisticación del fraude están elevando la exposición al riesgo de las fintech e insurtech en España. Al mismo tiempo que se critica el incesante incremento de la presión regulatoria, en este ecosistema se reconoce que ha contribuido a legitimar, profesionalizar y consolidar esta actividad. El sector ha evolucionado desde estructuras pequeñas y centradas en el negocio B2C (empresa a consumidor) hacia compañías más profesionalizadas y orientadas al B2B (empresa a empresa), muchas veces como soporte tecnológico de entidades financieras tradicionales.
Normas europeas como DORA, MiCA o el Reglamento de Inteligencia Artificial están redefiniendo las obligaciones de las compañías del ecosistema fintech en resiliencia operativa, gobernanza tecnológica, protección del consumidor o gestión de riesgos asociados al uso de IA. Pero a costa de dificultades para la adaptación normativa y de una creciente carga administrativa.
Nada más comenzar la jornada, el presidente de AEFI, Arturo Mac Dowell, reconocelas dificultades que todavía encuentran muchas fintech para cumplir determinados requisitos regulatorios vinculados al aseguramiento profesional obligatorio.
Jaime Bofill advierte de que el riesgo regulatorio ha dejado de ser un elemento “periférico” para convertirse en un factor “central y sistémico” para fintech e insurtech, en un contexto marcado por el endurecimiento de las obligaciones de cumplimiento y el aumento potencial de la responsabilidad de administradores y directivos.
En ese sentido, reclama más inversión pública en supervisión, formación y recursos para agilizar los procesos de autorización y la adaptación regulatoria. Como otros ponentes, critica la falta de homogeneidad de criterios entre supervisores, defiende una mayor armonización regulatoria en Europa, y que opte por reglamentos de aplicación directa en vez de directivas. Con cierta envidia se menciona Francia, que posee un mercado de innovación financiera mucho más desarrollado, aunque sea a costa de una mayor presión normativa, y Alemania, donde hay una interlocución entre supervisores y ecosistema Fintech mucho más desarrollada.
Por su parte, los expertos de Markel alertan de la creciente sofisticación de los ciberataques y de que el uso de la inteligencia artificial (IA) está disparando las reclamaciones vinculadas a fraude, ingeniería social, interrupción operativa y protección de datos. Benjamín Pellegrini subraya que la IA está facilitando ataques más automatizados y difíciles de detectar, lo que obliga a las empresas a reforzar controles internos, capacidades de detección y estrategias de respuesta ante incidentes, y que la normativa incrementará la supervisión sobre la resiliencia operativa de entidades financieras y tecnológicas.
Carlos Peña destaca que, además, muchos siniestros ya combinan componentes de Responsabilidad Civil profesional, ciberseguridad, fraude y robo, y recomienda a las fintech reforzar sus programas aseguradores con coberturas integradas que eviten vacíos de coberturas entre pólizas.
La creciente sofisticación del fraude, el endurecimiento regulatorio y la exposición tecnológica están elevando de forma significativa los riesgos a los que se enfrentan las entidades financieras y sus consejeros y directivos. La Responsabilidad Civil profesional atraviesa un momento especialmente complejo por la convergencia entre riesgos tecnológicos y financieros. Avisa del “aumento de las notificaciones por incumplimiento de protección de datos” y el crecimiento de las reclamaciones civiles derivadas de fraudes financieros.
La combinación de actividad tecnológica y financiera convierte a las fintech en compañías especialmente expuestas a riesgos complejos, entre ellos fraude digital, ciberdelincuencia, riesgos asociados a criptoactivos o incremento de obligaciones regulatorias relacionadas con la protección de fondos y datos. Carlos Peña coloca el foco en cuatro grandes áreas que concentran los principales riesgos en este sector: Responsabilidad Civil Profesional, responsabilidad de administradores y directivos (D&O), ciberseguridad y fraude.