20 Apr
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La sostenibilidad empresarial se consolida como una disciplina más estratégica y vinculada al negocio de las grandes compañías. En un contexto marcado por una mayor presión regulatoria, un creciente escrutinio público y una mayor exigencia por parte de inversores y consumidores, las empresas avanzan hacia planes basados en la reducción de emisiones, compensación de alta calidad y el respaldo de estándares reconocidos internacionalmente.

Es la conclusión de la jornada ‘Impulsando la sostenibilidad: diálogo empresarial España-Reino Unido sobre mercados de carbono’, organizado por la Cámara de Comercio Británica en España junto con CaixaBank en Barcelona. A pesar de que los esfuerzos de las empresas se enfocan en la reducción, la compensación de emisiones gana peso en la agenda corporativa desde un enfoque estratégico y cada vez más riguroso.

En este sentido, Samir Samhan, director de Ventas de Derivados y Mercados de Carbono de CaixaBank, señala que el orden que deben seguir las empresas es claro: “primero, reducir todo lo que sea técnica y económicamente posible y, después, compensar para abordar el alcance 3”. Para sectores como el retail, la distribución o la industria, el foco en las políticas de sostenibilidad no está puesto tanto en medir o reducir las propias emisiones, sino en movilizar a clientes y proveedores para avanzar al mismo ritmo.

“Hoy nadie discute la necesidad de reducir emisiones; el verdadero reto está en cómo hacerlo sin perder competitividad y movilizando a toda la cadena de valor”, afirma Alex Munujos, director de sostenibilidad de Brico Dépôt.En esta línea, Albert Iglesias, director de marketing, innovación y sostenibilidad de Bunzl Distribution Spain, considera que “la sostenibilidad ya no es una cuestión de propósito, sino de supervivencia empresarial. Las grandes empresas deber abrir el camino y comunicarlo a las pymes, que son las que sustentan nuestra economía”. Una visión compartida por Carla Coloma, responsable global de sostenibilidad de Fluidra: “tras años de sobreexposición del discurso verde, ahora debemos filtrar mejor los mensajes y datos. Hay que ser transparentes entre emisiones brutas y netas y comunicar solo lo que se hace, no lo que se aspira a hacer”.

Europa ha ido más lejos y más rápido

Mark Lewis, CEO de Climate Finance Partner, y Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y Clima, coinciden en que el precio del carbono ha dejado de ser únicamente una señal climática para convertirse en una variable central de la política industrial y la geopolítica: "Europa ha ido más lejos y más rápido que el resto del mundo, y eso tiene un impacto real sobre la competitividad de su industria”. Ambos coincidieron en que el liderazgo europeo tiene costes a corto plazo, ya que está forzando una convergencia global de los mercados del carbono, consolidando el CO₂ como un activo económico clave en las decisiones empresariales y de inversión.

Desde CFP Energy, su country manager, Marta Díez destacó que “a pesar de la incertidumbre geopolítica y las tensiones en los mercados energéticos, los sistemas de comercio de emisiones continúan expandiéndose a nivel global”. Actualmente existen 41 ETS en funcionamiento, que cubren el 26% de las emisiones mundiales y representan el 63% del PIB global. En 2026 se lanzarán nuevos sistemas en Japón, India y Vietnam, mientras los existentes aumentan su ambición y ya están presentes en 14 países del G20. En 2025, estos mecanismos generaron un récord de 80.000 millones$, consolidándose como una de las herramientas más coste-efectivas para reducir emisiones y cumplir el Acuerdo de París.

En un mercado cada vez más exigente, los estándares de carbono juegan un papel central para garantizar la integridad de la compensación. Desde organizaciones internacionales, como Verra y BioCarbon, se subrayó que un estándar de calidad descansa sobre cuatro pilares fundamentales: auditoría independiente, metodologías científicas sólidas, registros trazables y normas claras sobre adicionalidad, permanencia y salvaguardas sociales y ambientales. “Un estándar de carbono es como una mesa con cuatro patas: si una falla, la integridad del sistema se resiente”, explicaron. Las críticas mediáticas a determinados proyectos del pasado han servido como catalizador para actualizar metodologías, reforzar controles y diversificar los tipos de proyectos, ampliando la oferta hacia soluciones más robustas y variadas.

Economía azul, un gran potencial empresarial todavía sin explorar

Otro de los mensajes más destacados del encuentro fue la importancia de la economía azul como oportunidad estratégica empresarial. Los ecosistemas marinos y costeros almacenan grandes cantidades de carbono y aportan beneficios adicionales en adaptación al cambio climático, biodiversidad y protección frente a riesgos climáticos.

“La economía azul está claramente infrautilizada en la acción climática”, señala Martin Koehring, director del Centro de Finanzas Privadas para el Desarrollo de ODI Global. “Estos ecosistemas son de los más ricos en carbono del planeta, pero reciben una inversión mínima. El reto no es la falta de oportunidades, sino convertirlas en proyectos financieramente estructurados y escalables”, añade.

En este sentido, se subrayó la necesidad de conectar los mercados de carbono con la inversión real en activos de 'blueconomy'. Destacó a España, por su extensa costa y su elevada exposición al cambio climático, como un país con una oportunidad estratégica única para liderar este ámbito si logra alinear demanda de créditos, estándares robustos e inversión a largo plazo.

El encuentro dejó claro que la acción climática empresarial ha entrado en una fase de mayor exigencia técnica y estratégica. En este nuevo escenario, el carbono se consolida como una variable económica clave —con implicaciones regulatorias, financieras y geopolíticas— y abre nuevas oportunidades, como la economía azul, para canalizar inversión hacia activos reales con alto impacto climático y territorial.

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