18 Apr
18Apr

Miguel Ángel Valero

Los mercados emergentes están ganando cada vez más protagonismo gracias a seis factores clave que señala Wim-Hein Pals, responsable del equipo de renta variable de mercados emergentes de Robeco. Por un lado, están infravalorados en comparación con los mercados desarrollados, con un crecimiento de beneficios que lleva ya tres años superando al de las economías avanzadas. Además, todavía tienen poca presencia tanto entre inversores institucionales como minoristas, lo que abre margen para crecer. Todo esto, junto a economías más sólidas, un dólar débil y sectores innovadores como la inteligencia artificial y las energías renovables, hace que estos mercados sean una opción cada vez más atractiva.

La renta variable emergente tiene un descuento del 30% respecto a la de los mercados desarrollados, observable en la mayoría de parámetros. A eso se suma el crecimiento de beneficios y un crecimiento de beneficios mayor que en los mercados desarrollados. Eso supone un gran cambio respecto a finales de la década de 2010 y principios de la década de 2020, cuando los beneficios de los mercados desarrollados se disparaban, con las empresas tecnológicas estadounidenses a la cabeza.

En 2024 vimos por primera vez desde hace mucho tiempo cómo la rentabilidad de las acciones de los mercados emergentes y el crecimiento de los beneficios de esos mercados superaron al crecimiento de los beneficios de los mercados desarrollados. En 2026, si damos por bueno el consenso del IBES, será un año con un crecimiento de beneficios en torno al 20%, lo que supone una cifra superior al crecimiento de los beneficios de los mercados desarrollados. Por lo tanto, es el tercer año consecutivo en el que el crecimiento de los beneficios en los mercados emergentes supera a los desarrollados.

Los mercados emergentes, tras años de resultados decepcionantes en términos relativos, cuentan con una asignación muy baja a la renta variable emergente entre los inversores institucionales. El inversor minorista también está ausente. En los primeros años de la década de 2020 preferían las acciones estadounidenses. Así que, en realidad, se obtiene una asignación muy baja de un 6% aproximadamente de media. Cuando los mercados emergentes obtienen mejores resultados se corre un riesgo considerable al no estar presente o tener una exposición muy reducida a la renta variable emergente.

Países casi sin deuda

En muchos de estos países apenas hay deuda, con la excepción de China, con un superávit comercial considerable. No hay déficits paralelos tan grandes como los de EEUU, así que tenemos superávits duales en muchos países emergentes.

Otro factor es la debilidad del dólar, que favorece en gran medida a los mercados bursátiles emergentes. Un dólar débil es positivo para los mercados emergentes, desde el punto de vista de apetito por el riesgo de la competitividad.

Por otra parte, no hay IA sin semiconductores coreanos y taiwaneses. Esa es la nueva era y un sector que también está impulsando a algunos de estos países emergentes. No se trata solo de la IA, sino también de los vehículos eléctricos y las energías renovables, aunque la IA es mucho más dominante que esos sectores. 

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