30 Oct
30Oct

La gestora española independiente especializada en renta variable Metagestión SGIIC, que acaba de cumplir 40 años, mantiene una visión constructiva sobre el sector financiero, especialmente sobre determinadas entidades españolas, pese a la reciente corrección de las cotizaciones. A su juicio, la fortaleza de los beneficios, la solvencia de las entidades y su capacidad de generación de capital justifican esta posición a medio y largo plazo.

Los resultados publicados por Bankinter, Banco Santander y BNP Paribas refuerzan, en opinión de los expertos de esta gestora, esta lectura: el sector está mostrando una realidad bastante más favorable de la que podrían sugerir las recientes caídas en Bolsa.

Tal como señalaba la gestora en su última Carta Trimestral, el entorno económico y financiero es particularmente complejo. La persistencia de la inflación, el fuerte repunte de las rentabilidades de los bonos soberanos, la inestabilidad geopolítica y los elevados déficits públicos de numerosas economías, están generando tensiones en los mercados financieros.

Uno de los principales focos de preocupación es Francia, donde el deterioro de las cuentas públicas ha llevado la rentabilidad del bono a diez años por encima del 5% y su diferencial frente al bono alemán por encima de los 160 puntos básicos (pb). Esta situación ha despertado dudas sobre el impacto que el aumento de las rentabilidades de la deuda soberana podría tener en los balances bancarios, tanto por las posibles minusvalías en sus carteras de renta fija como por el encarecimiento de la financiación.

Sin embargo, desde Metagestión consideran importante “distinguir entre el comportamiento de las cotizaciones y la realidad de los negocios bancarios”. Las tensiones en la deuda soberana son un riesgo que no debe infravalorarse, pero no todos los bancos presentan la misma exposición ni la misma sensibilidad a estos movimientos.

En este contexto, la gestora considera razonable esperar que el Banco Central Europeo utilice, dentro de su mandato, los mecanismos de los que dispone si las tensiones amenazaran con provocar una fragmentación desordenada de los mercados de deuda de la eurozona, aunque es consciente de que su actuación no está garantizada y dependerá de las circunstancias.

Los analistas de Metagestión destacan los resultados de tres entidades que, en pleno escenario de incertidumbre, constituyen una señal especialmente positiva:

  • Bankinter: Beneficio neto de 901 millone€ en los nueve primeros meses del ejercicio, un 11% más que el año anterior, con un crecimiento del 5,7% en el margen de intereses y del 12,9% en las comisiones netas. La gestora subraya su extraordinaria rentabilidad, con un ROTE del 20,4%, una ratio de capital CET1 del 13,2% y una morosidad contenida en el 1,84%, cifras que reflejan la fortaleza de su modelo de negocio, la calidad de su balance y su capacidad para seguir generando beneficios y capital en un entorno más exigente.
  • Banco Santander: Ha anunciado un beneficio ordinario récord de 11.176 millones€ hasta septiembre, un 16% superior al del año anterior. Los ingresos crecen un 8%, el beneficio ordinario por acción un 21% y la rentabilidad sobre el capital tangible alcanza el 16%, con una ratio CET1 del 12,7%. Para Metagestión, estas cifras ponen de manifiesto la fortaleza de su actividad comercial, las mejoras de eficiencia y las ventajas de un negocio diversificado geográficamente, con capacidad para incrementar los beneficios recurrentes y seguir remunerando al accionista.
  • BNP Paribas: Beneficio trimestral de 3.460 millones, un 13,5% más que el año anterior y por encima de las expectativas del mercado, una ratio CET1 del 12,9% y un nuevo programa de recompra de acciones de 1.300 millones. La gestora considera sus resultados especialmente relevantes por la preocupación existente en torno a la deuda pública francesa.

Más allá de las cifras, Metagestión pone el foco en la información facilitada por BNP Paribas sobre su exposición a la deuda soberana francesa. El banco mantiene aproximadamente 19.000 millones de euros en deuda del Estado francés, una exposición relativamente contenida respecto al tamaño de su balance, y considera limitado el riesgo directo derivado de esta posición incluso con la actual ampliación de diferenciales. Según la gestora, este dato “permite dimensionar uno de los principales temores que están penalizando las cotizaciones bancarias”. Un deterioro prolongado de la situación francesa podría tener consecuencias adicionales sobre la economía, los costes de financiación o la confianza de los inversores, pero los resultados conocidos hasta ahora no apuntan a un deterioro significativo de la solvencia de las grandes entidades.

Los analistas de Metagestión identifican cuatro argumentos fundamentales para mantener una visión constructiva sobre el sector:

  • Rentabilidad: Los bancos presentan niveles de rentabilidad muy superiores a los de buena parte de la última década, gracias a la mejora estructural de la eficiencia, la disciplina en la concesión de crédito, y unos tipos de interés que siguen favoreciendo la generación de ingresos.
  • Solvencia: Los balances están, en términos generales, mejor capitalizados y con mayores colchones de liquidez que en anteriores episodios de tensión financiera. Esto no elimina los riesgos, pero aumenta la capacidad para absorber escenarios adversos.
  • Remuneración al accionista: Una importante capacidad de retribución, tanto vía dividendos como mediante programas de recompra de acciones, respaldada por la generación recurrente de capital.
  • Valoración: La reciente corrección está mejorando las valoraciones de algunas entidades sin que, por el momento, se haya observado un deterioro equivalente en sus resultados operativos.

Para la gestora, esta divergencia entre precios y fundamentales “puede generar oportunidades de inversión interesantes, siempre que las valoraciones incorporen un margen de seguridad suficiente”. Su visión positiva no implica ignorar los riesgos asociados a las tensiones soberanas, al posible deterioro económico o a futuras pérdidas en las carteras de deuda. Por ello, Metagestión presta especial atención a la exposición de cada entidad a la deuda pública, la evolución de sus costes de financiación y la fortaleza de sus ratios de capital.

Gestión prudente en Metafinanzas FI

Ante el aumento de la incertidumbre, Metagestión ha optado por una gestión especialmente prudente en Metafinanzas FI, su fondo sectorial financiero. La gestora ha elevado la liquidez hasta los niveles máximos permitidos por la política de inversión del fondo, y ha aprovechado la flexibilidad para invertir hasta un 25% en compañías de otros sectores, con el objetivo de diversificar riesgos y reducir parcialmente la exposición a las tensiones que atraviesan los valores financieros.

Estas decisiones han permitido amortiguar parte de la corrección. Mientras los índices bancarios de referencia acumulan retrocesos de entre el -11% y el -12% en el periodo considerado, la caída de Metafinanzas FI se sitúa en el 9,3%. “Una rentabilidad negativa nunca es satisfactoria, pero estamos consiguiendo contener las pérdidas relativas en un entorno especialmente adverso para el sector en el que invertimos”, señalan desde la gestora.

Metagestión sigue de cerca la evolución de la deuda soberana europea, su posible impacto sobre los balances bancarios y las publicaciones de resultados. En particular, considera que la reacción negativa de la cotización de Bankinter tras presentar unos resultados sólidos ha sido excesiva en relación con la evolución de sus fundamentales, y que los resultados de Santander y BNP Paribas aportan nuevos argumentos para mantener la confianza en el sector.

La gestora insiste en que, en momentos de incertidumbre, preservar el capital es tan importante como identificar oportunidades. La volatilidad puede continuar mientras persistan las tensiones en los mercados de deuda, pero también puede ofrecer la ocasión de reforzar posiciones en compañías de calidad a valoraciones más atractivas.

Por eso, mantener niveles elevados de liquidez “no supone renunciar a nuestra visión positiva sobre el sector, sino disponer de capacidad para actuar cuando consideremos que los precios ofrecen una relación suficientemente atractiva entre rentabilidad y riesgo”, explican desde Metagestión. La prioridad sigue siendo gestionar el riesgo con prudencia, proteger el patrimonio de los partícipes y aprovechar las oportunidades que surjan cuando el mercado se aleja de los fundamentales de las compañías.

“Una corrección bursátil no implica necesariamente un deterioro del valor de los negocios en los que invertimos. Y es precisamente esa diferencia la que tratamos de aprovechar como inversores a largo plazo”, concluyen.

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