Miguel Ángel Valero
El tabaco (su consumo o la exposición al humo ajeno) está detrás del 17% de las muertes por enfermedades cardiovasculares, lo que se traduce en más de tres millones de fallecimientos anuales en todo el mundo.
“El tabaquismo es la enfermedad más peligrosa para nuestro corazón y nuestra salud cardiovascular, multiplicando entre dos y ocho veces el riesgo de infarto. Las nuevas formas de consumo tabáquico como el cigarrillo electrónico (vapeadores), tabaco calentado, cachimbas, bolsitas de nicotina (Snus)… no anulan ni reducen este riesgo. Es fundamental ayudar y apoyar con herramientas y medidas a las personas que fuman para acabar con esta enfermedad y mejorar su salud”, advierte José Abellán, Cardiólogo Intervencionista en el Hospital Santa Lucía, Cartagena.
El tabaquismo es una de las mayores amenazas para la salud pública a la que se ha enfrentado el mundo. Mata hasta a la mitad de las personas que lo consumen y no logran dejarlo. Cada año se lleva la vida de más de 7 millones de personas en el mundo, entre ellas cerca de 1,6 millones que no fuman, pero están expuestas al humo ajeno.
A pesar de que casi 7 de cada 10 fumadores quieren dejar el tabaco y que cuatro de cada diez lo han intentado, en España es la segunda sustancia psicoactiva más consumida entre la población de 15 a 64 años, con una prevalencia de consumo alguna vez en la vida del 66,6%.
José Abellán alerta sobre todo del alza del consumo de tabaco entre los más jóvenes. Y avisa que en el 80% de los infartos de menores de 50 años aparece el tabaco.
“Adamed Laboratorios sigue invirtiendo en I+D para lanzar nuevos productos para la cesación tabáquica. Presentamos este fármaco, el único de prescripción médica en solución oral, con el fin de ayudar a que más pacientes puedan dejar de fumar en un plazo corto de tiempo, y a que los profesionales de la salud en España dispongan de más alternativas para combatir esta enfermedad crónica, adictiva, y recidivante”, explica, Bernardo De Rafael Töpfer, Director General para España.
Adamed Laboratorios ofrece Recigarum Solución Oral, de prescripción médica. Está indicado en adultos para el tratamiento de la dependencia tabáquica y la reducción de la ansiedad de la dependencia a la nicotina en fumadores adultos que estén dispuestos a dejar de fumar. Su objetivo final es el abandono permanente del consumo de productos nicotínicos. Este fármaco tiene una duración de 25 días.
El medicamento se presenta en único envase multidosis, que es suficiente para el tratamiento completo de 25 días, donde el contenido de la solución es de 22 ml, que corresponde a un mínimo de 100 dosis. Este fármaco se trata de una solución oral que viene presentada en una bomba dosificadora, donde cada dosis suministra 0,19 ml de solución,que contiene 1,5 mg del principio activo.
La solución oral, que es la novedad en este fármaco para dejar de fumar, es un líquido de incoloro a amarillo, transparente, y con sabor a menta. El medicamento puede administrarse con y sin agua o líquido.
Además, se debe dejar de fumar por completo el 5º día, y, en caso de recaída o fracaso de tratamiento, éste debe interrumpirse y podrá reanudarse tras 2 o 3 meses.
“La disponibilidad de este medicamento representa una innovación relevante en el tratamiento farmacológico del tabaquismo, ya que amplía las posibilidades de administración más allá de los comprimidos tradicionales. Esta formulación puede mejorar la adherencia en determinados perfiles de pacientes", destaca el doctor Carlos A. Jiménez-Ruiz, especialista en Neumología y experto en tabaquismo.
El medicamento está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) para determinadas indicaciones / condiciones. En ese sentido, "el impacto de los fármacos depende de que estos estén financiados y accesibles a todos los fumadores. La evidencia demuestra que la financiación incrementa de manera significativa los intentos de abandono, la abstinencia mantenida y reduce las desigualdades sociales en salud. Limitar su acceso supone perpetuar una adicción que afectará especialmente a los grupos más vulnerables", subraya el doctor Raúl de Simón, coordinador del grupo de trabajo de Tabaquismo en Semergen.
"Las condiciones de financiación para los fármacos de cesación tabáquica fijadas por el Ministerio de Sanidad son excesivamente restrictivas, excluyendo a la mayoría de los fumadores. Y sus criterios no están consensuados con los profesionales sanitarios ni están basados en argumentos científicos validados. Garantizar el acceso universal a fármacos para dejar de fumar es una intervención coste-efectiva, alineada con las recomendaciones de la OMS y las principales guías clínicas”, insiste este experto.