El Monitor Anual Adecco sobre Salarios confirma una mejora real del poder adquisitivo por segundo año consecutivo. El salario medio de la economía española durante 2025 fue de 2.055€ mensuales, el 3,4% más respecto a 2024 (1.988 €/mes), equivalente a 67€ al mes o 804 más al año. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta la inflación, el poder adquisitivo real (con un IPC medio del 2,7% al cierre de 2025) apenas crece un 0,7% el año pasado (equivalente a 14€ reales al mes o 168 al año).
Por sectores de actividad, el comportamiento en 2025 presenta una novedad relevante respecto a la tendencia de años anteriores: la Construcción es el sector con mayor crecimiento salarial (+4,4%), superando tanto a Industria (+3,4%) como a Servicios (+3,3%). Es la primera vez en varios ejercicios que la Construcción lidera el crecimiento salarial, lo que puede reflejar tanto la presión de demanda de mano de obra en el sector —impulsada por el boom de la vivienda y la inversión en infraestructuras— como los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva sectorial.
La Industria mantiene su posición como el sector mejor remunerado con 2.310€ mensuales en 2025, seguida de Servicios con 2.020 €/mes y Construcción con 1.958 €/mes. La brecha entre Industria y Construcción se sitúa en 352€ mensuales (4.224 anuales), ligeramente inferior a la de 2024 (360 €/mes), dado el mayor dinamismo de la Construcción en 2025.
En 2025, con un IPC del 2,7%, todos los sectores de la economía española registraron ganancias de poder adquisitivo por segundo año consecutivo. Si el total de la economía ganó un 0,7% real, la Construcción destaca de forma sobresaliente: con un crecimiento nominal del 4,4%, obtuvo una ganancia real del 1,7%, la mayor de todos los sectores y en claro contraste con la pérdida de -0,3% que registró en 2024.
La Industria ha ganado, al igual que el salario medio total, un 0,7% de ganancia real y los Servicios un 0,6%.
Pérdida neta de poder adquisitivo desde 2019
Si analizamos la capacidad adquisitiva del salario desde 2019, el balance del conjunto del periodo 2019-2025 sigue siendo negativo en términos de poder adquisitivo. Los salarios nominales crecieron un 21,3% entre 2019 y 2025, pero la inflación acumulada alcanzó aproximadamente el 22,7%, lo que implica una pérdida neta de poder adquisitivo de alrededor del 1,1% para el conjunto de la economía.
Por sectores, la Industria acumula la mayor pérdida real en este periodo (-3,3%), seguida de la Construcción (-2,7%) y Servicios (-0,3%). La recuperación de 2024 y 2025 ha recortado las pérdidas anteriores, pero no ha bastado para compensar los efectos de la inflación.
El tamaño de la empresa sigue siendo uno de los factores determinantes del salario en España. En 2025, las grandes empresas (con 200 o más trabajadores) pagaron de media 2.376€ mensuales, frente a los 2.138 de las medianas y los 1.753 de las pequeñas. La brecha entre grandes y pequeñas alcanza los 623€ al mes (7.476 al año), equivalente a un 35,5% más en las grandes respecto a las pequeñas corporaciones.
En 2025 se mantiene la tendencia iniciada en años anteriores de cierta convergencia. Las pequeñas empresas son las que más crecen (+3,6%), y las grandes las que menos (+2,8%). Esta dinámica es coherente con el efecto del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que actúa como suelo salarial en las pequeñas empresas.
El análisis del acumulado 2019-2025 revela que las pequeñas empresas son las únicas que han preservado el poder adquisitivo de sus trabajadores en el periodo. Sus salarios crecieron un 23,1% en términos nominales, ligeramente por encima de la inflación acumulada del periodo (22,7%), lo que supone una ganancia real de aproximadamente del 0,4%. En el otro extremo, las grandes empresas registran la mayor pérdida real acumulada: sus salarios crecieron solo un 17,3% nominal, frente a una inflación del 22,7%, resultando en una pérdida de poder adquisitivo de alrededor del 4,3%. Las medianas empresas se sitúan en un punto intermedio, con una pérdida real acumulada del 2,5%.
Para Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute, “La explicación de este patrón hay que buscarla principalmente en el efecto del SMI. Las subidas del Salario Mínimo Interprofesional han tenido un impacto proporcionalmente mayor en los salarios de las pequeñas empresas, donde los sueldos más bajos tienen un peso mayor en la distribución. Las grandes empresas, con estructuras salariales más complejas y mejor remuneradas, han absorbido los incrementos salariales de forma diferente, resultando en un menor crecimiento relativo de sus masas salariales medias”.