Miguel Ángel Valero
La sabiduría popular siempre ha defendido que el trabajo es malo para la salud. El informe Salud en las empresas 2026 de Coverflex desvela precisamente que el 67% de los españoles cree que el trabajo ha afectado a su salud física y emocional. Porcentaje que llega al 73% en empresas de 25 a 100 empleados, 76% en la Generación Z, y al 83% entre los que trabajan en startup. El 79% habla de estrés laboral, frente al 45% que logra conciliar, y al 20% que consigue desconectar del trabajo.
Una situación que explica que el 91% de los empleados quieren que la salud y el bienestar formen parte del programa de compensación salarial, señala Andrés Quiles, director global de seguros de Coverflex. Y que el 40% considere insuficiente la promoción de la salud mental en la empresa (el 25% de los Baby Boomers contrasta con el 47% de la Generación Zeta). Eso sí, el 37% percibe que la empresa se preocupa de verdad por su bienestar emocional.
En este contexto, el seguro de Salud se consolida como una de las principales herramientas de las empresas para garantizar el bienestar de sus equipos. Desde enero, un 6% más de empleados cuentan con esa cobertura, considerada el beneficio más importante para el 88% de los empleados ("realmente importante" para el 52%). El 48% de las empresas ofrece el seguro de Salud, 10 puntos más que un año antes. Y el 18% de los empleados conoce sus ventajas fiscales.
Para Andrés Quiles, “el seguro de Salud se ha consolidado como una de las herramientas más eficaces que tienen las empresas para responder a las expectativas de sus equipos. El reto ya no consiste solo en incorporarlo al paquete de compensación, sino en garantizar que se combina cobertura médica, prevención, salud mental y acceso digital adaptado a cada generación”. "Es clave adaptar el seguro a la situación de cada empleado", porque en las empresas españolas actualmente conviven cuatro generaciones. Para Eduardo Gaspar, director comercial de Coverflex, esto supone "hacer que la compensación compense".
En este sentido, Coverflex ofrece cuatro recomendaciones para los equipos de Recursos Humanos de las empresas:
Irene Torrijos, directora Comercial y de Negocio de Sanitas Seguros, aporta: “Cuando el seguro de Salud forma parte de una estrategia de bienestar visible y accesible para los empleados, se convierte en una herramienta de cuidado real completo. A través de la prevención, el acceso ágil a la atención médica y el apoyo a la salud mental, permite acompañar a las personas en los momentos que más lo necesitan y hace tangible el compromiso de las empresas con el bienestar de sus empleados”.
Alfredo Hernández Pimienta, director de Desarrollo de Negocio de Savia Salud Digital Mapfre, asegura que “en entornos donde la flexibilidad horaria o espacial es limitada, la telemedicina actúa como un ecualizador clave. Herramientas como las videoconsultas médicas, la atención psicológica 24/7 y la autoevaluación digital eliminan barreras operativas. De hecho, la salud digital disminuye en 1 hora y 25minutos el tiempo medio dedicado por consulta en comparación con el formato presencial, reduciendo a su vez el absentismo y facilitando un cuidado preventivo y continuo”.
Isabel Aranda, psicóloga sanitaria especializada en el ámbito laboral de Therapyside, explica que el elevado impacto entre las generaciones más jóvenes se debe a que "han accedido al mercado laboral en un contexto marcado por una elevada incertidumbre económica, cambios tecnológicos acelerados, una alta incertidumbre socio -política y trayectorias profesionales menos predecibles. A ello se suman modelos de trabajo altamente conectados, donde la disponibilidad permanente y la sobrecarga informativa dificultan la recuperación psicológica. Por otro lado, las nuevas generaciones muestran una mayor alfabetización emocional y una menor estigmatización de los problemas de salud mental, lo que facilita reconocer y comunicar síntomas que quizá en generaciones anteriores permanecían ocultos o se normalizaban".
La flexibilidad va más allá del teletrabajo
Para Pedro Galván, CEO de Awards of Happiness, la flexibilidad no debe ser un privilegio exclusivo del teletrabajo: “ El verdadero catalizador del bienestar es el diseño cultural de la organización: autonomía, evaluación por objetivos y respeto a la desconexión digital. La presencialidad fracasa cuando se convierte en presentismo, microgestión y falta de confianza. Y ese impacto se mide a través de la voz directa de las personas". “Cuando una organización sitúa la salud mental y el bienestar en el centro de sus decisiones, el reconocimiento de sus colaboradores llega de manera natural. Cuidar a las personas no solo genera entornos saludables, sino que impulsa la excelencia operativa independientemente de si se trabaja desde la oficina o desde casa”, remarca.
Para Cristina Bejarano, directora de BeFlex , el modelo flexible de trabajo es el punto de partida, pero cuidar la salud mental y el bienestar exige mucho más. La desconexión no depende tanto de dónde y cuándo se trabaja como de disponer un diseño organizativo que lo haga posible. Entre las prácticas organizativas que ayudan a reducir la sensación de "disponibilidad permanente", recomienda seguir bandas horarias con núcleo compartido (por ejemplo, de 10:00 a 14:00) y que el resto sea flexible; trabajar con metodologías ágiles y donde se priorice el resultado sobre el tiempo de conexión; disponer de días y/o de horarios protegidos sin reuniones, reservándose espacios para el trabajo individual, y, por último, establecer protocolos exigentes de desconexión digital. “Todas estas medidas comparten un principio común: desplazar el control por presencia hacia el diseño por resultados. Esta es, probablemente, la palanca más infravalorada del debate actual sobre bienestar laboral”, asegura.
Para Julia Abarca, Country Manager España de Coverflex, “la salud de los equipos ha dejado de ser un capítulo aislado dentro de la compensación, es la base sobre la que se sostiene todo lo demás. Estos datos de nuestro estudio confirman lo que vemos cada día en las empresas con las que trabajamos: cuidar la salud ya no es un gesto, es una decisión estratégica. Y esa es, precisamente, la diferencia entre ofrecer un beneficio y ofrecer bienestar real”.