Miguel Ángel Valero
Esta nueva entrega del Ranking de ingresos de los mayores grupos aseguradores europeos examina cómo han evolucionado a lo largo del periodo 2024-2025, a partir de la información contenida en sus cuentas anuales y de datos comparativos agregados. En esta versión del informe se consolida el enfoque metodológico introducido en 2023 tras la implementación de las normativas contables NIIF 17 y NIIF 9. De esta forma, por tercer año consecutivo, el análisis se centra en los ingresos procedentes del servicio de seguros, prescindiendo de la tradicional referencia a las primas emitidas brutas. El mantenimiento de este formato obedece al propósito de proporcionar una visión comparable del desempeño de los grupos aseguradores bajo el marco normativo contable vigente.
"Si bien algunas entidades han continuado reportando datos de primas brutas con carácter voluntario, su heterogeneidad impide emplearlos como base del ranking y restringe la comparabilidad histórica a los ejercicios previos a 2023", advierten los expertos de Mapfre Economics.
Además, esta edición del Ranking publicado por Fundación Mapfre amplía el universo de análisis a los veinte primeros grupos aseguradores, lo que da entrada a nuevos operadores relevantes del mercado europeo y aporta una perspectiva sectorial más completa.
Esta edición conserva el análisis de la evolución del margen del servicio contractual (CSM) y la comparativa de la rentabilidad de las inversiones, porque ayudan a profundizar en las tendencias clave del sector y facilitan la interpretación de los datos presentados. Se mantiene también la información relativa a los niveles de solvencia, los resultados netos y la composición del balance de los grupos aseguradores que integran el ranking.
Un entorno macro más complejo
El año 2025 se desarrolló en un entorno económico global más complejo que en 2024. El contexto económico dejó de estar dominado por el proceso de desinflación y el inicio de la relajación monetaria, ganando peso la divergencia en las políticas económicas y el avance de la fragmentación del entorno internacional. Este proceso se reflejó en el aumento de las tensiones comerciales, en los cambios en las cadenas globales de suministro y en un mayor recurso a medidas proteccionistas, factores que continuaron condicionando la actividad de la economía global, la inversión y el comercio internacional.
Las condiciones de financiación, aunque más favorables que en años previos, dejaron de constituir el principal factor limitante de la actividad económica. La moderación de la inflación y el avance en la normalización de la política monetaria contribuyeron a aliviar las tensiones financieras, si bien el nivel de los tipos de interés continuó siendo elevado en términos históricos. En este contexto, fueron ganando importancia otros factores, entre ellos el elevado endeudamiento global, la volatilidad en los mercados financieros y, de forma creciente, los riesgos asociados a la geopolítica y a la fragmentación comercial, junto con los cambios en las cadenas de valor y la incertidumbre ligada a la orientación de las políticas económicas.
Por otro lado, el entorno de tipos de interés, aunque en proceso de ajuste, se mantuvo en niveles elevados en términos históricos y se caracterizó por la consolidación de curvas con pendiente positiva en un número creciente de mercados. Esta configuración permitió la existencia de una prima por plazo relevante, lo que favoreció el desarrollo de productos de seguros de Vida vinculados al ahorro de mayor duración, especialmente en las economías desarrolladas, al tiempo que mejoró las expectativas de rentabilidad financiera del sector.
Los mercados financieros sufrieron episodios de volatilidad, ajustes en las valoraciones de los activos, una elevada sensibilidad a la evolución de los tipos de interés y de las primas de riesgo. No obstante, el mantenimiento de rendimientos financieros en niveles relativamente elevados continuó apoyando la rentabilidad del sector asegurador, reforzando el papel de la gestión activa de las carteras de inversión. En este marco, la oferta de productos de seguros de Vida en los que el tomador asume el riesgo de inversión continuó adaptándose, e incorporando un mayor grado de diversificación y flexibilidad para dar respuesta a un entorno financiero cambiante y más complejo.
Sobre esta base, el sector asegurador mostró un desempeño positivo, aunque con una evolución desigual entre regiones y líneas de negocio. La mejora de las condiciones de financiación, junto con una inflación más contenida y la progresiva recuperación del crédito, contribuyeron a sostener la actividad del sector, apoyándose a su vez también en el aumento de la rentabilidad de las carteras de inversión. Estos factores impulsaron tanto el segmento de los seguros de Vida, favorecido por unas expectativas de rentabilidad más estables, como el segmento de No Vida, más vinculado al ciclo económico. No obstante, el menor dinamismo de algunas economías desarrolladas actuó como factor limitante en determinados mercados.
En Europa, estas dinámicas se trasladaron a un entorno más exigente desde el punto de vista de la gestión financiera, marcado por la persistencia de tipos de interés en niveles relativamente altos y por la volatilidad de las primas de riesgo, factores que dieron lugar a comportamientos diferenciados entre mercados y segmentos de negocio. Y se tradujo en una evolución desigual de la actividad aseguradora, más moderada en las principales economías del núcleo europeo, y relativamente más dinámica en otros mercados con mejor desempeño cíclico.
También se puso de manifiesto una mayor complejidad en la naturaleza de los riesgos que afectan al sector asegurador, caracterizados por su creciente interrelación y por su capacidad de materializarse de forma simultánea. En particular, la combinación de episodios de tensión en los mercados, la exposición a activos de menor liquidez y la sensibilidad a shocks macrofinancieros y geopolíticos reforzó la importancia de una gestión integrada del balance y de la liquidez, así como de una vigilancia más estrecha de los posibles efectos de contagio.
En este marco, el sector asegurador europeo mantuvo una trayectoria de crecimiento sostenido, si bien cada vez más condicionada por la necesidad de adaptar sus estrategias a un entorno más incierto y exigente desde el punto de vista prudencial. El sector asegurador europeo volvió a dar muestras de notable resiliencia durante 2025, apoyado en marcos regulatorios como Solvencia II e IORP II.
Las aseguradoras europeas gestionan activos por un valor cercano a los 9,5 billones de euros, lo que reafirma su papel como inversores institucionales de primer orden. Ello no impidió que el entorno de menor crecimiento económico, la elevada incertidumbre geopolítica, la volatilidad en los mercados de bonos y renta variable, la exposición al dólar, el crédito privado y los riesgos cibernéticos y asociados a la inteligencia artificial plantearan nuevos desafíos. En esa línea, los análisis recientes de la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones (EIOPA) confirmaron que los riesgos del sector permanecen estables en un nivel medio, si bien subrayaron la conveniencia de vigilar las vulnerabilidades financieras emergentes.
Crecimiento del 5,1% en ingresos
Los ingresos del servicio de seguros de los veinte principales grupos aseguradores europeos crecieron un 5,1% en 2025, situándose en 581.961 millones€. El Ranking únicamente recoge a las aseguradoras que han reportado datos de ingresos del servicio de seguros bajo la norma contable NIIF 17, motivo por el cual se ha dejado fuera del análisis a las mutuas de seguros francesas Aema y Covéa, así como a Lloyd’s.
A la cabeza de la clasificación en 2025, Allianz revalidó su liderazgo con ingresos totales de 102.802 millones (+5,2% más respecto a 2024), lo que representa el 17,7% del total de grupos analizados. En segundo lugar, AXA reportó 89.953 millones (+4,5%), equivalente al 15,5% del total, seguida de Generali, que ascendió a la tercera posición, con 56.412 millones y un crecimiento del 4,2%, superando a Zurich, que descendió al cuarto lugar con 55.793 millones y un avance del 1,4% respecto al año anterior. Estos cuatro grupos líderes concentraron en torno al 52,4% de los ingresos totales del universo de grupos analizados.
Talanx ocupó el quinto puesto del ranking, con 48.994 millones (+1,8%). Aviva escaló hasta la sexta posición, con 29.709 millones y el mayor crecimiento entre los grandes grupos europeos (21,2%), superando a Mapfre, que se situó en el séptimo lugar, con 26.352 millones (+3,3%).
Otros movimientos destacados en el ranking de 2025 incluyen a Crédit Agricole Assurance que, con 15.402 millones (+9,9%) adelantó a Bupa hasta la décima posición. Legal & General alcanzó los 13.243 millones (+6%). VIG, con 13.196 millones (+8,7%) se situó por delante de R+V, que registró 12.970 millones (+6,6%). CNP retrocedió hasta la 16ª posición, con 10.738 millones y una reducción del 2,5% respecto a 2024, la única caída relevante en ingresos entre los grandes grupos aseguradores.