No se estimulan de forma plena las capacidades y la autonomía de los niños, por lo que al llegar a la edad adulta, muchas personas con discapacidad se ven empujadas hacia la inactividad, la dependencia del entorno familiar o la percepción de prestaciones públicas como vía de subsistencia.

Uno de cada dos españoles asegura que no conoce a nadie con movilidad reducida, por lo que no es consciente de las barreras que afrontan para realizar tareas tan comunes como hacer deporte (74%), llevar a cabo tareas cotidianas (67%), hacer la compra (64%) o salir de la vivienda a la calle (51%).

Una de cada tres personas con discapacidad se encuentra en riesgo de pobreza, alerta la Fundación Randstad.