Los mercados europeos seguirán evolucionando hacia productos que requieren menos capital —como los unit-linked (seguros de Vida vinculados a fondos de inversión), los vinculados a índices y los basados en el riesgo— con el fin de reducir las garantías, disminuir los requisitos de capital y mitigar los riesgos de gestión de activos y pasivos, vaticina S&P Global Ratings.
El aumento de los tipos de interés está ayudando a aliviar la carga de las garantías existentes y a reducir los desajustes entre activos y pasivos. Por otro lado, la mayor rentabilidad de los depósitos bancarios y la aparición de neobrokers y neobancos intensificarán la competencia por captar nuevo negocio, lo que influirá en la demanda de los clientes y en las ventas de seguros de Vida.
Las aseguradoras de Vida gestionan los riesgos de longevidad, mortalidad y morbilidad —además del riesgo de inversión, naturalmente— al tiempo que intensifican sus inversiones en tecnología y digitalización. La creciente competencia en el mercado de pensiones y la transición hacia productos unit-linked presionarán a la baja los márgenes de comisiones.
Los países nórdicos y el Reino Unido lideran la transición hacia productos que requieren menos capital. Alemania está eliminando gradualmente las carteras antiguas con altas garantías y afrontando la competencia en el ámbito de las pensiones privadas. Francia e Italia continuarán avanzando hacia pólizas híbridas y unit-linked que implican un menor consumo de capital.
El aumento de los tipos de interés está impulsando la demanda de productos de ahorro en España, favorecida por la mayor inclinación de la curva de rendimientos tras años de tipos bajos. El volumen de primas se ha recuperado desde 2023, después de que el repunte de la inflación en 2022 provocara un alza en los tipos de interés. En 2025, el mercado español de seguros de Vida registró un crecimiento excepcional: un 23% en términos de primas y un 5% en cuanto a provisiones. No obstante, el mercado español sigue estando menos desarrollado que el de sus homólogos europeos, donde predominan los incentivos fiscales.
Las garantías de las carteras existentes de las aseguradoras de Vida españolas se sitúan, en promedio, en torno al 3%. Las aseguradoras españolas mantienen la disciplina en su gestión de riesgos.
Los bancos son los principales distribuidores de productos de seguros de Vida en España y han canalizado parte de los ahorros de sus clientes hacia Rentas Vitalicias y otros productos de ahorro. En otros mercados, una asignación significativa de productos de protección respalda la rentabilidad del sector.
Las aseguradoras españolas mitigan la mayor parte del riesgo de tipos de interés ajustando estrechamente los plazos (duraciones) de sus activos y pasivos. Los estrictos requisitos normativos para minimizar el desajuste entre activos y pasivos refuerzan esta cultura de gestión de riesgos. Algunos productos se gestionan mediante el emparejamiento de flujos de caja o de duraciones.
España es el único país de la UE que recurre a derivados para el emparejamiento de activos y pasivos a nivel sectorial. Las aseguradoras también aplican ajustes por valor de mercado en caso de rescate anticipado. De hecho, la mayoría de las pólizas de seguro de Vida ofrecen garantías únicamente al vencimiento, lo que significa que, en caso de rescate anticipado, solo abonarían el valor de mercado del pasivo si éste fuera inferior (similar al ajuste por valor de mercado). Este mecanismo ayuda a las aseguradoras a salvaguardar la gestión de sus activos y pasivos, trasladando el riesgo de pérdidas de mercado a los tomadores de las pólizas.
"Consideramos limitados otros riesgos asociados a los productos, incluido el riesgo de suscripción en los productos de Vida tradicionales (protección). Partimos de la base de que el sector aplica políticas de precios prudentes y utiliza tablas de mortalidad conservadoras, similares a las de otros mercados europeos", finaliza el análisis sobre España de S&P.