La huella de carbono que genera un conductor no depende únicamente de los kilómetros que recorre. Factores como el tipo de vehículo, el combustible que utiliza, e incluso la edad o el género del conductor pueden influir en las emisiones asociadas a cada desplazamiento. Con el objetivo de comprender mejor estas diferencias, Mapfre ha analizado los hábitos de conducción y las características de sus asegurados en cinco países, desarrollando modelos que permiten estimar con mayor precisión las emisiones de CO₂ vinculadas al uso de los vehículos asegurados.
El informe destaca que, en España, por ejemplo, la antigüedad del vehículo influye significativamente en los kilómetros que recorre al año: cuanto más antiguo es, menos se utiliza. El tipo de combustible también tiene un impacto importante. Los vehículos eléctricos son los que recorren más kilómetros de media al año, seguido de los vehículos diésel, los híbridos y los de gasolina. Además, los conductores más jóvenes suelen recorrer mayores distancias y, en promedio, los hombres realizan un 8% más de kilómetros al año que las mujeres.
Con este análisis, la aseguradora avanza en la medición de la huella de carbono asociada al uso de los vehículos asegurados y refuerza la capacidad analítica del Grupo para seguir impulsando soluciones que favorezcan una movilidad más eficiente y con menor impacto ambiental.
El informe se centra en las emisiones generadas por los vehículos de sus asegurados, una de las principales fuentes de emisiones indirectas para el negocio asegurador, integrada en el alcance 3 según la clasificación que realiza el protocolo GHG, y pone de relieve la relevancia de la cartera de automóviles en este ámbito. El volumen de negocio considerado en el análisis es de entorno al 80% del total de primas del ramo de automóviles del Grupo, lo que convierte su análisis en un elemento relevante para seguir avanzando en la estrategia de sostenibilidad de la compañía.
Para llevar a cabo esta medición, la Dirección Corporativa Actuarial ha combinado modelos estadísticos tradicionales con modelos de inteligencia artificial, lo que le ha permitido estimar tanto los kilómetros recorridos al año como las emisiones de CO₂ por kilómetro para cada vehículo. Los modelos incorporan variables asociadas tanto al vehículo como al asegurado, como la antigüedad del vehículo, el tipo de combustible, características del vehículo o la edad asegurado por mencionar algunas. Las características de los asegurados y sus vehículos condicionan en gran medida las diferencias observadas en la huella de carbono generada entre una compañía u otra.
Con este trabajo, Mapfre refuerza su capacidad para integrar criterios de sostenibilidad en la gestión aseguradora y avanzar en el conocimiento de las emisiones asociadas a su actividad. La modelización desarrollada no solo mejora la medición de la huella de carbono de la cartera de automóviles, sino que también abre la puerta al diseño de soluciones, productos e incentivos que contribuyan a fomentar una movilidad más eficiente y con menor impacto ambiental.