El 10 de junio, en el marco del acto celebrado en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, se llevó a cabo la firma de un documento notarial que recoge este momento histórico. El documento recoge la finalización de la Torre de Jesucristo, su bendición por León XIV y el estado actual de la obra.
Como indica la escritura, esta surge de “la voluntad de dejar constancia pública y solemne del estado de ejecución de las obras de la Basílica de la Sagrada Familia, con la finalidad de que las generaciones futuras puedan conocer, con plena fefaencia jurídica, las circunstancias en las cuales se ha culminado la Torre de Jesucristo”.
La escritura fue firmada, en la sacristía de la Sagrada Familia, por el Papa y el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y autorizada por el decano del Colegio Notarial de Cataluña, José Alberto Marín, quien dio fe de los hechos.
El documento protocoliza la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo,con una altura de 172,5 metros, elemento que convierte la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo, y recoge la misa solemne celebrada en ella. Además, contiene referencias a la presencia de destacadas autoridades de Barcelona, Cataluña y España, que asistieron al acto, junto con representantes eclesiásticos, institucionales y académicos.
Este documento notarial se convierte en un nuevo testimonio singular de la construcción de la Sagrada Familia, que queda vinculado, tal y como se recoge en sus páginas, al acta de colocación de la primera piedra del templo barcelonés en 1882, conservada en el Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona del Colegio Notarial de Cataluña. Precisamente, un facsímil de esta escritura fue uno de los obsequios que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, entregó al Papa el 9 de junio.
La firma del documento ante notario no solo subraya el valor de la escritura pública como instrumento de máxima solemnidad para dejar constancia de hechos de gran relevancia social y preservar la memoria histórica, sino que también pone de relieve la figura del notario como garante de la autenticidad y la veracidad de los hechos. Es por ello que el texto hace constar, explícitamente, que “los comparecientes reconocen y declaran que la finalización de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia es un hecho de importancia excepcional para la humanidad, la Iglesia Católica, para España, para Cataluña y para la ciudad de Barcelona; y que reconocen en la firma del presente instrumento la expresión más solemne que les permite el ordenamiento jurídico para testimoniar ante la Historia que han estado presentes en este momento irrepetible”.
