Miguel Ángel Valero
Día intenso el de Cojebro. Por la mañana, asamblea general de socios y convención, que continuó por la tarde con una conferencia de Marcos Urarte, presidente de la firma de consultoría estratégica Pharos. Este experto recomienda sobre Trump "no centrarse en lo que dice ni en lo que hace, sino en lo que pretende conseguir", porque "aunque tiene ADN de hombre de negocios, su objetivo es pasar a la historia". Y "negociar con alguien que quiere pasar a la historia es mucho más complicado que hacerlo con alguien que solo quiere hacer negocios", argumenta.
Sobre la inteligencia artificial (IA), Marcos Urarte avisa que "no es una ola, es un tsunami", y avisa sobre dos cuestiones muy diferentes: adoptar la IA y transformar la organización gracias a la IA. "Las empresas se centran más en lo primero, pero lo realmente importante es lo segundo", advierte. Además, deben ver la IA "no como una herramienta, sino como una cuestión estratégica". Vaticina "una inteligencia humana superamplificada por la IA y otras tecnologías de próxima generación".
Sobre China, "funciona como una gran empresa, cuando se toma una decisión estratégica, todos van hacia allí" y destaca que "cada ciudad es un clúster especializado en una categoría de productos".
Al final "todo lo que pasa en el mundo se enmarca en la partida de ajedrez entre EEUU y China. Mientras EEUU coloniza países, China, mercados", alerta.
Luego, visita a la Galería de las Colecciones Reales. Y la Misa por la festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona del seguro, en una prácticamente repleta Cripta de la catedral de la Almudena, oficiada por Avelino Revilla, rector de la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora y Vicario General emérito de la Archidiócesis de Madrid.
Liderazgo como huella que se deja
Y el momento más esperado, la entrega del primer Premio Pilar González de Frutos al Liderazgo Femenino, que según el presidente de Cojebro, Antonio Muñoz-Olaya, busca "consolidar un legado y un reconocimiento al esfuerzo, al compromiso, y al papel de las mujeres en el seguro" pero sobre todo destacar "el liderazgo como huella que se deja a los que vienen detrás". El galardón lleva el nombre de la exdirectora general de Seguros y Fondos de Pensiones y presidenta de Unespa, y actual presidenta del Consejo Social de Cojebro, "por abrir el camino a nuevos profesionales del seguro y por contribuir a su consolidación institucional".
Recibe el galardón, en una sala repleta y en la que no cabía un alfiler, Mirenchu del Valle, presidenta de Unespa, "por su defensa del valor social del seguro, la continuidad del legado de su antecesora en un entorno complejo y exigente, por dar una imagen moderna del seguro, y su capacidad de crear consensos". "El premio reconoce no sólo lo que has hecho, sobre todo cómo lo haces, el liderazgo como ejemplo para todos", subraya el presidente de Cojebro.
Para Antonio Muñoz-Olaya, "una sociedad mejor requiere instituciones fuertes y para ello es necesaria la igualdad de oportunidades, reconocer el talento allí donde se encuentre". Además, "las organizaciones crecen por sus proyectos, y éstos funcionan cuando los asumen personas que dejan un legado".
"Aquí hay dos presidentas de Unespa que han escrito las mejores páginas de la historia del seguro en España y que son una inspiración para las nuevas generaciones. Porque la verdadera autoridad no se basa en el cargo, sino en el respeto, en la confianza que genera. Gracias por lo que hacéis por el seguro español, y por el ejemplo que dais", insiste.
Pilar González de Frutos recurre a "la improvisación del corazón", felicita a Cojebro por la iniciativa, porque aunque reconoce que "el liderazgo no tiene género, merece la pena siempre un empujoncito". "¡Ojalá no sea necesario este premio!", asegura. "Gracias por dejarme pertenecer a esta familia de Cojebro, me habéis dado tanto cariño que recompensa de sobra el esfuerzo", afirma, emocionada.
Cree que la premiada merece el galardón sobre todo porque "me aguantó 20 años como jefa" y por "una inteligencia emocional que nos ha permitido siempre diferenciar la relación de trabajo y la amistad".
A Mirenchu del Valle le hace "especial ilusión" que el premio lleve el nombre de su antigua jefa, que describe con una sola palabra: "humanidad". Asegura que "he echado muchas horas, pero me he divertido muchísimo" en Unespa, donde entró gracias a Jesús Sainz de los Terreros, Secretario General entre 1980 y 1995. "Cuando llegué al seguro, Pilar ya estaba allí, y fue Jesús quien me puso en contacto con ella", desvela.
Sobre el premio, vaticina que será un éxito y que harán falta varias categorías, porque "hay muchas mujeres preparadas merecedoras de este galardón".
