Lanzado el 23 de mayo de 2016, el VanEck Morningstar Developed Markets Dividend Leaders UCITS ETF ha alcanzado los 10.000 millones€ en activos bajo gestión. El patrimonio del fondo ha crecido de forma significativa, especialmente en los últimos tres años. "La estrategia se centra en empresas con pagos de dividendos sustanciales y consolidados", explica Martijn Rozemuller, CEO de VanEck Europe. "Muchas empresas que reparten dividendos están bien consolidadas y, gracias a su poder de mercado, pueden trasladar a sus clientes el aumento de los costes, manteniendo estables —o incluso al alza— sus beneficios y dividendos. Esto las convierte en una cobertura natural frente a la inflación o a las presiones sobre los precios derivadas de los aranceles", añade.
En lo que va de 2026, aproximadamente el 45% de los cerca de 11.000 millones€ de entradas de capital en ETF de dividendos se ha dirigido a este producto de VanEck, lo que lo sitúa entre los 10 principales ETF europeos por entradas netas y en uno de los más valorados por los inversores europeos.
Desde su lanzamiento, el ETF ha obtenido una rentabilidad total del +223,9% y ha mantenido un historial constante de distribuciones, incluso en entornos de mercado adversos como la corrección de 2018, la caída de los mercados provocada por la COVID-19 en 2020 y las fuertes subidas de los tipos de interés en 2022.
El ETF de VanEck replica el Morningstar Developed Markets Large Cap Dividend Leaders Screened Select Index, una selección de las 100 acciones con mayores dividendos de los mercados desarrollados, cuyos pagos de dividendos se someten a un filtro de sostenibilidad. "Solemos referirnos a este ETF como un tipo diferente de ETF global: a diferencia de los índices estándar, no se pondera por capitalización bursátil, sino por la solidez de los dividendos", subraya Rozemuller.
Para muchos inversores, el ETF es un complemento adecuado a las carteras existentes, ya que no tiene un peso elevado ni en EEUU ni en tecnología. "Las acciones con los perfiles de dividendo más sólidos tienden a concentrarse en Europa, Australia y otros mercados desarrollados. Esta diferencia estructural explica por qué el ETF tiende a comportarse de forma distinta a una exposición estándar a renta variable global y tuvo un comportamiento tan favorable en 2022 y 2025, años en los que las grandes compañías estadounidenses obtuvieron peores resultados», añade.