Como decía Pilar González de Frutos al entregar el premio que lleva su nombre a su sucesora, "¡ojalá no sea necesario!". Porque será señal de que una persona ha llegado a la cumbre por su trabajo, su dedicación, su esfuerzo, su conocimiento, sus resultados, y no por su género, porque lo digan unas cuotas, la exigencia de paridad, o las normas de buen gobierno.