14 Jul
14Jul

El seguro de D&O (Responsabilidad Civil de Administradores, Consejeros y Altos Cargos) se ha consolidado como una pieza esencial del gobierno corporativo y de la protección patrimonial de administradores y directivos. Sin embargo, sigue siendo una de las coberturas más complejas del mercado, y pueden surgir conflictos a causa de una lectura incompleta de sus conceptos, límites y exclusiones. Precisamente para ayudar a clarificar esta modalidad aseguradora, MDS ha editado ‘El Seguro de D&O en 185 Preguntas y Respuestas’, de José María Elguero, director de Líneas Financieras de MDS España, con el patrocinio de Intact Insurance y la colaboración de Agers.

La publicación pone el foco en las cuestiones que más dudas generan entre empresas y directivos, desde la contratación y la renovación hasta la gestión de reclamaciones, con el objetivo de convertir un lenguaje excesivamente técnico y complejo en algo comprensible y útil.

Desde el conocimiento técnico y la experiencia, MDS advierte de los diez errores frecuentes que conviene evitar: 

  • 1. Pensar que todas las pólizas cubren lo mismo: No existe una póliza estándar de D&O. Las diferencias entre pólizas pueden ser sustanciales en personas aseguradas, coberturas, exclusiones, sublímites o tratamiento de las reclamaciones. Dos pólizas aparentemente iguales pueden ofrecer respuestas muy distintas cuando surge un siniestro. 
  • 2. No revisar quién está realmente asegurado: La definición de asegurado es uno de los elementos más sensibles. Administradores, consejeros, altos cargos, consejeros independientes, secretarios del consejo, abogados internos, consejeros persona jurídica o miembros de filiales pueden estar incluidos o no según la redacción concreta de la póliza.
  • 3. Descuidar la declaración del riesgo: La renovación anual no es un trámite formal. El cuestionario de renovación sirve para actualizar la información que maneja la aseguradora, y una omisión relevante puede convertirse después en el origen de una importante disputa sobre la cobertura. 
  • 4. No prestar atención a los hechos conocidos: Las circunstancias que ya se conocen y que pueden derivar en una reclamación futura deben tratarse con especial cautela. En D&O, lo que se sabía, cuándo se supo y cómo se declaró es determinante de la cobertura o el rechazo. 
  • 5. Ignorar los cambios societarios: Crecimiento, adquisiciones, nuevas filiales, expansión internacional o cambios de control pueden alterar el riesgo asegurado. No comunicar estas variaciones puede dejar fuera de cobertura escenarios que parecían protegidos. 
  • 6. Confundir defensa jurídica con cobertura total: La defensa suele ser una de las primeras garantías en activarse, pero no siempre cubre lo mismo. Conviene revisar con detalle si incluye solo honorarios, si hay paneles preferentes, cómo se tratan las fianzas o qué gastos auxiliares pueden quedar fuera. 
  • 7. Pasar por alto los sublímites: Algunas coberturas no consumen el límite general, sino que operan con un importe máximo inferior. Esto puede afectar a garantías como la responsabilidad tributaria subsidiaria, los gastos de emergencia o ciertas coberturas accesorias. 
  • 8. No leer con atención las exclusiones: Las exclusiones delimitan la frontera real de la cobertura. No basta con saber que existen; hay que entender su alcance, su redacción y su impacto en la protección esperada. 
  • 9. Renovar sin reconsiderar el riesgo: La empresa cambia, y su póliza también debería hacerlo. Revisar límites, coberturas y exposición real es imprescindible para que el seguro siga siendo útil y no una mera continuidad administrativa. 
  • 10. Mirar solo el precio: En D&O, la prima importa, pero no puede ser el único criterio. Una cotización más barata puede esconder menos amplitud de cobertura, más restricciones o una estructura menos robusta para responder al siniestro.
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