La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en una herramienta habitual en el ejercicio dela profesión jurídica, al tiempo que redefine las capacidades profesionales del sector y acelera la transformación de la formación. Así lo refleja la encuesta global FutureReady Lawyer 2026, de Wolters Kluwer, que indica que el 92% de los profesionales del sector ya utiliza al menos una herramienta de IA en su trabajo diario. Además, el 62% afirma ahorrar entre un 6% y un 20% de su jornada laboral semanal gracias a estas soluciones, mientras que el 60% prevé que sus organizaciones aumenten la inversión en inteligencia artificial durante los próximos tres años.
En este contexto, Julia Martínez, decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, subraya que estos datos evidencian un cambio de paradigma en la profesión: "Nos encontramos en el paso de la abogacía tradicional a la abogacía aumentada, lo que supone para los profesionales del sector legal asumir una transformación continua de su flujo de trabajo”.
El flujo de trabajo jurídico está evolucionando hacia un modelo reforzado por la IA, en el que el triaje de asuntos es predictivo y está disponible las 24/7. “La jurisprudencia se sintetiza en minutos; en el que podemos simular escenarios y contraargumentos para determinar la mejor estrategia; la redacción se realiza mediante generación contextual inteligente; y extraemos métricas y rentabilidades ocultas de los proyectos, clientes y profesionales”. Este cambio de paradigma está redefiniendo no solo el ejercicio profesional, sino también las competencias que deben adquirir los futuros juristas.
En este sentido, la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la VIU ha impulsado el Máster de Formación Permanente en IA Aplicada y Legaltech Avanzado, orientado a formar a profesionales capaces de desenvolverse en este nuevo entorno jurídico y tecnológico. No obstante, Martínez advierte de que entramos en un bucle iterativo entre el humano y la IA, en el que también exige nuevas competencias a los profesionales: “Han de entender dos puntos clave: el primero, la IA optimiza para la plausibidad, pero no para la verdad. El segundo es que ahora son más importantes las preguntas, que las respuestas”.
Formación: el motor de la transformación del Legaltech
En este nuevo escenario, los profesionales del sector jurídico deben adquirir nuevas capacidades que les permitan no solo formular las preguntas adecuadas, sino también asumir que la IA se ha convertido en una nueva base sobre la que elevar su rol profesional. “Para convertirse en un líder estratégico, un auténtico arquitecto de soluciones y piloto cognitivo del nuevo derecho” destaca Julia Martínez.
Un arquitecto que para ella tiene que armarse en cinco aspectos clave:
Por ello, explica la decana de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de VIU, “desde la universidad existe el deber de formar a los profesionales del derecho para que dominen las nuevas tendencias del sector, como el Compliance global, el LegalTech, ASG (Sostenibilidad Regulatoria) o el Ciberderecho. Son áreas donde el mercado demanda urgentemente talento de alto valor y hay que responder a esa necesidad de formación”.
IA, alucinaciones y nuevo campo de minas ético
Si hay un campo en el que hay que formar a los profesionales del sector legal, Julia Martínez tiene claro que ha de ser en la aplicación del espíritu crítico y la ética en el uso de estas innovaciones: “Para construir una barrera protectora contra las alucinaciones que la IA puede generar, los profesionales del sector jurídico deben aplicar 4 principios: delimitar el terreno de juego en su aplicación, aportar tus propios datos, exigir razonamiento paso a paso y darle a la IA permiso expreso para dudar y no saber”.
Los profesionales del sector se enfrentan también a otros fenómenos en el uso de estas tecnologías transformadoras como fallos en la confidencialidad, sesgos algorítmicos o dilución de la autoría. Ante ellos, propone aplicar y formarse en auditorías de proveedores, cláusulas tecnológicas y entornos de IA locales/cifrados. También, realizar verificaciones demográficas de resultados y diversificar herramientas algorítmicas. Por último, señala como fundamentales las políticas de validación obligatorias y trazabilidad documental.
El futuro del Derecho no se construye solo, se construye ahora. Y el profesional tiene que entender que la IA no es su sustituto, es su motor cognitivo, por eso ha de formarse y ser el arquitecto de este nuevo derecho”, concluye.