12 Mar
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Vivimos en la época de mayor sobreestimulación de la historia: notificaciones constantes, exceso de información, multitarea permanente y una exigencia continua de rendimiento. El resultado es un cerebro saturado que vive en estado de alerta casi permanente, con dificultades para concentrarse, descansar o gestionar el estrés. En Neurociencia para la vida real (Planeta), Ana Ibáñez parte de una idea fundamental: el cerebro se puede entrenar igual que el cuerpo. Gracias a la neuroplasticidad —la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones a lo largo de toda la vida— podemos modificar rutinas mentales que afectan a nuestro bienestar y aprender a funcionar de manera más saludable.

La neurocientífica española y autora de Sorprende a tu mente es una de las voces más relevantes en nuestro país en el ámbito del alto rendimiento y el bienestar mental. En esta nueva obra traslada al lector años de experiencia trabajando con perfiles muy distintos para explicar, con claridad y rigor, cómo reducir el estrés, mejorar la concentración, dormir mejor y fortalecer nuestras conexiones emocionales desde una sólida base científica.  

"Nuestro cerebro tiene una capacidad asombrosa de transformación. Cuando rompemos una limitación, reorganiza sus circuitos y crea nuevas conexiones", explica la autora, que defiende que "el estrés no es el problema, sino olvidar que nació para ayudarnos. Es una respuesta de supervivencia necesaria. Vivimos hiperestimulados y eso mantiene nuestro sistema nervioso en alerta". "Nuestro cerebro está diseñado para explorar. Cuando recibe demasiados estímulos, le cuesta elegir. La concentración no se impone: se entrena. Hemos normalizado la falta de concentración, no la hemos perdido, la hemos dividido en mil pedazos. No es casualidad que nuestras mejores ideas surjan cuando caminamos, nos duchamos o al estar relajados. La inspiración no aparece con la prisa, sino en la pausa", argumenta.

"El humor no solo mejora el ánimo, sino que activa los mismos circuitos cerebrales del placer que se encienden con la música, el amor o la recompensa. La risa genera dopamina buena", añade, al tiempo que explica que "dormir no es un lujo, es reparar. Mientras dormimos, el cerebro reorganiza la información, equilibra hormonas y regenera el cuerpo. Sin descanso, no hay equilibrio mental".

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