09 Sep
09Sep

Isidre Martínez Ivars, actuario y economista, administrador de Global Actuarial

En diversas conversaciones con amigos y conocidos, aprovechan para comentar que opinión tienes sobre tal producto, o tal fondo, donde es mejor invertir ahora que el IBEX-35 está enmáximos, qué opinas del mercado inmobiliario, ……etc.

Intento ayudarles, pero está claro que todo depende, y les comento que no existe la “inversión perfecta”, que deben realizar el ejercicio de la Tríada: escoger la fórmula de valoración de Liquidez, Riesgo, Rentabilidad y, muy importante, Fiscalidad de cada producto Financiero–Asegurador.

La “Triada” del LRR+F

  • Liquidez: capacidad que tiene un activo, una empresa para convertirse rápidamente en dinero en efectivo (o equivalente) sin perder valor significativo. Es uno de los conceptos más importantes en finanzas, ya que mide la facilidad para pagar obligaciones inmediatas o aprovechar oportunidades sin tener que vender cosas a precios de liquidación forzosa.
  • Riesgo: es la incertidumbre o posibilidad de que ocurra un resultado diferente al esperado, generalmente negativo, como pérdidas económicas, incumplimiento de pagos o reducción del valor de activos/inversiones
  • Rentabilidad: beneficio o rendimiento que genera una inversión, un activo o una empresa en relación con el capital invertido. Se expresa casi siempre como porcentaje anual.
  • Fiscalidad: es el conjunto de normas y obligaciones que regulan cómo y cuánto pagas al Estado por tus ingresos, ganancias, patrimonio o consumos.  En el contexto de nuestra conversación (liquidez, riesgo, rentabilidad), la fiscalidad es el “coste invisible” que reduce la rentabilidad neta de cualquier inversión, empresa o ingreso personal. Puedes tener una alta rentabilidad bruta, pero si los impuestos se comen mucho, la rentabilidad neta baja drásticamente.

Para una correcta valoración de cada Inversión, deben puntuarse del 1 al 5 los factores de la Triada, siendo 1 el más restrictivo y el 5 el valor más favorable para el inversor. 

De este forma podremos decir que un Producto tiene un LRR de 432 , o bien un LRR 145, y según la puntuación podrá adaptarse mejor al Perfil del Inversor.

Lo más recomendable, es combinar una serie de productos/activos en función de diferentes necesidades y situaciones personales y familiares, diversificar las inversiones, y su asesoramiento debe estar fundamentado en una relación de confianza del profesional que intervenga, ya sea mediador de seguros, asesor financiero, etc….

Cuando un cliente se interesa por conocer nuestros productos con la finalidad de invertir, antes de recomendarle una u otra de las posibles soluciones, debemos averiguar:

  • Su horizonte de liquidez, o plazo máximo al que puede colocar su inversión sin poner en peligro planes futuros preestablecidos.
  • Su aversión al riesgo, es decir, hasta cuanto estaría dispuesto a “perder” en una inversión sin cuestionar la continuidad de la misma.
  • Su expectativa de rentabilidad, o sea, qué retorno ambiciona el cliente como contrapartida de la inversión.

La solución debe presentar un justo equilibrio de los cuatro conceptos (LRR+F) lo más perfectamente correlacionado posible con el perfil mostrado por el cliente. En definitiva, la inversión de un cliente no la marca la posible evolución de los mercados, la marca el perfil del propio cliente como inversor.

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