10 Jun
10Jun

Miguel Ángel Valero

Creand Asset Management, gestora del grupo andorrano en España, considera que los mercados financieros afrontan la segunda mitad del año en un entorno de mayor complejidad, marcado por la evolución del conflicto en Oriente Medio, el bloqueo del estrecho de Ormuz (la probabilidad de apertura está actualmente en el 30%) y el comportamiento del precio del petróleo. En este escenario, mantiene una visión prudente, basada en la gestión activa, la diversificación y la selección de activos de calidad, pese a que los activos de riesgo hayan mostrado una notable resistencia y que las Bolsas se hayan recuperado con fuerza desde los mínimos recientes. Vaticina una normalización gradual de la situación geopolítica, pero considera prematuro descartar los riesgos. "La situación en Oriente Medio se está enquistando y dura mucho más lo que se preveía inicialmente", advierten.

En cualquier caso, cuando se termine el conflicto, se producirá, según Luis Buceta, director general de Negocio e Inversiones, un "superciclo" de inversión en energía, especialmente en renovables. Y Europa recuperará parte del "terreno perdido" frente a EEUU: "los sectores más perjudicados por la guerra de Irán pueden ser los más beneficiados cuando la situación se normalice".

"Mantenemos una posición neutral en renta variable. No se trata de estar fuera del mercado, sino de estar invertidos de forma más selectiva. La IA invita a seguir invertidos en renta variable evitando comprar índices sin discriminar y aprovechando la dispersión por sectores, regiones o empresas", subrayan los expertos de Creand. Éstos creen que habrá liquidez suficiente en el mercado para hacer frente a las salidas a Bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic, las ampliaciones de capital de Alphabet y de Meta, y las diferentes emisiones de deuda, ya que en los últimos tres años se ha observado cómo entraba dinero del inversor minorista, en especial en EEUU a través de fondos cotizados (ETF).

En la presentación de la estrategia para el segundo semestre, los expertos de la gestora explican que no participarán en esas salidas a Bolsa, ya que  esperar varios trimestres antes de hacerlo, pero estarán presentes en empresas de IA porque los 'Siete Magníficos' "cotizan más baratas ahora que a principios de año", y porque están observando cómo las expectativas de crecimiento superan el 20% de cara a los próximos doce meses. "Las compañías están admitiendo que la IA les hace ser más eficientes y eso se traduce en unos mejores beneficios", argumenta el director de Inversiones, Miguel Ángel Rico.

Los resultados empresariales, especialmente en EEUU, han sido muy sólidos y las revisiones de beneficios continúan al alza, apoyadas en parte por el impacto de la IA, pero las valoraciones son más exigentes y el riesgo geopolítico y energético sigue estando mal remunerado en los índices.

En EEUU, pronostica un +2,2% en el PIB de este año, gracias al consumo y a la inversión en automatización, digitalización e infraestructuras energéticas, y sobre todo, inteligencia artificial (IA). El impacto de la guerra en Oriente Medio ha sido modesto hasta ahora y el mercado laboral norteamericano se mantiene estable, pero la principal fuente de preocupación sigue siendo el encarecimiento de la energía. La inflación subyacente —que excluye alimentos y combustibles— se sitúa en el 2,8% y mantiene una tendencia al alza.

En Europa, se mantiene una previsión de desaceleración, con un consenso  sobre una reducción del crecimiento del 1,2% en enero al 0,9%. En este escenario, la inflación se aceleró al 3% interanual en abril de 2026, un aumento desde el 2,6% del mes anterior, reforzando una perspectiva de política monetaria restrictiva. El impulso de China beneficiará a las manufacturas europeas (también a las de emergentes), y las medidas fiscales empujarán al PIB hasta 2030, sobre todo en Alemania

La clave no es el precio, sino el tiempo que el petróleo seguirá elevado

Luis Buceta señala que “el mercado está actuando como si el conflicto en Oriente Medio fuera a resolverse pronto, pero la clave no es solo si el petróleo repunta, sino cuánto tiempo se mantiene en niveles elevados. Un shock de oferta prolongado puede tener más impacto sobre el crecimiento que sobre la inflación a medio plazo, pero limita claramente el margen de actuación de los bancos centrales”.

Pese al bloqueo del Estrecho de Ormuz, el precio del petróleo no ha alcanzado los niveles más extremos que inicialmente podía descontar el mercado, gracias a la posibilidad de una desescalada, el papel de EEUU como exportador de gas natural licuado y el uso de reservas por parte de China (ha reducido las solicitudes de barriles diarios en 7,8 millones, la cifra más baja en ocho años). Pero el riesgo sigue abierto si la interrupción se prolonga durante más tiempo. 

Cada subida del 20% del petróleo se traduce en un incremento del 10% de la gasolina y de tres décimas en el IPC. 

En materia de inflación, la entidad observa repuntes, aunque por ahora no los considera comparables a la situación generada por la invasión rusa de Ucrania en  2022. El punto de partida de los bancos centrales es más cómodo que entonces, pero la persistencia de los precios energéticos puede obligarles a mantener una postura más restrictiva durante más tiempo. Luis Buceta explica que “ni la Fed ni el BCE quieren endurecer su política monetaria, pero la primera se puede ver obligada a mantenerlos (una bajada aún con la presión de Trump no se puede argumentar con unos fundamentos de la economía estadounidense sólidos, pero una inflación alta) y el segundo a subirlos, si los precios del petróleo que están subiendo empiezan a impulsar gradualmente la inflación”.

En el caso de la Reserva Federal, que celebra su reunión de política monetaria la próxima semana, el foco está puesto en Kevin Warsh, que se estrenará como presidente. "Habrá que ver cómo de politizada está la Fed tras este relevo, aunque está claro que esas bajadas tan potentes que se esperaban no se van a producir", subraya Miguel Ángel Rico.

Oportunidades en Europa y emergentes, y en renta fija

En Europa, Creand AM ve atractivo el sector financiero, que mantiene valoraciones razonables y una buena capacidad de generación de beneficios, y las utilities, que pueden funcionar tanto en un escenario defensivo como en otro de reducción de la tensión geopolítica.

También observa oportunidades en mercados emergentes, especialmente si el dólar pierde fortaleza a medida que se normalice el precio del petróleo. Las valoraciones relativas siguen siendo atractivas, pero la entrada debe hacerse de forma gradual y selectiva.

En renta fija, el repunte de la rentabilidad de los bonos abre una ventana de oportunidad para construir cartera de forma progresiva. Creand sigue favoreciendo los tramos cortos y medios desde un enfoque conservador, pero cree que determinados niveles de rentabilidad en la parte larga de la curva pueden empezar a ser atractivos para incrementar duración deforma gradual.

Además, observa que el mercado de crédito continúa respaldado por una elevada liquidez, una tasa de impago contenida y unos fundamentales corporativos sólidos, pero reconoce que los diferenciales de crédito siguen muy comprimidos, por lo que mantiene una preferencia por crédito corporativo de calidad frente a segmentos más cíclicos o de mayor riesgo.

También ve oportunidades en bonos ligados a inflación, especialmente en un contexto en el que los riesgos sobre los precios siguen presentes y los bancos centrales tienen menos margen para actuar. También mantiene cautela ante el elevado volumen de emisiones previsto, tanto por parte de gobiernos como de grandes compañías tecnológicas, cuyas necesidades de financiación vinculadas a centros de datos e IA pueden seguir presionando al mercado primario.

El dólar está funcionando como activo refugio mientras dure la incertidumbre geopolítica y energética, pero Creand mantiene una visión de debilitamiento en el medio y largo plazo, especialmente si se normaliza el precio del petróleo y los inversores continúan diversificando carteras, tras años de elevada exposición a activos estadounidenses. En este entorno, la entidad mantiene una visión constructiva sobre el euro y el yen frente al dólar en el largo plazo, aunque reconoce que el corto plazo seguirá condicionado por la duración del conflicto, la evolución del crudo y las decisiones de los bancos centrales.

Aunque ya no está incrementando las reservas de oro "a los ritmos del último año y medio", ya suponen el 25% de las de los bancos centrales, que en cambio han  reducido posiciones en dólares.

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