16 Feb
16Feb

Miguel Ángel Valero

El 92% de los inversores institucionales globales tiene previsto aumentar (51%) o mantener (41%) sus asignaciones a crédito alternativo en 2026, con un amplio apetito por una mayor diversificación tanto geográfica como por subclases de activo, según una nueva investigación de Benefit Street Partners (BSP), especialista de inversión en crédito privado de Franklin Templeton. El estudio de BSP, para el que se encuestó a 135 profesionales de inversión de propietarios de activos que en conjunto gestionan 8 billones$ en activos, pone de manifiesto una creciente sofisticación entre los inversores institucionales, a medida que el crédito alternativo se ha consolidado como un componente estructural de las carteras institucionales.

La diversificación de carteras (85%) y el potencial de obtener mayores rentabilidades totales en comparación con la renta fija tradicional (81%) fueron las principales motivaciones para aumentar las asignaciones a crédito alternativo, siendo los inversores con mayores asignaciones actuales los más propensos a incrementarlas aún más. Entre quienes prevén elevar su inversión en esta clase de activo, el 47% planea aumentar su exposición a deuda de infraestructuras, seguido de direct lending (39%), financiación basada en activos (35%), deuda en situaciones especiales (30%) y deuda inmobiliaria comercial (28%). Esta distribución responde a las expectativas de obtener las mejores rentabilidades ajustadas al riesgo en los próximos tres años, situándose nuevamente la deuda de infraestructuras (53%) como la opción más señalada. 

Los inversores se mostraron optimistas respecto al posible impacto de las fuerzas macroeconómicas en las carteras de crédito alternativo. Casi la mitad (47%) considera que el actual entorno de tipos de interés representa una oportunidad para generar rentabilidad, frente a un 23% que lo percibe como un factor problemático; una tendencia similar se observa en relación con la volatilidad de los mercados (44% frente a 20%). 

Por su parte, un entorno cada vez más dinámico en operaciones de fusiones y adquisiciones y LBO (leverage buy out, adquisición de una compañía utilizando un elevado nivel de deuda reduciendo con ello el compromiso de recursos propios por parte del comprador) es ampliamente percibido como más prometedor (45%) que desafiante (5%) desde el punto de vista del rendimiento. 

EEUU es el mayor mercado de crédito alternativo, concentrando el 65% de los activos globales, y se mantuvo como el principal destino de nuevas asignaciones en los últimos doce meses. Más de un tercio (34%) de los inversores globales incrementó sus asignaciones a crédito alternativo en EE. UU. en 2025, seguido de Europa (27%), Asia Pacífico, APAC (26%) y mercados emergentes (22%). No obstante, se está produciendo un reequilibrio geográfico, con inversores europeos y de APAC mostrando un mayor "sesgo doméstico". En Europa, el 51% de los inversores aumentó su asignación a la región en 2025 (frente a solo un 21% que incrementó su exposición a EEUU) y, en APAC, el 34% elevó su asignación a su propio mercado. Aunque esta cifra queda ligeramente por detrás de la correspondiente a EEUU (37%), resulta significativa en el contexto del reducido tamaño de los mercados domésticos de crédito alternativo en APAC. 

Creciente interés por estructuras innovadoras

La encuesta de BSP apunta a un creciente interés por estructuras de fondos diferentes y más innovadoras. Actualmente, el 71% de los inversores utiliza fondos tradicionales cerrados, aunque solo el 59% prevé seguir empleándolos en los próximos 12 meses. Por el contrario, se espera que el uso de fondos evergreen aumente del 33% al 42%, mientras que las cuentas gestionadas de forma separada (SMA) o las estructuras de fondos de fondos pasarán del 34% al 40%. 

Entre las tendencias estructurales más relevantes destaca la creciente integración entre el crédito público y el privado. En la actualidad, el 64% de los inversores los considera clases de activo diferenciadas. Sin embargo, al proyectar su visión a cinco años, esta cifra desciende al 41%. Del mismo modo, un 30% afirma que ya está comenzando a adoptar un enfoque más integrado, porcentaje que se eleva al 40% cuando se analiza el horizonte de cinco años. No obstante, solo el 19% prevé una integración total en ese plazo, frente al 5% actual. La percepción de un desajuste en términos de liquidez entre el crédito público y el privado se identifica como la principal barrera para una convergencia plena, señalada por el 65% de los inversores.

Allison Davi, co-directora de Operaciones de BSP, señaló: “Si bien la mayoría de los inversores globales prevé aumentar sus asignaciones a crédito alternativo, también están mostrando una mayor sofisticación a la hora de configurar sus carteras. Buscan una mayor diversificación en términos de gama de productos, exposición geográfica y estructuras de fondos, y desean mantener menos relaciones, pero más profundas, con los gestores para lograrlo. No todos los gestores se encuentran en el sweet spot. Aquellas firmas que cuentan con la escala adecuada, un sólido historial como especialistas en crédito y una amplia oferta de subcategorías dentro de las clases de activo, junto con un enfoque flexible, innovador y orientado al servicio, estarán mejor posicionadas para tener éxito. Creemos que esta combinación constituye el mejor “motor de alfa” para los inversores —especialmente a medida que convergen los mercados públicos y privados— y es en lo que BSP está centrado en colaboración con Franklin Templeton”. 

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