15Jul

Los mercados ya dan un 50% de probabilidad a una subida de tipos de la Fed en julio. El retorno de las hostilidades en Oriente Medio provocará más inflación y subidas de tipos en Asia.

Miguel Ángel Valero

Con EE.UU, Canadá y México habiendo iniciado la revisión formal del T‐MEC las negociaciones se esperan especialmente complejas y con importantes implicaciones para el comercio en Norteamérica. Sin embargo, pese a las crecientes tensiones entre los tres socios y a las exigencias de la Administración Trump para modificar aspectos clave del acuerdo , los economistas de Coface consideran poco probable una ruptura de la integración económica, debido al profundo grado de interdependencia industrial entre los tres países. Y es que las exportaciones a EEUU representan el 30% del PIB de México y el 17 % del de Canadá.

El 1 de julio marcó el inicio de la primera revisión oficial del T-MEC, que entró en vigor en 2020 para sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).Esta revisión, inicialmente concebida como una simple actualización, se está desarrollando finalmente en un contexto de importantes tensiones comerciales. La administración Trump desea renegociar en profundidad varias disposiciones del tratado, en particular las reglas de origen para el sector automovilístico, las relaciones comerciales con China, el acceso al mercado canadiense de productos lácteos y determinadas políticas energéticas mexicanas. Ante estas exigencias, México y Canadá tienen sólidos motivos para mantenerse firmes en sus posiciones, lo que sugiere que las negociaciones serán largas y complejas .

Desde la entrada en vigor del T-MEC, el valor total del comercio entre EEUU y cada uno de sus dos vecinos ha aumentado de alrededor de 615.000 millones$ en 2019 a casi 800.000 millones en 2022 , superando así a China como principal socio comercial de Estados Unidos. Esta interdependencia resulta especialmente evidente en sectores estratégicos. Canadá y México representan el 51% de los vehículos importados por EEUU y el 58% de los componentes de automoción que el país adquiere en el extranjero. En algunos casos, un componente automovilístico cruza la frontera entre EEUU y México entre cinco y siete veces antes de incorporarse a un vehículo terminado. 

Estas complementariedades son igualmente fuertes en el sector energético, donde Canadá representa el 60% de las importaciones estadounidenses de petróleo crudo. Las cadenas de valor norteamericanas se han vuelto demasiado integradas como para que una reversión pueda producirse sin un elevado coste económico.

En el marco de la actual guerra comercial, la relevancia del acuerdo no ha hecho más que aumentar. El cumplimiento de las normas del T-MEC se ha convertido en el principal medio para que las empresas canadienses y mexicanas obtengan exenciones arancelarias. Los productos conformes con el T-MEC han quedado exentos de la mayoría de los aranceles impuestos sucesivamente por la Casa Blanca. Esta situación otorga actualmente a Canadá y México una importante ventaja competitiva frente a otros socios comerciales de EEUU, especialmente China. 

En un contexto de reorganización de las cadenas de suministro mundiales, el acceso preferencial al mercado estadounidense se está convirtiendo en un activo estratégico de primer orden para ambos países. Sin embargo, este éxito también está aumentando las tensiones en torno al tratado. A medida que se amplía la diferencia entre las condiciones de acceso concedidas a los socios norteamericanos y las impuestas a China, Washington teme que su política comercial sea eludida y que Pekín siga manteniendo influencia en determinadas cadenas de suministro regionales. Precisamente por ello, EEUU pretende endurecer ciertas disposiciones del acuerdo, especialmente las reglas de origen para el sector automovilístico y el marco que regula las relaciones comerciales entre sus vecinos y China.

Las conversaciones podrían prolongarse hasta 2027. Las posiciones defendidas actualmente parecen difíciles de conciliar y las primeras conversaciones preparatorias no han logrado reducir las diferencias. No obstante, el escenario de una retirada total de EEUU sin una solución alternativa sigue siendo poco probable. Una decisión de este tipo provocaría importantes perturbaciones en las cadenas de suministro norteamericanas y en numerosos sectores industriales de los tres países. Por tanto, un compromiso pragmático sigue siendo el desenlace más creíble. Éste podría adoptar la forma de concesiones específicas que permitan a cada parte proteger sus intereses estratégicos, manteniendo al mismo tiempo un marco preferencial para el comercio regional.

“Las negociaciones que comienzan ahora serán largas y conflictivas. Pero la integración industrial construida durante tres décadas está demasiado arraigada como para ponerse en cuestión de la noche a la mañana. Incluso en caso de bloqueo en torno al T-MEC, es probable que Canadá y México mantengan algún tipo de acceso preferencial al mercado estadounidense, ya que el coste económico de una ruptura sería considerable para los tres países”, afirma Marcos Carias, economista para Norteamérica de Coface.

Nueva rectificación de Trump

Una nueva rectificación del presidente estadounidense que matiza sus declaraciones anteriores y señala que el peaje equivalente al 20% del valor del cargamento, planteado para garantizar la seguridad de los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, será sustituido por un acuerdo de inversión con los aliados del Golfo en EEUU. Se trata de un convenio abierto y sin cuantías definidas, lo que constituye, de facto, un reconocimiento de que la tasa propuesta por la Administración estadounidense carecía de sentido económico.

No obstante, el problema persiste y el estrecho continúa prácticamente cerrado para ambas partes. La actualización de las últimas cifras confirma, sin embargo, que la interrupción fue algo menos abrupta de lo que se estimaba inicialmente, ya que se han registrado algo más de una decena de tránsitos frente al parón casi total observado en los días previos. Esta revisión se explica porque los datos de seguimiento en tiempo real no incluyen a los buques que navegan sin emitir señal, cuyos movimientos se incorporan posteriormente una vez se confirma su paso, horas o incluso días después, tras volver a activar el transpondedor.

Aun así, el tráfico sigue siendo muy reducido, situado en torno al 10% de los niveles habituales. Además, los ataques iraníes a barcos comerciales continúan, la normalización de la actividad marítima se retrasa y, en consecuencia, también lo hace la recuperación de las exportaciones de petróleo y gas de la región. Esta situación mantiene la presión sobre los mercados energéticos: la referencia Brent supera los 85$ por barril, mientras que el gas en Europa asciende hasta los 54€/MWh.

Tras la marcha atrás de Trump, se abre ahora una fase de negociación y se esperan avances en las conversaciones entre Irán y EEUU durante los próximos días. Un escenario de doble bloqueo no resulta beneficioso para ninguna de las partes, y la necesidad de alcanzar algún tipo de entendimiento aumenta a medida que se prolonga la tensa situación actual.

Fed: 50% de probabilidad de que suba tipos en julio

El dato de inflación en EEUU ofreció cierto alivio a los mercados, al mostrar señales de moderación más allá del componente energético. Sin embargo, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, volvió a adoptar un tono marcadamente restrictivo al afirmar que la lucha contra la inflación aún no ha concluido. En sus comparecencias semestrales ante sendos Comités en la Cámara de Representantes y en el Senado, ratificó un cambio de régimen en la estrategia monetaria del banco central. Warsh adoptó una postura de firmeza frente a las presiones de precios, al declarar una política de “tolerancia cero” ante la inflación persistente, calificando explícitamente de “error” el marco de objetivo de inflación promedio adoptado por la Fed en 2020.

Además de insistir en la reestructuración operativa de la Fed mediante cinco grupos de trabajo orientados a auditar los modelos de inflación, la gestión del balance y los canales de comunicación con los mercados, confirmó su intención de abandonar progresivamente el uso tradicional del 'forward guidance' en favor de una política estrictamente dependiente de los datos económicos en tiempo real, buscando un modelo de comunicación más prudente. A pesar del alivio cuantitativo que supuso la publicación del IPC de junio, Warsh enfrió las expectativas de un giro inmediato hacia nuevos recortes de tipos de interés. 

Es más, los traders del mercado monetario ya ven un 50% de probabilidades de que la Fed suba tipos en julio. El relato ha girado de recortes a subidas en tiempo récord, y eso lo cambia todo para bonos, dólar y bolsa. Ojito.

UBS: el PCE subyacente se acercará al objetivo de la Fed a final de año

"Un entorno de inflación más moderado, combinado con la reaparición de expectativas de crecimiento más débiles en la segunda mitad del año —a medida que el apoyo fiscal y el crecimiento de la renta real se moderan—, debería acercar el PCE subyacente al objetivo del 2% de la Fed hacia final de año. En conjunto, estas dinámicas deberían llevar a la Fed hacia una postura más acomodaticia y a un retorno de los tipos de referencia hacia una estimación neutral en torno al 3%", opinan Paul Hsiao, Estratega de Asignación de Activos, y Andrew Dubinsky, Economista, de UBS Global Wealth Management.

Eastspring: Asia sufrirá una subida de inflación y de tipos

Vis Nayar, Chief Investment Officer, Ray Farris,  Chief Economist, y Viola Wong, Economist de Eastspring Investments, creen que la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio ha reforzado los riesgos de un repunte de la inflación y un la subida de tipos de interés en la región Asia. En China, una desaceleración del crecimiento que podría impulsar el gasto en la segunda mitad del año. En Corea, una subida de 25 pb en los tipos de interés.  En la India, un repunte inflacionista que podría acarrear subida de tipos y depreciación de la divisa. Sin embargo, en los paises ASEAN (sureste de Asia), el crecimiento esperado para Singapur y Malasia sigue siendo sólido, y no se prevén cambios en la política monetaria.

En cualquier caso, la gestora advierte que los países asiáticos con divisas débiles se verán más afectados por los riesgos inflacionistas y de endurecimiento monetario. En este escenario, el atractivo de Asia y sus diferentes países para la inversión persiste, pero es necesario un enfoque más selectivo dado el incremento del nivel de riesgo en la región.

09Jul

Asia crece gracias a las exportaciones de infraestructuras y semiconductores para la inteligencia artificial, pero aumentan los riesgos inflacionistas y de endurecimiento de las políticas monetarias.

Miguel Ángel Valero

El fabricante surcoreano de semiconductores SK Hynix cierra una colocación de certificados de depósito (ADR) de 28.000 millones$ en EEUU y la operación quedó sobresuscrita en más de 7 veces la oferta disponible. Un dato que confirma que el apetito por la memoria de IA, la famosa HBM que alimenta a los chips de Nvidia sigue intacto pese al susto de las valoraciones.

Ý sigue la fiesta pese a las advertencias de analistas: Broadcom sube un 6% tras ampliar Apple la alianza a más de 30.000 millones$ y 15.000 millones de chips que se fabricarán en la planta de Fort Collinsm que se ampliará. Todo 'made in USA'. Llama la atención que Apple solo suba el 1%.

MasTec vale ahora un 6% más en Bolsa porque la infraestructura de energía para centros de datos compra Superior Group, contratista eléctrico, por unos 1.650 millones$ en cash y acciones. Una forma más de cabalgar el boom del capex en IA.

Eastspring: las exportaciones de IA impulsan a Asia

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments,  Ray Farris,  Chief Economist, y Viola Wong, Economist, creen que los últimos indicadores PMI de junio de junio, refuerzan la continuidad del crecimiento en las economías asiáticas. Un crecimiento que se apoya en las elevadas exportaciones, especialmente relacionadas con las infraestructuras para la IA y los semiconductores de los países asiáticos hacia Europa y EEUU, que también presentan indicadores PMI positivos, y en la continuidad del ciclo de inversión en IA.

Sin embargo, la combinación de un sólido crecimiento con el shock de precios de la energía tras la guerra de Irán, aumenta los riesgos inflacionistas. Y favorece la posibilidad de un endurecimiento de las políticas monetarias de algunos países asiáticos.

Los índices de gestores de compras (PMI) del sector manufacturero se moderaron en general en junio, pero se mantuvieron en niveles históricamente elevados, lo que apunta a un crecimiento industrial fuerte y sostenido durante los próximos meses en la mayoría de los países. Solo los PMI de India, Indonesia y Filipinas muestran debilidad. Entre estos rezagados, la reciente estabilización de la moneda de India debería combinarse con la caída de los precios de la energía para mejorar la confianza empresarial y la actividad. Un riesgo clave es que la continuación de lluvias mucho más débiles de lo normal pueda provocar malas cosechas y un menor crecimiento de los ingresos rurales en India.

Las exportaciones están impulsando la fortaleza del sector manufacturero asiático. Los PMI de EEUU y UE se sitúan en un nivel sólido, aunque probablemente cerca de su máximo, y constituyen una señal para las exportaciones asiáticas. Sin embargo, el marcado exceso de crecimiento de las exportaciones asiáticas frente al aumento de este indicador aproximado de crecimiento de los mercados desarrollados refleja la concentración del crecimiento en la demanda relacionada con la IA de hardware informático, especialmente semiconductores.

La bifurcación del crecimiento de las exportaciones en la región asiática refleja además este efecto del gasto de capital en IA. Corea, Taiwán, Hong Kong, Singapur y Malasia están mejor integrados en la cadena de suministro de hardware de IA que la mayoría de los demás países.

El aumento de las presiones inflacionarias en las fases iniciales de la cadena de producción es un efecto secundario negativo de la combinación observada este año entre un crecimiento sólido y un importante shock en los precios de la energía. Los subcomponentes de precios de producción de los PMI han aumentado con fuerza desde el inicio de la guerra de Irán a finales de febrero.

El auge de la IA está añadiendo presión a estos precios de bienes en las etapas iniciales de la cadena al elevar los costes de los semiconductores y de los equipos electrónicos, que se incorporan a una amplia gama de bienes de consumo, no solo a ordenadores y servidores.

Vinculados a estos factores, los precios de exportación de China están aumentando rápidamente en términos de dólares estadounidenses, que es, en la práctica, el precio relevante para la mayoría de los importadores de bienes chinos.

"Seguimos esperando aumentos de los tipos de interés oficiales en India, Indonesia, Corea y Filipinas. Aunque no es nuestro escenario base, no descartamos un mayor endurecimiento en Singapur mediante un aumento de la pendiente de apreciación de la cesta de política del dólar singapurense", concluyen en Eastspring.

05Jul

Los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Pero esas inversiones se hacen en detrimento del gasto social.

Miguel Ángel Valero

Durante gran parte de las últimas tres décadas, muchos países vivieron bajo una premisa muy sencilla: EEUU actuaba como el gran garante de la seguridad global. Europa podía permitirse reducir sus presupuestos militares, Japón mantenía una postura defensiva muy limitada y numerosos aliados asumían que, en caso de crisis, Washington acudiría al rescate. Ese mundo está desapareciendo.

La edición de este año del Diálogo de Shangri-La, la principal cumbre de seguridad de Asia, ha vuelto a dejarlo muy claro. El mensaje que EEUU está trasladando a sus aliados ya no es el de hace veinte años. Washington sigue comprometido con sus alianzas, pero cada vez insiste más en que los países deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pidió explícitamente a los aliados asiáticos elevar significativamente su gasto militar y desarrollar capacidades propias para hacer frente al creciente poder de China.

Lo interesante es que este fenómeno no se limita a Asia. En Europa estamos observando exactamente la misma tendencia. La OTAN ya ha elevado sus objetivos de gasto hasta niveles que hace apenas unos años parecían impensables. Muchos países europeos están diseñando planes para acercarse al 5% del PIB en inversión relacionada con defensa y seguridad durante la próxima década.

Detrás de este cambio existe una transformación geopolítica mucho más profunda. EEUU sigue siendo la principal potencia militar del planeta, pero cada vez resulta más evidente que no quiere asumir en solitario el coste de garantizar la seguridad de todas las regiones. La estrategia parece orientarse hacia un modelo más descentralizado donde los actores regionales asumen un papel mucho más relevante.

Europa deberá encargarse en mayor medida de contener a Rusia. Japón, Corea del Sur, Australia, India y otros países asiáticos tendrán que asumir una parte creciente del equilibrio estratégico frente a China. Las potencias regionales de Oriente Medio seguirán ganando protagonismo en la gestión de los conflictos de su entorno.

"Estamos pasando de un mundo dominado por un único 'sheriff global' a un sistema donde distintos bloques regionales tendrán que responsabilizarse cada vez más de su propia seguridad. Y cuando una tendencia de este tipo comienza, suele durar muchos años", avisa el analista Pablo Gil en The Trader.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones en el Indo-Pacífico, el conflicto en Oriente Medio, la competencia tecnológica, la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la creciente rivalidad entre grandes potencias apuntan en la misma dirección: los gobiernos consideran que el entorno internacional será más inestable durante mucho tiempo.

Por eso el rearme probablemente no sea una moda pasajera ni una reacción temporal a una crisis concreta. Puede convertirse en una de las grandes mega tendencias económicas y geopolíticas de las próximas décadas. No hablamos únicamente de más tanques, barcos o aviones. Hablamos de inversiones masivas en IA, satélites, ciberseguridad, semiconductores, sistemas autónomos, defensa espacial, infraestructuras estratégicas y cadenas de suministro críticas.

La consecuencia es que una parte creciente del gasto público mundial podría desplazarse hacia sectores relacionados con la seguridad nacional y la autonomía estratégica en detrimento del gasto social.

"Muchos inversores siguen viendo el aumento del gasto militar como una consecuencia temporal de las guerras actuales. Sin embargo, cada vez parece más evidente que estamos asistiendo a algo mucho más profundo: una reorganización completa del orden internacional. Y cuando cambia la arquitectura de seguridad del mundo, las implicaciones económicas suelen extenderse durante décadas", advierte Pablo Gil.

Banca March: del presupuesto a la ejecución industrial

Tras cuatro años de fuerte revalorización bursátil, la reciente corrección del sector de defensa refleja un cambio de foco por parte del mercado, señala el último House View de Banca March. La pregunta no es si el mundo desarrollado va a gastar más en defensa –algo ya difícilmente reversible–, sino qué parte del compromiso político será capaz de traducirse en contratos, producción, entregas y generación de caja. La tesis ha pasado del “boom” presupuestario a una fase más exigente, la de la ejecución industrial. El punto de partida sigue siendo favorable. La OTAN elevaba en junio de 2025 su marco de referencia hasta el 5% del PIB en 2035, dividido entre un 3,5% de gasto estrictamente militar y un 1,5% adicional ligado a las infraestructuras críticas, resiliencia, ciberseguridad e industria de defensa.

El objetivo confirmaba que la seguridad ha dejado de ser una partida discrecional para convertirse en una prioridad estratégica, siendo en el caso europeo una necesidad de reconstruir capacidades tras décadas de infra inversión, reponer arsenales y reducir su dependencia de EEUU. El camino, sin embargo, no será lineal. 

Para comenzar, el sector afronta ahora un riesgo político mayor por las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Y es que el mercado teme que un vuelco demócrata en el Congreso y Senado bloquee el histórico presupuesto militar de 1,5 billones$ propuesto por Trump para el año fiscal 2027. En el caso europeo, las dificultades están asociadas a una base industrial fragmentada, largos plazos de entrega y elevada injerencia política.

En el frente alemán, el Ministerio de Defensa ha recortado el programa de fragatas F126 al descartar la ejecución de las opciones de compra para las unidades quinta y sexta. Esta decisión estratégica busca liberar y reasignar 2.300 M€ para la compra inmediata de ocho fragatas del modelo MEKO A-200, priorizando plazos de entrega más cortos ante el deterioro de la seguridad en el Mar del Norte. París y Berlín han cancelado, por otra parte, el desarrollo del caza de sexta generación del programa FCAS, un proyecto valorado en 100.000 M€ por disputas irreconciliables de propiedad intelectual entre Dassault Aviation y Airbus, junto con diferencias en capacidades técnicas. 

A ello se suma la realidad fiscal. Son ya varios países europeos, con España, Reino Unido e Italia a la cabeza, los que marcan distancias con el objetivo del 5% de la OTAN, optando por cumplir sus necesidades de defensa con un gasto más gradual y condicionado, inferior a las exigencias de Washington. Esta realidad fiscal, priorizando la deuda y el déficit, sugiere un mayor gasto en defensa, pero menos lineal de lo que descuentan algunos múltiplos.

Pero no debe interpretarse la decisión alemana como una reducción en su ambición por la defensa, sino como un reajuste de prioridades en pos de un mayor rearme. En este sentido, los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Esta búsqueda de eficiencia se enmarca en un súper ciclo expansivo global donde las carteras de pedidos de los grandes grupos de armamento han crecido más de un 50% en los últimos tres años, impulsando el mercado de defensa hacia una proyección de volumen de negocio global de 2,75 billones$ en 2026. 

Por el lado de las valoraciones, la consolidación de múltiplos PER todavía elevados –24,3x en el caso europeo, pese a las caídas– ha dejado de ser una anomalía técnica para convertirse en una prima de seguridad estructural. De este modo, el mercado valida la visibilidad de los flujos de caja futuros respaldados por pedidos récord y un suelo de gasto militar al alza, abandonando la fase de meras expectativas. 

Este sólido respaldo fundamental viene certificado por un incremento del 46% en el beneficio operativo conjunto del sector y una captación masiva de capital privado que sumó 11.300 millones$ solo en el primer trimestre de 2026. En consecuencia, "mantenemos una visión positiva sobre el sector. La corrección reciente no rompe en nuestra opinión la tendencia estructural, simplemente eleva el listón de ejecución. La industria de la defensa conserva una de las mejores visibilidades de demanda, apoyada por una transformación duradera del gasto público y por la prioridad estratégica de la seguridad. Y la recuperación bursátil dependerá cada vez menos de los presupuestos anunciados y más de la capacidad para absorberlos, ejecutarlos y monetizarlos, aspectos que esperamos mejoren con el tiempo", subraya el House View.

El último movimiento en el sector de Defensa lo protagoniza la empresa alemana Renk, especialista en transmisiones para tanques, que ha pagado 200 millones$ por la británica David Brown Defence. Otro movimiento de consolidación en plena ola de rearme europeo, un sector con viento de cola estructural y múltiplos al alza. Más músculo para pelear los contratos de defensa que llueven en Europa.

28Feb

La política de confrontación de Trump puede estar acelerando justo lo contrario de lo que pretende: en lugar de aislar a China, está incentivando a sus propios socios a estrechar lazos con Pekín para proteger sus intereses económicos.

Miguel Ángel Valero

China es la mayor beneficiaria del fallo judicial estadounidense contra los aranceles basados en la ley de poderes económicos de emergencia (IEEPA), asegura un análisis de Natixis CIB. El fallo de la Corte Suprema de EEUU (SCOTUS) ha vuelto a generar conmoción en medio de incertidumbres geopolíticas inexploradas, pero aún puede ser prematuro celebrar un mundo con aranceles más bajos. Lo importante para China es la reducción de la brecha arancelaria con sus pares, lo que puede brindarle mayores ventajas. Para otros mercados, la reducción de la brecha plantea la cuestión de si tal compromiso vale la pena y cuáles serían sus posibles beneficios. 

En el nuevo escenario, China será la mayor beneficiaria, ya que el arancel efectivo estadounidense se reducirá un 15,6 % (del 36,8 % al 21,2 %). Con la medida de la Sección 122, la reducción sigue siendo significativa: del 9,9% con un arancel adicional del 10%, o del 7,1% con un arancel adicional del 15 %. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá a continuación, por lo que los exportadores chinos o los importadores estadounidenses anticiparán sus envíos. 

Un factor de retroceso podría ser el ya reducido comercio directo entre EEUU y China. La exposición de EEUU a las exportaciones chinas ya ha disminuido del 19% en 2018 al 11% en 2025. La proporción también se redujo del 21% al 9% durante el mismo período para las importaciones estadounidenses procedentes de China. 

Suponiendo que los aranceles persistan y puedan cambiar pronto, las empresas chinas continuarán con su estrategia de globalización y utilizarán sus instalaciones de producción en el extranjero para ingresar al mercado estadounidense. 

Se espera que Japón termine enfrentando una tasa arancelaria efectiva ligeramente mayor debido a la decisión de la Corte Suprema de EEUU. Sin embargo, es probable que el efecto general en Japón sea marginalmente positivo, ya que se espera que el efecto indirecto de un mayor comercio mundial impulse las exportaciones. Para los mercados asiáticos (excluyendo China) en general, el impacto puede ser desigual debido a las menores ventajas sobre China y a la incertidumbre en torno a la inminente caja negra de los aranceles sectoriales bajo la Sección 232.

China mantiene una importancia moderada en los seis sectores reportados como objetivo, especialmente en baterías y telecomunicaciones. Esto refleja el objetivo de aumentar los aranceles en sectores estratégicos para reducir la exposición de EEUU a China y reactivar la manufactura. Por lo tanto, a pesar del fallo judicial, las corrientes geopolíticas persistirán y el comercio mundial no volverá a la normalidad. El impacto en Asia aún es incierto, en función de hasta dónde llegue EE. UU. con los aranceles sectoriales y de si existen exenciones preferenciales. Las futuras reacciones de Trump podrían empeorar la situación de China si se imponen grandes aranceles sectoriales. 

Si bien Trump ha alcanzado múltiples acuerdos comerciales, el fallo de la Corte Suprema ha vuelto a generar una conmoción en la nueva normalidad de incertidumbres geopolíticas inexploradas. Dado que el uso por parte de Trump de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional está ahora restringido, los aranceles recíprocos a nivel mundial y los adicionales relacionados con el fentanilo aplicados a China se consideran inválidos. Trump ha respondido invocando la Sección 122 para imponer aranceles adicionales (actualmente un 10%, con la posibilidad de aumentar al 15%) y ha amenazado con imponer aranceles sectoriales. Por tanto, puede ser demasiado pronto para celebrar un mundo con aranceles más bajos. 

Lo importante para China es la reducción de la brecha arancelaria con sus pares regionales, lo que puede brindarle mayores ventajas. Otros mercados han obtenido condiciones variadas y más favorables que China mediante diferentes promesas, incluyendo la inversión en EEUU. La reducción de la brecha ahora plantea la pregunta de si tal compromiso vale la pena para recuperar los beneficios relativos originales. 

China se ha enfrentado a las condiciones arancelarias más desfavorables desde el inicio de la guerra comercial. Esta decisión la convertirá en la mayor beneficiaria al aumentar sus exportaciones a EEUU. Según estimaciones de Global Trade Alert, la tasa arancelaria efectiva de EEUU sobre los productos chinos se reducirá un 15,6% (del 36,8 % al 21,2 %) con la eliminación de los aranceles de la IEEPA. Con la Sección 122, la reducción sigue siendo significativa: un 9,9 % con un arancel adicional del 10 %, o un 7,1 % con un arancel adicional del 15 %. La nueva tasa arancelaria efectiva se mantendrá vigente durante los próximos 150 días.

A pesar de la reducción, China sigue siendo el país con los aranceles más altos entre sus principales competidores, lo que significa que el impacto de la reducción será mayor. Bajo los dos escenarios arancelarios de la Sección 122, con tasas adicionales del 10% y el 15%, la tasa arancelaria efectiva promedio global impuesta por EEUU disminuye solo un 3,8% y un 2,2%, respectivamente. Si los aranceles temporales expiran después de 150 días, la ventaja de China volverá a una reducción del 15,6%, superior a la caída mundial del 7%. En ambos casos, China emerge como un beneficiario relativo significativo. 

Pero el panorama más allá de los 150 días sigue siendo muy incierto. Dado el estado actual de las relaciones entre EEUU y China, la posibilidad de que la administración busque medidas alternativas para restablecer los aranceles sobre China a niveles cercanos a sus niveles originales es alta. Este último escenario colocaría a China de nuevo en la posición desventajosa anterior. Por supuesto, cualquier decisión de este tipo también se vería influenciada por diversos factores, como la tasa de inflación estadounidense en ese momento.

Bajo el marco arancelario actual, los exportadores chinos tienen una ventana de oportunidad relativamente segura de menos de 150 días. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá a continuación, y estas incertidumbres incentivarán a los exportadores chinos o a los importadores estadounidenses a predistribuir sus productos para aprovechar los aranceles más bajos. Estas actividades pueden impulsar temporalmente el crecimiento económico a corto plazo de China, especialmente en el primer semestre de 2026.

The Trader: la incertidumbre es más alta que los propios aranceles

Para el analista Pablo Gil, la sentencia del Tribunal Supremo que declara ilegales los aranceles impuestos por Donald Trump bajo la IEEPA "es, sin duda, la derrota más dolorosa de su segundo mandato". Seis de los nueve magistrados han dejado claro algo esencial: fijar aranceles es una competencia del Congreso, no del presidente.

"Pero la gran pregunta no es jurídica. Es económica y política. Porque el fallo no elimina todos los aranceles", avisa en The Trader. Solo tumba los aplicados mediante la IEEPA: los dirigidos a China, México y Canadá con el argumento del fentanilo y los llamados “recíprocos” de abril, que castigaban más a quien más exportaba a EEUU. Siguen en pie los sectoriales (acero, aluminio, automóviles) y cualquier otro que se ampare en leyes distintas. A Trump le han bastado unas pocas horas para reaccionar a la sentencia del tribunal. Activó la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 e impuso un arancel global del 10%, que al día siguiente elevó al 15%, aunque solo puede mantenerlo 150 días sin pasar por el Congreso. Es una vía inédita, jurídicamente discutible y, casi con toda probabilidad, carne de nuevos recursos.

Pero merece la pena hacer una segunda lectura del fallo judicial. El Supremo limita la capacidad del presidente para usar los aranceles como arma inmediata de presión geopolítica. Sin embargo, algunos analistas sostienen que el fallo puede ser, paradójicamente, un regalo político. La sentencia ofrece a la Casa Blanca una oportunidad para recalibrar una política impopular entre los votantes preocupados por la inflación. Si el coste político empezaba a ser alto, ahora existe un “culpable institucional” al que atribuir el giro.

Mientras tanto, el mundo observa. El Parlamento Europeo ha congelado la ratificación del acuerdo entre la UE y EEUU hasta tener claridad jurídica. Francia habla de “adaptarse”, Alemania insiste en mantener una posición unida y Brasil asegura que el nuevo 10% no afectará a su competitividad. Corea del Sur subraya que su marco general de exportaciones se mantiene intacto.

Al margen de los comentarios internacionales de cada país, la realidad común es que hay más incertidumbre que antes. Y se da la paradoja de que muchos países que negociaron acuerdos bajo la amenaza de aranceles del 20% o 40% ahora se encuentran con un 10% general. A la espera de nuevos movimientos por parte de Trump, sienten que de momento han salido ganando. Mientras otros dudan sobre la validez política de compromisos firmados bajo presión.

Y luego está realmente 'el elefante en la habitación': los reembolsos. Si los tribunales inferiores obligan a devolver lo recaudado bajo la IEEPA, hablamos de hasta 170.000 millones$. Las empresas importadoras (no los consumidores) serían las beneficiarias. El proceso puede durar años de pleitos en tribunales. Y mientras tanto, la frontera comercial puede convertirse en un laberinto administrativo.

En el plano fiscal, el impacto es relevante. La Administración Trump esperaba recaudar billones en la próxima década gracias a los aranceles. Si la mitad de esos ingresos desaparece o se retrasa, el déficit se tensiona aún más en un país con deuda creciente y presupuestos bloqueados en el Congreso.

En términos macroeconómicos, la cuestión clave es otra: incluso con el fallo, el arancel efectivo medio seguirá muy por encima del 2% previo al regreso de Trump. Lo que está claro es que la política comercial no desaparece. Se transforma, se adapta y busca nuevas vías legales para seguir adelante.

El Supremo ha puesto límites formales al poder presidencial, pero no ha cerrado la etapa de tensión comercial. Lo que cambia es la forma, no el fondo. Pasamos de la discrecionalidad casi instantánea a un proceso más fragmentado, más litigioso y probablemente más caótico. El riesgo ha pasado de ser el nivel del arancel impuesto, a la falta de previsibilidad de qué será lo siguiente que sorprenda a empresas y consumidores. Y cuando no se sabe cuál será la regla dentro de seis meses, se producen retrasos en las decisiones, las inversiones y la contratación.

"En economía, la incertidumbre es un impuesto invisible. Y hoy, ese impuesto es más alto que el propio arancel", advierte este experto.

Trump empuja al mundo hacia China

Pero hay otro efecto de los aranceles de Trump. Durante décadas, la arquitectura económica y política internacional giró en torno a EEUU. Sus aliados orbitaban con naturalidad alrededor de Washington. La relación transatlántica era el eje. China era, en el mejor de los casos, la fábrica del mundo; en el peor, un socio incómodo. Ese equilibrio está cambiando. Y no solo por el ascenso estructural de Xi Jinping, sino también por las decisiones de Donald Trump.

En los últimos meses hemos visto un desfile constante de líderes occidentales por Pekín: Emmanuel Macron, Keir Starmer, Mark Carney, Friedrich Merz. Todos ellos representantes de países históricamente alineados con Washington. No es una anécdota diplomática. Es un cambio de fondo.

Mientras Trump ha tensado la cuerda con amenazas arancelarias, presión sobre el gasto en defensa y un discurso abiertamente transaccional con sus socios, Pekín ha optado por el mensaje contrario: estabilidad, multilateralismo y acceso a su mercado de 1.400 millones de consumidores. Donde Washington introduce incertidumbre, China ofrece previsibilidad. Donde EEUU levanta barreras, China tiende puentes comerciales.

Europa necesita exportar. Canadá necesita diversificar. Reino Unido busca oxígeno para su sector financiero y tecnológico. Y China, con su control de cadenas clave (baterías, paneles solares, tierras raras) sabe que tiene poder de negociación.

La ofensiva no es solo comercial. Es geopolítica. Pekín impulsa su propia arquitectura internacional, refuerza los BRICS y promueve una narrativa de “no injerencia” que seduce especialmente al Sur Global. Pero ahora también empieza a calar en el Norte. Las encuestas internacionales reflejan que la percepción de China mejora mientras la de EEUU se deteriora. No porque el modelo político chino resulte más atractivo, sino porque la volatilidad estratégica estadounidense genera fatiga. Los aliados quieren certidumbre. Y el comercio global odia la imprevisibilidad.

Paradójicamente, la política de confrontación de Trump puede estar acelerando justo lo contrario de lo que pretende: en lugar de aislar a China, está incentivando a sus propios socios a estrechar lazos con Pekín para proteger sus intereses económicos. No significa que Europa o Canadá vayan a romper con EEUU. Significa que están diversificando riesgos. Y cuando un aliado empieza a diversificar, es porque percibe vulnerabilidad en el liderazgo central. 

Estamos entrando en un mundo menos unipolar y más competitivo. El centro de gravedad ya no está en un solo lugar. Y la política exterior basada en la presión constante tiene un efecto secundario evidente: empuja a tus socios a buscar alternativas.

En economía y en geopolítica, la confianza es un activo estratégico de los más valiosos. Se tarda décadas en construirla y muy poco en erosionarla. Si EEUU continúa utilizando el comercio como arma permanente, puede ganar batallas arancelarias a corto plazo. Pero corre el riesgo de perder algo mucho más importante: la lealtad estructural de sus aliados.

11Dec

Los aranceles aportan a EEUU 30.760 millones$ en ingresos aduaneros y contribuyen a la fuerte reducción del déficit fiscal en noviembre, condicionada por los 43 días de cierre del Gobierno.

Miguel Ángel Valero

La guerra de los aranceles se amansa pero no cesa. El Senado mexicano dio luz verde a una ley que impondrá aranceles de entre el 5 % y el 50 % sobre más de 1.400 productos procedentes de países asiáticos sin acuerdos comerciales con México. Las tarifas, que entrarán en vigor en 2026, se aplicarán a bienes como los automóviles, metales y textiles. Los vehículos chinos serán los más impactados, con un gravamen del 50 % desde el 20% vigente actualmente, en un mercado donde ya representan el 20 % de las ventas. Se espera que los nuevos gravámenes generen ingresos adicionales por 52.000 millones de pesos (2.800 millones$). 

La medida se produce en medio de negociaciones comerciales entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump, con el objetivo de aliviar los aranceles sobre productos fuera del USMCA (el United States-Mexico-Canada Agreement, tratado de libre comercio firmado en julio de 2020) y obtener ventajas en la revisión del tratado prevista para el próximo año. 

Por su parte, el Ministerio de Comercio de China calificó estas prácticas como “unilateralismo y proteccionismo”, advirtiendo que seguirá de cerca su implementación.

Mientras, en EEUUU se publicaron los datos de ejecución fiscal de noviembre, que mostraron una reducción del déficit fiscal hasta los 173.277 millones$ desde los 366.763 millones$ registrados el mismo mes del año pasado. Esta fuerte reducción del déficit se explicó por un menor gasto que se situó en 509.278 millones$ (vs. 668.517 millones$ del año pasado). 

Sin embargo, esta reducción del gasto se debe en gran parte al retraso de los pagos tras el reciente cierre del Gobierno que duró 43 días, por lo que habrá que esperar a nuevas cifras de diciembre para analizar mejor su evolución.

Por el lado de los ingresos, también se incrementaron al alcanzar los 336.000 millones$ frente a los 302.000 millones$ del año pasado, una subida de la recaudación que en gran medida se vieron impulsados por los aranceles, con los ingresos aduaneros alcanzando los 30.760 millones$ en noviembre.