13Jul

Emilio Ortiz, director de Inversiones de la gestora del grupo Mutua, cree SpaceX se fusionará con Tesla para crear la cuarta compañía del mundo por capitalización (3,7 billones), cotizando a un múltiplo de 20 veces la facturación anual consolidada.

Mutuactivos SGIIC encara el tercer trimestre del año con optimismo sobre los mercados financieros. En su última carta a clientes, Emilio Ortiz, director de Inversiones de la gestora del grupo Mutua, afirma que “todo apunta a que 2026 va a ser un año récord para los beneficios empresariales”. “Los del S&P500 van a crecer casi un 30% impulsados por el sector tecnológico y el petrolero. En Europa crecerán en torno al 15%. Y dado que los beneficios crecen más delo que se revalorizan las Bolsas, los múltiplos a los que éstas cotizan están cayendo”, señala.

El fuerte crecimiento en los beneficios empresariales está muy ligado a la inversión en centros de datos. “En 2026 los grandes hyperscalers americanos, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle, van a invertir 725.000 millones$, principalmente en infraestructura para la IA. Si a esta cantidad le añadimos los proyectos de OpenAI, SpaceX o Anthropic, y los de sus proveedores, que tienen que invertir para aumentar su capacidad de producción de generadores, cables o transformadores eléctricos, por ejemplo, la inversión total en IA rondará los 850.000 millones$, el equivalente a 2,7 puntos del PIB americano”, asegura Ortiz. “Con este fuerte viento de cola, no es extraño que la economía americana haya sido capaz de capear el impacto de la fuerte subida del precio de la gasolina en el consumo privado casi sin inmutarse”, añade. Este ciclo de inversión va a continuar en los próximos trimestres: “Nos lo dice Nvidia, que tiene pedidos en firme para los próximos dos años, y nos lo dicen los hyperscalers, que siguen aumentando sus presupuestos de inversión”, 

El director de Inversiones de Mutuactivos admite que, aunque las Bolsas están en máximos históricos y es consciente de que hay partes del mercado en lasque las valoraciones son muy exigentes, todavía hay recorrido. Tecnología, transición energética y telecomunicaciones son tres sectores en los que detecta oportunidades: “Mutuafondo Tecnológico FI es uno de nuestros fondos con mejor comportamiento este año, con un retorno del 23%, que bate una vez más al Nasdaq 100 y le consolida como el fondo de renta variable más rentable de España de los últimos 15 años. Su éxito radica en su apuesta decidida por los semiconductores y por el ciclo de inversión en capital (capex), frente al sector del software. Esta estrategia ha funcionado muy bien y ahora la estamos neutralizando parcialmente, reduciendo la posición en 'semis' en favor de loshyperscalers”.

Destaca también la buena evolución de Mutuafondo Transición Energética, FI, que acumula casi un 20% en el año y un 40% en los últimos doce meses: “Esta temática se está viendo beneficiada del aumento de inversiones en infraestructuras energéticas para la IA. Entre sus principales posiciones hay compañías como Eon, RWE o Dominion Energy, que están desarrollando importantes proyectos en países como Alemania o EEUU. A diferencia de lo que está pasando en nuestro país, estos países están incentivando el desarrollo de redes eléctricas y atrayendo inversiones mediante la fijación de un marco regulatorio que garantiza la rentabilidad de los negocios”.

Fuera de estas temáticas, la otra gran apuesta de Mutuactivos en Bolsa se centra en el sector de las telecomunicaciones, en el que ven potencial por la consolidación a la que se enfrenta el segmento: “Europa necesita mantener su independencia tecnológica en un mundo cada vez más polarizado, y las 'telecoms' son las únicas compañías que por capacidad tecnológica y tamaño de balance pueden hacer algo de sombra a las hyperscalers americanas. Creemos que en los próximos meses vamos a ver procesos de consolidación en varios países europeos y esto debería favorecer el comportamiento bursátil del sector. Nos gustan compañías como Zegona o la alemana 1&1”.

En renta fija, la gestora ha modificado recientemente su estrategia, alargando la duración y apostando a que los tipos a corto plazo caerán cuando se tenga confirmación de que el reciente repunte en la inflación es transitorio: “Hemos aprovechado el reciente repunte de los tipos de interés para alargar algo la duración de nuestros fondos porque creemos que el mercado sobreestima la probabilidad de que el BCE siga subiendo los tipos de interés. Es cierto que el control de la inflación es su objetivo central y que la subida del precio del petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz ha hecho repuntar la inflación, pero creemos que este efecto será transitorio y, una vez restaurado el tráfico marítimo por el estrecho, la inflación debería bajar y el BCE debería adoptar un tono más suave. De hecho, los últimos datos ya apuntan en esa dirección”.

Por otro lado, en Mutuactivos continúan cautos con el crédito privado, no porque prevean un fuerte deterioro de la actividad económica o de la solvencia de las empresas, sino porque las primas de riesgo están en zona de mínimos.

SpaceX: fusión con Tesla

Emilio Ortiz aborda en su carta trimestral a clientes la salida a Bolsa de SpaceX, la compañía de Elon Musk que ha conseguido levantar casi 86.000 millones$ en la mayor OPV de la historia hasta la fecha. Lama la atención sobre la situación actual de la compañía: “De sus tres negocios principales, telecomunicaciones (Starlink), espacial (SpaceX) e IA, solo el primero gana dinero. En 2025, SpaceX perdió casi 5.000 millones$. En el primer trimestre de 2026 la pérdida ha sido similar”.

Tras la OPV, Musk puede utilizar su acción como medio de pago para operaciones corporativas como la reciente adquisición de Cursor, una startup de IA por la que SpaceX pagará 60.000 millones, para la compra de alguna compañía de telecomunicaciones con la que complementar Starlink, o para una potencial fusión con Tesla

“Una fusión con Tesla, que lleva cuatro años sin crecer, pero factura 100.000 millones$ al año, situaría a SpaceX como la cuarta compañía del mundo por capitalización (3,7 billones), cotizando a un múltiplo mucho más 'razonable' de 20 veces la facturación anual consolidada de ambas compañías. No creo que esta operación tarde mucho en producirse”, explica.

07Jul

El debut de SpaceX en el Nasdaq 100 intensifica el debate sobre si el S&P500 representa adecuadamente a la economía de EEUU al dejar fuera a las empresas que no obtengan beneficios en los 12 meses anteriores.

Miguel Ángel Valero

El día que SpaceX entra en el Nasdaq 100, Morgan Stanley lanza una advertencia: el dinero de la IA dejará de premiar a los fabricantes de chips y se irá a los grandes de la 'nube'. Michael Wilson, el estratega jefe del banco de inversión norteamericano, calcula que en 2026 el gasto en infraestructura de IA irá casi todo a centros de datos, energía y refrigeración; a los chips solo les toca en torno al 25%.

Los hiperescaladores, los dueños de la nube que levantan esos centros, planean gastar entre 635.000 millones$ y 690.000 millones este año: 200.000 millones Amazon; entre 175.000 millones y 185.000 millones. Alphabet, y Meta, entre 115.000 millones y 135.000 millones. 

El índice de semiconductores viene flojo tras las últimas subidas, algunas espectaculares, mientras las grandes de la nube recuperan terreno. Wilson pone el S&P 500 en unos 8.000 puntos para fin de año, un 7% arriba, y ve rebote también en consumo, transporte y biotecnología.

En Zumitow aconsejan vigilar la evolución de Nvidia o Broadcom, ya que puede llegar el momento del relevo, lo que beneficia a Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta. Pero también  los capex que anuncien los grandes de la nube en resultados, porque el que no consiga mostrar retorno a esa inversión, sufrirá un castigo en su cotización.

Precisamente, Broadcom y Apple amplían hasta 2031 su acuerdo de chips a medida. Apple aporta cerca del 20% de los ingresos de Broadcom, cuya acción subió un 4% con la noticia. Le da a Broadcom visibilidad de ingresos para años y deja claro que Apple todavía depende de terceros pese a su empeño en fabricar chips en casa.

Pero hay más movimientos en torno a la IA. Menos de un año después de salir de Honeywell, Solstice, su escisión de materiales avanzados, compra Element Solutions por 14.500 millones$ en efectivo y acciones, deuda incluida. Nace un gigante de materiales especializados y químicos electrónicos. Prima jugosa para el accionista de Element y señal de que las escisiones industriales y el private equity siguen calientes.

AXT se dispara un 20% en el Nasdaq tras firmar un acuerdo maestro de desarrollo y suministro con Coherent, que la llevará a ampliar capacidad en su planta de Pekín hasta 2028. Coherent también subió más de un 3%. 

TeraWulf sube un 10% tras firmar con Anthropic un contrato de arrendamiento de 20 años para usar su centro de datos en Kentucky. La operación garantiza unos 19.000 millones$ en ingresos.

La cotización de AMD sube un 4% tras elevar Goldman Sachs su precio objetivo de 450$ a 640 y mantenerla en compra. El apetito por los chips no afloja pese a las advertencias de Morgan Stalney y el mercado premia. El ETF SOXX de semiconductores subió más de un 3%. 

Teradyne también sube un 4% gracias a Goldman Sachs, que  eleva el precio objetivo de 350$ a 465$ y la pone en compra. La ola de los semiconductores sigue arrastrando a los proveedores de equipos de test.️ 

Por su parte, Dell Technologies sube en Bolsa un 4% tras promocionar Trump (ya había comprado en febrero hasta 5 millones de títulos de la empresa) sus ordenadores desde la Casa Blanca y tocar la campana de apertura.

Los resultados preliminares de la coreana Samsung Electronics se han convertido en uno de los primeros puntos de referencia en una temporada de resultados que centrará su atención en la sostenibilidad de la inversión en IA A pesar de unas expectativas muy elevadas, las cifras anticipadas por uno de los tres principales fabricantes de chips de memoria han superado las previsiones en un 6%. Sin embargo, no han logrado impresionar al mercado, que ha reaccionado con una intensa toma de beneficios, reflejada en una caída del 8% en la cotización de la empresa coreana y en un comportamiento similar en el conjunto del sector. La compañía espera unos beneficios que se multiplican por 19 respecto al trimestre anterior. En términos agregados, el beneficio acumulado en el segundo trimestre de 2026 equivale al obtenido en los dos años previos combinados. Los resultados definitivos se publicarán el 30 de julio.

El debut de SpaceX en el Nasdaq 100

Tras salir a Bolsa en la mayor OPV de la historia (75.000 millones$), SpaceX entró hace una semana en los principales índices de FTSE Russell, incluido el Russell 1000, y el martes 7 de julio, festividad de San Fermín, da el chupinazo en Nasdaq 100. Estar en los índices no es una cuestión menor, ya que garantiza hasta 6.000 millones$ en compras.

Los fondos indexados de gestión pasiva, que manejan más 800.000 millones$, replican el Nasdaq 100, el segundo más importante de EEUU después del S&P 500. Aunque SpaceX es una de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil, su ponderación en el índice (y, por lo tanto, las acciones que deberán comprar los gestores para replicarlo) está condicionada por el escaso capital flotante, ya que el 95% del capital sigue en manos de sus poseedores iniciales (entre ellos, Elon Musk). 

Como las normas del Nasdaq 100 regulan que una empresa solo puede ponderar por el triple de su capital flotante, el peso final de SpaceX en el índice se situará entre el 0,5% y el 0,8%. la gestión pasiva deberá dedicar entre 4.000 millones y 6.000 millones a comprar acciones de SpaceX.

La empresa de Elon Musk pesa el 0,136% en el Russell 1000, lo que se traduce en que los fondos indexados a éste deberán comprar unos 500 millones$ en acciones de SpaceX. 

Todo esto añade presión sobre el S&P 500, que mantiene sus normas (no como el Russell 1000 o el Nasdaq 100, que permitieron la admisión acelerada), por lo que SpaceX tendrá que esperar, al menos, un año, para entrar en el índice más importante de EEUU.

The Trader: S&P opta por la prudencia, Nasdaq, por la nueva economía

Durante décadas, entrar en el S&P 500 ha sido una especie de sello de calidad empresarial. El índice reúne a las mayores compañías cotizadas de EEUU y se ha convertido en el principal referente de la economía norteamericana y, probablemente, del mercado bursátil mundial. Sin embargo, una decisión del comité que gestiona el S&P 500 abre un debate muy interesante sobre si las reglas que hicieron grande al índice siguen siendo adecuadas para el mundo que viene. Ha decidido mantener uno de sus requisitos históricos más importantes: para formar parte del índice, una empresa debe haber generado beneficios netos positivos durante los últimos doce meses, incluyendo el trimestre más reciente.

A primera vista parece una exigencia razonable. Si una compañía quiere representar a la economía estadounidense, lo lógico es que sea capaz de ganar dinero. El problema es que algunas de las empresas más revolucionarias y valiosas del planeta ya no encajan necesariamente en ese modelo. El mejor ejemplo es SpaceX. La compañía de Elon Musk debutó en Bolsa con una valoración cercana a los 1,8 billones de dólares, una cifra que la situaría entre las mayores empresas del mundo desde el primer día. Y, sin embargo, podría tardar hasta 2028 en entrar en el S&P 500.

La razón es sencilla. Aunque SpaceX genera enormes ingresos y domina sectores estratégicos como los lanzamientos espaciales, los satélites, las comunicaciones globales, la defensa y la IA, sigue reinvirtiendo cantidades gigantescas de dinero para acelerar su crecimiento. Las estimaciones apuntan a que sus inversiones podrían superar los 360.000 millones$ anuales hacia el final de la década.

Y no es un caso aislado. Anthropic y OpenAI, dos de los grandes protagonistas de la revolución de la IA, podrían salir a Bolsa con valoraciones superiores al billón$ y enfrentarse al mismo problema. OpenAI, de hecho, ni siquiera espera alcanzar beneficios durante los próximos años.

Y aquí aparece la pregunta importante: ¿qué representa realmente el S&P 500? Si el objetivo es reflejar la economía estadounidense, excluir durante años a algunas de las empresas más innovadoras, influyentes y valiosas del país parece extraño. Pero si el objetivo es proteger la calidad y estabilidad del índice, exigir beneficios sigue teniendo mucho sentido.

La historia ofrece argumentos para ambas posiciones. Amazon pasó años sacrificando beneficios para crecer y Uber tardó mucho tiempo en alcanzar rentabilidad. Hoy nadie discute su relevancia económica. Pero también existen numerosos ejemplos de compañías que prometían cambiar el mundo, consumieron enormes cantidades de capital y nunca llegaron a cumplir sus expectativas. Por eso el S&P 500 ha decidido mantener la prudencia. 

Sin embargo, el Nasdaq 100 ha optado por una aproximación diferente. Mientras el S&P sigue exigiendo rentabilidad, el Nasdaq ha flexibilizado sus criterios y SpaceX se incorpora apenas unas semanas después de comenzar a cotizar.

Puede parecer un matiz técnico, pero sus implicaciones son enormes. Durante décadas, ambos índices han mantenido una elevada correlación porque compartían gran parte de las compañías que lideraban la economía estadounidense. Sin embargo, si las futuras megaempresas tecnológicas y de IA comienzan a incorporarse rápidamente al Nasdaq mientras permanecen excluidas del S&P 500, las diferencias entre ambos índices podrían ampliarse de forma significativa.

"Imaginemos un escenario en el que SpaceX, OpenAI, Anthropic y otras compañías similares alcanzan valoraciones de varios billones$ sin cumplir todavía los requisitos de rentabilidad exigidos por el S&P. En ese caso, una parte muy importante del crecimiento económico y tecnológico estadounidense estaría reflejada en el Nasdaq, pero no en el principal índice utilizado por millones de inversores para representar la economía de Estados Unidos. Quizá la correlación entre ambos índices siga siendo elevada. Pero la distancia entre lo que cada uno representa podría empezar a aumentar", argumenta el analista Pablo Gil en The Trader.

No es un detalle menor. La entrada o no en los grandes índices ya no es solo una cuestión de prestigio. Los billones$ que gestionan los fondos pasivos convierten esa decisión en un factor capaz de alterar la demanda de una acción durante años. Bloomberg Intelligence estima que una entrada inmediata de SpaceX en el S&P 500 habría generado más de 14.000 millones$ de compras automáticas por parte de fondos indexados y ETF. OpenAI y Anthropic habrían provocado flujos similares. La cuestión, por tanto, ya no es únicamente si una empresa forma parte o no de un índice. La cuestión es quién recibe esos enormes flujos de capital pasivo y quién se queda temporalmente fuera de ellos. "El S&P ha elegido la prudencia. El Nasdaq ha elegido adaptarse antes a la nueva economía. Los próximos años nos dirán cuál de los dos enfoques termina representando mejor el mundo que viene", concluye Pablo Gil.

UBS: perspectiva positiva sobre la inversión en IA, pero con enfoque activo

Las acciones de semiconductores han seguido mostrando volatilidad en las últimas semanas, en medio de la preocupación de los inversores por la sostenibilidad del crecimiento del capex en IA. El índice Philadelphia Semiconductor subió un 2,2% el lunes 6 de julio, aunque se mantiene casi un 12% por debajo de su máximo histórico de junio.

Es probable que la volatilidad tecnológica siga siendo elevada, mientras los inversores sopesan la sólida adopción de la IA agéntica frente al creciente riesgo de una desaceleración en el crecimiento del capex. "Mantenemos una perspectiva positiva sobre la temática de inversión en IA, ya que la historia de la demanda sigue intacta, pero también consideramos que conviene adoptar un enfoque activo para gestionar los riesgos emergentes. Las tendencias de adopción de la IA han sido sólidas. Las valoraciones de los semiconductores siguen lejos de terreno de burbuja. Un ciclo de gasto adelantado implica que la creación de valor podría seguir desplazándose a lo largo de la cadena de valor de la IA", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Con el relato de inversión desplazándose gradualmente del crecimiento a corto plazo hacia la sostenibilidad del gasto más allá de 2027, creemos que la diversificación y la selectividad son claves. Dentro de los 'picos y palas' de la construcción de la IA, favorecemos los equipos de semiconductores, las fundiciones, la infraestructura de cómputo relacionada con CPU y la memoria, aunque también vemos valor en áreas defensivas como las redes de pago y los REIT de centros de datos. Los inversores también pueden considerar otras tendencias estructurales como la energía y los recursos, y la longevidad, o sustituir una parte de la exposición directa en renta variable por estrategias de preservación de capital".

"Los inversores buscarán señales de que la volatilidad del sector tecnológico se está estabilizando. Mantenemos una postura constructiva sobre la renta variable, con énfasis en una exposición diversificada a lo largo de la cadena de valor de la IA", insiste.

06Jul

EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas, para suministrar energía a los insaciables centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Por primera vez en décadas, EEUU invertirá más que China en centrales de gas y carbón, empujado por la sed energética de los centros de datos de la inteligencia artificial (IA), ávidos de energía. La Agencia Internacional de la Energía calcula que EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas. Los centros de datos que entrenan la IA tragan electricidad a lo bestia, y las tecnológicas no quieren esperar años a que la red las enchufe. Así que se montan su propia central de gas al lado. Los pedidos mundiales de turbinas tocaron máximo de 25 años en 2025, con 130 gigavatios encargados.

El gas ya cubre más del 40% de la electricidad de los centros de datos norteamericanos, mientras China sigue tirando de carbón. Tanta demanda de turbinas está dejando el mercado seco y disparando los plazos de entrega. Quien fabrica esas máquinas tiene la sartén por el mango.  Toda esta situación beneficia a los fabricantes de turbinas, como GE Vernova y Siemens Energy,  y a las empresas de gas natural.

Curiosamente, las acciones de energía sufrieron una salida de 3.200 millones$ la última semana, la mayor en dos años. El giro bajista del crudo, con el Brent enfriándose a los 72$ desde los 120$ del momento álgido de de la guerra, pasa factura al sector. Cuando el petróleo baja, los márgenes de las petroleras se estrechan y el dinero busca otros sitios.

Mientras, los grandes accionistas de DCC se han rebelado. Ninety One y Aviva rechazan la OPA de 5.700 millones de libras que KKR y Bridgepoint han lanzado sobre el grupo energético porque creen que pretenden quedarse con la empresa a precio de saldo.

Pictet prefiere mercados emergentes

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, destaca que los mercados de acciones se han recuperado de la liquidación que se produjo tras la decisión de EEUU de declarar la guerra a Irán a finales de febrero. Con avances en el acuerdo de paz y los precios del petróleo cayendo, el riesgo de estanflación disminuye. "Sobre ponderamos acciones globalmente. Rebajamos las de EEUU a neutral, pero sobre ponderamos las de mercados emergentes. Estamos optimistas en finanzas y tecnología. Mejoramos a neutral la renta fija y vemos especial potencial en la deuda de mercados emergentes en moneda local. Rebajamos la liquidez a infra ponderar", explica.

Las economías desarrolladas crecen a ritmo inferior al de su tendencia a largo plazo, pero la inversión empresarial sigue aumentando en EEUU y Europa. Además, "esperamos que las economías emergentes crezcan 4,1 % este año, por encima de su potencial a largo plazo, ampliando al 2,5 % la diferencia respecto a las economías desarrolladas. Sus fundamentales han mejorado significativamente desde la gran crisis financiera global, con menor deuda externa, más sólidas balanzas por cuenta corriente y políticas monetarias más creíbles".

Además, los beneficios empresariales son sólidos, con esperanzas de aumento de la productividad por inteligencia artificial (IA). Las ganancias en acciones siguen concentradas en un puñado de grandes tecnológicas y el Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia ha llegado a subir el 80% trimestralmente, lo que aumenta la posibilidad de reconfiguración de las asignaciones, "pero por ahora no vemos una razón convincente para dejar de sobre ponderar las acciones".

La tasa de crecimiento de la oferta monetaria en relación con crecimiento del PIB se ha contraído un 5,4% anualizado en seis meses en el mundo desarrollado, pero no llega a niveles de la crisis financiera global de 2008 o el shock del Covid. A ello se añade que, aunque hay riesgo de subida de tipos de interés de la Reserva Federal -los mercados estiman una entre tres probabilidades en julio-, es probable que los mantenga sin cambios durante el año, gracias a que en junio se crearon 57.000 puestos de trabajo no agrícolas, frente a cerca de 115.000 esperados.

De todas formas, la subida de tipos de interés suele ser positivo para las acciones si es en reacción a mejora del crecimiento. Aunque el endurecimiento monetario puede afectar a sectores sensibles a los costes de endeudamiento, en los últimos cinco ciclos desde 1987 las acciones estadounidenses han generado 4% a 16% de rentabilidad en doce meses tras la primera subida de tipos. 

Por su parte, el BCE debe mantenerse cauto, prestando atención a los servicios, la inflación subyacente y riesgo de efectos de segunda ronda.

"En conjunto, estamos neutrales en renta variable de los demás mercados desarrollados.  Rebajamos acciones estadounidenses a neutral", señala el experto de Pictet. EEUU avanza a una fase intermedia del ciclo, en un posible entorno de tipos de interés más altos y menor liquidez. Sus acciones son menos atractivas en comparación con otras regiones, cuando el desarrollo de IA se extiende a empresas en otros países. Por su parte las acciones japonesas cuentan perspectivas económicas respaldadas por estímulo fiscal y mejora de la demanda interna. Pero el yen coquetea con mínimos de 40 años frente al dólar, con posiciones cortas en máximos desde 2024 y fuerte probabilidad de intervención, incluso conjunta, del banco central de Japón y y el de EEUU.

Ahora bien, las acciones de mercados emergentes han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23 % en dólares, frente a 9 % de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo y "sobre ponderamos acciones emergentes sin China". Las economías emergentes disfrutan de crecimiento superior y reformas de gobernanza de las empresas, a las que se anima a aumentar dividendos y recomprar acciones -los dividendos representaron el 60% de la rentabilidad en esta clase de activos las dos últimas décadas-. Estas economías, especialmente de Asia, han superado la crisis energética, en parte gracias a sus esfuerzos los últimos años por reducir la sensibilidad al petróleo. En Corea, la intensidad de uso de petróleo se ha reducido a más de la mitad respecto a 1995 y su superávit comercial a récord del 17% del PIB en mayo frente al 1,7% de enero de 2025 -el aumento de precios de chips y memoria compensa con creces los mayores costes energéticos-.  Además, los indicadores técnicos muestran tendencias favorables para las acciones de emergentes.

"Pero estamos neutrales en acciones de China", precisa. Las importaciones del país siguen por debajo de la tendencia previa al Covid y la inversión inmobiliaria a la baja casi cinco años.

Los sectores cíclicos parecen caros mientras que los defensivos baratos. Tecnología e industriales están caros, aunque con impulso de beneficios, mientras que servicios de comunicación significativamente más baratos. "Sobre ponderamos finanzas", señala. Los bancos deben beneficiarse de los mayores tipos de interés, la dinámica de beneficios y la actividad en los mercados de capitales, incluyendo mega salidas a Bolsa. "Además, sobre ponderamos acciones tecnológicas", añade. El valor de los "Siete Magníficos" se ha llegado a reducir en 2,3 billones$ a finales de mayo, con los inversores preocupados por la sostenibilidad de la oleada de capitalización centrada en IA. Sin embargo, el poder de fijación de precios de las grandes tecnológicas sigue sólido y es poco probable que se vea desafiado por tipos de interés más altos. Las tecnológicas asiáticas ofrecen valoración atractiva y fuertes perspectivas de crecimiento. Además, se mantiene la demanda de semiconductores, que ha facilitado que Corea haya sido el mercado regional de mayor revalorización e  incluso ha impulsado la euro zona, hogar de empresas como ASML, ST Microelectronics e Infineon.

"Hemos mejorado renta fija a neutral", explica. Las rentabilidades a vencimiento han estado subiendo más o menos al ritmo de los precios del petróleo los últimos meses, pero no han caído tanto con los precios de éste, ya alineados con la oferta y demanda. De manera que las rentabilidades en deuda siguen altas a pesar de la caída del precio del petróleo, anomalía que probablemente desaparecerá y que supone una cobertura eficaz frente a una reducción inesperada del crecimiento o una mayor volatilidad de las acciones. "Nuestra preferencia en renta fija es por activos de mayor cupón. Vemos oportunidades en deuda en moneda local de mercados emergentes -una de las clases de activos de renta fija más baratos-. Aunque el dólar puede fortalecerse moderadamente a corto plazo, el mundo se hace gradualmente menos dependiente" de éste, concluye.

Fidelity: optimistas en renta variable, sobre todo en algunos emergentes

Los mercados internacionales han mostrado una notable resistencia ante la agitación geopolítica, el aumento de los precios de la energía y el agravamiento de las inquietudes inflacionistas, de acuerdo con la edición 2026 de las Perspectivas de mediados de año. Los amortiguadores, de Fidelity. A pesar de la fragmentación del orden mundial y la persistente incertidumbre en Oriente Medio, Fidelity considera que unos beneficios empresariales sólidos, unos fundamentales económicos resistentes y las inversiones sostenidas en inteligencia artificial (IA) deberían dar apoyo a los activos de riesgo durante la segunda mitad del año.

Fidelity revela cuáles son sus principales convicciones de cara al segundo semestre de 2026:

  • Somos optimistas en riesgo de renta variable en general, pero en especial en Japón y una selección de mercados emergentes. No perdemos de vista la fuerte racha alcista que han experimentado los mercados desde el mes de abril.
  • La inversión empresarial en IA ha sido la fuerza motora de los mercados internacionales y está dando apoyo a otras temáticas, como la escasez de energía y la modernización de las redes eléctricas.
  • Las materias primas, en especial las que están vinculadas a la energía, pueden aportar una valiosa diversificación para el riesgo geopolítico cuando los activos tradicionales, como la duración y el oro, muestren un comportamiento menos fiable.

“Los mercados han demostrado una resistencia impresionante frente a la volatilidad en los primeros seis meses de este año, pero su firmeza no debería sorprender. Se han vuelto expertos en ver más allá del ruido y reconocer el potencial alcista”, señaló Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity. “Ahora no es momento de rehuir el riesgo, sino de asegurarse de que esté equilibrado en una cartera bien diversificada que amortigüe los inevitables golpes cuando se produzcan. Aunque los recientes avances diplomáticos entre EEUU e Irán pueden ayudar a aliviar algunas de las preocupaciones más inmediatas, la incertidumbre sigue siendo elevada y es improbable que el camino a partir de ahora sea sencillo", argumenta.

La variable macroeconómica más determinante para el corto plazo es la perturbación del suministro energético derivada del cierre del estrecho de Ormuz. "Nuestra hipótesis de trabajo ha sido que el conflicto tendrá una 'resolución confusa'", subraya. El memorándum de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y ampliar el alto el fuego apunta hacia una desescalada, pero sigue siendo posible un amplio abanico de desenlaces. Hasta que se perfile con mayor claridad una solución duradera, los mercados probablemente sigan descontando una prima de riesgo geopolítico.

El aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria lastrarán el crecimiento en la mayor parte de las regiones, mientras que los mercados de la energía mostrarán una persistente prima de riesgo geopolítico. 

Los sólidos fundamentales están dando apoyo a los mercados, a pesar de la volatilidad provocada por la geopolítica. Lo más significativo es que los gigantes tecnológicos estadounidenses siguen invirtiendo miles de millones en el desarrollo de la IA, lo que está dando un impulso continuado a los beneficios. Ese inmenso gasto en inversión está reforzando a las empresas en toda la cadena de valor, incluidos los actores industriales que sostienen la construcción de centros de datos y las crecientes necesidades energéticas. Cada vez son más las empresas estadounidenses que empiezan a notar cómo el gasto en inversión alimentado por la IA sustenta los beneficios y mejora la productividad. Este efecto que se expande a todo el mercado ofrece puntos de entrada atractivos, mientras que la atención se centra en un reducido número de valores tecnológicos con valoraciones elevadas. Los beneficios siguen emitiendo señales de fortaleza a nivel mundial, impulsados en parte por la inversión en IA, pero también por la reducción parcial de los aranceles comerciales y la resistencia de las economías.

Esa incertidumbre también significa que es importante ser selectivo a la hora de invertir en las diferentes regiones. "Estamos infra ponderados en renta variable europea, región que se encuentra más expuesta a las perturbaciones del suministro y a las perspectivas de estanflación", apuntan en Fidelity. Mientras tanto, la apuesta por la IA y los sólidos resultados están respaldando a las acciones estadounidenses, aunque algunas áreas de ese mercado ya han recorrido un largo camino. La renta variable japonesa sigue pareciendo atractiva gracias a unos beneficios sólidos y un contexto político favorable.

"Los mercados emergentes siguen siendo una posición en la que tenemos mucha confianza", añaden. Las acciones de los mercados emergentes se benefician de factores favorables de índole más general, como el ciclo de la IA. Un dólar más débil y la mejora estructural de la credibilidad de las políticas monetarias también deberían ser factores positivos. Sin embargo, el conflicto en Irán no está afectando de la misma forma en el universo de los mercados emergentes. Los países de Latinoamérica que exportan materias primas se están beneficiando; los que importan energía, sobre todo las economías asiáticas que dependen del suministro que pasa por el estrecho de Ormuz, están sufriendo. 

Por lo tanto, se requiere un enfoque selectivo por parte de los inversores en los mercados emergentes. Brasil, por ejemplo, es uno de los países que se beneficia del aumento de los precios de la energía, con acciones que presentan valoraciones atractivas y que podrían comportarse aún mejor en un ciclo de política monetaria expansiva. Sudáfrica cuenta con unos fundamentales económicos atractivos y con el respaldo de las materias primas. Algunas zonas de Asia-Pacífico también resultan atractivas a pesar de las perturbaciones en el sector energético, como Corea, que se ve respaldada por el ciclo de los semiconductores y el impulso a las reformas del sector empresarial.

A medida que cambia el entorno macroeconómico, también lo hace nuestra forma de concebir la diversificación. El aumento de los riesgos geopolíticos y de fragmentación está ejerciendo presión sobre los refugios tradicionales, lo que significa que los inversores no pueden confiar en un único activo para apuntalar los componentes de mayor riesgo de su cartera. "Hemos pasado de un mundo caracterizado por temores ocasionales sobre el crecimiento a uno de mayor inestabilidad estructural. Se necesitan diversas fuentes de protección", insisten en Fidelity.

El dólar, por ejemplo, no parece tan atractivo a largo plazo como antes. El oro ha tenido un comportamiento sorprendentemente pobre durante el conflicto, pero seguimos siendo optimistas con respecto a esta materia prima, debido a sus factores subyacentes favorables. Puede tener un buen comportamiento cuando la inflación golpea a los bonos y sirve como diversificador cuando aumentan las correlaciones entre bonos y acciones. Del mismo modo, puede responder bien ante la debilidad del dólar y la caída de los rendimientos reales.

Dado que la inflación se mantendrá elevada durante más tiempo, la exposición a las materias primas debería sostener las carteras, especialmente aquellas con exposición al sector energético que pueda proteger frente al riesgo geopolítico. También pueden proporcionar una cobertura mientras la duración sufre. La inflación reduce el margen para que los rendimientos caigan de forma significativa y, por lo tanto, disminuye el potencial alcista de la duración, de ahí el mal comportamiento reciente de esta. Si los temores entorno al crecimiento se reactivaran más adelante en el año, la duración retomaría su papel como cobertura frente a la renta variable.

Ebury: se retrasan las subidas de tipos

El dólar cedió terreno tras publicarse el jueves unas cifras de empleo no agrícola inferiores a lo previsto, lo que apunta a que la Reserva Federal debería mantener una postura cautelosa con respecto al endurecimiento de su política monetaria. De hecho, las presiones a favor de subidas de tipos se han atenuado de forma generalizada ante unas cifras de inflación mejores de lo esperado. Aunque se anticipa que los próximos movimientos de tipos en el G-10 serán al alza, ya no está claro quién liderará el ciclo. No se descuentan plenamente subidas de tipos en EEUU, la zona euro ni en el Reino Unido hasta bien avanzado el 2026, como muy pronto.

Los inversores han dejado de prestar especial atención a las negociaciones entre EEUU e Irán, y el mercado del petróleo apenas descuenta la posibilidad de que se reanuden las hostilidades. El evento más destacado de la semana será probablemente la publicación, el miércoles, de las actas de la reunión de junio de la Reserva Federal, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.

  1. EUR: El informe preliminar de inflación de la zona del euro de junio trajo buenas noticias para el BCE. Tanto el índice general como el subyacente registraron descensos superiores a lo esperado, y este último ya se encuentra más cerca del objetivo del 2 %. Los miembros del BCE que participaron en la conferencia de Sintra la semana pasada se mostraron en gran medida evasivos, lo que indica que mantiene abiertas sus opciones y actuará en función de la evolución de los datos. Sin embargo, los mercados ya están aplazando la primera subida de tipos y asignan menos de un 50% de probabilidades a que se produzca en septiembre. Con los bancos centrales en modo de espera, el diferencial de tipos a ambos lados del Atlántico parece estar estabilizándose. Consideramos que la moneda única ha encontrado un soporte sólido en los mínimos recientes frente al dólar, lo que respalda nuestra previsión de una apreciación gradual del euro frente al dólar a lo largo de nuestro horizonte de previsión.
  2. USD: El informe de empleo de junio ha sido algo decepcionante, aunque viene precedido de dos datos bastante sólidos en los meses anteriores. El ritmo de creación de empleo sigue superando ampliamente el crecimiento de la población activa estadounidense. Además, la fiabilidad de estas encuestas ha mermado en los últimos tiempos, por lo que recomendamos centrarse en la media móvil de tres meses en lugar de reaccionar de manera exagerada a los datos mensuales. La tendencia sigue siendo positiva y el mercado laboral continúa recuperándose de la desaceleración de finales de 2025. No hay indicios de quela incertidumbre derivada del conflicto con Irán haya provocado despidos masivos ni una paralización generalizada de la contratación. La economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo aceptable, entorno al 2,0 %. Sumado a las recientes cifras de inflación subyacente —en un rango del 3-4 % anualizado—, la cuestión respecto a las subidas de tipos parece ser más bien cuándo se producirán, y no si se producirán. No obstante, hasta que no se observen indicios más claros de que el repunte de los precios energéticos se haya trasladado a las presiones subyacentes, consideramos quela Fed mantendrá un enfoque cauteloso respecto al endurecimiento de supolítica monetaria.
  3. GBP: En una semana tranquila, la atención del mercado se centró en Andy Burnham, probable sucesor de Keir Starmer como primer ministro. La libra esterlina se fortaleció ante su insistencia en respetar las normas fiscales y las informaciones que sugerían que sus asesores no buscarán introducir nuevos impuestos. No obstante, sigue sin estar claro cómo pretende financiar sus prioridades en gasto social e infraestructuras. Ed Miliband se ha convertido ahora en el claro favorito para ocupar el cargo de ministro de Hacienda. Aunque su preferencia por la expansión fiscal representa un riesgo para los activos británicos, la falta de margen de maniobra implica que quien ocupe el número 11 de Downing Street tendrá las manos prácticamente atadas.El gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, adoptó un tono moderado en la conferencia de banqueros centrales de Sintra, lo que ha contribuido a retrasarlas expectativas del mercado sobre la primera subida de tipos hasta 2027. Llevamos meses señalando que la valoración del mercado sobre una subida de tipos en el Reino Unido era excesiva, y esto no ha hecho sino reforzar nuestra opinión. La libra esterlina continúa apreciándose frente al euro y ha roto el estrecho rango en el que se había mantenido el par a lo largo de 2026.
03Jul

El aumento del 84% de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías.

Miguel Ángel Valero

Los temores en torno a la inversión en inteligencia artificial (IA)  se están disipando con rapidez. En EEUU se moderaron los retrocesos, junto con una fuerte recuperación en las empresas coreanas. En el momento más oportuno, en el que SK Hynix está captando capital en EEUU con el 14 de julio como fecha prevista de inicio de cotización y estimaciones que apuntan a 29.000 millones $de captación. En este caso, la compañía ha optado por un ADR, un vehículo que permite a empresas extranjeras cotizar en los mercados estadounidenses. La magnitud de la operación ha llevado a las autoridades monetarias coreanas a seguirla de cerca, dado que podría generar flujos de divisas significativos el día de la ejecución. La acción avanza un 9,1%.

Pero en el mercado de la IA sigue pesando que  el Tribunal de Justicia de la UE confirma la multa de 4.125 millones€ a Google por abusar de su posición con Android. Ocho años de pleito y adiós a la apelación: la sentencia es firme. Otro golpe antitrust europeo sobre la matriz Alphabet, que sigue en el punto de mira de Bruselas.

Y que  el regulador energético de EEUU (FERC) da 60 días a los seis grandes operadores de red para justificar o reformar cómo conectan a los centros de datos. El cuello de botella de la IA ya no son los chips. Es el enchufe. La FERC, el regulador americano, emitió seis órdenes de 'show cause' a las eléctricas, que tienen 60 días para defender o reformar sus tarifas de conexión de grandes cargas y 30 días para presentar un plan de suficiencia de generación. 

Cinco áreas de reforma: procesos de conexión, reparto de costes sin trasladarlos a otros clientes, cogeneración detrás del contador, nuevos servicios para cargas flexibles y estudios de generación cercana. La medida afecta a más de 200 millones de estadounidenses en más de 30 estados. La demanda a escala de gigavatios de los data centers choca con colas de conexión que se alargan años. Clave para utilities y REITs de data center: el límite eléctrico condiciona el capex de IA de los hyperscalers como Microsoft, Amazon, y Meta.

Destaca también Waystar, que sube un 9% tras la recomendación de KeyBanc de sobreponderar y fijar un precio objetivo de 30$ un 40% por encima del cierre del miércoles 1 de julio. Argumenta que el miedo a que la IA se cargue su negocio es exagerado.

Pero los inversores huyen de las estrellas de la infraestructura de la IA al arrancar el segundo semestre. Teradyne cae un 13% en el Nasdaq. Cuando el relato de la IA se enfría, las que más volaron son las que más caen. Le sucede lo mismo a Corning (-10%): la empresa del vidrio especial y la fibra se hunde en la misma ola de ventas sobre la cadena de IA. Western Digital y Seagate también pierden un 10% cada una. Lumentum, y Coherent, el 9%. La toma de beneficios en todo lo que huela a IA no perdona.

El gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas

No  obstante, los datos son apabullantes. La inversión tecnológica se extiende permeabilizando a otros sectores: por primera vez en la historia, el gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas. La acelerada transformación tecnológica y la creciente adopción de la IA están actuando de motor del crecimiento y su impulso se está extendiendo a un mayor número de sectores. Un claro ejemplo de esta tendencia la encontramos en la construcción. Desde comienzos del año, la inversión en la construcción de centros de datos supera por primera vez en términos históricos el gasto en edificación de oficinas, representando en la actualidad aproximadamente el 7% del total de la inversión privada en construcción no residencial en EEUU. Otras industrias auxiliares como la infraestructura eléctrica también están recibiendo importantes inversiones, ganando preponderancia en la construcción privada y superando el 17% del total, desde el 14% registrado en 2022, cuando se lanzó ChatGPT y también el CHIPS Act estadounidense.

Esta carrera por construir más y mejores centros de datos está en pleno auge y no se circunscribe solamente a EEUU, sino que se está expandiendo y cada vez es un factor más importante dentro del comercio internacional, destaca el último House View de Banca March. Buen reflejo de ello son las últimas cifras del sector exterior norteamericano: por el lado de las exportaciones, las ventas de petróleo alcanzaron máximos para tratar de suplir parte de la escasez provocada por el cierre de Ormuz. La otra cara de la moneda muestra que las importaciones de productos tecnológicos escalaron en el último año a un impresionante ritmo del 84% y, en abril, aglutinaron más del 20% del total de importaciones, duplicando en valor el conjunto de todas las ventas de crudo realizadas ese mes. 

Este extraordinario aumento de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías. Los intercambios de algunos productos, como semiconductores, son cada vez más globales y crean flujos de intercambios internacionales que están impulsando el crecimiento en otras latitudes y, en particular, economías asiáticas como la de Corea del Sur, donde sus exportaciones de estos bienes se han disparado y, por sí solas, representan cerca del 6% de su PIB.

En China, con crecimientos del 51% anual y representando un tercio de todas sus ventas, la relevancia de la alta tecnología en el comercio internacional es también indudable. Los vehículos eléctricos y semiconductores van sustituyendo las exportaciones de otras manufacturas tradicionales. 

La economía de la IA está pasando del desarrollo de algoritmos intangibles a la construcción de infraestructura tangible y con un mayor uso diario. Algo que en el caso particular de China se percibe en dos dimensiones: el uso diario de tokens alcanzó los 140 billones en marzo de 2026, multiplicándose por 14 en el último año, al tiempo que la computación inteligente se triplicó en 2025. Una transformación estructural que recibirá en los próximos meses un nuevo y decisivo empuje. Las autoridades chinas preparan un plan estratégico, denominado "Seis Redes", que situará al mismo nivel de importancia el desarrollo del cálculo computacional y centros de datos con otros cinco servicios básicos: agua, energía, telecomunicaciones, logística y servicios urbanos. El objetivo es crear la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad de uso en todo el país, con inversiones adicionales en una red eléctrica inteligente que alimente estas instalaciones. Un programa que priorizará la coordinación y el uso de proveedores nacionales –como mínimo el 80% de la tecnología subyacente será interna y los operadores estatales de telecomunicaciones serán los encargados de la infraestructura–. 

En términos de gasto, se estima que alcanzaría los 640.000 millones€ en 5 años, el 4% del PIB de China, que será financiado principalmente con nuevas emisiones de deuda soberana. Un esfuerzo inversor solamente comparable a los 690.000 millones€ de capital privado que este año desplegarán los cinco grandes hiperescaladores americanos (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle). En definitiva, la economía mundial atraviesa un punto de inflexión, donde el desarrollo de la inteligencia artificial es el motor del crecimiento, generando olas inéditas de inversión y demanda de productos, que abren oportunidades, pero también exigirá un despliegue masivo de capital, tanto público como privado.

29Jun

La adopción de soluciones de IA en las medianas empresas españolas ha pasado en 2 años de un 19,79% a un 30,75%, destacando el 40,1% del sector inmobiliario.

Miguel Ángel Valero

Google anda tan saturado de demanda de inteligencia artificial (IA) que ha empezado a racionar su capacidad de cómputo, y ni siquiera Meta se libra del recorte. La demanda de IA va por delante de la infraestructura. Buena señal para quien vende las palas como Nvidia y Broadcom, que se frotan las manos con el cuello de botella de chips y de centros de datos.

Además, las fundiciones se han quedado sin cobre, que cotiza en niveles récord, por encima de  13.600$la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), mientras las tarifas de tratamiento y refino caen a cero por primera vez en la historia.  Hay tantas fundiciones peleando por tan poco concentrado que ya no cobran por procesarlo. Los inventarios de la LME se han desplomado un 80% en lo que va de año. El mercado anticipa un déficit estructural de 491.000 toneladas anuales hasta 2030, con la electrificación y los centros de datos tirando de la demanda. Déficit estructural igual a viento de cola para las mineras, como Freeport-McMoRan y Antofagasta. La otra cara es la presión de costes para industria y eléctricas, que pagan el cobre más caro de la historia.

Mientras, en España, Alto Infrastructure, la antigua Sierra DC, ha iniciado la construcción de SP01, su primer centro de datos de nueva generación, ubicado en el parque tecnológico CITAI de Escúzar (Granada) que movilizará una inversión potencial superior a los 3.000 millones€ entre infraestructura y equipamiento tecnológico. De esta cantidad, 700 millones corresponden al desarrollo del datacenter, y el resto estará asociado a la instalación de servidores, procesadores gráficos (GPU) y plataformas de computación avanzada desplegadas por los clientes. 

Diseñado específicamente para IA, computación de alto rendimiento (HPC) y servicios cloud avanzados, se situará entre los mayores centros de datos de España. SP01 constituye el primer paso de la estrategia de Alto Infrastructure para desarrollar una plataforma de centros de datos para IA de alta capacidad en España y el sur de Europa. La compañía tecnológica ya mantiene conversaciones para impulsar nuevas infraestructuras en distintos puntos del país. 

La primera fase entrará en servicio durante el verano de 2027 con 10 MW IT y 15 MW de potencia bruta. Antes de finalizar ese mismo año, el campus alcanzará los 25 MW IT y 40 MW de potencia bruta, mientras que el desarrollo completo está previsto para finales de 2029, cuando dispondrá de 100 MW de potencia bruta, equivalentes a aproximadamente 70 MW IT. 

La puesta en marcha de este proyecto coincide con un momento de fuerte crecimiento del mercado. Según la consultora McKinsey & Company, la capacidad mundial de centros de datos prácticamente se triplicará antes de 2030 y cerca del 70% de la nueva demanda estará vinculada a la IA. 

Alto Infrastructure reúne a profesionales procedentes de la industria de centros de datos nórdicos —una de las más avanzadas del mundo— y a un equipo local con amplio conocimiento del mercado español. Han participado en el diseño, construcción u operación de más de 50 centros de datos en Europa, y la compañía aspira a trasladar a España ese conocimiento para desarrollar infraestructuras a la altura de las nuevas necesidades de IA, computación y almacenamiento de datos. 

En el plano técnico, el campus incorporará sistemas de refrigeración líquida directa al chip (Direct-to-Chip Liquid Cooling) en sustitución de los sistemas tradicionales basados exclusivamente en aire. Esta tecnología permite gestionar de forma más eficiente las elevadas cargas térmicas asociadas a los procesadores más avanzados del mercado y soportar densidades de hasta 250 kW por rack, muy por encima de los niveles habituales en el sector. Esta alta densidad permite a los datacenters de Alto Infrastructure alojar las futuras arquitecturas de computación avanzada, tales como la familia Vera Rubin, la última generación de sistemas de NVIDIA orientados a inteligencia artificial a gran escala. 

Según Gísli Kr., CEO de Alto Infrastructure: “Los requisitos de infraestructura están evolucionando a gran velocidad. Los modelos más avanzados exigen una capacidad de procesamiento cada vez mayor y, con ella, densidades energéticas muy superiores a las de un centro de datos tradicional. Hemos diseñado SP01 para responder a esa evolución desde el primer día”. La instalación dispone ya de 100 MW de potencia bruta concedida, un factor diferencial en un mercado en el que el acceso a la energía se ha convertido en el principal cuello de botella para el desarrollo de nuevos centros de datos. 

Según Colliers, el 85% de los nodos de distribución eléctrica en España está saturado y el 92% de la capacidad de acceso ya está ocupada, lo que condiciona la ejecución de numerosos proyectos. Con la potencia asegurada y las obras ya iniciadas, SP01 figura entre los pocos proyectos con capacidad en el corto plazo. “Europa necesita nueva capacidad computacional para responder al crecimiento de la IA, y España reúne condiciones extraordinarias para atraer este tipo de inversiones. Queremos contribuir a que el país desempeñe un papel relevante en esta nueva etapa de transformación tecnológica y convertir a Alto Infrastructure en la plataforma de datacenters de IA líder en el sur de Europa”, añade Gísli Kr. 

SP01 operará con energía 100 % renovable y ha sido diseñado para reducir a niveles prácticamente nulos el consumo de agua asociado a la refrigeración. Frente a los sistemas tradicionales que recurren a procesos evaporativos y requieren grandes volúmenes de agua para disipar el calor, Alto Infrastructure ha optado por una arquitectura tecnológica que minimiza su utilización incluso cuando ello implica una mayor inversión inicial. 

La ubicación de Granada, con cerca de 333 días de sol al año, permitirá además aprovechar las ventajas de uno de los entornos con mayor potencial para la generación de energía renovable del sur de Europa. SP01 se ubica en la Ciudad Industrial, Tecnológica y Área de Innovación (CITAI), uno de los principales polos tecnológicos del sur de España, donde también se desarrolla IFMIF-DONES, la infraestructura científica internacional destinada a la investigación en energía de fusión y considerada uno de los proyectos científicos más relevantes actualmente en desarrollo en Europa. 

La disponibilidad energética, la capacidad de crecimiento, la conectividad internacional y el acceso al talento de la Universidad de Granada convierten a la provincia en una ubicación especialmente atractiva para proyectos vinculados a la Inteligencia Artificial y la economía digital. Según Colliers, España cuenta actualmente con unos 360 MW IT de centros de datos en operación y más de 2.780 MW IT en desarrollo previstos hasta 2029, y Andalucía está entre las regiones con mayor potencial de crecimiento gracias a la disponibilidad de suelo y la capacidad eléctrica. 

En la fotografía, de izquierda a derecha: Gumersindo Fernandez (delegado territorial Economía, Hacienda y Fondos Europeos y de Industria, Energía y Minas de la Junta ya de Andalucía), Gísli Kr. (CEO de Alto Infrastructure), Antonio Granados (delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada) e Indalecio Sánchez-Montesinos (delegado Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía).

De izquierda a derecha: Gumersindo Fernandez (delegado territorial Economía, Hacienda y Fondos Europeos y de Industria, Energía y Minas de la Junta ya de Andalucía), Gísli Kr. (CEO de Alto Infrastructure), Antonio Granados (delegado de Gobierno de la Junta de Andalucía en Granada) e Indalecio Sánchez-Montesinos (delegado Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía).

Cegid: inmobiliaria, el sector con más penetración de la IA

Cegid, grupo europeo en soluciones de gestión empresarial en la nube para los sectores de Finanzas (Tesorería, Fiscalidad y ERP), Recursos Humanos(Nómina, gestión del Talento), Contabilidad, Retail, Emprendedores y Pequeñas Empresas, analiza el impacto estratégico y la reconfiguración que la IA está provocando en el tejido empresarial español. Según los últimos datos del INE, la adopción de soluciones de IA en las medianas empresas de nuestro país ha escalado de manera notable en apenas dos años, pasando de un 19,79% a un 30,75%.

Esta aceleración no es homogénea y dibuja un mapa empresarial donde la especialización sectorial y la geografía marcan el ritmo de la competitividad e innovación en España. A nivel autonómico, la implantación de tecnologías inteligentes consolida un podio claro liderado por la Comunidad de Madrid, que se sitúa a la vanguardia con una tasa de implementación del 30,1%. Le siguen muy de cerca Cataluña (25,6%) y el País Vasco (20,6%), posicionándose como las tres regiones que lideran de forma más robusta la digitalización del tejido empresarial.

El análisis de Cegid identifica un patrón de consolidación de la IA enfocado en ganar eficiencia, reducir costes y optimizar la toma de decisiones en los cinco grandes motores económicos del país:

  • Actividades inmobiliarias (40,1% de adopción): Es el sector con mayor penetración de IA en España. Las compañías promotoras e inmobiliarias están logrando una altísima agilidad en sus procesos internos y una mejora drástica en la atención al cliente. Además, las tecnologías inteligentes facilitan la sostenibilidad al optimizar recursos y ayudar a desarrollar modelos de construcción más ecológicos y eficientes.
  • Comercio minorista y distribución (35,8% de adopción): El sector servicios (retail, distribución y transporte) está transformando por completo la cadena de suministro gracias a la IA. Los principales beneficios se concentran en la personalización de la experiencia del cliente y la automatización precisa del control de inventarios, reduciendo al mínimo el error humano y evitando tanto las roturas de stock como el exceso de producto.
  • Industria química y farmacéutica (29,24% de adopción): En subsectores como el refino, el caucho o los plásticos, la IA es clave para optimizar procesos productivos y cumplir con las metas de sostenibilidad del Pacto Verde Europeo. En el ámbito farmacéutico, la tecnología acelera la comercialización de nuevos fármacos, refuerza la farmacovigilancia, disminuye los costes operativos, optimiza el consumo energético y reduce la dependencia de los ensayos con animales.
  • Industria manufacturera (26,43% de adopción): Sectores como la alimentación, el textil, la metalurgia o la fabricación informática logran un impacto directo en sus plantas. Las herramientas de mantenimiento predictivo y el control de calidad por visión artificial mejoran la eficiencia productiva entre un 5% y un 15%. La logística inteligente eleva la eficiencia en almacenes entre un 20% y un 50%, reduciendo los errores de distribución hasta en un 90% y acelerando el codiseño de nuevos productos industriales.
  • Transporte y logística (20,56% de adopción):Las medianas empresas del sector recurren a algoritmos avanzados para automatizar tareas documentales repetitivas y optimizar la planificación de rutas, flotas y previsión de la demanda, disminuyendo drásticamente los costes de transporte. Por otro lado, el seguimiento en tiempo real y la atención automatizada elevan la fidelización del cliente.

“La adopción de IA no avanza al mismo ritmo ni responde a las mismas necesidades en todos los sectores. Por eso, su impacto real depende de que esté integrada en soluciones especializadas, diseñadas para los procesos concretos de cada actividad”, indica Josep Maria Raventós, director de la unidad de negocio Mid-Market de Cegid en España. 

Syntax aporta "sentido común" al Clúster IA de la Comunidad de Madrid

Por otra parte, el ecosistema del Clúster IA de la Comunidad de Madrid ha anunciado la integración de la consultora Syntax, que aporta más de 30 años ofreciendo soluciones innovadoras en transformación digital y un posicionamiento en infraestructuras críticas y tecnologías de vanguardia a una red integrada por bufetes (Garrigues),centros de educación (Universidades Nebrija y Carlos III de Madrid) y tecnológicas.

Enrique Rodríguez, CEO y propietario de Syntax, destaca que "aportamos sentido común, es un error centrar el foco de atención en ver quién hace más agentes de IA, sino en desarrollar agentes que sean capaces de dar respuesta a los problemas y/o casuísticas que tenga la sociedad”. Syntax concentrará sus contribuciones al Clúster IA en el desarrollo y despliegue de soluciones orientadas a la gestión avanzada de datos, modelos predictivos, hiperautomatización y optimización de la productividad de las empresas, de herramientas robustas que además sean escalables y seguras y que permitan mejorar y optimizar la toma de decisiones estratégicas.

La llegada de Syntax al clúster madrileño refuerza de manera directa el ecosistema de innovación con una visión sumamente pragmática. Frente a la corriente actual de implementar tecnologías de forma automatizada por mera tendencia, la consultora defiende la necesidad de comprender en profundidad la raíz de las problemáticas organizacionales para identificar conexactitud dónde la IA puede aportar un impacto financiero y operativo real.

El Clúster IA de la Comunidad de Madrid, con sede en Leganés, mantiene su firme misión de potenciar la colaboración público-privada, maximizar los niveles de adopción de la IA en el tejido de pymes y startups, y situar a Madrid como el principal referente tecnológico de Europa.

22Feb

Otras opciones son invertir en los facilitadores que hacen que los centros de datos funcionen; en los servicios públicos regulados; en la tecnología y hardware; en las materias primas vinculados a estas infraestructuras clave.

Miguel Ángel Valero

En la última década, los centros de datos han pasado de ser una infraestructura secundaria a convertirse en un pilar fundamental de la economía global. Los hiperescaladores, los grandes actores del cloud y la inteligencia artificial (IA), han liderado esta transformación, ya que el número de grandes centros de datos a hiperescala casi se ha duplicado, pasando de menos de 600 a alrededor de 1.189 a principios de 2025, lo que representa aproximadamente el 44% de la capacidad global de éstos.

La rápida expansión de los centros de datos se perfila como uno de los cambios más importantes en la infraestructura mundial. Su creciente huella energética está remodelando las trayectorias de la demanda de energía, especialmente en EEUU, algunas partes de Europa y otros puntos calientes emergentes. A medida que se acelera la intensidad del procesamiento de datos, las empresas de servicios públicos y los operadores de redes se ven presionados para suministrar electricidad confiable a una escala sin precedentes, mientras que los responsables políticos de determinadas jurisdicciones luchan por conciliar este aumento con los objetivos de descarbonización.

Sin embargo, este crecimiento se ve limitado por una compleja serie de obstáculos que van mucho más allá de la electricidad. Entre ellos se encuentran las dificultades para obtener permisos y la disponibilidad de tierra y agua, que determinan dónde y con qué rapidez se pueden construir nuevas instalaciones. Estos retos están catalizando una nueva ola de innovación, desde tecnologías avanzadas de refrigeración y generación in situ hasta una gestión más inteligente de la red. 

Al mismo tiempo, la huella de la economía digital está repercutiendo en los mercados mundiales de materias primas, ya que la construcción y el funcionamiento de los centros de datos están intensificando la demanda de materias primas como el cobre, el aluminio, el acero y los metales de tierras raras.

Para los inversores, estas fuerzas entrecruzadas están creando tanto retos como oportunidades. Comprender cómo las restricciones energéticas, la modernización de la red, la demanda de materiales y la orientación de las políticas están configurando el futuro de la economía digital será esencial para identificar dónde está más expuesto el capital y dónde puede beneficiarse de la que probablemente sea una de las transformaciones de infraestructura más importantes de la década. 

Un informe de DWS detalla las oportunidades para los inversores:

  • 1. Servicios públicos regulados: Las redes eléctricas se han convertido en una infraestructura habilitadora para dar cabida a la electrificación y a las crecientes necesidades de demanda de energía de los Data Center. Se prevé que esta demanda de energía sin precedentes provoque un aumento de las necesidades de inversión de las empresas de servicios públicos, especialmente en EEUU. Según las estimaciones del sector, las empresas de servicios públicos gastarán en los próximos cinco años tanto en inversiones de capital como en los últimos diez años. Esto ofrece a los inversores una serie de opciones para aprovechar esta ola de inversión en capital, incluida la exposición a servicios públicos regulados y propietarios de redes a aquellos con generación baja en carbono con compras tecnológicas a largo plazo. Los inversores también deben posicionar sus inversiones donde exista un entorno regulatorio y de permisos favorable. Para resolver la congestión y los cuellos de botella a corto plazo, los operadores de sistemas y los responsables políticos están recurriendo a un conjunto de medidas para mejorar la red existente. Esto podría incluir tecnologías de mejora de la red, acuerdos de conexión flexibles y por fases, generación y almacenamiento in situ, y una orientación más firme sobre la ubicación para dirigir los nuevos proyectos hacia zonas con capacidad disponible. A largo plazo, la planificación integrada de los clústeres de centros de datos y la expansión de la red, junto con las reformas de las colas de interconexión y los marcos reguladores, serán fundamentales para alinear el crecimiento de la infraestructura digital con el ritmo intrínsecamente más lento de las inversiones en transmisión.
  • Los REIT de centros de datos se han convertido en una forma habitual para que los inversores del mercado público obtengan exposición a la infraestructura digital. Un REIT (Real Estate Investment Trust) es una sociedad de inversión inmobiliaria que cotiza en Bolsa y que posee o financia activos inmobiliarios (lo más parecido en España es la Socimi, la sociedad cotizada de Inversión en el mercado Inmobiliario). El sector ofrece algunas características atractivas, como la demanda plurianual de los hiperescaladores, los arrendamientos a largo plazo y la ocupación resistente. Una característica distintiva de este mercado es la sostenibilidad, que es una parte fundamental del modelo de negocio de los hiperescaladores. Esto ha dado lugar a programas de incentivos para los centros de datos energéticamente eficientes o ecológicos. Estos programas ofrecen apoyo a condición de que se cumplan criterios de rendimiento, como una alta proporción de energías renovables o el cumplimiento de las normas de construcción ecológica. Entre los ejemplos de programas de incentivos se incluyen las desgravaciones fiscales y la amortización acelerada de los equipos de ahorro energético. Otra opción son las subvenciones específicas y los programas de certificación para centros de datos 'ecológicos', como ha ocurrido en Singapur. Esto ha significado que los centros de datos energéticamente eficientes y respaldados por energías renovables se están convirtiendo en el segmento premium del universo REIT. Esta oportunidad no está exenta de riesgos, dada la sensibilidad del sector a los tipos de interés, su dependencia de un conjunto concentrado de inquilinos tecnológicos y los cuellos de botella en el suministro de energía. Un enfoque posiblemente más prudente podría serla exposición a operadores de coubicación multitenant (MRDC), especialmente aquellos con bases de clientes diversas y ecosistemas de interconexión sólidos. Esto podría proporcionar una forma más táctica de abordar el tema de los centros de datos, ya que el perfil de demanda de los MRDC debería estar menos vinculado a los ciclos de inversión de los hiperescaladores.
  • Los facilitadores de centros de datos son las tecnologías, la infraestructura y los servicios que hacen que los centros de datos funcionen. Mientras que los REIT de centros de datos proporcionan exposición física al sector inmobiliario, los facilitadores suministran la energía, la refrigeración y la resiliencia necesarias para el funcionamiento de los centros de datos. En lo que respecta a la energía, los desarrolladores están recurriendo cada vez más a las microrredes, la generación in situ y el almacenamiento para evitar los cuellos de botella de la red y garantizar un suministro eléctrico fiable. Al mismo tiempo, los fabricantes de equipos de refrigeración líquida y distribución de energía se beneficiarán del cambio de la refrigeración por airea la refrigeración líquida para los clústeres de IA de alta densidad. Más allá, los inversores también podrían apostar por las soluciones de energía limpia emergentes que se están promocionando cada vez más en los grandes campus de centros de datos. Entre ellas se incluyen los reactores modulares pequeños, la geotermia avanzada y las turbinas de gas de última generación. Aunque se encuentran en una fase inicial de desarrollo, podrían convertirse, con un entorno normativo y de permisos favorable, en importantes proveedores de energía baja en carbono para los hiperescaladores.
  • Tecnología y hardware. El crecimiento de los centros de datos también ofrece oportunidades de inversión en los componentes, sistemas y arquitecturas que hacen que la computación de IA searápida, eficiente y escalable. Por lo tanto, el hardware y la tecnología pueden considerarse como la maquinaria habilitadora de la era de la IA, que se sitúa aguas arriba de las plataformas en la nube y aguas abajo de los servicios públicos y los bienes inmuebles. Este tema de inversión está creando un viento de cola estructural para las empresas que suministran el hardware especializado que permite el cálculo de IA de alto rendimiento. En el centro de todo ello se encuentran los sistemas informáticos avanzados, como las GPU. Mientras tanto, la demanda energética de los centros de datos está acelerando la adopción de electrónica de potencia de alta eficiencia. Además, también está aumentando el papel de la robótica y la automatización, que mantienen los entornos hiperescala estables, optimizados y rentables.
  • Minerales y metales críticos. La expansión de los centros de datos depende en gran medida de los minerales y metales incorporados en la infraestructura para construir y alimentar los centros de datos, así como de los materiales habilitadores necesarios en los componentes clave. Esto crea un impulso estructural para los mineros y procesadores de estos insumos clave. Por ejemplo, los inversores corren el riesgo de subestimar la contribución de los centros de datos y las mejoras de la red eléctrica al déficit de suministro de cobre durante varios años y las posibles implicaciones alcistas en los precios y la volatilidad. Los principales beneficiarios de esto podrían ser los mineros con opciones de expansión de terrenos industriales abandonados de alta calidad. Por lo tanto, los inversores deberían fijarse en aquellos mercados con restricciones de suministro existentes o potenciales y en los que existen largos plazos de desarrollo.

Los centros de datos se han convertido en un nuevo motor de crecimiento para la demanda de energía: su demanda de energía representa el 1,5% de la mundial total y se prevé que esta proporción aumente hasta situarse entre el 3% y el 4% en 2030. Sin embargo, EEUU ya es un punto caliente en cuanto a la demanda de energía de los centros de datos, ya que representa más del 15% de la demanda estatal de energía en Virginia, Dakota del Norte, Oregón, Wyoming, Nebraska y Iowa.

Los centros de datos amenazan los objetivos climáticos: incluso con el aumento de la demanda de energías renovables, los hiperescaladores están viendo cómo aumentan sus emisiones, mientras que sus compromisos climáticos para 2030 exigen recortes drásticos. Para salvaguardar el suministro eléctrico, las empresas de servicios públicos de todo EEUU están posponiendo el cierre de las centrales decarbón.

Los proyectos de Data Center se enfrentan a una compleja red de limitaciones: La falta de capacidad de generación o transmisión de las empresas de servicios públicos, la disponibilidad de tierra y agua. El 52 % de las instalaciones de Microsoft se encuentran en regiones clasificadas como de escasez de agua alta o extrema.

Las restricciones amenazan con retrasar el desarrollo de los centros de datos: en varios centros maduros, como Dublín y Singapur, el transporte y la distribución de electricidad ya se han convertido en restricciones vinculantes, que determinan dónde y con qué rapidez se puede suministrar la nueva capacidad de los centros de datos. Los responsables políticos están recurriendo a un conjunto de medidas para ampliar la red existente. Esto podría incluir tecnologías de mejora de la red, acuerdos de conexión flexibles y por fases, y generación y almacenamiento in situ.

El acceso a materias primas clave se ha vuelto esencial para el desarrollo de infraestructuras y la producción de componentes: los centros de datos están añadiendo una nueva y persistente fuente de demanda estructural de materias primas como el aluminio, el cobre, el acero y las tierras raras.

Acciones de los inversores

  • Asignar a las empresas de servicios públicos donde los vientos favorables de la regulación están apoyando el desarrollo de los centros de datos: las empresas deservicios públicos se están embarcando en sólidos planes de inversión. Para aprovechar esta tendencia, los inversores deben considerar aquellas empresas de servicios públicos cuyos planes de inversión se centren en la transmisión, junto con estrategias integradas de energía limpia. Los inversores deben buscar oportunidades en aquellos mercados en los que exista un entorno regulatorio y de permisos favorable.
  • Los REIT de centros de datos han ganado atractivo: los inversores pueden beneficiarse de los REIT centrados en la hiperescala con disponibilidad de energía y un fuerte poder de fijación de precios, especialmente relevante en un entorno en el que puede haber escasez de energía.
  • Para los inversores más prudentes, la exposición a los centros de datos de coubicación puede resultar atractiva: los operadores de coubicación multitenant (MRDC), especialmente aquellos con bases de clientes diversificadas y sólidos ecosistemas de interconexión, son una forma optimista pero táctica de aprovechar el tema de los centros de datos, ya que su perfil de demanda debería estar menos vinculado a los ciclos de inversión de capital de los hiperescaladores.
  • Comprender las limitaciones regionales y específicas de cada emplazamiento para el desarrollo de centros de datos: las limitaciones energéticas, la escasez de agua y el riesgo climático físico varían considerablemente según la región, lo que crea una posible divergencia en cuanto al valor, la viabilidad y el riesgo a largo plazo. Esto significa que el valor de la «calidad de la ubicación» está aumentando.
  • Oportunidades de inversión para los facilitadores de centros de datos: Para abordarlos problemas de disponibilidad de energía y agua, los inversores podrían considerar la posibilidad de explorar la exposición a microrredes, energía solar y almacenamiento in situ, así como a fabricantes de refrigeración líquida. Podrían surgir oportunidades adicionales en nuevas tecnologías energéticas, por ejemplo, en reactores modulares pequeños, geotermia avanzada y turbinas de gas de próxima generación.
  • Aumento de la atención prestada a los fundamentos físicos de las materias primas clave: Posición ante un déficit de suministro de cobre durante varios años y las posibles implicaciones alcistas para los precios y la volatilidad. Los principales beneficiarios de esta situación podrían ser las empresas mineras con opciones de expansión de alta calidad en terrenos industriales abandonados. Los inversores también deberían considerar una exposición diversificada a factores clave como los minerales críticos.

Marsh amplía límites y coberturas de aseguramiento de centros de datos

Por otra parte, ­Marsh Risk, el corredor de seguros y asesor de riesgos, resalta que Nimbus proporciona ahora límites de hasta 2.700 millones$ –incluyendo coberturas por retraso en el inicio de operaciones e interrupción de negocio– para proyectos de construcción de centros de datos en Europa, el Reino Unido, EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Lanzada en junio de 2025, como la primera solución de segurospara proyectos de construcción de centros de datos, Nimbus proporciona una mayor protección para los clientes de Marsh Risk y sus proveedores de capital. Nimbus ya se está implementando en numerosos proyectos en Europa, EEUU y Reino Unido.

Además de ofrecer una amplia capacidad a través de un panel de aseguradoras con calificación A, el equipo Global Digital Infrastructure de Marsh aporta una sólida experiencia sectorial —que abarca construcción, ciberseguridad y operación—. Esto permite a los clientes de todo el ecosistema de centros de datos proteger su capital, gestionar activos críticos y crecer con mayor seguridad y eficiencia.

Mike Mathews, líder global de Infraestructura Digital de Marsh, destaca la última mejora de Nimbus y afirma: “La demanda creciente de centros de datos más potentes y eficientes está acelerando la innovación tecnológica, en torno a la inteligencia artificial, que revolucionarán la forma en que vivimos y trabajamos, y transformarán nuestro entorno durante la próxima década. Marsh está ayudando a las empresas de este sector a colaborar con las comunidades para desarrollar estrategias empresariales que les permitan crecer de manera sostenible”.

Santiago Manglano, Managing Director, Líder de Construcción en Marsh Risk, comenta: “España continúa consolidándose como uno de los países con mayor inversión en Centros de Datos en Europa, de hecho, en 2024, la inversión en proyectos para la construcción de centros de datos se incrementó exponencialmente en nuestro país. Marsh acompaña activamente en el desarrollo de este tipo de infraestructuras mediante soluciones aseguradoras especializadas, diseñadas para proteger infraestructuras críticas desde su fase de construcción hasta su operación. La experiencia adquirida nos permite ofrecer coberturas adaptadas a la complejidad de estos proyectos, garantizando la correcta gestión del riesgo y la continuidad de la cobertura en cada etapa del proyecto”.

24Jan

Las proyecciones basadas en el análisis de los proyectos ya anunciados y los que se estima que tendrán que llegar para sostener toda la demanda proyectan que la inversión acumulada en centros de datos hasta 2030 puede alcanzar los 5 trillones$, según un análisis de Ibercaja Gestión.

Miguel Ángel Valero

El crecimiento de la demanda de computación de alto rendimiento para el procesamiento de datos ha sido exponencial en los últimos dos años. Desde el nacimiento de la inteligencia artificial (IA), la necesidad de procesar datos se ha multiplicado.

Los modelos de IA requieren potencia de computación tanto para ser entrenados, como para ser usados. Esta potencia de computación se proporciona a través de centros de datos, que son instalaciones diseñadas para optimizar las tareas de almacenamiento y proceso de datos en grandes volúmenes. Allí se almacenan y procesan los datos de forma segura, con sistemas especiales de electricidad y refrigeración para que nada se apague ni se estropee, funcionando las 24 horas del día para que todo esté siempre disponible.

En consecuencia, la elevada demanda de procesamiento de datos requiere que la oferta de centros de datos se incremente a un ritmo similar, ya que de lo contrario se crea un cuello de botella que impide procesar toda la demanda.

Esta relación entre crecimiento de la demanda de procesamiento de datos y los centros de datos ha llevado a que la inversión en estos segundos sea un aspecto clave para el desarrollo de la IA, y ha provocado que las grandes empresas tecnológicas, que quieren tener un papel relevante en este nuevo desarrollo, inviertan cantidades extraordinarias de recursos.

Las proyecciones basadas en el análisis de los proyectos ya anunciados y los que se estima que tendrán que llegar para sostener toda la demanda proyectan que la inversión acumulada en centros de datos hasta 2030 puede alcanzar los 5 trillones$, según un análisis de Ibercaja Gestión.

Los proyectos actualmente previstos sitúan la capacidad instalada en 2030 cerca de los 200GW, representando la IA cerca de 130GW y prácticamente la totalidad de la inversión en centros de datos en los próximos años. Esto supone un incremento del 42% anual acumulado entre 2025 y2030. Y es probable que continúe, por lo que también crecerán las inversiones.

Se espera que EEUU sea el mayor inversor en centros de datos y que gran parte de la nueva capacidad de procesamiento se instale en ese país. La inversión actual prevista está determinada a producirse cerca de un 60% en EEUU., mientras que China sería la segunda economía con algo más del 20% y Europa se quedaría atrás con el 10%.

La energía puede limitar el crecimiento futuro de los centros de datos

La disponibilidad energética es quizás el principal factor de riesgo de generación de cuellos de botella operativos. De acuerdo con Bank of America, los factores relacionados con la energía representan más del 40% de los criterios de decisión a la hora de decidir dónde construir un centro de datos. Teniendo en cuenta que todos los hyperscalers tienen objetivos ASG agresivos (0 emisiones netas), las energías renovables y el gas natural son lo que debería alimentar el auge de los centros de datos.

Más allá de la generación, el acceso a la energía es el principal riesgo para el crecimiento de los centros de datos. Según una encuesta de Schneider Electric, el 92% considera que, en EEUU, las limitaciones de la red eléctrica son un reto. Para cubrir potenciales déficits de energía, se barajan soluciones como:

  • 1) convertir las instalaciones de minería de criptomonedas en centros de datos
  • 2)la ubicación de centros de datos en grandes centrales nucleares estadounidenses
  •  y 3) construir nuevas centrales eléctricas de gas natural.

Por su parte, las actividades que consumen mucha electricidad son muy intensivas en el uso de cobre, ya que es el mejor elemento para transmitir la electricidad. Actualmente, el precio del cobre se sitúa en niveles de máximos históricos. Sin embargo, este super-ciclo del cobre no se debe exclusivamente al boom de los centros de datos, ya que su consumo comenzó a incrementarse sustancialmente con la transición hacia la electrificación (renovables, residencial, automóviles, etc.).

En este sentido, la demanda global del cobre ya estaba destinada a superar a la oferta, pero a raíz de la necesidad inminente de construir centros de datos, el efecto se ha intensificado. Por tanto, el potencial desequilibrio entre la oferta y demanda genera incertidumbre acerca del futuro precio y disponibilidad del cobre. De producirse, este factor podría limitar el crecimiento esperado de los centros de datos.

Por otro lado, la alta potencia de cálculo provoca que los chips apilados requieran más energía y generen más calor durante su funcionamiento. Para disipar ese calor, el principal método es mediante el uso de agua, a través de sistemas de refrigeración de aire o líquido. La clave principal es que el agua es significativamente más eficiente transfiriendo el calor que el aire, ya que posee aproximadamente cuatro veces el calor específico del aire y es unas 800 veces más densa, lo que significa que puede absorber alrededor de 3.200 veces más calor que un volumen comparable de aire.

Paradójicamente, los sistemas de refrigeración por aire tienden a usar más agua que los sistemas de refrigeración líquidos. Llos sistemas de refrigeración basados en líquidos terminan consumiendo menos electricidad y, en aplicaciones computacionalmente más demandantes (e.g. entrenamiento de IA), menos agua en total, aunque suelen tener un coste y una complejidad de instalación mayores.

En este contexto, el sector de los centros de datos coincide en general en que la refrigeración de los chips con sistemas de refrigeración líquida es el futuro, al menos para los centros de datos enfocados en IA. Independientemente del método que se utilice para disipar el calor, el agua es necesaria y, en consecuencia, un factor fundamental a la hora de elegir la localización de un centro de datos.

Normativas estrictas en materia de consumo energético, emisiones, uso del agua, soberanía del dato o licencias urbanísticas suelen alargar los plazos de autorización y encarecer la construcción de nuevas instalaciones, reduciendo el atractivo para la inversión. Consecuentemente, la regulación es otro factor que puede limitar el crecimiento de los centros de datos, porque introduce incertidumbre, costes adicionales y restricciones operativas que afectan directamente a su viabilidad económica y velocidad de despliegue.

La inversión se duplicará para sostener la infraestructura en la nube

Los hyperscalers lideran la expansión de centros de datos con inversiones masivas. Se estima que, para 2030, la inversión actual se duplicará para sostener su infraestructura en la nube. La intensidad con la que los hyperscalers se han lanzado a invertir apenas tiene precedentes, y se produce además en un conjunto de empresas que año tras año consiguen aumentar sus ventas y flujos de caja operativos a tasas de doble dígito.

Los hyperscalers lideran la inversión en centros de datos para Inteligencia Artificial por cuatro razones estratégicas: 

  • su experiencia previa en la nube, 
  • sus masivos canales de distribución para productos como Copilot o Gemini, 
  • su enfoque tecnológico de vanguardia y 
  • su inmensa capacidad financiera, respaldada por flujos de caja robustos y máxima calidad crediticia.

La urgencia de esta carrera inversora responde a tres factores clave:

  • Amenaza competitiva: Para gigantes como Google, la IA pone en riesgo su dominio histórico en búsquedas, obligándolos a reaccionar agresivamente. 
  • Adopción masiva: La demanda de los usuarios crece a un ritmo sin precedentes. OpenAI pasó de 100 millones de usuarios semanales en 2023 a más de 800 millones en octubre de 2025. 
  • Escasez de recursos: Asegurar el suministro de GPUs (dominadas por Nvidia) es vital, ya que los nuevos modelos requieren una potencia de cómputo exponencialmente mayor.

Esta transición está transformando el modelo de negocio de estas empresas. Históricamente centradas en el desarrollo de software y propiedad intelectual —modelos de bajo capital y altos márgenes—, ahora están incrementando drásticamente su CAPEX y activos fijos. Aunque gran parte de estas inversiones aún figura como "obras en curso", su entrada en funcionamiento elevará los costes de amortización. Existe, por tanto, un riesgo financiero: si la monetización de la IA no avanza al mismo ritmo que la inversión, la rentabilidad se verá reducida. Tradicionalmente, los negocios intensivos en capital no ofrecen los retornos extraordinarios del software puro.

El dominio futuro de la IA dependerá de la capacidad de cómputo. Salvo que veamos una irrupción por parte de China, las empresas que posean los centros de datos serán las que controlen el mercado, aunque esto implique competir ferozmente entre ellas y transformar sus estructuras financieras tradicionales. 

¿Cómo se va a financiar estas inversiones? 

Se estima que las fuentes de financiación para la IA enfrentan techos naturales. Para 2026, el flujo de caja operativo agregado de los hyperscalers rondará los 750.000 millones$. Tras deducir otras inversiones, quedarían unos 300.000 millones anuales para IA, situando el ratio CAPEX/CFO por encima del 50%. No obstante, esto generaría una brecha de financiación de hasta 3,5 billones$.

Para cubrir este déficit, surgirán diversas alternativas:

  • Deuda Corporativa Grado de Inversión (IG): Dada su excelente calidad crediticia, empresas como Alphabet, Meta u Oracle ya han emitido bonos significativos, aunque esto ha elevado sus diferenciales de crédito (spreads) entre 20 y 35 puntos básicos. MicrosoftAmazon aún se mantienen al margen, esperando una mayor monetización antes de acudir masivamente a este mercado. 
  • Financiación Estructurada y Privada: A corto plazo, ganarán peso opciones más sofisticadas como el crédito privado, el leasing y la deuda ligada a activos (ABF). Aunque son más costosas, se adaptan mejor a los ciclos de caja de los centros de datos. 
  • Inversión estratégica de proveedores: Nvidia está emergiendo como un actor clave, no solo como proveedor, sino como financiador. Un ejemplo es su acuerdo de septiembre de 2025 con OpenAI para invertir hasta 100.000 millones$, destinados en parte a la adquisición de sus propias GPU. 

El capital no parece ser el cuello de botella. El desafío reside en el tiempo: es vital que la monetización masiva de la IA se produzca de forma progresiva para sostener este nivel de inversión sin comprometer la salud financiera de los gigantes tecnológicos.

¿Existe una burbuja?

"Creemos que existen diferencias entre este escenario y el de los fiberscalers y, la mayoría van en la línea de desmentir que estemos en una burbuja". subraya el análisis de Ibercaja Gestión, que aporta tres claves:

  • La adopción de las tecnologías: Un contrapunto que reduce los niveles de alarma  es que la adopción de la inteligencia artificial está siendo muy rápida. Gran parte de la inversión de aquella época se canalizó hacia redes de fibra que pretendían revolucionar las telecomunicaciones. A diferencia de lo que ocurre hoy con los centros de datos, al menos en EEUU, donde la tasa de ocupación ociosa es minúscula (5%), el uso de las redes de fibra construidas fue mucho más lento. En 2002, la tasa de ocupación no alcanzaba ni el 15%. Cerca del 85% de la capacidad construida tardó años en empezar a usarse.
  • Diferencias en las compañías que impulsan la revolución: Los actuales hyperscalers presentan una solidez financiera superior. Su capacidad para generar flujo de caja operativo es enorme, lo que les permite autofinanciarse sin recurrir a unos niveles de deuda excesivos. Mientras las antiguas empresas de fibra operaban con márgenes ajustados, los gigantes tecnológicos actuales disfrutan de un margen neto superior en más de 10 puntos. Además, se caracterizan por tener deuda neta nula o incluso excedentes de caja. Esta fortaleza estructural les permite evitar las emisiones de acciones o el apalancamiento que hundieron a los fiberscalers.
  • Las valoraciones: Las valoraciones actuales sugieren que, a diferencia del sector de telecomunicaciones a principios de siglo, no estamos ante una burbuja. Mientras que en el año 2000 las empresas pasaron de cotizar a un múltiplo PER de 25x a 200x, la revalorización actual de las tecnológicas ha ido acompañada de un crecimiento real en sus beneficios por acción (BPA). 

Aunque existe cierta sobrevaloración en activos específicos, la expansión de múltiplos no alcanza niveles irracionales. El contexto macroeconómico exige cautela, ya que el margen para bajar tipos es menor que en décadas pasadas, pero no se percibe una euforia desmedida; los inversores mantienen una vigilancia constante sobre las valoraciones.

Los fundamentos actuales distan de crisis pasadas. La clave para la sostenibilidad de esta tendencia será la monetización real de la IA. Habrá que seguir de cerc .métricas críticas como la tasa de ocupación de los centros de datos, el volumen de tokens procesados y los ingresos de firmas como OpenAI. Aunque eventos de volatilidad son previsibles en el corto plazo, el sentimiento de mercado sigue respaldando esta revolución tecnológica, siempre que la adopción avance según lo previsto.

06Jan

La paradoja que sufre el presidente de EEUU es evidente: quiere liderar el futuro con la inteligencia artificial mientras dinamita el único camino que permite alcanzarlo a tiempo, las energías renovables.

Miguel Ángel Valero

Desde que volvió a la Casa Blanca, Donald Trump insiste en que quiere convertir a EEUU en la superpotencia absoluta de la inteligencia artificial (IA). Para Trump, la IA es un asunto de seguridad nacional y un motor económico capaz de redefinir el futuro del país. Por eso está acelerando la construcción de centros de datos a una velocidad nunca vista. Pero, al mismo tiempo, su administración está levantando muros contra las energías renovables, atacando la solar y la eólica con la misma intensidad con la que defiende el gas, el carbón y la nuclear.

El problema es que ambas cosas no pueden coexistir. El sueño de dominar la IA requiere cantidades gigantescas de electricidad (más que cualquier tecnología anterior), y los datos muestran que la forma más rápida, más barata y escalable de producir toda esa energía no es el gas ni la nuclear, sino precisamente las renovables a las que Trump desprecia. La paradoja es evidente: quiere liderar el futuro mientras dinamita el único camino que permite alcanzarlo a tiempo.

El crecimiento del consumo eléctrico es brutal. El despliegue masivo de modelos de IA, la expansión de los grandes centros de datos y la electrificación industrial están empujando la demanda a niveles que equivalen a alimentar cientos de millones de nuevos hogares en apenas una década. Y la respuesta del sector energético es unánime: si EEUU quiere tener suficiente electricidad entre 2025 y 2035, necesita construir solares, eólicas y baterías a un ritmo acelerado. Ninguna otra tecnología llega a tiempo. Ni el gas, que sufre escasez de turbinas y retrasos de suministro. Ni la nuclear, cuyos pequeños reactores modulares, no estarán disponibles hasta finales de la década, como mínimo. Ni el carbón, totalmente fuera de mercado por coste y tiempos de construcción. 

El gráfico aportado por el analista Pablo Gil en The Trader muestra la previsión de capacidad añadida acumulada necesaria durante la próxima década.

Sin embargo, casi todos los proyectos renovables de gran escala están siendo bloqueados, ralentizados o revisados por la administración Trump, que ha convertido la política energética en una guerra ideológica. Mientras tanto, en la trastienda, las grandes tecnológicas están haciendo lo contrario: Meta, Amazon, Google y Microsoft están firmando contratos masivos para asegurar energía limpia durante los próximos años, porque saben que sin ella sus centros de datos no podrán funcionar. Solo en el primer semestre de 2025 contrataron 9,6 gigavatios de energía renovable, suficientes para abastecer a más de siete millones de hogares.

La contradicción es total: Trump promete liderar la revolución tecnológica, pero sus decisiones energéticas están poniendo en riesgo la única vía realista para sostenerla. Defender el gas y la nuclear le permite alimentar el discurso político, pero no la infraestructura necesaria para que la IA sea viable. Y mientras la Casa Blanca se dedica a denunciar la “agenda verde” de su antecesor, Joe Biden, el propio mercado le recuerda que la física, los costes y los plazos no entienden de ideología: la electricidad limpia no es una opción estética, es un requisito técnico.

La ironía es que para cumplir la ambición de “Make America Great Again” en el terreno de la IA, Trump tendrá que apoyarse exactamente en aquello que más crítica: las renovables. "La política puede desafiar la coherencia, pero la tecnología no perdona. Y en esta carrera, negar la realidad energética es una forma muy eficiente de garantizar la derrota", advierte Pablo Gil.

03Dec

El auge de los centros de datos en España no es solo una tendencia tecnológica: es un movimiento estructural que afecta a la economía, el empleo y la soberanía digital.

Miguel Ángel Valero

La economía española atraviesa un momento de notable dinamismo, destaca el Observatorio Sectorial de CaixaBank Research. Superados los efectos de la pandemia y la crisis energética, se encuentra en una fase expansiva sólida, caracterizada por un crecimiento equilibrado y ampliamente distribuido entre sectores. Este avance se ha producido a pesar del complejo contexto internacional, marcado por las tensiones geopolíticas, un entorno comercial más proteccionista, la moderación de la demanda externa y la persistencia de ciertos cuellos de botella en las cadenas globales de suministro. Frente a estos desafíos, la economía española ha mostrado una notable resiliencia, apoyada en la fortaleza de la demanda interna, la bajada de los tipos de interés, la mejora del mercado laboral y el despliegue de los fondos europeos. 

De los 22 sectores analizados, 16 se encuentran en fase expansiva en 2025, frente a solo dos en 2023. La industria lidera este impulso, especialmente la extractiva, química, farmacéutica y el refino, que han sabido adaptarse con agilidad a los desafíos de la transición energética y digital, registrando importantes avances en productividad y consolidando su papel como motor del crecimiento. 

De cara a 2025 y 2026, el crecimiento del PIB previsto (+2,9% y +2,1%, según las previsiones de CaixaBank Research) presenta un patrón transversal y resiliente, con una marcada homogeneidad sectorial que contrasta con ciclos anteriores y que sugiere una economía menos vulnerable a perturbaciones específicas. La construcción, las actividades profesionales, las TIC y la industria farmacéutica se perfilan como los sectores más dinámicos, mientras que otros como el turismo, la industria manufacturera en su conjunto y el comercio avanzan en línea con el promedio. Incluso sectores tradicionalmente más débiles, como el primario o la industria textil, muestran crecimientos positivos, aunque más moderados. 

Margen de mejora en productividad

Por otra parte, la reforma laboral de 2021 ha reducido drásticamente la temporalidad, de forma generalizada entre sectores, lo cual debería favorecer una mayor estabilidad laboral, la consiguiente inversión en capital humano y sentar las bases para un incremento de la productividad. Si bien el crecimiento del PIB por hora trabajada ha sido positivo, la productividad por ocupado apenas ha avanzado, lo que evidencia que aún queda margen de mejora y que el reto sigue siendo consolidar un modelo productivo más eficiente. 

La industria manufacturera española ha crecido al mismo ritmo que el conjunto del PIB, rompiendo con dos décadas de pérdida de peso relativo. En parte, este punto de inflexión se explica por una nueva ventaja competitiva: los costes energéticos en España han aumentado menos que en otras grandes economías europeas, gracias a la menor dependencia del gas ruso y al mayor peso de las energías renovables. Esta ventaja ha sido especialmente relevante para las ramas industriales intensivas en energía (como la química, la papelera o la metalúrgica, que han resistido mejor los shocks recientes). 

"En definitiva, la economía española no solo crece, sino que lo hace de forma equilibrada, con un mercado laboral más sólido, una industria revitalizada y una notable resiliencia frente a los desafíos globales. El reto es ahora transformar este ciclo expansivo en una senda de crecimiento sostenible, basada en la innovación, la mejora del capital humano y la eficiencia empresarial", concluyen los expertos de CaixaBank Research.

Los centros de datos crecerán hasta el 35% anual 

Por otra parte, España vive una expansión imparable del tejido de centros de datos instalado en su territorio; impulsada por la irrupción de la inteligencia artificial, la nube y el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Según los expertos, la potencia instalada podría haberse sextuplicado en dos años, alcanzando los cerca de 600 MW a comienzos de año y plasmando un crecimiento cercano al 275%; lo que refleja un importante incremento de los centros de datos habilitados en España. 

Esta tendencia seguirá agudizándose, al estimar que la necesidad de centros de datos crecerá a un ritmo del 25–35% anual hasta 2030. Este incremento viene de la mano de una mayor demanda de tecnología en todos los ámbitos de nuestra vida: los centros de datos sostienen la infraestructura crítica que da vida a servicios que usamos a diario como la mayor parte de telefonía móvil, el email, streaming, transacciones bancarias, IA… y garantiza su funcionamiento correcto y velocidad. 

Esta evolución se enmarca en una revolución silenciosa que está redefiniendo la arquitectura tecnológica del país. Madrid concentra ya más del 60% de la potencia operativa de centros de datos y se ha consolidado como uno de los hubs digitales más relevantes del sur de Europa. 

Según el informe anual de DoubleTrade España, en 2024 se convocaron 16.682 licitaciones TIC (un 3 % más que en 2023) con un volumen económico que roza los 11.749 millones de euros, evidenciando un dinamismo sostenido a pesar del contexto de ajuste presupuestario. 

En este pleno auge de los centros de datos en España, esta semana se ha anunciado la puesta en marcha del macroproyecto tecnológico más ambicioso de Extremadura: Nostrum Data Centers y la multinacional Aecom han firmado el acuerdo para la construcción del que será el mayor centro de datos del sur de Europa, y se ubicará en Badajoz. El proyecto, denominado Nostrum Evergreen, supera los 1.900 millones€ de inversión y aspira a convertirse en una de las infraestructuras digitales más avanzadas de España y un referente tecnológico en Europa. 

El informe subraya la importancia del sector como columna vertebral de la transformación digital. Madrid lideró la inversión pública en tecnología con 4.652 millones€, seguida de Andalucía (1.486 millones€) y Cataluña (1.167 millones€). ALos fondos europeos Next Generation han sido un catalizador: las administraciones están ejecutando el Plan de Digitalización 2021-2025, abriendo el camino para modernizar servicios y procesos ciudadanos.

“Estamos viendo un desplazamiento del foco tecnológico hacia modelos híbridos, donde el sector público se apoya en la industria privada para la promoción de nuevos y mejores centros de datos. Esto genera importantes oportunidades de negocio para todas aquellas empresas que tienen su foco de actividad en el desarrollo de esta infraestructura y es clave que sepan anticiparse a las necesidades de cada licitación para aprovechar la ola de oportunidades”, destaca Xavier Piccinini, director general de DoubleTrade España. 

Debido a la vital importancia de esta infraestructura, el sector privado ha redoblado su apuesta. Gigantes como Amazon esperan realizar inversiones de 15.700 millones€ en Aragón, mientras que en Cantabria se está desarrollando un macrocentro de datos de 500 MW con una inversión de 3.600 millones. Microsoft, Meta o Google también han reforzado su presencia en la Península, atraídos por la ubicación estratégica, la conectividad de cable submarino y la disponibilidad energética. 

“El atractivo de España es evidente: buenas conexiones, estabilidad regulatoria y creciente inversión pública. Debido a ello, nos hemos convertido en uno de los grandes centros de interconectividad del sur de Europa”, explica Piccinini. 

El sector público destinó importantes recursos a infraestructura digital: según DoubleTrade, en 2024 se alcanzaron los 139 000 millones€ en licitaciones públicas, con un crecimiento del 10,6%, reflejo de la apuesta estatal por la digitalización. 

Además de ser un foco de desarrollo económico para España, estos centros de datos también suponen un desafío energético: un solo centro de datos puede consumir más de 100 MW, superando el gasto energético de miles de hogares juntos. Además, la demanda de potencia podría llegar a duplicarse antes de 2030. 

El auge de los centros de datos en España no es solo una tendencia tecnológica: es un movimiento estructural que afecta a la economía, el empleo y la soberanía digital. Con un marco de licitación pública cada vez más activo y un interés privado creciente, el país se posiciona como epicentro de la transformación digital europea.

Iberinform: la industria extractiva tarda 124 días en pagar

Los plazos de pago de las empresas registraron en 2024, una reducción de un día hasta situarse en los 79 días, de acuerdo con el seguimiento sobre los plazos de pago en la empresa española realizado por Iberinform. Se trata del valor más bajo desde que el 2010 la legislación sobre plazos de pagos comerciales impulsó la limitación a los 60 días naturales a contar desde la fecha de recepción de las mercancías o prestación de los servicios. A lo largo de este periodo, los plazos de pago en España se han mantenido lejos del horizonte que trata de impulsar la legislación española y europea, en una horquilla que va de los 94 días de 2017 a los 79 actuales.

La fijación de los plazos comerciales es el resultado de millones de acuerdos entre empresas en la compraventa de sus productos y servicios a lo largo de la cadena de valor. En general, toda empresa trata de reducir los plazos de cobro a sus clientes y ampliar los plazos de pago a sus proveedores para incrementar su partida de tesorería y reducir sus necesidades operativas de financiación externa. 

Los plazos de pago en las relaciones comerciales entre empresas se han reducido de forma generalizada en la mayoría de los segmentos empresariales durante 2024. Se registra una caída de un día entre las grandes empresas, que son las que presentan los plazos más prolongados. Las medianas y las pequeñas empresas también registran una reducción de un día en sus plazos de pago. La microempresa es el único caso donde se observa una mayor reducción con 2 días menos y se sitúa en los mismos plazos que la pequeña empresa (78). Las medianas se sitúan en 83 días y las grandes, por segundo año consecutivo, se encuentran por debajo de los cien días. 

Ninguno de los sectores productivos logra situarse por debajo de los 60 días. Los plazos de pago en el sector primario se sitúan en 97 días. En los distintos sectores industriales los plazos de pago muestran una amplia horquilla. Los peores se registran en la industria extractiva (124 días), seguida del sector primario (97), electrónica y TIC y textil (86). Solo se sitúan por debajo de la media alimentación (77) y consumo duradero (76). La mayor reducción se registra en automoción y electrónica y TIC (4 días).

Entre los servicios, los peores plazos de pago se producen en servicios financieros (110), energía (106 días), Inmobiliario (95) y servicios a empresa (91). Se sitúan por debajo de la media comercio al por mayor y venta de TIC y electrónica (78), alojamiento (74), comercio al por menor (73), comercio de automoción (65), sanidad (59) y restauración (56). Las mayores reducciones se registran en comercio de automoción (-7), sanidad y transporte (-3) y alojamiento (-2).

Por comunidades autónomas, la evolución del comportamiento en pagos depende de diversos condicionantes entre los que cabe citar, principalmente, dos: los matices en la cultura de pagos o la composición sectorial. La horquilla supone 24 días adicionales de crédito comercial. Las regiones que presentan plazos de pago por debajo de la media  son: Canarias, Asturias, Cataluña, Cantabria, Aragón, Galicia, Navarra, Ceuta y Baleares. En el otro extremo, por encima de la media, se sitúan Melilla, Andalucía, Murcia, Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha, País Vasco, La Rioja y Castilla y León. Todas las comunidades y ciudades autónomas vuelven a situarse por debajo de los cien días. Solo Melilla y Cantabria registran empeoramientos de los plazos de pago.

08Oct

Hasta el año 2027, inclusive, se pondrán en funcionamiento más de 600 MW IT, de un pipeline total que supera los 7GW en proyectos anunciados a largo plazo. Madrid y Aragón, con un total combinado de 396 MW IT, concentran el 60%.

Miguel Ángel Valero

España emerge como una alternativa real a los principales mercados europeos de centros de datos, según el Data Centers Snapshot de Colliers, correspondiente al periodo abril–septiembre de 2025.

Hasta el año 2027, inclusive, se pondrán en funcionamiento más de 600 MW IT, de un pipeline total que supera los 7GW en proyectos anunciados a largo plazo. Madrid y Aragón, con un total combinado de 396 MW IT, concentran el 60% del pipeline que se pondrá en servicio hasta 2027. 

Madrid mantiene su protagonismo como hub digital del sur de Europa, con 244 MW IT hasta 2027 y proyectos emblemáticos anunciados equivalentes a 1.028 MW IT, entre los que se encuentran el campus de Iberdrola y Echelon, la expansión de Merlin Edged en Getafe y Tres Cantos, y nuevas instalaciones de Digital Realty, Equinix y Microsoft.

Aragón, por su parte, se consolida como destino preferente para desarrollos de gran escala, gracias a un marco regulatorio favorable y su ubicación estratégica entre Madrid y Barcelona. Iniciativas como “Project Rodes” de QTS/Blackstone, junto con despliegues de AWS, Microsoft, Vantage Data Centers y Samca, consolidan a la región como uno de los hubs más prometedores de Europa, con 2.790 MW IT planificados a largo plazo y 152 MW IT hasta 2027.

Barcelona, con 81 MW IT en pipeline hasta el 2027 y 244 MW IT en total sigue manteniendo un excepcional atractivo por su conectividad internacional y apuesta por la innovación. Así lo evidencian proyectos como CoreWeave, que instalará uno de los primeros superordenadores de entrenamiento e inferencia con tecnología Nvidia Hopper, en un centro de datos de Merlin Edged en Barcelona, o Qilimanjaro Quantum Tech, que lanzará el primer centro de datos cuántico de Europa.

Demanda de la IA

El informe de Colliers revela además las grandes tendencias que están definiendo el mercado de los centros de datos en España y que condicionarán su futuro desarrollo. La demanda de IA está impulsando la necesidad de infraestructuras de alto rendimiento y baja latencia, a la vez que el GPU-as-a-Service democratiza el acceso a tecnologías avanzadas, atrayendo a nuevos actores como startups y proveedores especializados. 

También evidencia la situación de saturación de la red eléctrica, tras la publicación de los primeros mapas oficiales de capacidad de la red en septiembre. Los últimos datos disponibles desvelan, según fuentes oficiales, que el 85% de los nodos de distribución en España ya están saturados y el 92% de la capacidad de acceso a potencia está ocupada.

“El mercado de data centers evoluciona de forma acelerada para dar respuesta a la demanda tecnológica. Estas nuevas tendencias no solo impulsarán nuevas formas de desarrollo sino también nuevas formas de operar en el mercado de centros de datos. Nuestra capacidad como región, de atraer esta nueva demanda, va a marcar el futuro desarrollo de la infraestructura digital en toda la Península Ibérica” comenta José María Guilleuma, director de Data Centers en Colliers.

“La Península Ibérica ha pasado de ser un mercado emergente a convertirse en un hub para el desarrollo de centros de datos en Europa. Los próximos 24 meses van a ser claves para ver qué proyectos son capaces de materializarse y superar los grandes retos del sector en nuestro país, como son los plazos en la gestión urbanística, el acceso a la potencia, la disponibilidad mano de obra o los nuevos requerimientos técnicos provenientes de los operadores”, asegura Gonzalo Martín, Head of Data Centers Capital Markets en Colliers para la Región EMEA.